jueves, 5 de marzo de 2026

UNA INGLESA EN “TIERRA ADENTRO” (Por: Aff. Héctor Cavallaro)


Un poco de historia para conocer, la escondida, la que por ahí no se sabe o casos que no se han escuchado o leído, les comparto esta historia fantástica. Ocurrida en nuestro país, en la zona de frontera y que tiene que ver con las luchas entre los indios, (hoy pueblos originarios), y los soldados del ejército Argentino, (los milicos o los huincas según los llamaban los indígenas).  Vemos aquí, cómo la suerte les toco a algunos, buena o mala, sin distinguir si era natural de estas tierras o extranjero. Todos han oído hablar o conocen la historia del gran escritor Argentino; Jorge Luis Borges, pero sabían que su abuelo era un militar de carrera, el coronel Francisco Borges, este era casado con una Inglesa, Frances Anne Haslam, cuando Borges comandaba un fortín en la frontera, en la lucha contra el indio, los oficiales le comentan a la señora de Borges, a la Inglesa, que en una de las tolderías de "tierra adentro" había una "cautiva" Inglesa, la mujer asombrada no lo podía creer, sin embargo un día esta mujer extranjera se llega al pueblo desde el "desierto", e aquí esta historia que me pareció fantástica para compartirla con ustedes:

En 1872 el abuelo de Borges era jefe de la frontera norte y oeste de Bs As. La comandancia estaba en Junín, su abuela siempre comentaba que ella era una Inglesa “desterrada” en ese fín del mundo (era de esa nacionalidad) hasta que cierta vez un oficial le respondió que ella no era la única Inglesa en esas fronteras pues conocía a una cautiva, meses después le señalaron a una muchacha india que atravesaba lentamente la plaza. Vestía dos mantas coloradas e iba descalza sus crenchas eran rubias, un soldado le dijo que había una señora Inglesa que quería hablar con ella, la mujer asintió; entro a la comandancia sin temor, pero no sin recelo. En la cobriza cara quemada del sol y la intemperie, pintarrajeada de feroces colores, los ojos eran de ese azul “desganado” que los Ingleses llaman gris.  El cuerpo era ligero, como de sierva; las manos fuertes y huesudas venia del desierto, de “tierra adentro”, quizás las dos mujeres por un instante se sintieron hermanas estaban lejos de su isla querida y en un increíble país, mi abuela dice Borges, enuncio alguna pregunta la otra respondió con dificultad buscando las palabras y repitiéndolas, haría 15 años que no hablaba el idioma natal y no le era fácil recuperarlo. Dijo que era de Yorkshire, que sus padres emigraron a Buenos Aires, que los había perdido en un malón, que a ella la llevaron los indios y que ahora era mujer de un capitanejo, a quien ya había dado dos hijos, eso lo fue diciendo en un Inglés rústico, entreverado de araucano o de pampa, y detrás del relato se vislumbraba una vida feral; los toldos de cuero de potro, las hogueras de estiércol, los festines de carne chamuscada o de vísceras crudas, las sigilosas marchas al alba; el asalto a los corrales, el alarido y el saqueo, la guerra, el caudaloso arreo de las haciendas por jinetes desnudos, la poligamia, la hediondez y la magia. A esa barbarie se había rebajado una Inglesa. Movida por lástima y el escándalo mi abuela la exhortó a no volver, juro ampararla, juro rescatar a sus hijos y volverla a Inglaterra, la india Inglesa le contesto que era feliz en los toldos, y esa noche retorno al desierto__ Queda claro aquí que muchos extranjeros fueron historia en nuestro país, algunos como militares, aventureros, marinos, participando en las luchas de esos tiempos, y también mujeres cómo estas, una Inglesa convertida en “india” en “tierra adentro”, como si fuera el libreto de una increíble película.


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