Hablar de los Arizu es hablar de una de las familias que dejaron una huella decisiva en la historia vitivinícola mendocina. Como tantos inmigrantes llegados desde Europa a fines del siglo XIX, trajeron trabajo, saber técnico y una cultura del esfuerzo que cambió para siempre el paisaje económico de la provincia. En el caso de los Arizu, ese origen estuvo en Unzué, Navarra, y su desembarco en Mendoza dio forma a uno de los grandes emporios bodegueros de la época. La documentación oficial del Archivo Bodega Arizu señala que la empresa comenzó como Sociedad Arizu Hermanos en 1888, y que la familia era precisamente originaria de Unzué. El primero en emigrar fue Balbino Arizu, entusiasmado por las oportunidades que ofrecía Mendoza en tiempos de expansión agrícola y de obras de riego. Esa misma reseña oficial indica que Balbino llegó impulsado por su coterráneo Bernardino Izuel, que ya trabajaba en la provincia en la construcción de canales, y que más tarde se sumaron sus hermanos para iniciar juntos la empresa vitivinícola. No fue un salto menor: de una vida campesina en Navarra pasaron a integrarse al corazón de una Mendoza que estaba entrando en su gran ciclo de modernización del vino. La expansión fue extraordinaria. El casco de la bodega comenzó a levantarse desde 1891 en el actual eje de San Martín 1515, en Godoy Cruz, y con el tiempo la firma se convirtió en uno de los principales emporios del sector. El archivo oficial de Godoy Cruz sostiene que, durante la edad de oro de la vitivinicultura mendocina, entre 1910 y 1930, Arizu se encontraba entre las siete bodegas más importantes de Mendoza. Esa sola referencia alcanza para medir su peso en la economía y en la identidad de la provincia. La historia de los Arizu no se quedó en el oasis norte. También fueron pioneros en el sur mendocino, especialmente en Villa Atuel, donde se lanzaron a cultivar extensos viñedos y a levantar una gran bodega. Un estudio de Eusko Ikaskuntza sobre la presencia vasca en Mendoza los describe como verdaderos pioneros de esa zona y recuerda que allí llegaron a poner en producción miles de hectáreas, en lo que fue considerado uno de los mayores paños de viña del mundo. Además, de ese mismo tronco familiar surgieron otras ramas decisivas para el vino argentino. La fuente de Eusko Ikaskuntza vincula a Leoncio Arizu con la continuidad empresaria que, con el tiempo, derivó en los reconocidos vinos Luigi Bosca, mostrando que el apellido Arizu no solo fue clave en Godoy Cruz y Villa Atuel, sino también en la proyección posterior de la vitivinicultura mendocina en el mercado nacional e internacional. El final de la empresa original también forma parte de la memoria mendocina. La familia Arizu mantuvo la propiedad hasta 1978, luego la bodega pasó al Grupo Greco, fue intervenida en 1980 y cerró definitivamente en 1991. Aun así, su legado no desapareció: el predio fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1999, y hoy su archivo y su edificio forman parte del patrimonio de Godoy Cruz, recuperados como símbolo de la historia industrial y social del vino mendocino. En definitiva, la historia de los Arizu es mucho más que la historia de una bodega. Es la historia de una familia inmigrante que encontró en Mendoza una oportunidad, la convirtió en trabajo, luego en empresa y finalmente en legado. Y en esa trayectoria quedó grabada una parte esencial de la identidad vitivinícola argentina. #Arizu #MendozaAntigua #HistoriaMendocina #Vitivinicultura #GodoyCruz #VillaAtuel #Navarra #Inmigracion #VinoArgentino
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
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jueves, 12 de marzo de 2026
La familia que ayudó a transformar Mendoza en tierra de gigantes del vino: la historia de los Arizu
Hablar de los Arizu es hablar de una de las familias que dejaron una huella decisiva en la historia vitivinícola mendocina. Como tantos inmigrantes llegados desde Europa a fines del siglo XIX, trajeron trabajo, saber técnico y una cultura del esfuerzo que cambió para siempre el paisaje económico de la provincia. En el caso de los Arizu, ese origen estuvo en Unzué, Navarra, y su desembarco en Mendoza dio forma a uno de los grandes emporios bodegueros de la época. La documentación oficial del Archivo Bodega Arizu señala que la empresa comenzó como Sociedad Arizu Hermanos en 1888, y que la familia era precisamente originaria de Unzué. El primero en emigrar fue Balbino Arizu, entusiasmado por las oportunidades que ofrecía Mendoza en tiempos de expansión agrícola y de obras de riego. Esa misma reseña oficial indica que Balbino llegó impulsado por su coterráneo Bernardino Izuel, que ya trabajaba en la provincia en la construcción de canales, y que más tarde se sumaron sus hermanos para iniciar juntos la empresa vitivinícola. No fue un salto menor: de una vida campesina en Navarra pasaron a integrarse al corazón de una Mendoza que estaba entrando en su gran ciclo de modernización del vino. La expansión fue extraordinaria. El casco de la bodega comenzó a levantarse desde 1891 en el actual eje de San Martín 1515, en Godoy Cruz, y con el tiempo la firma se convirtió en uno de los principales emporios del sector. El archivo oficial de Godoy Cruz sostiene que, durante la edad de oro de la vitivinicultura mendocina, entre 1910 y 1930, Arizu se encontraba entre las siete bodegas más importantes de Mendoza. Esa sola referencia alcanza para medir su peso en la economía y en la identidad de la provincia. La historia de los Arizu no se quedó en el oasis norte. También fueron pioneros en el sur mendocino, especialmente en Villa Atuel, donde se lanzaron a cultivar extensos viñedos y a levantar una gran bodega. Un estudio de Eusko Ikaskuntza sobre la presencia vasca en Mendoza los describe como verdaderos pioneros de esa zona y recuerda que allí llegaron a poner en producción miles de hectáreas, en lo que fue considerado uno de los mayores paños de viña del mundo. Además, de ese mismo tronco familiar surgieron otras ramas decisivas para el vino argentino. La fuente de Eusko Ikaskuntza vincula a Leoncio Arizu con la continuidad empresaria que, con el tiempo, derivó en los reconocidos vinos Luigi Bosca, mostrando que el apellido Arizu no solo fue clave en Godoy Cruz y Villa Atuel, sino también en la proyección posterior de la vitivinicultura mendocina en el mercado nacional e internacional. El final de la empresa original también forma parte de la memoria mendocina. La familia Arizu mantuvo la propiedad hasta 1978, luego la bodega pasó al Grupo Greco, fue intervenida en 1980 y cerró definitivamente en 1991. Aun así, su legado no desapareció: el predio fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1999, y hoy su archivo y su edificio forman parte del patrimonio de Godoy Cruz, recuperados como símbolo de la historia industrial y social del vino mendocino. En definitiva, la historia de los Arizu es mucho más que la historia de una bodega. Es la historia de una familia inmigrante que encontró en Mendoza una oportunidad, la convirtió en trabajo, luego en empresa y finalmente en legado. Y en esa trayectoria quedó grabada una parte esencial de la identidad vitivinícola argentina. #Arizu #MendozaAntigua #HistoriaMendocina #Vitivinicultura #GodoyCruz #VillaAtuel #Navarra #Inmigracion #VinoArgentino
miércoles, 11 de marzo de 2026
El corazón del vino que hizo grande a Mendoza: la imponente sala de fermentación de la Bodega Arizu en Godoy Cruz - Mendoza
Esta imagen retrata uno de los espacios más impactantes de la vieja Bodega Arizu, en Godoy Cruz: su sala de fermentación, verdadero corazón industrial de una empresa que ayudó a transformar a Mendoza en potencia vitivinícola. Entre enormes toneles, pasillos simétricos y una arquitectura pensada para producir a gran escala, la escena resume una época en la que el vino no solo era trabajo y progreso, sino también identidad. La bodega fue fundada en 1888, y su núcleo original quedó como testimonio del gran salto de la vitivinicultura mendocina hacia la industrialización. Arizu no fue una bodega más. Su conjunto edilicio, levantado en distintas etapas y con tecnologías que fueron del adobe al hormigón armado, es considerado un caso excepcional dentro del patrimonio argentino, justamente porque permite leer la evolución de la arquitectura bodeguera de Mendoza. En sus naves de producción, como esta sala de fermentación, se concentraba el pulso de una actividad que marcó la economía, el paisaje y la vida cotidiana de toda una región. Con el paso del tiempo, la ex Bodega Arizu dejó de producir, pero no perdió su valor histórico. Cerró definitivamente en 1991 y más tarde fue declarada Monumento Histórico Nacional por el Estado argentino. Hoy, recuperada como Espacio Arizu, también resguarda un archivo vitivinícola de enorme importancia, considerado por la Municipalidad de Godoy Cruz como el más completo del país conservado en su lugar de origen. Por eso esta foto no muestra solo toneles y ladrillos: muestra el alma de una industria que moldeó a Godoy Cruz y a Mendoza. Es la imagen de un tiempo en que cada vendimia, cada cuba y cada sala de fermentación formaban parte de una epopeya productiva que todavía late en la memoria del vino argentino. #BodegaArizu #GodoyCruz #MendozaAntigua #Vino #Patrimonio #HistoriaMendocina #ArquitecturaIndustrial #MemoriaVitiva
🍇 EL ARQUITECTO DEL OASIS: Jacinto Arizu y la dinastía que puso a Mendoza en el mapa del mundo
Jacinto nació en 1853 en el pequeño pueblo de Unzué, Navarra. Como tantos otros inmigrantes vascos, llegó a la Argentina con un capital limitado en dinero, pero incalculable en cultura de trabajo y conocimientos agrícolas. Tras un breve paso por Buenos Aires, cruzó el país atraído por la promesa de las tierras cuyanas. En sociedad con su hermano Sotero, Jacinto fundó en Godoy Cruz la emblemática Bodega Arizu. Mientras Sotero se enfocaba a menudo en la expansión comercial y estratégica, Jacinto fue el guardián de la tierra y el motor de la producción: Fue uno de los primeros en entender que Mendoza no solo necesitaba cantidad, sino calidad. Introdujo variedades europeas y perfeccionó los sistemas de injertos para combatir plagas de la época. En una provincia donde el agua es oro, Jacinto aplicó técnicas de ingeniería hidráulica para que cada gota del deshielo alimentara sus viñedos, extendiendo el oasis hacia zonas que se creían incultivables. Los Arizu no solo hacían vino; crearon una comunidad. Su bodega contaba con viviendas para obreros, talleres propios y una logística que utilizaba el ferrocarril para llevar el Malbec mendocino a las mesas más exigentes de Buenos Aires y el exterior. A principios del siglo XX, la firma Arizu llegó a ser una de las más grandes del planeta, con miles de hectáreas cultivadas y una capacidad de almacenamiento que asombraba a los visitantes europeos. Jacinto no solo fue un bodeguero, fue un colonizador del progreso. Jacinto Arizu representaba la seriedad y la palabra empeñada. Su fallecimiento marcó el fin de una era, pero su apellido quedó grabado en el patrimonio arquitectónico y cultural de Mendoza. Hoy, las cavas de su antigua bodega en Godoy Cruz siguen siendo testigos silenciosos de su grandeza. #JacintoArizu #BodegasArizu #HistoriaDeMendoza #PionerosDelVino #MendozaAntigua #VinoArgentino #LegadoVasco #Inmigrantes
Balbino Arizu: el inmigrante que ayudó a levantar el gigante del vino mendocino
Este retrato de comienzos de 1908 nos devuelve la imagen de Balbino Arizu, una de las figuras decisivas en la historia vitivinícola de Mendoza. Nacido en Unzué, Navarra, en 1858, llegó a la provincia en 1883 y comenzó trabajando en la órbita de la bodega Benegas. Muy pronto dio el salto como empresario: junto a sus hermanos impulsó la firma familiar Arizu Hermanos y, años después, consolidó la poderosa Bodegas Arizu, una de las grandes protagonistas del auge del vino argentino. Su crecimiento fue impresionante. Arizu combinó experiencia agrícola, visión comercial y una apuesta fuerte por la producción a gran escala. Expandió viñedos, invirtió en nuevas tierras y fue clave en el desarrollo de Villa Atuel, donde su emprendimiento dejó una marca tan profunda que hoy forma parte del patrimonio histórico nacional. Los estudios sobre la empresa Arizu lo señalan, además, como uno de los grandes empresarios del vino de la Argentina en las primeras décadas del siglo XX. Pero Balbino Arizu no fue solamente un bodeguero exitoso. También tuvo una fuerte presencia en la vida social e institucional mendocina: fue director del Banco Provincia de Mendoza durante largos años, participó en la Sociedad Española de Socorros Mutuos, en el Club Español y en distintas obras comunitarias y filantrópicas, entre ellas el impulso a iniciativas que ayudaron a fortalecer a la colectividad española en la provincia. Murió en Mendoza en 1936, dejando una herencia que no solo transformó la industria del vino, sino también la historia económica y social mendocina. #BalbinoArizu #Mendoza #Historia #Vino #Vendimia #Patrimonio #Memoria #Bodegas #Efemerides #Argentina #mendozantigua
martes, 10 de marzo de 2026
1913 🍷 De Benicarló a la Argentina: la foto de 1913 que une emigración, vino y memoria en una sola imagen
domingo, 8 de marzo de 2026
🍇 Cuando Mendoza cambió para siempre: inmigración, crédito y poder detrás del nacimiento del imperio del vino
A fines del siglo XIX, Mendoza dejó de ser solo una provincia agroganadera para convertirse en el corazón de una nueva economía regional. La vieja élite mercantil y ganadera mendocina se reconfiguró junto con empresarios llegados de la inmigración europea, y de esa fusión nació una burguesía industrial regional que empujó la transformación vitivinícola. No fue un cambio improvisado: fue el resultado de capital acumulado, nuevas inversiones, tecnología y una estrecha relación entre poder económico y poder político. Ese proceso se sostuvo sobre varias palancas a la vez. La expansión del ferrocarril, la modernización del riego, los altos salarios iniciales, la difusión del crédito institucional a través de bancos como el de Mendoza, el Nacional y el Hipotecario, y las exenciones impositivas permitieron que muchos trabajadores y productores accedieran al ahorro, la capitalización y, en no pocos casos, a la pequeña propiedad. Pero, al mismo tiempo, también avanzó una concentración de la propiedad vitícola en manos del grupo dominante y de nuevos empresarios capitalizados, muchos de ellos de origen inmigrante. El Estado provincial tuvo un papel decisivo. Diversos estudios coinciden en que las administraciones de Francisco Civit, Elías Villanueva y Tiburcio Benegas fueron centrales para estimular la vitivinicultura moderna mediante exenciones impositivas, formación de recursos humanos, fomento del crédito y políticas para atraer inmigrantes. De hecho, ya en 1879 se presentó un proyecto para eximir de impuestos a viñedos, olivos y nogales, y la ley aprobada en 1881 abrió un ciclo de beneficios que se prolongó, con cambios, hasta comienzos del siglo XX. La llegada de inmigrantes no fue librada al azar. Entre 1884 y 1885, la misión de Santiago Soglieri, respaldada por el gobierno de Mendoza y la Comisión de Inmigración local, buscó traer desde Italia 400 familias de agricultores y vitivinicultores. Más adelante, en 1895, el gobernador Francisco Moyano dictó un decreto que fijó una subvención para trasladar inmigrantes a la provincia y designó un agente en Buenos Aires para seleccionarlos y atraerlos hacia Mendoza. Con el tiempo, muchos de esos inmigrantes o sus descendientes desplegaron una capacidad empresarial extraordinaria. A comienzos del siglo XX, la estructura productiva mendocina mostraba un fuerte predominio de capitales extranjeros: un estudio clásico estima que hacia 1910 había alrededor de doce grandes bodegueros, de los cuales diez eran extranjeros, y que los llamados “dueños del vino” eran mayoritariamente italianos y españoles. Ese crecimiento también se apoyó en redes familiares, asociaciones entre connacionales y alianzas económicas que luego llegaron a influir en la esfera pública. La historiografía sobre Mendoza muestra que muchos empresarios no avanzaron solos: se asociaron con hermanos, cuñados, sobrinos o paisanos, formando entramados que articularon producción, comercio, crédito y política. En otras palabras, la vitivinicultura no solo cambió el paisaje: también cambió las relaciones sociales, el reparto del poder y la estructura misma de la provincia. #Mendoza #Vitivinicultura #Inmigración #HistoriaMendocina #Bodegas #Viñedos #EconomíaRegional #MendozAntigua. La idea de que “a comienzos de 1910 las bodegas más grandes pertenecían a extranjeros” está bien respaldada por la bibliografía académica, pero conviene expresarla como predominio mayoritario y no como una totalidad absoluta.
1956 🍇🚚 ¡EL SUDOR DE NUESTRA HISTORIA! Cosechando el Malbec en Luján de Cuyo: una postal de Vendimia que te hará llorar de orgullo. Mendoza
¿Sentís el aroma a mosto y el crujir de las uvas en los tachos? Viajamos a Luján de Cuyo, la legendaria "Tierra del Malbec", en pleno 1956, para revivir la Vendimia de nuestros abuelos. Con esfuerzo puro, completan la carga de este histórico camión Ford modelo "Torito" que ya era una leyenda en las fincas. El Tacho de Cosecha: El tacho de mimbre o madera era un elemento icónico, un rito de Vendimia puro, antes de ser reemplazado por los modernos de plástico. El peón "volteador" vaciaba el contenido en la caja del camión con una destreza única. El Camión "Torito": Este Ford modelo 1935/36, muy popular en la Mendoza de antaño, era el verdadero motor del progreso. Se nota por la forma del capó y la rejilla. En la foto, se lee "LLEGO EL TORITO" en el parachoques cromado. La Finca "El Progreso": Ubicada en Luján de Cuyo, el corazón histórico del Malbec, esta finca es un nombre emblemático que hoy vive en la memoria de sus trabajadores y familias. La Revolución Vitivinícola: En aquellos años, la Vendimia era 100% manual, un esfuerzo colectivo puro. La inmigración europea trajo nuevas técnicas de producción y la cultura del trabajo que nos define hasta el día de hoy. #MendozAntigua #Vendimia1956 #LujánDeCuyo #TierraDelMalbec #CosechaManual #TachoDeMimbre #CamiónTorito #FincaElProgreso #RaícesMendocinas
sábado, 7 de marzo de 2026
ca.1900🍇 La Colina de Oro: la bodega mendocina que anticipó el imperio del vino y cambió para siempre el paisaje de Maipú
Hacia 1900, la bodega La Colina de Oro ya era una de las postales más elocuentes de la nueva Mendoza vitivinícola. La imagen, conservada por el Archivo General de la Nación, retrata una escena de vendimia y trabajo en uno de los establecimientos que mejor simbolizaron el gran salto productivo de fines del siglo XIX. La historia de esta firma está ligada a dos inmigrantes decisivos para la vitivinicultura mendocina: Juan Giol y Bautista Gargantini, quienes formaron sociedad en 1896, compraron 44 hectáreas en Maipú y, hacia 1899, levantaron los primeros edificios de la bodega. Con el tiempo, La Colina de Oro alcanzó su gran auge en la década de 1910 y quedó asociada al crecimiento industrial y social del vino mendocino. La foto conmueve porque muestra mucho más que una cosecha: muestra el momento en que Mendoza consolidaba su transformación. Aunque la provincia tenía viñedos y bodegas desde los siglos XVI y XVII, fue entre fines del siglo XIX y comienzos del XX cuando la actividad dio un salto extraordinario, impulsada por inmigrantes, nuevas técnicas y una escala de producción mucho más ambiciosa. En ese proceso, establecimientos como La Colina de Oro pasaron a encarnar la vitivinicultura moderna mendocina. Más que una simple bodega, La Colina de Oro fue parte del nacimiento de una identidad. Allí donde hoy vemos toneles, canastos y vendimiadores, también empezó a tomar forma una provincia que terminaría siendo sinónimo de vino en la Argentina y en el mundo. #LaColinaDeOro #Mendoza #Maipú #Vendimia #HistoriaMendocina #VinoArgentino #AGN #MendozAntigua “La Colina de Oro” no fue literalmente una de las primeras bodegas de Mendoza en sentido absoluto, porque la provincia tenía bodegas desde la época colonial; sí fue una de las más emblemáticas de la vitivinicultura moderna e industrial de fines del siglo XIX y comienzos del XX.
miércoles, 21 de enero de 2026
🍷 EL LEGADO DE UN VISIONARIO: 140 AÑOS DE BODEGA ESCORIHUELA
La historia de la vitivinicultura argentina no se puede contar sin mencionar a Don Miguel Escorihuela Gascón. En 1880, este joven español desembarcó en nuestras tierras con una maleta cargada de determinación. Apenas cuatro años después, en 1884, fundaba en Godoy Cruz, Mendoza, lo que se convertiría en un pilar de la industria: Bodegas Escorihuela. Don Miguel no solo fue un bodeguero ingenioso que conquistó a la élite del país con sus etiquetas; fue un protagonista clave del desarrollo político y social mendocino. A siete décadas de su partida, su espíritu de lucha incansable sigue vibrando en cada rincón de la bodega original. Tras décadas bajo la dirección familiar, 1992 marcó un nuevo rumbo con la llegada de la familia Catena y un grupo de inversores. Este cambio impulsó una modernización necesaria para brillar en el mercado internacional. Se expandieron hacia zonas privilegiadas como Agrelo (Luján de Cuyo) y Altamira (Valle de Uco), apostando por una agricultura orgánica y sustentable. Se construyó una bodega dedicada exclusivamente a tintos Ultra Premium. Hoy, el establecimiento histórico en Godoy Cruz fracciona 8.500 botellas por hora, sumando una capacidad total entre sus distintas sedes de más de 13 millones de litros. La bodega cultiva cerca de 230 hectáreas propias, pero su secreto reside en la diversidad: trabajan en equipo con productores de toda la provincia para lograr perfiles únicos en cada vino. Además, la experiencia Escorihuela trasciende la copa. A finales de los '90, en alianza con el prestigioso chef Francis Mallmann, nació el restaurante "1884". Este espacio es un tributo viviente a la cocina andina y a la historia líquida de Mendoza. #Mendoza #VinoArgentino #EscorihuelaGascon #HistoriaPatrimonial #GodoyCruz #BodegasArgentinas #mendozantigua
miércoles, 14 de enero de 2026
🍷 TESOROS DEL AYER: EL PORVENIR DE GUAYMALLÉN (1924)
Viajamos un siglo atrás para redescubrir la identidad visual de la Bodega "El Porvenir", propiedad de Don Bartolomé Giménez y Pascual. Esta etiqueta, que data de 1924, es un testimonio gráfico del auge industrial que transformó al departamento de Guaymallén en un polo vitivinícola fundamental para Mendoza. El establecimiento se encontraba en las inmediaciones de la emblemática Plaza San José, un sector que para la década del 20 ya concentraba una intensa actividad comercial y social. El sello destaca la figura del vendimiador, rindiendo homenaje al esfuerzo manual y al arraigo de la cultura del trabajo que definió a la provincia hace 100 años. Como tantas otras bodegas de la época, "El Porvenir" refleja el empuje de las familias de inmigrantes que apostaron por el desarrollo de la vitivinicultura en Guaymallén, consolidando la marca "Mendoza" en el mercado nacional. Para 1924, Mendoza vivía un periodo de modernización técnica en sus bodegas. Guaymallén, por su cercanía a la Ciudad, era el paso obligado de los carros que llevaban el vino hacia la estación del ferrocarril. Etiquetas como la de Giménez y Pascual no eran solo marcas, sino sellos de garantía de una industria que ya soñaba con el futuro. #Guaymallén1924 #BodegaElPorvenir #VinoMendocino #PatrimonioHistórico #MendozaAntigua
jueves, 6 de noviembre de 2025
1920🍇 Natalio Spósito: Pionero de la vitivinicultura mendocina desde 1891. Ingeniero Giagnoni. Juniín. Provincia de Mendoza
Desde 1891, el establecimiento vitivinícola de Don Natalio Spósito se incorporó con fuerza a la riqueza industrial de Mendoza, consolidándose como un motor de trabajo y progreso. Reconocido en los mercados más exigentes por la variedad y calidad de su producción, Spósito supo combinar tradición y espíritu emprendedor para expandir su influencia en la región. Además de la bodega matriz en Ingeniero Giagnoni, Spósito adquirió nuevas instalaciones en la calle Lucero y en la calle del Medio (Alto Verde). Allí cultivó cepas selectas como Malbec, San Juan y Moscatel Rosada, que dieron origen a vinos acreditados: Málaga, Moscatel Seco, Tinto, Blanco, Moscatel Rosado y tipo Marsala, alcanzando una producción promedio de 15.000 cascos anuales. Su labor incansable lo convirtió en un referente de la industria vitivinícola, aportando no solo al desarrollo económico del departamento, sino también al movimiento cultural y social de la zona. La historia de la vitivinicultura mendocina, documentada por instituciones como la Universidad Nacional de Cuyo y la Academia Nacional de la Historia, confirma que hombres como Spósito fueron claves en el crecimiento de la región. La vitivinicultura mendocina, iniciada en el siglo XVI con las primeras cepas traídas por los españoles, encontró en el siglo XIX un auge decisivo. Fue entonces cuando bodegueros como Spósito consolidaron la identidad productiva de Mendoza, transformando el paisaje y la economía local, y sentando las bases de lo que hoy es un patrimonio cultural y turístico reconocido mundialmente. La figura de Don Natalio Spósito, apreciada por sus vecinos y admirada por su tenacidad, debe ser entendida como una fuerza moral y económica que impulsó la evolución de la vitivinicultura mendocina. Su legado es parte de la memoria viva de la provincia y de la tradición que aún hoy sostiene el prestigio del vino argentino en el mundo. #RaícesDelVino #Mendoza1891 #LegadoSpósito #PatrimonioVitivinícola #CulturaEnUnCopo #mendozantigua
domingo, 19 de octubre de 2025
📍 De bodega a mercado, de mercado a casino: la esquina que guarda 140 años de historia mendocina (1885) Crédito Fotográfico Ariel Gantus
“¿Sabías que el casino de Mendoza fue una bodega con túneles y luego un mercado?”
Un viaje exprés por la calle Belgrano 1885 de Godoy Cruz, donde el presente vibra sobre capas de vino, comercio y memoria. 🕰️ ¿Qué pasó en Belgrano 1885. Hoy funciona allí el casino de Godoy Cruz, pero esa esquina fue testigo de tres grandes transformaciones que marcaron la identidad local: La Bodega Baraquero (siglo XIX. Fundada por Honorio Barraquero, inmigrante, bodeguero y político radical, fue uno de los primeros establecimientos vitivinícolas del municipio. Fabricaba vino bajo la marca “Baco”. Llegó a emplear 300 operarios, que dormían en habitaciones construidas dentro del predio. En 1882 sufrió un incendio, pero se reconstruyó con túneles y nueva infraestructura. El Mercado Baraquero (siglo XX) Con el tiempo, el edificio se transformó en un mercado popular. Punto de encuentro barrial, con puestos de frutas, carnes, ropa y modismos de época. Funcionó como centro de abastecimiento y sociabilidad, donde se cruzaban generaciones. El Casino de Godoy Cruz (actualidad) Hoy, el edificio alberga el casino, símbolo de entretenimiento moderno. El contraste entre el juego digital y los túneles de vino es parte de su magnetismo. La esquina sigue siendo un epicentro urbano, pero con otra lógica: luces, apuestas y shows. #HistoriaLocal #GodoyCruzRetro #BodegaBaraquero #MercadoQueFue #CasinoConPasado #MendozaVintage #EsquinasConMemoria #ScrollPatrimonial #AntesYDespués #CápsulaUrbana
jueves, 28 de agosto de 2025
“Benegas Hnos., 1910: el vino como oficio y herencia” Mendoza
En el año 1910, la Bodega Benegas Hermanos y Cía. era uno de los referentes de la industria vitivinícola mendocina, en plena expansión y modernización. Ubicada en la provincia de Mendoza, esta bodega formaba parte de un entramado de empresas familiares que impulsaban la producción de vino a escala industrial, en un contexto de creciente demanda nacional e internacional. La bodega contaba con grandes toneles de madera, prensas mecánicas y sistemas de embotellado que reflejan el paso de una producción artesanal a una lógica industrial. Las imágenes de archivo muestran trabajadores operando maquinaria entre barricas alineadas, en ambientes de piedra y madera típicos de la época. El proceso incluía tareas como el trasiego, el embotellado manual y el etiquetado, realizados por operarios capacitados. La indumentaria de los trabajadores —boinas, camisas y pantalones de trabajo— revela el carácter artesanal del oficio, aún en un entorno técnico. Mendoza comenzaba a posicionarse como región vitivinícola de renombre, y bodegas como Benegas Hnos. eran parte de ese impulso. Sus vinos circulaban en mercados locales y comenzaban a llegar a Buenos Aires y al exterior, especialmente a Europa. La familia Benegas tuvo un rol destacado en la historia del vino argentino. Décadas más tarde, Federico Benegas Lynch, bisnieto de Tiburcio Benegas, recuperaría parte de ese legado fundando la actual Bodega Benegas, en la histórica finca Libertad de Luján de Cuyo. #Benegas1910 #BodegaHistórica #VinoMendocino #OficioVitivinícola #PatrimonioEnológico #ArchivoVisual #MendozaAntigua. Crédito Fotográfico: Archivo Genarl de la Nación
miércoles, 27 de agosto de 2025
“Bodega Barruero, Sección Tonelería (1903): madera, manos y vino en la Mendoza industrial”
La escena de Bodega Barruero, en Mendoza, 1903 nos transporta al corazón de la industria vitivinícola argentina en sus primeras décadas de consolidación. En ese año, Mendoza ya se perfilaba como el epicentro del vino nacional, y la tonelería —arte de fabricar toneles de madera— era una pieza clave en el proceso de crianza y almacenamiento del vino. En 1903, las bodegas mendocinas no eran solo espacios de elaboración: eran verdaderos complejos industriales que incluían viñedos, lagares, depósitos, laboratorios y talleres como la tonelería. La Bodega Barruero representa ese modelo integral, donde cada etapa del vino se cuidaba artesanalmente. El tonel como símbolo de calidad Los toneles de roble o algarrobo eran esenciales para la crianza del vino. Su construcción requería precisión, fuerza y experiencia. Los toneleros seleccionaban la madera, la curvaban con fuego y humedad, y ensamblaban las duelas con aros metálicos, sin usar clavos ni pegamento. Muchos toneleros eran inmigrantes europeos, especialmente españoles e italianos, que trajeron consigo técnicas ancestrales. En Mendoza, el oficio se transmitía de generación en generación, y los talleres funcionaban dentro o junto a las bodegas. Barruero como referente Aunque no hay abundante documentación específica sobre la Bodega Barruero, su mención en registros de época sugiere que fue parte del entramado productivo que hizo de Mendoza una potencia vitivinícola. Su tonelería, como se ve en la imagen, muestra una escala considerable, con decenas de barricas en distintas etapas de fabricación. #ToneleríaHistórica #Mendoza1903 #BodegaBarruero #PatrimonioVitivinícola #OficioYTradición #MemoriaDelVino #IndustriaArtesanal #Mendozantigua
sábado, 23 de agosto de 2025
Instantánea tomada en abril de 1964 frente a la histórica Bodega Giol, en Godoy Cruz, Mendoza. En el centro, mis abuelos Eduardo —con gorra— e Hilda, acompañados por Anita Odilla a la derecha, y por los señores Enrique y Willi O'Mullaine a la izquierda, entrañables amigos de la familia. (gentileza: Guillermo García Marsal)
La fotografía tomada en abril de 1964 frente a la bodega Giol en Godoy Cruz, no solo captura un momento familiar lleno de afecto, sino que también se inscribe en un contexto histórico de gran relevancia para la vitivinicultura mendocina.🍇 Bodega La Colina de Oro (Giol): Fundada en 1896, por los inmigrantes Bautista Gargantini y Juan Giol, pioneros en transformar Mendoza en un polo vitivinícola de escala mundial. Para 1910, Giol era considerada la bodega más grande del mundo, elaborando hasta la mitad del vino argentino. En 1964, el gobierno provincial adquirió la empresa para evitar su quiebra y convertirla en un instrumento de regulación de precios y apoyo a productores. Aunque su sede principal estaba en Maipú, el predio de Godoy Cruz funcionaba como centro de distribución y almacenamiento, aprovechando la cercanía al ferrocarril San Martín. Esta fotografía no solo tiene valor familiar, sino que también documenta una etapa de transición en la historia de Giol: el paso de empresa privada a estatal, en un contexto de políticas de desarrollo económico y protección de la industria local. #BodegaGiol #GodoyCruz1964 #MemoriaFamiliar #PatrimonioVitivinícola #HistoriaMendocina #ArchivoFotográfico #VinoYMemoria #AmistadesDeÉpoca #InstantáneaHistórica #MendozaAyer #Mendoza #Mendozantigua
miércoles, 20 de agosto de 2025
🍇 1938: El vino al canal — protesta, dignidad y memoria obrera - Mendoza
En 1938, en la Provincia de Mendoza, se vivió uno de los gestos más simbólicos y dramáticos de la historia vitivinícola argentina: trabajadores de la vid arrojando vino a los canales. No fue una celebración ni una travesura: fue una forma de protesta, de denuncia y de visibilización de una crisis estructural que afectaba tanto a productores como a obreros rurales. A fines de los años 30, Mendoza atravesaba una crisis de sobreproducción vitivinícola. El mercado interno no absorbía todo el vino elaborado, los precios se desplomaban y miles de litros quedaban sin destino comercial. Las bodegas, sin capacidad de almacenamiento ni salida rentable, optaban por destruir el excedente. En ese marco, trabajadores rurales y pequeños productores comenzaron a tirar vino a los canales de riego como acto simbólico. Era una forma de decir: “Este vino no vale nada para el mercado, pero es fruto de nuestro trabajo”. El líquido que debía alimentar la economía regional se convertía en agua roja que corría por las acequias, como metáfora de desperdicio y abandono. El gesto fue recogido por fotógrafos, cronistas y vecinos como una imagen de dignidad obrera. No era vandalismo, sino una forma de visibilizar el esfuerzo invisibilizado de miles de cosecheros, vinateros y obreros de bodega. En una provincia donde el vino es identidad, tirar vino era también tirar una parte del alma colectiva, para que todos la vieran La imagen compartida, con dos hombres proyectando vino en plena acción, es una cápsula de esa época. Este episodio forma parte de la memoria vitivinícola mendocina. Hoy, en contextos de crisis o reclamo, se recuerda como ejemplo de protesta creativa y contundente. También ha sido retomado en documentales como Mendoza: la tierra, el sol y las manos que hacen el vino, que rescatan las voces de quienes hacen posible la industria desde abajo. Crédito Fotográfico: Archivo General de la Nación. #MemoriaVitivinícola #Mendoza1938 #ProtestaObrera #VinoAlCanal #ArchivoAGN #CulturaVisual #HistoriaSocial #CuraduríaDigital #GestosDeResistencia #PatrimonioPopular #Mendoza #Mendozantigua
🍇 Bodega Maessen: pionera en la vitivinicultura urbana (1873) Ciudad de Mendoza
La Bodega Maessen, ubicada frente al histórico Molino de Mota, al norte de la Alameda mendocina, representa una postal temprana del paisaje vitivinícola urbano de Mendoza hacia 1873. En ese entonces, la ciudad comenzaba a consolidar su perfil agroindustrial, y esta zona —entre acequias, huertas y caminos polvorientos— era un núcleo de actividad productiva y comercial. Frente al Molino de Mota, sobre el antiguo Camino Real, la bodega se beneficiaba del acceso al agua de riego y del tránsito de carretas que conectaban la ciudad con los oasis productivos del norte y el este. La cercanía con la Alameda la vinculaba también con la vida social y política de la ciudad. En 1873, Mendoza vivía una etapa de transición entre la producción artesanal y la incipiente modernización vitivinícola. Las bodegas como Maessen eran espacios híbridos: combinaban técnicas tradicionales con influencias europeas, especialmente francesas y italianas, que comenzaban a introducirse en la región. Molino de Mota: Este molino hidráulico, uno de los más antiguos de la ciudad, era clave para la molienda de cereales y también para la elaboración de productos derivados de la uva. Su presencia frente a la bodega sugiere una articulación entre distintas formas de producción rural-urbana. La imagen que compartida muestra una construcción de estilo clásico, con frontis triangular y ventanas simétricas, típica de las bodegas de la época. El entorno polvoriento, los caballos y los personajes reunidos evocan una escena de intercambio, cargada de movimiento y cotidianeidad. La Bodega Maessen forma parte del paisaje histórico que dio origen a la identidad vitivinícola mendocina. Aunque muchas de estas construcciones fueron absorbidas por el crecimiento urbano, su memoria persiste en documentos, imágenes y relatos como este. #BodegaMaessen #MolinoDeMota #MendozaHistórica #Alameda1873 #VitiviniculturaUrbana #MemoriaVisual #ArchivoMendoza #EscenaPatrimonial #HistoriaViva #CuraduríaDigital
lunes, 18 de agosto de 2025
1923 - “¿Sabías que el vino mendocino viajaba en tren? Mirá esta imagen de época”
En 1923, Mendoza vivía una etapa clave en la consolidación de su perfil vitivinícola. La provincia ya era considerada el corazón del vino argentino, con una producción que superaba los 75 millones de galones anuales. El paisaje estaba dominado por viñedos, chimeneas de bodegas y filas interminables de bordalesas —toneles de roble de 225 litros— que aguardaban su traslado. Las bordalesas eran cargadas en vagones ferroviarios que partían desde estaciones como Palmira, Maipú o Godoy Cruz. Los grandes centros de consumo como Buenos Aires, Rosario y Córdoba, donde el vino se distribuía en almacenes y pulperías. El tren era clave para abarataba costos, conectaba regiones y permitía que el vino mendocino llegara fresco y en volumen. La industria vitivinícola estaba marcada por tensiones entre viñateros, bodegueros y comerciantes, especialmente por el precio de la uva y del vino. Mendoza atravesaba una crisis económica y política, pero el vino sostenía gran parte de la recaudación provincial. La llegada de inmigrantes europeos (italianos, españoles, franceses) aportó saberes técnicos y consolidó el modelo de bodega moderna. La fotografía muestra una escena típica de la época: barriles alineados frente a una bodega con chimenea, símbolo del auge industrial. Es un testimonio visual del vínculo entre paisaje, trabajo y cultura. #VinoMendocino #IndustriaVitivinícola #Mendoza1923 #MemoriaVisual #ArchivoHistórico #Bordalesas #TrenesYVino #PatrimonioCultural #PostalesDeÉpoca #HistoriaDelVino #Mendozantigua
viernes, 25 de julio de 2025
“Inmigración productiva”, “Mendoza 1890”, “Cultores de la vid”…
Hacia 1890 la gente adinerada consumía bebidas importadas de bodegas francesas, italianas o españolas. Pero el grueso de la población del país se conformaba con los vinos y licores nacionales, aunque éstos fueran por el momento de baja calidad. Muchos inmigrantes llegaron a Mendoza para dedicarse al cultivo de la vid, aprovechando el clima y las características especiales de la región; habían sido expulsados de su patria por razones políticas o por la ruina de la industria vitivinícola. Traían una alta especialización: nuevas técnicas, conocimientos sobre fertilizantes, arados, sistemas de labranza y métodos para combatir las plagas. Así, las modalidades heredadas del período colonial fueron suplantadas por el sistema de contra espalderas francesas o por los parrales españoles e italianos, y para la poda se utilizó el sistema Guyot. El ferrocarril y las obras de riego sobre los ríos Mendoza y Tunuyán dieron el impulso final para el desarrollo de esta industria. Para enviar vinos a Buenos Aires, el gran mercado consumidor, se necesitaba disponer del capital necesario para realizar ventas a plazos más o menos largos y de la producción suficiente para asegurar un tipo de marca y mantener el stock durante el año. De allí el fracaso de muchas pequeñas bodegas. En cambio, durante la década de 1890 se consolidaron algunas firmas prestigiosas: los hermanos Tosso, oriundos de Italia, fundaron su establecimiento en 1891; los Mosso, también italianos, producían desde 1899 el vino de marca Hiena que se vendía en el Litoral y en Tucumán; Melgor y Herist, fundadores de La Peregrina (Maipú) en 1889, elaboraban vino de tipo francés de excelente calidad; Miguel y Alberto Aguinaga, orientales, produjeron en 1897 unos 3 000 hl de vino marca Vistalba en su bodega de Luján de Cuyo; otro pionero de la industria vitivinícola, Tiburcio Benegas, se había instalado en El Trapiche, y los hermanos Arizu, nativos de España y llegados al país en 1883, ya eran tan prestigiosos que compraban la producción de otros viñateros para industrializarla. Paralelamente, los mendocinos utilizaban las tierras de riego para cultivar frutas y hortalizas de muy buena calidad que el ferrocarril transportaba al mercado porteño. La provincia cuyana, a la cabeza de la industria del vino, poseía casi un tercio de las bodegas del país y generaba tres cuartas partes de la producción nacional. Alrededor del negocio vinícola la sociedad se modernizaba, se hacía más cosmopolita y progresista, la vieja élite criolla compartía el prestigio con los extranjeros, esos emprendedores gringos que estaban dando el tono a la nueva Mendoza. San Juan no resultó tan favorecida por los cambios ocurridos en la economía finisecular. Esta provincia padeció más que su vecina las consecuencias de la interrupción del comercio trasandino y, sobre todo, del engorde del ganado destinado a Chile. Sus industrias-fábricas de ladrillo, jabón, hornos de cal, alfarerías y canteras- sintieron la interrupción de estos intercambios; la llegada a la provincia del ferrocarril Gran Oeste Argentino, que se produjo en 1885, no trajo consigo demasiada prosperidad. Pero la ley de protección a la industria del vino, aprobada en 1875, permitió a San Juan incorporarse a la actividad y recibir inmigrantes especializados en el cultivo de la vid. Los grandes ganaderos de antaño, convertidos en industriales, se dedicaron con entusiasmo al nuevo negocio. Al finalizar el siglo se destacaban los bodegueros sanjuaninos Jaime Colomé, J. y E. Copello, y especialmente la bodega Colón, de los Graffigna, que logró un mercado estable para su producción en las provincias norteñas. San Luis, Salta en los valles calchaquíes y en Cafayate, Catamarca y La Rioja intentaron por esos años incorporarse a la industria vitivinícola con suerte dispar. La Rioja tuvo cierta expansión con sus vinos dulces, pero en Catamarca motivos políticos llevaron a la destrucción de las vides. De todos modos, hacia 1900 la producción argentina de vinos y alcohol les satisfacía las dos terceras partes del consumo nacional. La preocupación de los grandes bodegueros por mejorar los productos de sus establecimientos permitía augurar un futuro promisorio para la industria.
jueves, 24 de julio de 2025
Las primeras Vendimias en Mendoza eran un verdadero crisol de trabajo, celebración popular y construcción de identidad. En la imagen se ven vendimiadores entre barriles y viñedos parece capturar ese espíritu fundacional: el esfuerzo colectivo en torno a la uva y su transformación en vino.
La escena muestra vendimiadores en plena faena, rodeados de barriles y viñedos, en un entorno rural que evoca las primeras décadas del siglo XX. Es probable que represente una vendimia anterior a la institucionalización de la fiesta, cuando el trabajo y la celebración aún estaban íntimamente ligados al ciclo agrícola y a la vida comunitaria. Siglo XVII: La vid comienza a cultivarse en Mendoza para producir vino destinado a las misas. Cada capilla tenía su propio parral. Celebraciones espontáneas: Al finalizar la cosecha, los trabajadores festejaban con guitarras, cuecas y gatos cuyanos. Se elegía a la cosechadora más linda y se la coronaba con racimos de uva. Fiesta de las Chinas (siglo XIX): Encuentros en galpones coloniales donde se celebraba con vino nuevo, música y disputas por las mujeres más bellas. Primeras fiestas institucionales 1913: En el marco del Congreso de la Industria y el Comercio, se realiza un desfile de vendimiadores y carrozas alegóricas. Es el primer intento de fiesta pública. 1936: Se institucionaliza la Fiesta de la Vendimia por iniciativa del gobernador Guillermo Cano y el ministro Frank Romero Day. Participan 25.000 personas en el Estadio de Gimnasia y Esgrima. Se corona a Delia Larrive Escudero, representante de Godoy Cruz, como primera Reina. 1937-1940: Se incorporan elementos clave como la Marcha de la Vendimia, el Carrusel, la Bendición de los Frutos y la Vía Blanca de las Reinas.
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