sábado, 25 de abril de 2026

25 de abril: el día para mirar a los pingüinos antes de que el hielo guarde silencio


Cada 25 de abril se conmemora el Día Mundial de los Pingüinos, una fecha destinada a generar conciencia sobre la protección de estas aves marinas, únicas por su forma de vida, su adaptación al océano y su papel dentro de los ecosistemas australes. También existe otra fecha vinculada a su difusión y cuidado: el 20 de enero, conocido internacionalmente como Penguin Awareness Day o Día de Concienciación por los Pingüinos. El 25 de abril se asocia especialmente con la migración anual de los pingüinos Adelia, observada por investigadores en la base McMurdo, en la Antártida. Con el tiempo, esa fecha se transformó en una jornada global para hablar de conservación, cambio climático, contaminación marina, pesca industrial y pérdida de hábitat. Los pingüinos son aves marinas que no pueden volar, pero que evolucionaron para desplazarse con enorme eficiencia bajo el agua. Sus alas se transformaron en aletas, su cuerpo hidrodinámico les permite nadar con agilidad y su cola les ayuda a mantener el equilibrio al caminar o desplazarse sobre el hielo. Actualmente se reconocen alrededor de 18 especies de pingüinos, distribuidas principalmente en el hemisferio sur. Aunque muchas personas los asocian únicamente con la Antártida, no todos viven en regiones heladas. Hay pingüinos en zonas frías, templadas e incluso próximas al Ecuador, como ocurre con el pingüino de Galápagos. También habitan costas e islas de Sudáfrica, Nueva Zelanda, Australia, Chile, Argentina y otros territorios australes. Los registros fósiles más antiguos conocidos apuntan a Nueva Zelanda: el género Waimanu, de unos 60 a 62 millones de años, vivió en mares poco profundos del Paleoceno, poco después de la extinción de los dinosaurios. Entre sus rasgos más curiosos está su coloración negra y blanca, conocida como contracoloración, que les ayuda a camuflarse en el mar: vistos desde arriba se confunden con la profundidad oscura del océano, y vistos desde abajo se mezclan con la claridad de la superficie. Además, muchas especies forman parejas durante la temporada reproductiva y ambos adultos participan en el cuidado de los huevos y las crías; en el caso del pingüino emperador, el macho incuba el huevo durante el invierno antártico mientras la hembra regresa al mar para alimentarse. También poseen adaptaciones sorprendentes para la vida marina. Una de ellas es una glándula ubicada cerca de los ojos que les permite eliminar el exceso de sal ingerido al alimentarse en el océano. Su dieta suele incluir peces, krill, calamares y otros pequeños organismos marinos, por lo que su supervivencia está íntimamente ligada a la salud de los mares. Hoy, su futuro preocupa a científicos y conservacionistas. El cambio climático afecta especialmente a las especies antárticas que dependen del hielo marino para reproducirse, mudar el plumaje o acceder al alimento. WWF advierte que la pérdida de hielo amenaza a especies como el pingüino emperador y el pingüino Adelia; además, en 2026 la UICN informó que el pingüino emperador pasó a la categoría de En Peligro debido al impacto del cambio climático sobre su hábitat. La amenaza no se limita al hielo. Muchas poblaciones también enfrentan contaminación, plásticos, sobrepesca, captura incidental, alteración de sitios de nidificación, enfermedades y reducción de alimento disponible. Por eso, los pingüinos son considerados verdaderos centinelas del océano: cuando sus poblaciones cambian, también están avisando que algo ocurre en el equilibrio marino. El cine y los documentales ayudaron a acercarlos al público mundial. Uno de los casos más recordados es El viaje del emperador (March of the Penguins), documental de 2005 sobre la travesía reproductiva de los pingüinos emperador en la Antártida, ganador del Oscar a Mejor Documental en 2006. Celebrar el Día Mundial de los Pingüinos no es solo compartir imágenes simpáticas. Es recordar que estas aves cumplen un rol esencial en los ecosistemas marinos y que protegerlas implica cuidar el océano, reducir la contaminación, apoyar áreas marinas protegidas, consumir responsablemente, difundir información confiable y exigir acciones concretas frente al cambio climático. Porque detrás de su caminar torpe sobre el hielo hay una historia de millones de años de evolución. Y detrás de cada colonia que resiste, hay una señal clara: todavía estamos a tiempo de proteger la vida que depende del mar. #DíaMundialDeLosPingüinos #DíaDeLosPingüinos #Pingüinos #Antártida #VidaMarina #Conservación #CambioClimático #Océanos #FaunaAustral #PingüinoEmperador #PingüinoAdelia #Naturaleza #WorldPenguinDay #PenguinAwarenessDay #Penguins #MarineLife #Antarctica #ClimateChange #OceanConservation #WildlifeConservation

1898: el funeral de Carlos María Ramírez, la voz uruguaya que buscó concordia en tiempos de división




En octubre de 1898, una página ilustrada recordó la muerte de Carlos María Ramírez, ocurrida en Montevideo el 19 de septiembre de 1898. No lo hizo como una simple noticia de actualidad, sino como un homenaje a una figura que la prensa presentaba como un periodista eminente, un ciudadano íntegro y una de las voces intelectuales más respetadas de la República Oriental. La publicación reunía dos imágenes de fuerte valor documental: un retrato de Ramírez, tomado pocas semanas antes de que enfermara, y una vista de su multitudinario entierro. La fotografía muestra el momento en que el ataúd era colocado en la carroza fúnebre frente al Palacio de la Representación Nacional, donde sus restos habían sido velados y expuestos al público. Carlos María Ramírez fue una figura central del Uruguay del siglo XIX. Nació en Río Grande del Sur durante el exilio de sus padres por la Guerra Grande, y en 1851 la familia regresó al Uruguay. Desarrolló una intensa trayectoria como abogado, periodista, político y profesor de Derecho Constitucional; su oposición al gobierno de Lorenzo Batlle lo llevó incluso al destierro en Buenos Aires. También participó en la vida partidaria e intelectual de su tiempo, vinculado al principismo, al Partido Radical y luego al Partido Constitucional. Se incorpora un sentido homenaje de Agustín de Vedia, quien lamentaba que las divisiones políticas e internacionales del Río de la Plata limitaran el destino de hombres capaces de brillar “con luz propia” en escenarios mayores. Para De Vedia, Ramírez había buscado elevarse por encima de las pasiones de su época y atraer a sus conciudadanos hacia un centro común, bajo una bandera de concordia y fraternidad. Ese juicio no era casual. Ramírez fue parte de los grandes debates intelectuales uruguayos del siglo XIX. La investigación histórica lo ubica dentro de la corriente nacionalista junto a figuras como Acevedo Díaz, Bauzá, Isidoro de María y Zorrilla de San Martín, y destaca su papel en la defensa de la figura de José Gervasio Artigas frente a visiones críticas como las de Francisco Berra. Su intervención en esa polémica ayudó a consolidar una lectura nacional de la historia oriental. Su obra también dejó una huella escrita. En catálogos y repositorios figuran textos como La guerra civil y los partidos de la República Oriental del Uruguay, publicado en 1871, además de ediciones posteriores de sus escritos reunidos. El portal Autores.uy conserva registros de sus obras y señala que, al haber fallecido hace más de 50 años, sus textos se encuentran en dominio público en Uruguay. Muestra el duelo público por un hombre de prensa, de ideas y de combate intelectual. En el retrato, en la multitud reunida ante el edificio legislativo y en las palabras de Agustín de Vedia, aparece el eco de una generación que entendía la política, la escritura y la historia como herramientas para pensar el destino de una nación. La muerte de Carlos María Ramírez fue leída como una pérdida temprana para el Uruguay. Pero su legado siguió hablando desde sus artículos, sus polémicas, sus libros y su defensa de una patria construida no solo con partidos y gobiernos, sino también con memoria, debate y palabra pública. #CarlosMaríaRamírez #Uruguay #Montevideo1898 #HistoriaUruguaya #CarasYCaretas #AgustínDeVedia #PeriodismoRioplatense #HistoriaRioplatense #JoséGervasioArtigas #IntelectualesDelSigloXIX #MemoriaHistórica #PrensaAntigua #FuneralHistórico #MendozAntigua #UruguayHistory #MontevideoHistory #HistoricPress #LatinAmericanHistory #PoliticalHistory #HistoricalMemory (Caras y Caretas)

25 de Abril 2026. Un pueblo, un cielo: el Día de la Astronomía que invita a mirar el universo desde la Tierra


El Día de la Astronomía nació en California, Estados Unidos, en 1973, por iniciativa de Doug Berger, entonces presidente de la Astronomical Association of Northern California. Su idea fue simple pero poderosa: en lugar de esperar que la gente viajara hasta los observatorios, había que llevar los telescopios a las calles, parques, centros urbanos y lugares públicos. La consigna era acercar la astronomía a todos, bajo el espíritu de “Bringing Astronomy to the People”, es decir, llevar la astronomía al pueblo. Desde entonces, esta celebración se convirtió en una jornada de divulgación científica en la que clubes astronómicos, museos, observatorios, planetarios, universidades, bibliotecas y centros culturales organizan actividades para que miles de personas puedan mirar por un telescopio, aprender sobre el cielo y descubrir los misterios del universo. La Astronomical League señala que el Día de la Astronomía se realiza en numerosos lugares de Estados Unidos y también en países como Inglaterra, Canadá, Nueva Zelanda, Finlandia, Suecia, Filipinas, Argentina, Malasia, Irán e Irlanda, entre otros. En 2026, el Día de la Astronomía de primavera se celebra el 25 de abril, mientras que la edición de otoño será el 19 de septiembre. La fecha no es fija: se elige de acuerdo con el calendario lunar, generalmente en un sábado cercano al cuarto creciente, para facilitar la observación pública del cielo. El lema más difundido por Astrónomos sin Fronteras es “One People, One Sky”, que puede traducirse como “Un pueblo, un cielo”. La frase resume una idea profundamente humana: todos vivimos bajo la misma bóveda celeste, sin importar fronteras, idiomas o culturas. La organización sostiene que la astronomía puede unir a las personas, compartir conocimiento y crear vínculos a partir del asombro común por el universo. La astronomía es la ciencia que estudia los cuerpos celestes y los fenómenos del universo: estrellas, planetas, galaxias, cometas, asteroides, nebulosas, agujeros negros y muchos otros objetos. La Unión Astronómica Internacional destaca que la astronomía abarca investigación, comunicación, educación y desarrollo mediante cooperación internacional. También es una de las ciencias más antiguas de la humanidad. Desde tiempos remotos, las sociedades observaron el cielo para orientarse, medir el paso del tiempo, organizar calendarios, navegar, sembrar, cosechar y explicar su lugar en el cosmos. La Luna, las estrellas y los ciclos del cielo marcaron la vida cotidiana de pueblos agrícolas, navegantes y civilizaciones enteras. La NASA recuerda que nuestro sistema solar forma parte de la Vía Láctea, que incluye el Sol, ocho planetas, cinco planetas enanos reconocidos, cientos de lunas y millones de asteroides y cometas. Además, el sistema solar tarda alrededor de 230 millones de años en completar una vuelta alrededor del centro galáctico. Pero la astronomía no es solo una ciencia de datos, telescopios y fórmulas. También es una forma de preguntarnos quiénes somos, de dónde venimos y cuál es nuestro lugar en la inmensidad. Mirar el cielo nos recuerda nuestra pequeñez, pero también nuestra conexión con todo lo que existe: los átomos que forman nuestro cuerpo nacieron, en buena parte, en procesos estelares antiguos. Por eso, celebrar el Día de la Astronomía puede ser tan sencillo como salir una noche a mirar las estrellas, visitar un observatorio, participar en una charla, observar la Luna con binoculares, acercarse a un club astronómico o compartir información confiable en redes sociales. No hace falta ser científico para emocionarse frente al cielo: basta con levantar la mirada. #DíaMundialDeLaAstronomía #DíaDeLaAstronomía #Astronomía #UnPuebloUnCielo #OnePeopleOneSky #CieloNocturno #VíaLáctea #Telescopios #CienciaParaTodos #Universo #Estrellas #DivulgaciónCientífica #AstronomyDay #WorldAstronomyDay #Astronomy #NightSky #MilkyWay #Stargazing #ScienceForAll #SpaceWonder

1954: cuando Mendoza anunciaba “Su Primer Millón”, la comedia británica que convirtió un robo perfecto en carcajada


En noviembre de 1954, el público mendocino encontraba en los diarios un aviso cargado de humor, caricaturas y promesa de entretenimiento: llegaba al Gran Teatro Mendoza, un miércoles, la película “Su Primer Millón”, título con el que se promocionaba en español la célebre comedia británica The Lavender Hill Mob. El anuncio jugaba con una frase irresistible: había que ver “los equilibrios” que hacía el protagonista para ganar. Y agregaba una tentación propia del sueño de riqueza repentina: alegría, placeres, lujo… todo podría comprarlo. La publicidad vendía así una historia de ambición, ingenio y enredos, con el dinero como motor del disparate. La película, estrenada originalmente en 1951 en el Reino Unido, fue dirigida por Charles Crichton, producida por Michael Balcon y escrita por T. E. B. Clarke. Su elenco principal estaba encabezado por Alec Guinness, Stanley Holloway, Sidney James y Alfie Bass, nombres que también aparecen destacados en el aviso mendocino. El British Film Institute la registra como una producción británica de 1951, dirigida por Crichton y protagonizada por Guinness, Holloway y Sidney James. La historia gira en torno a Henry Holland, un modesto empleado bancario encargado del traslado de lingotes de oro, que imagina un plan audaz para robar una fortuna. Para concretarlo se une a Alfred Pendlebury, fabricante de recuerdos turísticos, y juntos encuentran una idea tan absurda como brillante: transformar el oro robado en pequeñas torres Eiffel para sacarlo del país. Britannica la describe como una comedia británica destacada por la muy elogiada actuación de Alec Guinness. Lejos de ser una película menor, The Lavender Hill Mob quedó como una de las grandes joyas de las comedias de Ealing Studios, famosas por su humor elegante, sus personajes excéntricos y su mirada irónica sobre la sociedad británica de posguerra. El BFI Screenonline señala que fue una colaboración clave entre el director Charles Crichton y el guionista T. E. B. Clarke, una dupla central en ese universo de comedias británicas. Su prestigio fue inmediato. En los premios Oscar de 1953, T. E. B. Clarke ganó el galardón a Mejor historia y guion, mientras que Alec Guinness fue nominado como mejor actor por su papel en la película. También obtuvo reconocimiento en los BAFTA como Mejor película británica, según el catálogo de Rialto Pictures. El viejo aviso permite asomarse a una época en la que el cine llegaba a la ciudad rodeado de frases ingeniosas, dibujos publicitarios y grandes promesas de sala. Antes de las plataformas, de los tráilers en redes y de la publicidad digital, una pieza impresa bastaba para despertar curiosidad: un título atractivo, unos nombres famosos, una caricatura divertida y la invitación a sentarse en la butaca del Gran Teatro Mendoza. Por eso, esta publicidad de 1954 no solo anuncia una película. También recuerda una forma de vivir el cine: la del estreno como acontecimiento urbano, la del diario como vidriera cultural y la de Mendoza como una ciudad donde las grandes comedias del mundo también encontraban público, risa y memoria. #MendozaAntigua #GranTeatroMendoza #SuPrimerMillón #TheLavenderHillMob #AlecGuinness #StanleyHolloway #CineClásico #CineBritánico #ComediasDeEaling #Mendoza1954 #PublicidadAntigua #HistoriaDelCine #VintageCinema #ClassicCinema #BritishComedy #EalingStudios #AlecGuinnessFilm #OldMovieAds

viernes, 24 de abril de 2026

(1954) Primer Ascenso de la Pared Sur del Cerro Aconcagua, la hazaña francesa que terminó en el Hospital Militar de Mendoza


El 2 de marzo de 1954, Mendoza vivía las horas posteriores a una de las grandes epopeyas del andinismo mundial. En el Hospital Militar de Mendoza permanecían internados varios integrantes de la expedición francesa que acababa de lograr una hazaña histórica: vencer por primera vez la temida Pared Sur del Aconcagua. La fotografía periodística muestra a los alpinistas ya fuera de la montaña, pero todavía marcados por el precio físico de la aventura. En las imágenes aparecen soldados ayudándolos, médicos revisando sus lesiones, autoridades militares saludándolos y los propios deportistas leyendo telegramas llegados desde Francia. La crónica subrayaba su entereza, valor, agradecimiento y hasta buen humor, aun cuando algunos sufrían congelamientos en pies, manos e incluso orejas. Los franceses habían llegado a la Argentina a comienzos de enero de 1954. El grupo estaba encabezado por René Ferlet e integrado por Lucien Bérardini, Adrien Dagory, Edmond Denis, Pierre Lesueur, Robert Paragot y Guy Poulet. Según relatos especializados, tras arribar a Buenos Aires el 7 de enero se trasladaron a Mendoza, realizaron un reconocimiento aéreo de la Pared Sur y el 24 de enero instalaron su campo base en Horcones Inferior, a unos 4.000 metros de altura. La empresa era inmensa. El Aconcagua, con sus 6.962 metros de altitud, es la montaña más alta de América y uno de los grandes símbolos naturales de Mendoza. La información oficial del Parque Provincial Aconcagua lo ubica sobre la Ruta Nacional 7, a 185 kilómetros de la capital provincial, dentro de un área protegida de enorme valor ambiental y deportivo. La Pared Sur era otra dimensión del desafío: una muralla de hielo, roca y viento de aproximadamente 3.000 metros, considerada una de las caras más difíciles de la montaña. La expedición francesa eligió el espolón central como línea de ataque, por ser la opción más protegida frente a avalanchas, aunque técnicamente resultaba extremadamente exigente. El propio relato publicado en el Alpine Journal describe la pared como una empresa que parecía casi una apuesta imposible y detalla que el equipo necesitó cuerdas fijas, campamentos precarios y largos vivacs en altura para progresar. El ataque definitivo comenzó el 17 de febrero. Después de días de escalada, frío extremo y agotamiento, los seis escaladores alcanzaron la cumbre el 25 de febrero de 1954, cerca de las 19:45 según el relato de Guy Poulet en el Alpine Journal. La crónica especializada argentina también señala que llegaron a la cima el 25 de febrero, tras ocho días de esfuerzo continuo. Pero la victoria tuvo un costo altísimo. Durante el descenso, varios integrantes presentaron graves congelamientos. La nota mendocina informaba que los médicos esperaban una evolución favorable y que todavía no podía hacerse un pronóstico definitivo. También señalaba que Robert Paragot no había sufrido consecuencias importantes, mientras sus compañeros eran atendidos por lesiones delicadas. Con el tiempo, las crónicas de montaña confirmarían la dureza de aquel regreso: salvo Paragot, los demás escaladores padecieron secuelas por congelamiento, en algunos casos con pérdida de falanges. La llegada al Hospital Militar fue, por eso, mucho más que una noticia médica. Fue el cierre humano de una aventura extrema. Allí estuvieron presentes autoridades provinciales y militares, entre ellas el gobernador en ejercicio Juan de la Torre, representantes de la Agrupación de Montaña Cuyo y personal sanitario que actuó de inmediato para tratar a los heridos. También se destacó la colaboración de los rescatistas argentinos, especialmente del personal militar de montaña que asistió a los franceses en el retorno. Aquel episodio dejó una marca profunda en la historia del Aconcagua. La primera ascensión de la Pared Sur no solo fue una proeza deportiva: también fue una historia de cooperación entre franceses y argentinos, de medicina de montaña, de rescate, de sacrificio y de admiración mutua. Por eso, esta imagen de 1954 no muestra simplemente a unos alpinistas internados. Muestra el instante posterior a una hazaña que puso a Mendoza en el mapa mundial del montañismo. En esos rostros cansados, en los vendajes, en los telegramas y en la presencia de médicos y soldados, late una historia mayor: la del día en que la Pared Sur del Aconcagua dejó de ser imposible. #Aconcagua #ParedSurDelAconcagua #Mendoza1954 #AlpinistasFranceses #HospitalMilitarMendoza #HistoriaDeMendoza #Andinismo #Montañismo #Aconcagua1954 #RenéFerlet #RobertParagot #LucienBerardini #MemoriaAndina #MendozaAntigua #AconcaguaHistory #MountaineeringHistory #FrenchClimbers #SouthFaceAconcagua #AndesHistory #HistoricMendoza (Diario Libertad)

Gran Hotel San Juan, Marzo de 1944: el aviso que quiso devolver confianza después del terremoto


En Marzo de 1944, poco después del devastador terremoto que marcó para siempre la historia sanjuanina, el Gran Hotel de San Juan publicó un aviso breve, directo y cargado de sentido: informaba que no había sido afectado por el sismo y que continuaba a disposición de sus clientes en perfectas condiciones de seguridad. El anuncio también destacaba su servicio de comedor y ubicaba al establecimiento en la esquina de Mitre y Sarmiento, con el teléfono 3045, en la ciudad de San Juan. A simple vista parece una publicidad comercial más, pero leída en su contexto se convierte en un testimonio de época: habla de miedo, supervivencia, reconstrucción y de la necesidad de recuperar la confianza en medio de una ciudad golpeada. El terremoto de San Juan ocurrió el 15 de enero de 1944, a las 20:49, con una magnitud estimada en 7,4 y epicentro a unos 20 kilómetros de la ciudad capital. La Casa Natal de Sarmiento lo recuerda como la peor catástrofe natural de la provincia, un hecho que dejó a San Juan bajo los escombros. La tragedia fue tan profunda que marcó un antes y un después en la vida social y urbana sanjuanina. El Ministerio de Cultura de la Nación señala que el terremoto de 1944 transformó la historia provincial y que las imágenes de época permiten dimensionar su impacto sobre la ciudad y sus habitantes. Las investigaciones sobre el período posterior al sismo indican que la destrucción alcanzó dimensiones enormes: se calcula que afectó cerca del 90 % de la ciudad, con miles de edificios y viviendas dañados o destruidos, dejando sin hogar a gran parte de la población de la capital y sus alrededores. El Estado nacional debió intervenir con soluciones de emergencia, carpas, casillas y barrios provisorios para albergar a decenas de miles de personas. Por eso, este aviso del Gran Hotel San Juan no solo promocionaba un alojamiento o un comedor. En realidad, transmitía un mensaje urgente: “seguimos en pie”. En una ciudad herida por la catástrofe, declarar que un edificio estaba seguro era también ofrecer refugio, normalidad y esperanza. Esta pequeña pieza gráfica de 1944 resume un momento crucial de Cuyo: el instante en que San Juan, entre ruinas y memoria, comenzaba a levantarse otra vez. #SanJuan #GranHotelSanJuan #TerremotoDeSanJuan #SanJuan1944 #HistoriaArgentina #HistoriaDeCuyo #MemoriaSanjuanina #PublicidadAntigua #AvisosAntiguos #PatrimonioHistórico #MendozaAntigua #CuyoAntiguo #HistoricSanJuan #ArgentinaHistory #EarthquakeHistory #VintageAdvertising #CulturalMemory (Diario Libertad)

La Boca, 1938: cuando el carnaval porteño convertía la calle en teatro popular


En 1938, el barrio de La Boca vivía una de esas noches en las que el carnaval transformaba las calles en un gran escenario popular. La escena muestra un carruaje cubierto de flores, jóvenes disfrazados y una multitud reunida alrededor del desfile. No era solo una fiesta: era una expresión de identidad barrial, una celebración donde el humor, la música, los disfraces y la participación vecinal ocupaban el centro de la vida cotidiana. La Boca tenía un sello muy particular dentro de Buenos Aires. Fue un barrio profundamente marcado por el puerto, el trabajo, la inmigración y especialmente por la presencia genovesa. El Gobierno de la Ciudad recuerda que sus habitantes hablaban el dialecto xeneixe, formaban instituciones solidarias, editaban periódicos y fundaban clubes deportivos y culturales. Los carnavales porteños tienen una larga historia. Según el sitio oficial de turismo de Buenos Aires, la ciudad celebra corsos callejeros desde 1869, cuando se realizó el primer corso. Con el tiempo, esta tradición se expandió por los barrios y encontró en las murgas, comparsas y agrupaciones carnavaleras una de sus formas más populares. En La Boca, el carnaval tenía una fuerza especial: mezclaba inmigración, mundo obrero, vida portuaria, teatro callejero y sentido comunitario. Cada carroza, cada disfraz y cada comparsa eran parte de una celebración que no solo buscaba divertir, sino también afirmar la pertenencia al barrio. Décadas después, esa tradición fue reconocida oficialmente: en 1997, la Ciudad de Buenos Aires declaró patrimonio cultural la actividad de las agrupaciones artísticas de carnaval, incluyendo centros murgas, comparsas, agrupaciones humorísticas y rítmicas. Por eso, esta fotografía del Corso de La Boca de 1938 no es apenas una imagen festiva. Es una postal viva de la Buenos Aires popular: una noche de flores, disfraces y carruajes donde el barrio entero salía a la calle para celebrar su identidad.#LaBoca #CorsoDeLaBoca #CarnavalPorteño #BuenosAiresAntigua #ArchivoGeneralDeLaNación #RumboSur #Carnaval1938 #HistoriaPorteña #Murgas #CulturaPopular #BarriosPorteños #BuenosAiresHistory #CarnivalHistory #VintageBuenosAires #PopularCulture #HistoricPhotography.  La imagen, identificada como “Corso de La Boca”, pertenece al Archivo General de la Nación y cuenta con la colaboración de Rumbo Sur.

Venecia, la República que convirtió el mar en imperio y la belleza en poder


La República de Venecia, recordada como La Serenísima, fue una de las experiencias políticas, comerciales y marítimas más extraordinarias de la historia europea. Su origen suele situarse, según la tradición, en el año 697, y su final llegó en 1797, cuando la antigua república cayó en el contexto de las campañas napoleónicas. Durante más de mil años, Venecia construyó un poder singular: no se apoyó en grandes extensiones de tierra, sino en el dominio del mar, el comercio, la diplomacia y una identidad urbana inconfundible. Nacida entre las islas de la laguna, en un territorio moldeado por el agua y por la necesidad de defenderse, Venecia fue creciendo hasta convertirse en una potencia naval y económica de primer orden. Britannica recuerda que la ciudad llegó a ser el mayor puerto de la Europa bajomedieval y un puente comercial y cultural entre Europa y Asia. Su riqueza no surgió por casualidad. La Serenísima supo aprovechar su ubicación estratégica en el Adriático, sus rutas hacia Oriente, sus contactos con Bizancio, el Mediterráneo y el Levante, y una clase mercantil capaz de transformar el comercio en arte, arquitectura y prestigio. Esa prosperidad permitió levantar palacios, iglesias, puentes, arsenales y obras maestras que todavía hoy definen la imagen de Venecia ante el mundo. La Basílica de San Marcos, visible en la escena, fue mucho más que un templo: fue uno de los grandes símbolos de la ciudad y un centro fundamental de su vida religiosa y pública. La propia Procuraduría de San Marcos la presenta como uno de los principales emblemas venecianos y como núcleo espiritual e institucional de la ciudad. La imagen de la procesión frente a San Marcos resume esa unión entre fe, política y espectáculo público. En Venecia, las ceremonias no eran simples actos religiosos: eran también demostraciones de orden, jerarquía, poder y cohesión social. La plaza funcionaba como escenario de la república, y cada desfile, cada estandarte y cada túnica contribuía a proyectar la grandeza de una ciudad que hizo de la representación pública una herramienta de gobierno. Sin embargo, aquella potencia que dominó rutas y mares también enfrentó límites. Desde fines del siglo XV, el comercio portugués con Asia, el ascenso de nuevos centros mercantiles como Amberes y la expansión otomana en el Mediterráneo oriental afectaron el viejo predominio veneciano. Aun así, la república conservó durante siglos una notable capacidad diplomática, una fuerte identidad interna y una flota que le permitió seguir jugando un papel decisivo en Europa. Por eso, hablar de Venecia no es hablar solo de canales, góndolas y palacios. Es hablar de una república que convirtió la laguna en fortaleza, el comercio en riqueza, la arquitectura en propaganda y el mar en destino histórico. Entre 697 y 1797, La Serenísima fue una de las grandes protagonistas del Mediterráneo: una ciudad-Estado que entendió antes que muchas otras que el poder también podía navegar. #Venecia #RepublicaDeVenecia #LaSerenisima #HistoriaEuropea #PlazaDeSanMarcos #BasilicaDeSanMarcos #GentileBellini #ArteRenacentista #HistoriaDelMediterraneo #PotenciaMaritima #Venice #RepublicOfVenice #LaSerenissima #VenetianHistory #MaritimePower #RenaissanceArt #SaintMarksSquare #HistoricVenice

1891: el saludo maorí que unió cielo, tierra y memoria frente a una casa sagrada de Nueva Zelanda


En 1891, una cámara detuvo para siempre una escena cargada de belleza, respeto y simbolismo: dos niñas maoríes se saludan mediante el hongi, el antiguo gesto ceremonial de acercar las narices como forma de compartir el aliento vital y reconocer la presencia del otro. La fotografía fue tomada frente a una casa tradicional maorí ricamente ornamentada con tallas, líneas curvas y diseños que evocan la profunda relación de este pueblo con la naturaleza, los ancestros y el mundo espiritual. La imagen fue capturada por el fotógrafo Thomas Pringle y forma parte del conjunto conocido como Maori Studies. Más tarde fue reunida por Charles Appleton Longfellow, hijo del célebre poeta estadounidense Henry Wadsworth Longfellow, durante su viaje a Nueva Zelanda en 1891. En la descripción histórica de la fotografía se señala que las dos niñas aparecen frente a una casa maorí con decoraciones talladas; ambas llevan plumas en el cabello y mantos rígidos adornados con cordones colgantes, mientras una de ellas viste debajo una prenda de estilo europeo. El lugar donde ocurre la escena no es un simple fondo arquitectónico. En la cultura maorí, las casas talladas o whare whakairo suelen estar profundamente vinculadas con la memoria de los antepasados. Según Te Ara, la enciclopedia oficial de Nueva Zelanda, estas construcciones pueden ser entendidas como una personificación ancestral: el frente, las vigas, el dintel, la puerta y los elementos tallados poseen significados sociales, espirituales y genealógicos. Los motivos curvos y espirales visibles en muchas tallas maoríes dialogan con el universo natural de Aotearoa, nombre maorí de Nueva Zelanda. En algunas piezas tradicionales, las espirales también han sido interpretadas como símbolos vinculados al nacimiento de la luz y al relato cosmológico de Ranginui, el cielo, y Papatūānuku, la tierra. Te Ara documenta un dintel tallado del siglo XIX en el que ambos aparecen en la etapa de la creación conocida como Te Pō, mientras las espirales representan la llegada de la luz al mundo. Por eso, esta fotografía no solo muestra a dos niñas saludándose. Muestra un instante de contacto entre personas, memoria y territorio. En el gesto del hongi, en los mantos, en las plumas y en la casa tallada detrás de ellas, late una cultura que convirtió la arquitectura, el cuerpo y el saludo en formas de transmitir identidad. Más de un siglo después, aquella escena sigue hablando: no desde el exotismo, sino desde la dignidad de una tradición viva. #CulturaMaorí #NuevaZelanda #Hongi #PueblosOriginarios #HistoriaViva #FotografíaHistórica #MaoriCulture #NewZealandHistory #IndigenousCulture #HistoricPhotography #Aotearoa #WhareWhakairo #CulturalHeritage #AncestralMemory

1944: el aviso que revela cómo el Estado compraba la cosecha cuyana para sostener el vino argentino


En 1944, en plena temporada de vendimia, el Banco Hipotecario Nacional publicó un aviso que hoy funciona como una pequeña ventana documental hacia la economía vitivinícola de Cuyo. El anuncio informaba la venta de uvas destinadas a vinificación provenientes de propiedades ubicadas en las zonas de influencia de sus sucursales en Mendoza y San Juan. La operación no era menor: se ofrecían aproximadamente 20.600 quintales métricos de uva en Mendoza y 14.243 quintales métricos en San Juan, lo que sumaba 34.843 quintales métricos. Como cada quintal métrico equivale a 100 kilos, el volumen total rondaba los 3.484.300 kilos de uva, es decir, más de 3.484 toneladas destinadas a la elaboración de vino El aviso establecía que las uvas se entregarían “en el estado en que se encuentren” y que las propuestas debían presentarse tomando como base un precio mínimo de $ 8,50 moneda nacional para el caso mendocino, conforme al Decreto Nº 171-E del 26 de febrero de 1944. Para San Juan, las ofertas debían ajustarse al Decreto Nº 43-O.P. del 23 de febrero de 1944 de esa provincia. También se detallaba la forma de pago: una cuarta parte al contado y el saldo en cuotas a tres, seis y nueve meses, mediante pagarés a favor del Banco. Las propuestas debían entregarse en sobre cerrado, sellado y lacrado antes del mediodía del 1 de marzo de 1944, y serían abiertas esa misma tarde, a las 18 horas, en presencia de los interesados. Este documento muestra mucho más que una simple venta de uvas. Refleja el peso económico de la vitivinicultura cuyana, la presencia del Estado y de los bancos en la organización del mercado agrícola, y la importancia de Mendoza y San Juan como centros históricos de producción vitivinícola. El Banco Hipotecario Nacional había sido creado por la Ley 1804 en 1886 para facilitar préstamos hipotecarios en todo el país mediante cédulas de crédito, y con el tiempo se convirtió en una herramienta financiera clave en distintas áreas de la economía nacional. La publicación también debe leerse dentro de un contexto más amplio: durante las décadas de 1930 y 1940, la vitivinicultura argentina atravesó fuertes regulaciones estatales. En 1934 se sancionó la Ley 12.137, publicada en 1935, que creó con carácter de emergencia la Junta Reguladora de Vinos, destinada a intervenir en una actividad marcada por crisis de precios, sobreproducción y tensiones entre viñateros, bodegueros, bancos y consumidores. Investigaciones académicas sobre Mendoza entre 1930 y 1955 señalan que las políticas públicas del período estuvieron vinculadas al exceso de oferta de vinos y a la caída de la demanda, y que entre las herramientas más utilizadas aparecieron la compra de uva, la compra de vino y hasta la extirpación de viñedos para intentar equilibrar el mercado. Por eso, este viejo aviso de 1944 no es apenas una curiosidad gráfica: es una pieza histórica que habla de la vendimia, del crédito, de la regulación estatal y de la lucha por sostener una de las actividades más profundas de la identidad cuyana. Mendoza y San Juan ya eran territorios decisivos para la historia del vino argentino, una centralidad que se explica desde los orígenes mismos del cultivo de la vid en la región. #MendozaAntigua #Vendimia #Vitivinicultura #HistoriaDeMendoza #BancoHipotecarioNacional #UvasDeVinificar #Mendoza1944 #SanJuan #VinoArgentino #Cuyo #MemoriaCuyana #HistoriaArgentina #WineHistory #ArgentineWine #MendozaWine #VintageArgentina. (Diario: La Libertad)

La foto de 1969 que hoy parecería imposible: una madre, un parque y una solución tan insólita como reveladora


La imagen, hoy muy difundida en recopilaciones de fotografía retro, suele fecharse en 1969 y muestra una escena que resume como pocas el contraste entre la crianza de otras décadas y la sensibilidad actual: una madre sentada en un parque, concentrada en su tejido, mientras su bebé permanece dentro de una especie de corral improvisado hecho con un cesto metálico de basura invertido. La fotografía se ha vuelto célebre precisamente por esa mezcla de ternura, ingenio doméstico y extrañeza contemporánea. Distintos sitios de archivo y cultura visual la vinculan con una publicación de LIFE de fines de mayo de 1969, en la sección “Miscellany” del número del 30 de mayo de 1969. Más allá de lo insólito de la escena, la imagen funciona como una pequeña cápsula cultural. El bebé aparece resguardado bajo una estructura abierta, que actuaba como un improvisado playpen o corralito portátil, mientras la madre permanece cerca, sentada en un banco del parque. En una lectura actual, la foto puede parecer chocante; sin embargo, su circulación como curiosidad histórica muestra hasta qué punto cambiaron las ideas sobre seguridad infantil, vigilancia y vida cotidiana en el espacio público. En las descripciones más repetidas, se la presenta como una escena “extraña” y “amena” a la vez, justamente porque combina cuidado materno con una solución que hoy sería vista como impropia o directamente inadmisible. También conviene hacer una precisión importante: aunque la foto es muy conocida en internet y suele citarse como perteneciente a LIFE, en los resultados accesibles que encontramos no aparece una ficha pública completa con autor, lugar exacto o pie original íntegro. Lo más verificable hoy es que el número de LIFE del 30 de mayo de 1969 efectivamente incluía una sección llamada “Miscellany” en la página 74, y que varias recopilaciones posteriores atribuyen allí la publicación de esta imagen. Por eso, la datación en 1969 es razonable y está muy extendida, pero la identificación del contexto exacto debe presentarse con cautela. Vista desde el presente, la fotografía no solo despierta sorpresa: también invita a pensar cómo se transformaron las costumbres familiares, las expectativas sociales sobre la maternidad y la noción misma de lo que se considera aceptable en la crianza. Lo que en otro tiempo podía parecer una salida práctica y hasta ingeniosa, hoy se interpreta como una postal desconcertante de un mundo que criaba con menos controles, menos juicios públicos inmediatos y otras ideas sobre el riesgo. Y allí reside gran parte de su fuerza: en mostrar que una simple escena de parque puede convertirse, décadas después, en un documento fascinante sobre los cambios culturales. #FotografíaVintage #Años60 #MaternidadDeOtraÉpoca #CrianzaAntigua #MemoriaVisual #VidaCotidiana #HistoriaSocial #CuriosidadesDelPasado #VintagePhotography #1960s #RetroParenting #SocialHistory #VisualMemory #EverydayHistory #ThenAndNow

1926: cuando los dueños de la electricidad fueron agasajados en Mendoza y partieron en el tren internacional rumbo a Buenos Aires


En noviembre de 1926, Mendoza fue escenario de una visita de alto perfil empresarial y político: la de los miembros del directorio de la Empresa Luz y Fuerza y de la Compañía Hispano Americana de Electricidad, que durante su estadía en la provincia recibieron distintos homenajes oficiales y sociales. La escena retratada en esta publicación refleja hasta qué punto el desarrollo eléctrico ya ocupaba un lugar estratégico en la Mendoza de aquellos años, en plena expansión de obras, servicios urbanos y modernización técnica. No era un dato menor: por entonces gobernaba Alejandro Orfila, quien asumió en 1926 y cuya gestión dio fuerte impulso a la obra pública y a los servicios, entre ellos los vinculados al alumbrado y la infraestructura. La crónica señala que los distinguidos huéspedes fueron objeto de numerosos agasajos durante su permanencia en la provincia. El día anterior, incluso, habían visitado las termas de Villavicencio, acompañados por funcionarios de la administración mendocina. Ese detalle no solo habla del protocolo de la época, sino también del prestigio que ya tenía la excursión a la montaña dentro de los circuitos sociales y políticos de Mendoza. En la noche previa a su partida, el señor Bock ofreció en el Plaza Hotel una demostración y un banquete al gobernador doctor Orfila y a otros funcionarios provinciales. La imagen superior muestra justamente a los invitados en el hall del hotel, mientras que la inferior los retrata durante el banquete. La presencia de estas autoridades empresariales no fue casual. En esos años, la red eléctrica mendocina estaba atravesando un período de transformaciones profundas. La historiografía especializada señala que Luz y Fuerza S.A. era una pieza importante del sistema energético provincial y que en 1926 difundía material sobre la nueva Usina Hidroeléctrica de Cacheuta y otras instalaciones de la empresa en Mendoza. Poco después, ese entramado quedó ligado a grandes grupos empresariales del sector eléctrico que operaban en la Argentina, entre ellos la Compañía Hispano Americana de Electricidad, heredera de la antigua estructura alemana del negocio y luego asociada a capitales belgas, españoles y angloamericanos. Según la nota periodística, al agasajo asistieron, entre otros, el doctor A. Orfila, C. Saá Zarandón, doctor José E. Aguilar, doctor Tito L. Arata, los ingenieros Leopoldo Suárez, José Lamducker y Carlos Parrissons, además de Hugo Oderigo, Manuel Molina, Jacobo Klob, Domingo Monnari, J. A. Orfila, Luis E. Wiedmer, Montbrum Demmpo, Segismundo Klot, Bernardo Balstij, Jesús M. Orgueira, Eugenio Mantner, Fausto J. Alonso, Mauricio Bock, M. Zuloaga, José Orfila, Eduardo Guillermo Evans, Conrado Céspedes, Luis M. Calle y German V. Staszewski. Algunos apellidos pueden presentar variantes de escritura debido a la baja definición y al deterioro del impreso original, pero la lista deja ver la magnitud institucional del encuentro. Finalmente, la crónica consigna que los visitantes regresaron a Capital Federal por el tren internacional, siendo despedidos en la estación del Ferrocarril Pacífico. Vista hoy, esta fotografía vale mucho más que como registro protocolar: conserva un instante en el que la política mendocina, la elite técnica y las grandes empresas de energía se reunían para celebrar el progreso, la infraestructura y una idea de modernidad que ya empezaba a cambiar el rostro de la provincia. En ese salón elegante, y en esa mesa compartida, también se adivina la Mendoza que quería entrar de lleno en el siglo XX. #Mendoza1926 #HistoriaDeMendoza #LuzYFuerza #PlazaHotel #AlejandroOrfila #Villavicencio #FerrocarrilPacifico #MemoriaFotografica #HistoriaEmpresarial #PatrimonioMendocino #MendozaHistory #HistoricMendoza #ElectricHistory #RailwayHistory #BusinessHistory #HistoricalMemory #VintageArgentina #UrbanModernity

Vendimia de 1936: la foto que congeló el alma rural de Mendoza en plena cosecha


La imagen corresponde, según las referencias hoy disponibles, a la vendimia de 1936 en Mendoza, Argentina, y retrata una escena de cosecha en un viñedo mendocino en un momento clave para la historia vitivinícola provincial. Ese mismo año quedó oficialmente instituida la Fiesta de la Vendimia, por lo que la fotografía no solo documenta una tarea agrícola: también captura el clima social y productivo de una época en la que la uva y el vino ya eran emblemas de la identidad mendocina. A simple vista, la escena es poderosísima. Se observa a un capataz montado a caballo supervisando la faena, mientras a ambos lados del camino aparecen obreros rurales, mujeres, hombres y niños, junto a tachos de cosecha, mulas, carros y recipientes de madera listos para el traslado de la uva. Más que una postal pintoresca, la foto muestra el carácter familiar y colectivo del trabajo vendimial, con una organización del esfuerzo donde conviven jerarquías, trabajo manual y presencia infantil en pleno surco. Esa lectura visual coincide con un estudio reciente sobre trabajo agrario femenino en Mendoza, que identifica esta imagen como una escena de cosechadores y cosechadoras de uva de 1936 y destaca justamente la presencia de familias trabajadoras y de niños en plena labor. La fotografía ha sido difundida en los últimos meses por fuentes mendocinas que la atribuyen al Archivo General de la Nación Argentina y la asocian al registro AR-AGN-AGN01-AGAS-Ddf-rg-3040-151831. Además, un trabajo académico alojado en el repositorio del CONICET también cita esta imagen como “Cosechadores y cosechadoras de uva, Mendoza (1936)” y la vincula con una referencia archivística del AGN, lo que refuerza la atribución general a Mendoza y a ese fondo fotográfico.  Vista hoy, la imagen vale mucho más que como simple documento de trabajo rural. Es un testimonio visual de la vendimia como ritual colectivo, del peso económico y cultural de la viña en Mendoza y de un mundo agrícola donde la cosecha movilizaba a familias enteras. En esa calle de tierra entre hileras de viñedos no solo se ven trabajadores: se ve una provincia construyendo su memoria productiva, su paisaje humano y uno de sus símbolos más perdurables. #Vendimia1936 #MendozaHistórica #CosechaDeUva #MemoriaRural #PatrimonioMendocino #VitiviniculturaArgentina #ArchivoGeneralDeLaNacion #HistoriaVisual #TrabajoRural #MendozAntigua #Harvest1936 #HistoricMendoza #WineHeritage #RuralMemory #VisualHistory #ArgentineViticulture #ArchivePhoto #CulturalHeritage

jueves, 23 de abril de 2026

Chacras de Coria: cómo el agua, el vino y el avance urbano transformaron para siempre su paisaje e identidad


En Chacras de Coria, el aprovechamiento del agua no solo modeló el territorio: también hizo posible, desde tiempos muy tempranos, el desarrollo económico de sus habitantes y la formación de un conjunto de bienes materiales e inmateriales que todavía hoy sostienen buena parte de su identidad. La Guía de Bienes Patrimoniales de Chacras de Coria. Un paisaje con identidad, elaborada desde la UNCuyo, destaca justamente que el recurso hídrico fue decisivo en la configuración del paisaje cultural local y que hacia fines del siglo XVII la ampliación del oasis de riego asociado al zanjón, hoy ligado al sistema del Cacique Guaymallén, permitió pasar de un esquema huarpe de subsistencia a otro de autoabastecimiento y de intercambio con Chile. En ese proceso crecieron los alfalfares para engorde de ganado, los cultivos de trigo y maíz, y también los viñedos y olivares. A partir de la década de 1830, ese mundo productivo se enriqueció con la instalación de molinos harineros accionados por la fuerza hidráulica del canal Cacique Guaymallén. El desarrollo de la ganadería y de los cereales favoreció la aparición de esta actividad, y aunque hoy quedan pocos testimonios materiales, la memoria patrimonial todavía recuerda molinos en el área de estudio, entre ellos los de Ortiz y Godoy sobre la margen izquierda y el molino Reynaud en la margen derecha. Así, el paisaje de Chacras de Coria no fue solo vitivinícola: durante mucho tiempo combinó agua, forraje, cereales, ganado y molienda, formando un entramado económico mucho más diverso de lo que suele imaginarse. Ese modelo ganadero-molinero se mantuvo hasta aproximadamente la década de 1870, mientras la vitivinicultura abastecía sobre todo al mercado local y una parte del regional. Luego, varios factores —entre ellos la pérdida de rentabilidad del negocio ganadero— empujaron a concentrar los esfuerzos en un viejo cultivo ya conocido: el viñedo. Con la incorporación de la Argentina al mercado internacional, la llegada del ferrocarril y el impacto de la inmigración, el territorio y las formas de vida comenzaron a cambiar de manera profunda. La elaboración tradicional del vino dio paso a formas modernas de producción y se consolidó un nuevo patrón de crecimiento: el de la agroindustria vitivinícola, que transformó el paisaje construido y desplazó progresivamente el antiguo paisaje protoindustrial agrícola hacia otro de industrialización del vino. Con el correr del tiempo, Chacras de Coria reforzó además su papel como lugar de veraneo y de descanso de fin de semana, para más tarde transformarse en un espacio de residencia permanente. Ese cambio se aceleró de manera decisiva desde la década de 1990, cuando la proliferación de barrios privados y urbanizaciones de baja densidad comenzó a alterar con fuerza el carácter del paisaje. Investigaciones del INCIHUSA-CONICET sobre el paisaje vitivinícola del Área Metropolitana de Mendoza señalan que, desde entonces, la metropolización y el cambio de uso del suelo destruyeron progresivamente superficies agrícolas y modificaron de forma vertiginosa el paisaje tradicional de zonas como Chacras de Coria y Vistalba. A las crisis sucesivas de la vitivinicultura durante el siglo XX se sumó así otro actor decisivo: el negocio inmobiliario. La erradicación y el abandono de viñedos dieron paso a nuevos núcleos habitacionales que, en muchos casos, se implantaron sin un plan ordenador previo, alterando de manera definitiva la fisonomía del distrito. En otras palabras, el paisaje de Chacras dejó de estar organizado principalmente por la lógica agrícola y pasó a ser tensionado por la presión urbana, un fenómeno que hoy forma parte central de los debates patrimoniales y territoriales sobre el área. Por otra parte, desde alrededor de 1940, las inmediaciones del canal Cacique Guaymallén y de calle Besares comenzaron a concentrar un pequeño polo industrial. Allí se instalaron establecimientos como Carbometal, la fábrica de fibrocemento REALIT S.A., la usina hidroeléctrica Pablo Casale / Electra, además de otras plantas químicas e industriales que marcaron una nueva etapa en la evolución económica del distrito. La guía patrimonial de Chacras destaca que varias de estas instalaciones quedaron luego inmersas en la trama urbana: algunas conservaron funciones semejantes, otras cambiaron de uso y varias entraron en abandono, convirtiéndose también en parte del patrimonio industrial y de la memoria del lugar. Vista en conjunto, la historia de Chacras de Coria muestra un recorrido tan fascinante como complejo: del agua huarpe al oasis de riego, de los alfalfares y molinos a la vitivinicultura industrial, del pueblo de fin de semana al suburbio residencial y al avance del mercado inmobiliario. Por eso, hablar de Chacras no es solo hablar de un barrio atractivo o de un rincón tradicional de Mendoza: es hablar de un paisaje cultural construido durante siglos por el agua, el trabajo, la producción, la memoria y las tensiones del crecimiento urbano. #ChacrasDeCoria #Mendoza #PaisajeCultural #PatrimonioMendocino #CanalCaciqueGuaymallén #HistoriaDeMendoza #Vitivinicultura #AguaYTerritorio #PatrimonioIndustrial #MemoriaDelPaisaje #ChacrasDeCoria #CulturalLandscape #MendozaHistory #WineHeritage #WaterAndTerritory #BuiltHeritage #UrbanTransformation #IndustrialHeritage (fuente: https://bdigital.uncu.edu.ar/objetos_digitales/16796/chacrasdecoria-guiadebienespatrimoniales.pdf) 

Cómo los concursos y la investigación transformaron para siempre la arquitectura en Mendoza


Las transformaciones en la práctica liberal de la arquitectura en Mendoza durante la segunda mitad del siglo XX no pueden entenderse sin dos procesos decisivos: la consolidación de las sociedades profesionales y el crecimiento de la investigación científica. El impulso a los Concursos de Arquitectura, tanto para obras públicas como privadas, venía gestándose desde comienzos del siglo XX en la Sociedad Central de Arquitectos, que ya desde 1904 difundía llamados entre sus asociados y organizaba reglamentos para ordenar el sistema. Con el paso del tiempo, ese modelo se extendió por el país y quedó respaldado por entidades profesionales y por la Federación Argentina de Entidades de Arquitectos (FADEA), cuya normativa fijó criterios de jurisdicción, participación, jurados, premios y garantías del proceso. En Mendoza, esta dinámica supuso algo más que convocar proyectos: implicó crear normas, designar jurados y asesores y construir una cultura profesional capaz de regular la labor del arquitecto en el diseño y la ejecución de obras. Esa tarea fue asumida primero por la Sociedad de Arquitectos de Mendoza y luego por el Colegio de Arquitectos de Mendoza, instituciones que ayudaron a profesionalizar el campo disciplinar local. Desde alrededor de 1960, además, comenzó a volverse cada vez más habitual la asociación entre arquitectos —o entre arquitectos e ingenieros— en estudios profesionales, una forma de trabajo que terminó siendo representativa del ejercicio de la profesión en la provincia durante gran parte de la segunda mitad del siglo XX. La multiplicación de concursos fue una de las razones centrales de esas alianzas: algunas surgieron para encargos puntuales; otras se consolidaron y perduraron durante décadas. Estas asociaciones potenciaron notablemente la profesión, porque permitieron reunir especialistas con experiencias y saberes distintos para responder a programas cada vez más complejos. Muchos de esos estudios se destacaron en concursos regionales, nacionales e internacionales, y varios de sus miembros integraron también cuerpos de jurados organizados por la SAM o el CAM. Entre los equipos ganadores de concursos organizados entre las décadas del sesenta y del ochenta pueden mencionarse, entre otros, los del Palacio Policial (1966, Raúl Panelo Gelly, Rodolfo Sardi y Miguel Rosso, construido), la Municipalidad de Mendoza (1965, Gilberto Olguín, Simón Lacerna y Raúl Maroi, construido), el Banco de Previsión Social, sede central (1969, Gilberto Olguín y Raúl Maroi, construido), la Dirección Provincial de Vialidad (1971, Grupo 10), el Consejo Profesional de Ingenieros y Colegio de Arquitectos (1971, Carlos Caporalini y Carlos Gainza, construido), el Banco Nacional de Desarrollo, sucursal Mendoza (1972, Grupo 10), el Banco Unión Comercial e Industrial, sede central (1973, Grupo 10, construido), el Banco de Previsión Social, sucursal Guaymallén (1975, Grupo 10, construido), el Centro de Prensa para el Mundial 78 (1977, Simón Lacerna, Miguel Rosso y Julio Díaz Valentín, construido), la sede social del Club de Campo Mendoza (1977, Grupo 10, construido), la Alianza Francesa (1983, Grupo 10, construido), las torres de departamentos, locales comerciales y cocheras de Amaro S.A. (1980, Grupo 10) y el edificio de departamentos Lomas Blancas, en Los Penitentes (1984, Grupo 10, construido). Pero la evolución del campo arquitectónico mendocino no pasó solo por el ejercicio profesional. Otra irrupción clave fue la de la investigación. En Mendoza, el CRICYT comenzó a tomar forma con el anuncio oficial de su creación el 2 de octubre de 1972, y su convenio constitutivo fue firmado el 22 de marzo de 1973 por el CONICET, la Universidad Nacional de Cuyo y el Gobierno provincial. Allí encontró un nuevo espacio Enrico Tedeschi tras su salida de la FAU-UM, y desde ese ámbito impulsó el desarrollo del Laboratorio de Ambiente Humano y Vivienda (LAHVI). Aquel grupo se concentró en temas decisivos para la región: la arquitectura en zonas áridas, el aprovechamiento de la energía solar y la asismicidad de las construcciones. Entre sus primeros integrantes estuvieron los arquitectos Carlos de Rosa, Esteban Fernández y Rodolfo Vilapriño. Desde la década de 1980 se incorporaron al CRICYT otros arquitectos que comenzaron a trabajar sobre Historia, Territorio y Patrimonio Cultural de Mendoza. Esa ampliación de temas fue decisiva: la arquitectura dejó de pensarse solo desde la estética urbana o la obra nueva y empezó a incluir con más fuerza la valoración patrimonial, la defensa de edificios y sitios significativos, y la incorporación de la historia de la arquitectura como parte del propio proceso de diseño. En otras palabras, la ciudad, el paisaje y la memoria comenzaron a volverse problemas centrales para un número creciente de profesionales. En el plano formativo, otro hito llegó en 1992 con la creación del Instituto de Cultura Arquitectónica y Urbana (ICAU) dentro de la FAU-UM, por Resolución Nº 473 del 26 de agosto de 1992. Su directora fundadora, Eliana Bórmida, impulsó allí numerosas líneas de investigación con participación de docentes y alumnos. La propia Universidad de Mendoza destaca que el ICAU nació para dar marco científico a trabajos que ya venían desarrollándose desde las cátedras de Historia de la Arquitectura y el Urbanismo, y que desde mediados de los años ochenta esos equipos ya publicaban estudios sobre el patrimonio de Mendoza y de la región de Cuyo. Entre las líneas que se afianzaron en ese ámbito estuvieron el urbanismo en zonas áridas, el patrimonio del vino, la arquitectura de la inmigración italiana y la valoración de los paisajes culturales de la región andina. En definitiva, a lo largo del siglo XX se fue tejiendo en Mendoza una red de vínculos entre agencias estatales, asociaciones profesionales e instituciones educativas que resultó fundamental para la arquitectura pública, la arquitectura privada y la consolidación del campo profesional local. En ese entramado se hicieron visibles trayectorias destacadas, se fortalecieron oficinas técnicas estatales, se consolidaron estudios profesionales competitivos y comenzaron a formarse generaciones de investigadores ligados a la historia de la arquitectura mendocina, la preservación del patrimonio y la arquitectura bioclimática. Por eso, más que un proceso aislado, la arquitectura en Mendoza debe leerse como el resultado de una construcción colectiva, compleja y sostenida, que fue ganando peso en la escena nacional e internacional. #ArquitecturaEnMendoza #HistoriaDeLaArquitectura #ConcursosDeArquitectura #PatrimonioMendocino #CRICYT #ICAU #ElianaBormida #ArquitecturaBioclimática #PatrimonioDelVino #MendozaArquitectónica #ArchitectureInMendoza #ArchitecturalHistory #ArchitectureCompetitions #BuiltHeritage #BioclimaticArchitecture #WineHeritage #UrbanHistory.  (fuente: file:///C:/Users/eduar/Downloads/raffa-arquitectosenmendoza.pdf)

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