Desde Cahors hasta los Andes, el Malbec protagonizó una travesía extraordinaria de resiliencia, adaptación e identidad. Cada 17 de abril, cuando en Mendoza el otoño empieza a teñir los viñedos de oro, se celebra el Día Mundial del Malbec, una fecha que no solo honra a una cepa: también resume una historia de inmigración, ciencia, trabajo y arraigo. La conmemoración recuerda el proyecto presentado en 1853 para fundar la Quinta Normal de Agricultura de Mendoza, hecho que luego dio origen a esta celebración global impulsada por Wines of Argentina desde 2011. La historia del varietal comenzó mucho antes de llegar a la Argentina, en el sudoeste de Francia, donde el Malbec fue cultivado históricamente en Cahors y también tuvo presencia en Burdeos. Durante siglos fue asociado al célebre “vino negro”, famoso por su color profundo, su estructura y su rusticidad. La tradición enológica incluso vincula esos vinos con la época de Leonor de Aquitania y la expansión de los gustos de la corte anglofrancesa. Pero en Europa la cepa sufrió golpes durísimos: la filoxera devastó los viñedos franceses en el siglo XIX, y el Malbec perdió gran parte del terreno que había tenido en su lugar de origen. El renacimiento americano del Malbec tuvo un capítulo decisivo en Cuyo. En tiempos de su exilio en Chile, Domingo Faustino Sarmiento comprendió que la modernización agrícola requería nuevas variedades y formación técnica. Por eso impulsó ante el gobernador mendocino Pedro Pascual Segura la creación de una quinta agronómica modelo, y el 17 de abril de 1853 quedó fundada la Quinta Normal de Agricultura de Mendoza. Para conducirla fue convocado el agrónomo francés Michel Aimé Pouget, quien introdujo distintas cepas europeas, entre ellas el Malbec, y sentó las bases de la vitivinicultura moderna argentina. La propia Facultad de Ciencias Agrarias de la UNCUYO reconoce esa genealogía histórica como parte de su origen institucional. A esa línea fundacional se sumó después otra figura clave: Aarón Pavlovsky, designado en 1884 como director de la Escuela de Agricultura de Mendoza. La UNCUYO lo recuerda como uno de los hombres que dieron impulso inicial y científico a la vitivinicultura mendocina, reforzando el vínculo entre conocimiento técnico, docencia y desarrollo industrial. En ese largo proceso, el Malbec dejó de ser una variedad importada para convertirse en un producto cultural profundamente argentino. No por casualidad, el historiador Pablo Lacoste define su recorrido como un “viaje de ida y vuelta”: una cepa nacida en Europa que echó raíces en Sudamérica y luego volvió al mundo convertida en símbolo de identidad y calidad. La consolidación del Malbec no fue inmediata. Durante décadas fue cultivado por viticultores e inmigrantes que sostuvieron la actividad casi en silencio, y recién a fines del siglo XX —con la reconversión tecnológica, la mejora enológica y la apertura exportadora— dio su gran salto internacional. Hoy, según el INV, el Malbec está presente en 18 de las 20 provincias vitivinícolas del país y suma 46.890 hectáreas, equivalentes al 23,9% de toda la superficie de vid argentina. Mendoza concentra 39.771 hectáreas, es decir, el 84,8% del Malbec nacional, y los departamentos de Luján de Cuyo, San Carlos, Tunuyán, Tupungato y Maipú son algunos de sus grandes bastiones. Ese liderazgo también se ve en los mercados. En 2025, el Malbec representó el 54% de las ventas internas de vinos varietales y, en exportación, alcanzó 1.172.721 hectolitros, generó 404,7 millones de dólares y llegó a 114 países. Además, explicó el 71,9% del volumen total de los varietales argentinos exportados. Por eso puede decirse que Mendoza es hoy el gran corazón mundial de esta cepa: desde la elegancia clásica de Luján de Cuyo hasta los perfiles de altura del Valle de Uco y la versatilidad del Este provincial, el Malbec mendocino expresa una diversidad extraordinaria. Más que un vino, es una síntesis de desierto, cordillera, riego, ciencia, inmigración y trabajo. Brindar por el Malbec es, en definitiva, brindar por una historia que convirtió un desafío geográfico en una marca global de excelencia. #Malbec #DiaMundialDelMalbec #MalbecWorldDay #Mendoza #VinoArgentino #HistoriaDelVino #MichelAimePouget #Sarmiento #PedroPascualSegura #AarónPavlovsky #UNCUYO #Vitivinicultura #Cahors #WineHistory #ArgentineWine #MendozaWine #Terroir #WineLovers #HistoriaArgentina #OrgulloMendocino
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domingo, 19 de abril de 2026
Malbec: el viaje épico que convirtió a Mendoza en la capital mundial del vino argentino
Desde Cahors hasta los Andes, el Malbec protagonizó una travesía extraordinaria de resiliencia, adaptación e identidad. Cada 17 de abril, cuando en Mendoza el otoño empieza a teñir los viñedos de oro, se celebra el Día Mundial del Malbec, una fecha que no solo honra a una cepa: también resume una historia de inmigración, ciencia, trabajo y arraigo. La conmemoración recuerda el proyecto presentado en 1853 para fundar la Quinta Normal de Agricultura de Mendoza, hecho que luego dio origen a esta celebración global impulsada por Wines of Argentina desde 2011. La historia del varietal comenzó mucho antes de llegar a la Argentina, en el sudoeste de Francia, donde el Malbec fue cultivado históricamente en Cahors y también tuvo presencia en Burdeos. Durante siglos fue asociado al célebre “vino negro”, famoso por su color profundo, su estructura y su rusticidad. La tradición enológica incluso vincula esos vinos con la época de Leonor de Aquitania y la expansión de los gustos de la corte anglofrancesa. Pero en Europa la cepa sufrió golpes durísimos: la filoxera devastó los viñedos franceses en el siglo XIX, y el Malbec perdió gran parte del terreno que había tenido en su lugar de origen. El renacimiento americano del Malbec tuvo un capítulo decisivo en Cuyo. En tiempos de su exilio en Chile, Domingo Faustino Sarmiento comprendió que la modernización agrícola requería nuevas variedades y formación técnica. Por eso impulsó ante el gobernador mendocino Pedro Pascual Segura la creación de una quinta agronómica modelo, y el 17 de abril de 1853 quedó fundada la Quinta Normal de Agricultura de Mendoza. Para conducirla fue convocado el agrónomo francés Michel Aimé Pouget, quien introdujo distintas cepas europeas, entre ellas el Malbec, y sentó las bases de la vitivinicultura moderna argentina. La propia Facultad de Ciencias Agrarias de la UNCUYO reconoce esa genealogía histórica como parte de su origen institucional. A esa línea fundacional se sumó después otra figura clave: Aarón Pavlovsky, designado en 1884 como director de la Escuela de Agricultura de Mendoza. La UNCUYO lo recuerda como uno de los hombres que dieron impulso inicial y científico a la vitivinicultura mendocina, reforzando el vínculo entre conocimiento técnico, docencia y desarrollo industrial. En ese largo proceso, el Malbec dejó de ser una variedad importada para convertirse en un producto cultural profundamente argentino. No por casualidad, el historiador Pablo Lacoste define su recorrido como un “viaje de ida y vuelta”: una cepa nacida en Europa que echó raíces en Sudamérica y luego volvió al mundo convertida en símbolo de identidad y calidad. La consolidación del Malbec no fue inmediata. Durante décadas fue cultivado por viticultores e inmigrantes que sostuvieron la actividad casi en silencio, y recién a fines del siglo XX —con la reconversión tecnológica, la mejora enológica y la apertura exportadora— dio su gran salto internacional. Hoy, según el INV, el Malbec está presente en 18 de las 20 provincias vitivinícolas del país y suma 46.890 hectáreas, equivalentes al 23,9% de toda la superficie de vid argentina. Mendoza concentra 39.771 hectáreas, es decir, el 84,8% del Malbec nacional, y los departamentos de Luján de Cuyo, San Carlos, Tunuyán, Tupungato y Maipú son algunos de sus grandes bastiones. Ese liderazgo también se ve en los mercados. En 2025, el Malbec representó el 54% de las ventas internas de vinos varietales y, en exportación, alcanzó 1.172.721 hectolitros, generó 404,7 millones de dólares y llegó a 114 países. Además, explicó el 71,9% del volumen total de los varietales argentinos exportados. Por eso puede decirse que Mendoza es hoy el gran corazón mundial de esta cepa: desde la elegancia clásica de Luján de Cuyo hasta los perfiles de altura del Valle de Uco y la versatilidad del Este provincial, el Malbec mendocino expresa una diversidad extraordinaria. Más que un vino, es una síntesis de desierto, cordillera, riego, ciencia, inmigración y trabajo. Brindar por el Malbec es, en definitiva, brindar por una historia que convirtió un desafío geográfico en una marca global de excelencia. #Malbec #DiaMundialDelMalbec #MalbecWorldDay #Mendoza #VinoArgentino #HistoriaDelVino #MichelAimePouget #Sarmiento #PedroPascualSegura #AarónPavlovsky #UNCUYO #Vitivinicultura #Cahors #WineHistory #ArgentineWine #MendozaWine #Terroir #WineLovers #HistoriaArgentina #OrgulloMendocino
19 de Abril de 1930 - La joya sefardí de Buenos Aires: el día en que Or Torah encendió su Luz Eterna en Barracas
El 19 de abril de 1930 quedó ligado a la inauguración del templo israelita Or Torah (“Luz Eterna”), en Brandsen 1444, en la ciudad de Buenos Aires. La obra, proyectada por el arquitecto Valentini, pasó a ocupar un lugar destacado dentro del paisaje urbano de Barracas, no solo como espacio religioso sino también como emblema de una comunidad que buscaba afirmarse y dejar huella en la vida porteña. Más que un simple edificio de culto, Or Torah representó la consolidación de la comunidad judía de Barracas y La Boca, integrada en sus orígenes por inmigrantes sirios, en especial de tradición sefardí damascena. Fuentes oficiales de la Ciudad señalan que el templo fue construido por esa colectividad y lo describen como una pieza de estilo oriental, con un gran pórtico central, una llamativa cúpula de gajos acebollados y un patio andaluz con mosaicos multicolores. Un trabajo académico sobre sinagogas porteñas añade que la obra de Cayetano Valentini puede leerse también en clave neomudéjar, una elección arquitectónica vinculada al origen cultural de sus fundadores. La historia del templo se enlaza además con el crecimiento institucional de la comunidad. Distintas referencias comunitarias recuerdan que Or Torah había sido fundada en 1920 y que el predio de Brandsen fue adquirido en 1923, mientras que la construcción comenzó a tomar forma en la segunda mitad de la década. Ahora bien, hay un detalle histórico que conviene señalar: aunque las fuentes oficiales porteñas coinciden en que la inauguración fue en 1930, otras referencias comunitarias la ubican en torno a Pésaj e incluso entre 1929 y 1930, por lo que la fecha exacta merece una revisión fina si querés una efeméride cerrada con total precisión. #OrTorah #Barracas #BuenosAires #HistoriaJudía #PatrimonioPorteño #ArquitecturaReligiosa #ComunidadSefardí #JudíosDeSiria #HistoriaArgentina #TemplosDeBuenosAires #JewishHistory #SephardicHeritage #BuenosAiresHistory #HistoricArchitecture #CulturalHeritage #OnThisDay
19 de abril de 1828: Mendoza devolvió a Chile los restos de los Carrera y reabrió una herida de la Independencia (Imagen Ilustrativa)
El 19 de abril de 1828, una comisión chilena llegó a Mendoza con una misión profundamente simbólica: recuperar y repatriar a Chile los restos de los hermanos Carrera Verdugo, fusilados años antes bajo cargos de sedición en medio de las feroces luchas de la independencia. La comitiva estaba integrada por el coronel Paciente de la Sota, Cotapos, el joven Pío Díaz de Valdés —hijo de Javiera Carrera— y el cónsul chileno en Mendoza, Domingo Godoy. La tragedia de la familia Carrera ya era entonces una de las más dolorosas del proceso emancipador: Juan José y Luis habían sido ejecutados en Mendoza en 1818, mientras que José Miguel Carrera moriría allí mismo en 1821. El contexto no podía ser más tenso. Las Provincias Unidas atravesaban la guerra con el Imperio del Brasil y, además, sufrían graves conflictos internos. Aun así, el gobernador mendocino Juan Corvalán ordenó que los cuerpos fueran entregados sin demora. La urgencia tenía una razón concreta: había que cruzar la cordillera antes de que las nevadas bloquearan el paso andino. Exhumados e identificados los restos en el cementerio de La Caridad, fueron colocados en ataúdes y llevados al convento de San Francisco, donde se les rindieron honores religiosos en una ceremonia cargada de emoción política y familiar. Al día siguiente, la comisión emprendió el regreso hacia Chile con rapidez. El traslado no fue sencillo: el cruce cordillerano seguía siendo una ruta dura, vulnerable al clima y a los accidentes, como recuerdan las investigaciones patrimoniales sobre los viajes transandinos de la época. Ya en Santiago, la llegada de las exequias fue saludada con ceremonias públicas, y el 13 de junio de 1828 los restos fueron inhumados con solemnidad, acompañados por salvas disparadas desde el fuerte de Santa Lucía. La importancia política de ese retorno queda confirmada por la propia Memoria Chilena, que conserva el registro del “Discurso fúnebre pronunciado en las exequias decretadas por la patria a los tres hermanos Carreras”, impreso ese mismo año. Más que un simple traslado funerario, aquel episodio fue un acto de reparación histórica. Diez años después de las ejecuciones de Juan José y Luis, y siete después de la muerte de José Miguel, Chile buscaba reincorporar a sus muertos ilustres al relato nacional. La repatriación de los Carrera no solo cerraba un ciclo de dolor familiar; también convertía a aquellos caudillos caídos en símbolos duraderos de memoria, lealtad y patria. #HermanosCarrera #CarreraVerdugo #JavieraCarrera #HistoriaDeChile #HistoriaDeMendoza #IndependenciaDeChile #MemoriaHistórica #PatriaVieja #JoséMiguelCarrera #JuanJoséCarrera #LuisCarrera #ChileHistory #IndependenceHistory #HistoricalMemory #OnThisDay #LatinAmericanHistory
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Cuando morir también era política: los funerales argentinos que conmovieron al país entre poder, lágrimas y multitudes
Desde los años coloniales hasta fines del siglo XIX, los funerales en la Argentina no fueron solamente ceremonias de despedida: también funcionaron como escenarios donde se exhibían jerarquías, rencores, alianzas y disputas de poder. Uno de los antecedentes más tempranos con fuerte carga política aparece en tiempos del virrey Rafael de Sobremonte, cuando, tras la muerte de su hijo, los miembros del Cabildo porteño rechazaron asistir al sepelio alegando que no existía “ley, cédula ni ceremonial” que los obligara a concurrir. Aun frente a la muerte, la autoridad podía discutirse. Con el correr de las décadas, el duelo público ganó una intensidad todavía mayor. Los entierros dejaron de ser una cuestión privada para transformarse en mensajes dirigidos a toda la sociedad: un cadáver ilustre podía convertirse en emblema, en advertencia o en bandera. Pocas escenas resultan tan impactantes como la muerte de Encarnación Ezcurra en 1838. Esposa de Juan Manuel de Rosas y figura decisiva del federalismo, su fallecimiento provocó una conmoción política y popular enorme. El Museo Histórico Nacional la presenta como un funeral multitudinario y como el acontecimiento funerario más importante otorgado a una mujer hasta ese momento; además, el luto oficial impuesto tras su muerte se prolongó durante dos años. Las crónicas también recuerdan el costado más desgarrado y teatral de Rosas ante esa pérdida, convertido en un dolor privado absorbido por la maquinaria del poder. Rosas, de hecho, ya había entendido antes el valor simbólico de los muertos célebres. Al comenzar su gobierno impulsó el traslado de los restos de Manuel Dorrego a Buenos Aires y les rindió honores solemnes. En ese contexto pronunció una frase que quedó grabada en la memoria política argentina: dijo que “la mancha más negra de la historia de los argentinos” había sido lavada por las lágrimas del pueblo. Sin embargo, su propio final sería muy distinto del esplendor que él mismo había sabido organizar: murió exiliado en Southampton el 14 de marzo de 1877 y su entierro fue austero. Aun así, no faltó un símbolo poderoso: el sable corvo de San Martín, que lo había acompañado al exilio y cuya historia conserva hoy el Museo Histórico Nacional. Otro de los funerales más conmovedores del siglo XIX fue el de Adolfo Alsina, vicepresidente de Sarmiento, gobernador bonaerense y luego ministro de Guerra y Marina. Cuando agonizaba, Nicolás Avellaneda dejó escrito que deliraba dando órdenes a las tropas de frontera y que, en un momento de lucidez, lo llamó con afecto. Muerto Alsina, la multitud colmó los alrededores de su casa. Miles desfilaron llorando ante la cámara mortuoria; según los relatos de época recuperados por la historiografía, un anciano arrojó sobre el cuerpo un pañuelo empapado en lágrimas y exclamó: “¡Doy todo lo que tengo, mis lágrimas!”. Algunos guardaron mechones de su cabello; otros perfumaron y vistieron el cadáver. Bajo la lluvia, los restos fueron conducidos a la Catedral Metropolitana y luego a la Recoleta, con Avellaneda al frente del cortejo. La pompa oficial quedó desbordada por la emoción popular. La despedida de Domingo Faustino Sarmiento también tuvo una dimensión extraordinaria. Murió en Asunción el 11 de septiembre de 1888 y su velorio se proyectó en varias ciudades. Fue fotografiado después de muerto y embalsamado, mientras su féretro, cubierto con las banderas de Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay, inició un largo recorrido con homenajes en Asunción, Formosa, Corrientes, Rosario y San Nicolás antes de llegar a Buenos Aires. Allí, en medio del frío y la lluvia, el cortejo avanzó hacia la Recoleta entre flores, autoridades y público. Su funeral no fue uno solo, sino una sucesión de ceremonias que terminaron de consagrarlo como figura nacional. En todos estos casos, los grandes funerales argentinos fueron mucho más que un adiós. En torno a un ataúd convivieron el dolor verdadero, la necesidad de legitimación, la veneración popular y las disputas del presente. Allí se revelaron afectos, odios, fidelidades, ambiciones y relatos de poder. La muerte, lejos de cerrar la historia, muchas veces la encendió por última vez. #HistoriaArgentina #FuneralesHistóricos #Rosas #EncarnaciónEzcurra #AdolfoAlsina #Sarmiento #MemoriaHistórica #PoderYPolítica #CortejoFúnebre #Recoleta #ArgentineHistory #HistoricFunerals #PoliticalHistory #HistoricalMemory #LatinAmericanHistory #OnThisDay
19 de abril de 1825: la hazaña de los Treinta y Tres Orientales que encendió el camino hacia la libertad del Uruguay
El 19 de abril de 1825, los Treinta y Tres Orientales desembarcaron en la Playa de la Agraciada y dieron inicio a una de las gestas más recordadas de la historia rioplatense. Aquel grupo de patriotas, encabezado por Juan Antonio Lavalleja y acompañado por figuras como Manuel Oribe, puso en marcha la llamada Cruzada Libertadora, una acción militar y política destinada a terminar con el dominio brasileño sobre la Provincia Oriental. Ese episodio se transformó en el punto de partida de una epopeya decisiva para el destino del actual Uruguay. La imagen de los “33” quedó grabada para siempre en la memoria colectiva como símbolo de coraje, sacrificio y voluntad de emancipación. Tras el desembarco vino el célebre juramento de “Libertad o Muerte”, convertido en una de las escenas más poderosas de la tradición histórica uruguaya. A partir de esa acción se activó un proceso revolucionario que, pocos meses después, desembocó en el Congreso de la Florida y en la Declaratoria del 25 de Agosto de 1825, cuando los representantes orientales proclamaron la independencia de la antigua Provincia Oriental y su unión a las Provincias Unidas del Río de la Plata Como dato histórico útil para enriquecer la publicación, conviene señalar que el objetivo inicial de la expedición no era crear de inmediato un Estado uruguayo separado, sino liberar la Banda Oriental del dominio brasileño y reincorporarla a las Provincias Unidas. La conformación del Estado Oriental del Uruguay llegaría después, en el contexto de la guerra regional y de la Convención Preliminar de Paz de 1828. Aun así, el desembarco del 19 de abril de 1825 sigue siendo recordado como el gran comienzo de la marcha que llevaría a la independencia uruguaya. #TreintaYTresOrientales #19DeAbril #CruzadaLibertadora #HistoriaDelUruguay #BandaOriental #IndependenciaUruguaya #PlayaDeLaAgraciada #JuanAntonioLavalleja #ManuelOribe #MemoriaHistórica #UruguayHistory #33Orientals #LiberationCrusade #OnThisDay #ThisDayInHistory #HistoricUruguay #NostalgiaCore, #Throwback, #TBT, #ThrowbackThursday, #Vintage, #Retro, #VintagePhotography, #HistoricalPhotos, #HistoricPhotos, #ArchivePhoto, #ArchivalPhoto, #OnThisDay, #TodayInHistory, #ThisDayInHistory, #OTD
19 de Abril de 1592, se funda Famatina: la tierra del oro, la fe y la resistencia que jamás se rinde - La Rioja
Cada 19 de abril se recuerda el origen histórico del actual Departamento de Famatina, en La Rioja, cuya cabecera es la ciudad del mismo nombre, al pie del imponente Nevado de Famatina. Se trata de una región de enorme peso histórico en el noroeste argentino, asociada desde tiempos antiguos a culturas originarias y, más tarde, a la presencia española en busca de metales. Hoy Famatina combina un fuerte legado cultural con un paisaje privilegiado, donde sobresalen el Qhapaq Ñan o Camino del Inca, el Cañón del Ocre y la presencia dominante del cerro que le da identidad a toda la zona. Hacia fines del siglo XIX y comienzos del XX, la riqueza mineral del cordón del Famatina impulsó una explotación intensa de sus yacimientos de oro y otros minerales. Ese ciclo extractivo dejó como emblema a La Mejicana y al célebre Cable Carril Chilecito–La Mejicana, una obra de ingeniería extraordinaria que comenzó a funcionar a fines de 1905 y permitió trasladar el mineral desde la montaña hasta Chilecito para su posterior salida comercial. La fama minera del Famatina, en realidad, era mucho más antigua: fuentes oficiales recuerdan que sus minas ya habían sido explotadas en tiempos precolombinos y que esa riqueza aurífera marcó la historia regional durante siglos. En la actualidad, Famatina también es sinónimo de resistencia social y defensa del agua. Sus habitantes se convirtieron en un símbolo nacional de oposición a los proyectos de megaminería a cielo abierto por el impacto ambiental que podían generar sobre las fuentes hídricas del valle. Esa lucha, sostenida durante años, fue reconocida incluso por la Universidad Nacional de San Luis, que destacó al pueblo de Famatina por su defensa del territorio y de su única fuente natural de agua potable. Al mismo tiempo, las bellezas naturales del lugar fortalecieron un perfil turístico cada vez más importante, acompañado por actividades de montaña, senderismo, travesías 4x4, bodegas y producciones regionales. En el plano productivo, Famatina sobresale por sus cultivos de nogal, vid, olivo, hortalizas y frutas, mientras la vitivinicultura gana cada vez más presencia en distintas localidades del departamento. A eso se suma un patrimonio religioso y cultural muy valorado: la Iglesia San Pedro de Famatina, construida en 1875, resguarda un Cristo articulado único en la Argentina, protagonista de una de las ceremonias más conmovedoras de la Semana Santa riojana. Entre los espacios culturales y turísticos también figura la Casa de la Cultura, integrada a la oferta museística local. Nota histórica útil para la publicación: tu texto usa la fecha 19 de abril de 1592, pero una referencia institucional riojana ubica el primer arribo español a estas tierras el 19 de abril de 1593. Para una publicación histórica fina, conviene aclarar esa diferencia o revisar qué efeméride local querés tomar como referencia. #Famatina #LaRioja #HistoriaArgentina #NevadoDeFamatina #MemoriaRiojana #PueblosDelInterior #ResistenciaAmbiental #Megaminería #QhapaqÑan #TurismoRiojano #CableCarril #PatrimonioArgentino #FamatinaNoSeToca #ArgentineHistory #LaRiojaArgentina #EnvironmentalResistance #HistoricArgentina #AndeanHeritage #TravelArgentina #CulturalHeritage #NostalgiaCore, #Throwback, #TBT, #ThrowbackThursday, #Vintage, #Retro, #VintagePhotography, #HistoricalPhotos, #HistoricPhotos, #ArchivePhoto, #ArchivalPhoto, #OnThisDay, #TodayInHistory, #ThisDayInHistory, #OTD
sábado, 18 de abril de 2026
Genaro Gracia y la epopeya de la madera en Eugenio Bustos: la historia de una familia pionera que ayudó a levantar un pueblo - Mendoza
Las imágenes rescatan la memoria de Genaro Gracia, figura ligada a una familia de pioneros que dejó una huella profunda en Eugenio Bustos, en el corazón del Valle de Uco. Junto a sus hermanos, llegados desde España con sus padres, los Gracia se establecieron en la zona y levantaron allí un gran aserradero, considerado entre los emprendimientos tempranos más recordados del lugar. Desde ese establecimiento dieron trabajo a numerosos vecinos y abastecieron de madera y cajones a distintos destinos del país, en una etapa en que el crecimiento de los pueblos mendocinos dependía en gran medida del empuje de familias inmigrantes emprendedoras. La historia familiar también quedó asociada a otro emblema del viejo Eugenio Bustos: la antigua Casa Gracia, una tienda de ramos generales que funcionó como uno de esos comercios esenciales de época, cuando en un mismo local podían encontrarse mercaderías, herramientas, bebidas, tejidos y artículos para la vida cotidiana. El edificio, levantado con la clásica ochava en la esquina de San Martín y Belgrano, formó parte de esa arquitectura comercial tradicional que marcó la identidad de tantos pueblos cuyanos y que todavía hoy sobrevive en la memoria colectiva de sus habitantes. El valor de estas fotos crece todavía más cuando se las observa en su contexto. Eugenio Bustos es uno de los principales núcleos urbanos del departamento de San Carlos, y su desarrollo histórico estuvo estrechamente ligado al esfuerzo de familias trabajadoras, comerciantes y productores que ayudaron a consolidar la vida económica y social del distrito. A su vez, la propia historia de Mendoza muestra que la inmigración europea —entre ella la española— dejó aportes culturales, tecnológicos y productivos decisivos en la construcción de la provincia moderna. Incluso el apellido Gracia aparece ligado a la vida comunitaria de Eugenio Bustos en otras referencias históricas locales: una crónica del Valle de Uco recuerda a los hermanos Gracia entre las personas vinculadas a la fundación del Centro Cultural y Deportivo Eugenio Bustos en 1930, un dato que refuerza la presencia y el arraigo de la familia en la historia del pueblo. Así, estas imágenes no solo muestran a un hombre y a un grupo de trabajadores: muestran también una parte del esfuerzo anónimo que ayudó a construir identidad, trabajo y comunidad en el sur del Valle de Uco. #GenaroGracia #EugenioBustos #ValleDeUco #HistoriaDeMendoza #MendozaAntigua #InmigraciónEspañola #MemoriaFamiliar #PatrimonioMendocino #HistoriaLocal #RamosGenerales #Aserradero #SanCarlosMendoza #HistoriaArgentina #SpanishImmigration #LocalHistory #VintageArgentina. Imágenes Gentileza de (Servio Leandro Gracia)
La batalla por el petróleo argentino: las leyes que definieron su control entre 1886 y 1943 (Imagen Ilustrativa)
Entre 1886 y 1943, la legislación petrolera argentina atravesó una etapa decisiva, en la que se fue definiendo quién podía explorar, explotar y administrar uno de los recursos estratégicos más importantes del país. El punto de partida fue el Código de Minería sancionado por la Ley N.º 1.919 en 1886, que estableció el marco general para la actividad minera y dejó en manos de particulares —provinciales, nacionales o extranjeros— la exploración y explotación de los hidrocarburos, mientras el Estado quedaba impedido de hacerlo de manera directa salvo en los casos previstos por la propia norma. Ese esquema respondía a una lógica liberal que buscaba atraer capitales privados mediante permisos, contratos y reglas que estimularan la inversión. Dentro de ese régimen, el procedimiento para acceder a un cateo estaba claramente reglado. El interesado debía presentar su solicitud ante la autoridad minera competente, indicando la zona a explorar, el dueño del terreno si lo conocía y el mineral que pretendía buscar. Luego, el permiso era publicado oficialmente y, si correspondía, se autorizaba la pertenencia para realizar la exploración. Los plazos variaban según la extensión y ubicación del área concedida. Si se descubría un yacimiento, debía informarse a la autoridad, que tras su evaluación habilitaba el comienzo de la explotación. En otras palabras, el sistema no solo regulaba el acceso al subsuelo, sino también los tiempos, las obligaciones y la continuidad de la actividad extractiva. En Mendoza, este proceso tuvo además un desarrollo propio. La provincia sancionó en 1901 la Ley N.º 227, por la cual el Poder Ejecutivo provincial quedó como único órgano facultado para conceder permisos de exploración y explotación minera. Esa norma fue reglamentada en diciembre de 1918 mediante el Decreto N.º 353, durante el gobierno de José N. Lencinas. La reglamentación detalló trámites administrativos, cánones, medidas de exploración, publicación de actos mineros y funciones de control, que quedaron bajo la órbita de la División de Minas, Petróleo y Geología del Ministerio de Industrias y Obras Públicas. Todo ello revela el fuerte interés del lencinismo por ordenar e impulsar el sector. A nivel nacional, la Ley N.º 10.273, sancionada en 1917 al comienzo de la etapa yrigoyenista, reformó artículos del Código de Minería y reforzó cuestiones como el canon anual, las sanciones por falta de pago y las exigencias de inversión para conservar activas las concesiones. Sin embargo, parte de la historiografía sostiene que ese esquema no logró frenar el acaparamiento de cateos por grandes compañías con suficiente respaldo económico, y que además seguía siendo demasiado general para una actividad tan específica como la petrolera. El salto más importante llegó durante la presidencia de Agustín P. Justo. En esos años, el ministro de Agricultura Antonio de Tomasso tuvo un papel central en la construcción de un marco legal más preciso para los hidrocarburos. De Tomasso, que en su etapa legislativa había defendido la nacionalización y el monopolio petrolero, ya como ministro adoptó una posición más pragmática: aceptó la participación privada, pero bajo supervisión estatal. En ese contexto impulsó dos proyectos fundamentales: uno para dar organización legal a Yacimientos Petrolíferos Fiscales y otro para establecer una legislación específica para el petróleo. La Ley N.º 11.668, sancionada el 13 de diciembre de 1932, organizó formalmente a YPF y colocó bajo su órbita el estudio, la exploración, la explotación, la industrialización, el transporte y el comercio de los yacimientos hidrocarburíferos estatales. Ese mismo aniversario remitía al hallazgo de petróleo en Comodoro Rivadavia, ocurrido el 13 de diciembre de 1907, un hecho clave en la historia energética argentina. Poco después, en 1935, se aprobó la Ley N.º 12.161, conocida como Régimen Legal de las Minas de Petróleo e Hidrocarburos Fluidos. Esa norma fijó, entre otros puntos, regalías del 12,5% para la Nación o las provincias según jurisdicción, reguló reservas estatales y abordó aspectos vinculados al transporte del mineral. Su importancia fue enorme, porque otorgó por primera vez un cuerpo legal específico para el petróleo dentro del ordenamiento minero argentino. De ese modo, hacia 1943 ya se había consolidado una etapa en la que convivían tensiones entre la iniciativa privada, la intervención estatal y la búsqueda de soberanía sobre los recursos energéticos. En rigor histórico, conviene precisar un punto: la propia Ley 12.161 ya incorporó en 1935 el Título XVII al Código de Minería, por lo que ese encuadre no comenzó durante el gobierno de Onganía, sino décadas antes. #HistoriaArgentina #PetróleoArgentino #YPF #LegislaciónPetrolera #SoberaníaEnergética #HistoriaDelPetróleo #ComodoroRivadavia #MiningLaw #OilHistory #EnergyHistory #ArgentineHistory #Hydrocarbons #StateAndOil #HistoriaEconómica #RecursosNaturales
1898 - La renuncia que sacudió a Caras y Caretas en su nacimiento: el inesperado adiós de Bartolomé Mitre y Vedia
Uno de los hallazgos más valiosos para una publicación de tono periodístico aparece en la sección “Sin careta”, ubicada en la página 11 del primer número. Allí, Bartolomé Mitre y Vedia explica que abandona la dirección de la revista antes de afianzarse en el cargo: señala que una serie de circunstancias imprevistas lo obligan a dejar no solo la conducción del semanario, sino también toda participación en su elaboración. En su despedida, pide comprensión al público, admite que quizá calculó mal sus fuerzas frente a una empresa más exigente de lo que había imaginado y, aun así, deja expresado su deseo de que la publicación siga creciendo. La respuesta de la redacción, colocada a continuación, refuerza el dramatismo del episodio. El equipo lamenta la salida de quien presenta como un periodista y literato de gran relieve, reconoce que su alejamiento representa una pérdida sensible para la naciente revista y, al mismo tiempo, promete continuar adelante con el proyecto. Esa combinación de pesar, respeto y voluntad de sostener el rumbo convierte la página en una pieza ideal para narrar las internas, tensiones y reacomodamientos que acompañaron el nacimiento de una revista que luego sería histórica. El dato gana todavía más fuerza si se recuerda que Mitre y Vedia ya figuraba como director en la circular de presentación del 19 de agosto de 1898, previa al lanzamiento formal. La Biblioteca Nacional Mariano Moreno señala que el primer número apareció el 8 de octubre de 1898 y que, aunque Mitre y Vedia figuraba allí como director, fue prontamente reemplazado por José Sixto Álvarez, “Fray Mocho”. Con el tiempo, Caras y Caretas se transformó en una de las publicaciones más influyentes de la Argentina y llegó a editar 2.139 números entre 1898 y 1939. #CarasYCaretas, #BartolomeMitreYVedia, #MitreYVedia, #FrayMocho, #HistoriaDelPeriodismo, #PeriodismoArgentino, #RevistasHistoricas, #PrensaArgentina, #ArchivoHistorico, #HistoriaCultural, #CarasyCaretas, #PressHistory, #MagazineHistory, #HistoricalJournalism, #ArgentinePress, #EditorialHistory, #MediaHistory, #VintagePress, #HistoriaDeLasRevistas, #PeriodismoDeEpoca
30 retratos vintage que muestran cómo nació el estilo masculino moderno en pleno siglo XIX
Estas 30 fotografías vintage permiten asomarse a un momento decisivo de la historia de la indumentaria masculina: la mitad del siglo XIX, cuando el guardarropa de los hombres dejó atrás los excesos vistosos y las siluetas más teatrales de la etapa romántica para abrazar una elegancia mucho más sobria, precisa y estructurada. Fue el tiempo en que empezó a imponerse la figura del caballero respetable, de modales estrictos y apariencia controlada, en sintonía con una sociedad urbana e industrial que valoraba la formalidad, la discreción y la buena sastrería. En las décadas de 1840 y 1850, los estudios de historia del traje coinciden en que la vestimenta masculina se volvió más oscura, más contenida y más cercana a lo que después sería el traje moderno. Durante esos años, la gran protagonista fue la levita o frock coat, una prenda de día de líneas largas, cintura marcada y faldones hasta la rodilla, que terminó convirtiéndose en una señal de respetabilidad entre las clases medias y altas victorianas. A su alrededor se consolidó el conjunto de tres piezas: abrigo o levita, chaleco y pantalón, muchas veces en colores o texturas diferentes. Los chalecos solían aportar la nota decorativa, mientras que los pantalones podían presentarse en tonos claros, tweeds, cuadros o rayas. La camisa blanca de cuello rígido completaba una silueta pulida y severa, pensada para proyectar orden, oficio y posición social. Los accesorios también eran fundamentales para moverse dentro de las jerarquías sociales de las décadas de 1850 y 1860. El sombrero de copa seguía siendo la opción dominante y más formal, mientras que la corbata o el cravat de seda, anudado con esmero, ofrecía una de las pocas licencias para introducir un detalle personal. A eso se sumaban las cadenas de reloj, los cuellos almidonados y, ya hacia fines de la década de 1850, la aparición de alternativas más cómodas que anticipaban un cambio de época. De hecho, hacia 1860 comenzó a afirmarse el lounge suit, antecedente directo del traje moderno, que señalaba un desplazamiento gradual desde la rigidez ceremonial hacia una elegancia algo más práctica e informal. Vistos hoy, estos retratos antiguos no solo muestran ropa: muestran una manera de habitar el cuerpo, de posar y de presentarse ante el mundo. En las imágenes se reconocen con claridad los pantalones a cuadros, los chalecos contrastantes, las levitas oscuras, las cadenas de reloj, los sombreros de copa y la estudiada teatralidad del retrato de estudio, rasgos que terminaron definiendo buena parte del ideal masculino de la era victoriana. #ModaMasculina #ModaVictoriana #SigloXIX #RetratosVintage #FotografiaAntigua #HistoriaDeLaModa #VestimentaMasculina #Sastreria #EleganciaVictoriana #Levita #SombreroDeCopa #Cravat #VictorianMenswear #MensFashionHistory #19thCenturyFashion #VintagePhotography #HistoricalFashion #FrockCoat #TopHat #ClassicMenswear
2 de Julio de 1982 - Subió al cielo en una silla de jardín: la increíble historia real de Larry Walters, el hombre que desafió a California con globos de helio
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Curiosidades Históricas
Mendoza, Argentina
California, EE. UU.
18 de abril de 1994: murió Dardo Palorma, la voz y la guitarra que dejaron una huella eterna en la música cuyana
El 18 de abril de 1994 falleció en Mendoza Dardo Félix Palorma, conocido artísticamente como Félix Dardo Palorma y registrado también como Félix Robustiano Palorma. Guitarrista, cantor, autor y compositor, había nacido el 23 de mayo de 1918 en San José de Corocorto, actual departamento de La Paz, Mendoza. Por la fecha de su muerte, tenía 75 años y se encontraba a poco más de un mes de cumplir 76. Su partida significó la despedida de una de las figuras más representativas y queridas de la cultura cuyana. Palorma dejó una obra profundamente ligada al sentir de Cuyo y al paisaje humano de Mendoza. Su legado fue tan fuerte que la propia cultura mendocina lo sigue reconociendo como un referente central: en 2018, al cumplirse cien años de su nacimiento, el Gobierno de Mendoza realizó homenajes en La Paz y destacó su producción como parte esencial del patrimonio cultural de la provincia. Estudios académicos de la UNCuyo incluso lo señalan como una verdadera bisagra en la historia de la cueca cuyana, por el estilo y la identidad que imprimió al género. Entre las composiciones asociadas a su nombre aparecen piezas muy recordadas como “Póngale por las hileras”, “Cueca de la viña nueva”, “Llegando a Cuyo” y “Mendoza toda”. #DardoPalorma #FélixDardoPalorma #MusicaCuyana #FolkloreCuyano #CuecaCuyana #TonadaCuyana #Mendoza #LaPazMendoza #CulturaCuyana #HistoriaDeMendoza #CuyanMusic #ArgentineFolklore #MendozaHistory #Cueca #Tonada
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Efemérides
Mendoza, Argentina
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1930: la vista secreta de Plaza de Mayo desde la Casa Rosada que congeló a Belgrano en el corazón de la historia
La imagen, tomada hacia 1930, captura una de las postales más poderosas del centro histórico porteño: el Monumento a Manuel Belgrano en plena Plaza de Mayo, visto desde el interior de la Casa Rosada, en el barrio de Montserrat. No es solo una fotografía urbana: es una escena cargada de solemnidad, donde la arquitectura del poder, la plaza cívica y la figura del creador de la bandera se reúnen en una sola composición. La perspectiva enmarca al monumento como si la propia Casa de Gobierno lo escoltara, mientras al fondo se adivinan las siluetas y las palmeras de una Buenos Aires que ya se reconocía a sí misma en sus símbolos. El Monumento ecuestre al General Manuel Belgrano es una obra realizada en bronce sobre un gran pedestal de granito. Representa al prócer sosteniendo la bandera argentina en actitud de afirmación y juramento, en una imagen que terminó convirtiéndose en uno de los emblemas visuales más fuertes de la Plaza de Mayo. La escultura fue inaugurada en 1873 y surgió del trabajo conjunto del francés Albert-Ernest Carrier-Belleuse, autor de la figura del general, y del argentino Manuel de Santa Coloma, responsable del caballo, en una colaboración artística de enorme valor para la historia monumental del país. Ese dato no es menor. Se trató de uno de los primeros grandes monumentos públicos dedicados a Belgrano en la Argentina y de una obra nacida en pleno proceso de construcción simbólica del Estado nacional. Su inauguración, realizada el 24 de septiembre de 1873, coincidió con el aniversario de la Batalla de Tucumán, una de las grandes victorias del general, y fue vivida como una ceremonia patriótica de enorme magnitud en la ciudad. Con el paso del tiempo, el monumento quedó definitivamente incorporado al paisaje político y emocional del país, justo frente a la sede del poder ejecutivo y en el corazón mismo de la plaza más cargada de historia argentina. Vista hoy, esta fotografía tiene un valor extraordinario porque no muestra solo una estatua: muestra una idea de nación. Belgrano aparece allí donde se cruzan los grandes relatos argentinos: la Revolución, la bandera, la Plaza de Mayo, la Casa Rosada y la memoria pública. Por eso la escena conmueve tanto. Porque en ese encuadre de 1930 no hay solo piedra, bronce y perspectiva: hay una Buenos Aires monumental que se mira a sí misma y reconoce, en la figura ecuestre de Belgrano, uno de los rostros más nobles y perdurables de su historia. #ManuelBelgrano, #PlazaDeMayo, #CasaRosada, #BuenosAiresAntigua, #Montserrat, #HistoriaArgentina, #MonumentoABelgrano, #PatrimonioPorteño, #HistoriaDeBuenosAires, #ArchivoHistórico, #Belgrano, #PlazaDeMayoHistórica, #OldBuenosAires, #HistoricBuenosAires, #BuenosAiresHistory, #ArgentineHistory, #BelgranoMonument, #CasaRosadaView, #CulturalHeritage, #HistoricalPhotography #NostalgiaCore, #Throwback, #TBT, #ThrowbackThursday, #Vintage, #Retro, #VintagePhotography, #HistoricalPhotos, #HistoricPhotos, #ArchivePhoto, #ArchivalPhoto, #OnThisDay, #TodayInHistory, #ThisDayInHistory, #OTD
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