Las transformaciones en la práctica liberal de la arquitectura en Mendoza durante la segunda mitad del siglo XX no pueden entenderse sin dos procesos decisivos: la consolidación de las sociedades profesionales y el crecimiento de la investigación científica. El impulso a los Concursos de Arquitectura, tanto para obras públicas como privadas, venía gestándose desde comienzos del siglo XX en la Sociedad Central de Arquitectos, que ya desde 1904 difundía llamados entre sus asociados y organizaba reglamentos para ordenar el sistema. Con el paso del tiempo, ese modelo se extendió por el país y quedó respaldado por entidades profesionales y por la Federación Argentina de Entidades de Arquitectos (FADEA), cuya normativa fijó criterios de jurisdicción, participación, jurados, premios y garantías del proceso. En Mendoza, esta dinámica supuso algo más que convocar proyectos: implicó crear normas, designar jurados y asesores y construir una cultura profesional capaz de regular la labor del arquitecto en el diseño y la ejecución de obras. Esa tarea fue asumida primero por la Sociedad de Arquitectos de Mendoza y luego por el Colegio de Arquitectos de Mendoza, instituciones que ayudaron a profesionalizar el campo disciplinar local. Desde alrededor de 1960, además, comenzó a volverse cada vez más habitual la asociación entre arquitectos —o entre arquitectos e ingenieros— en estudios profesionales, una forma de trabajo que terminó siendo representativa del ejercicio de la profesión en la provincia durante gran parte de la segunda mitad del siglo XX. La multiplicación de concursos fue una de las razones centrales de esas alianzas: algunas surgieron para encargos puntuales; otras se consolidaron y perduraron durante décadas. Estas asociaciones potenciaron notablemente la profesión, porque permitieron reunir especialistas con experiencias y saberes distintos para responder a programas cada vez más complejos. Muchos de esos estudios se destacaron en concursos regionales, nacionales e internacionales, y varios de sus miembros integraron también cuerpos de jurados organizados por la SAM o el CAM. Entre los equipos ganadores de concursos organizados entre las décadas del sesenta y del ochenta pueden mencionarse, entre otros, los del Palacio Policial (1966, Raúl Panelo Gelly, Rodolfo Sardi y Miguel Rosso, construido), la Municipalidad de Mendoza (1965, Gilberto Olguín, Simón Lacerna y Raúl Maroi, construido), el Banco de Previsión Social, sede central (1969, Gilberto Olguín y Raúl Maroi, construido), la Dirección Provincial de Vialidad (1971, Grupo 10), el Consejo Profesional de Ingenieros y Colegio de Arquitectos (1971, Carlos Caporalini y Carlos Gainza, construido), el Banco Nacional de Desarrollo, sucursal Mendoza (1972, Grupo 10), el Banco Unión Comercial e Industrial, sede central (1973, Grupo 10, construido), el Banco de Previsión Social, sucursal Guaymallén (1975, Grupo 10, construido), el Centro de Prensa para el Mundial 78 (1977, Simón Lacerna, Miguel Rosso y Julio Díaz Valentín, construido), la sede social del Club de Campo Mendoza (1977, Grupo 10, construido), la Alianza Francesa (1983, Grupo 10, construido), las torres de departamentos, locales comerciales y cocheras de Amaro S.A. (1980, Grupo 10) y el edificio de departamentos Lomas Blancas, en Los Penitentes (1984, Grupo 10, construido). Pero la evolución del campo arquitectónico mendocino no pasó solo por el ejercicio profesional. Otra irrupción clave fue la de la investigación. En Mendoza, el CRICYT comenzó a tomar forma con el anuncio oficial de su creación el 2 de octubre de 1972, y su convenio constitutivo fue firmado el 22 de marzo de 1973 por el CONICET, la Universidad Nacional de Cuyo y el Gobierno provincial. Allí encontró un nuevo espacio Enrico Tedeschi tras su salida de la FAU-UM, y desde ese ámbito impulsó el desarrollo del Laboratorio de Ambiente Humano y Vivienda (LAHVI). Aquel grupo se concentró en temas decisivos para la región: la arquitectura en zonas áridas, el aprovechamiento de la energía solar y la asismicidad de las construcciones. Entre sus primeros integrantes estuvieron los arquitectos Carlos de Rosa, Esteban Fernández y Rodolfo Vilapriño. Desde la década de 1980 se incorporaron al CRICYT otros arquitectos que comenzaron a trabajar sobre Historia, Territorio y Patrimonio Cultural de Mendoza. Esa ampliación de temas fue decisiva: la arquitectura dejó de pensarse solo desde la estética urbana o la obra nueva y empezó a incluir con más fuerza la valoración patrimonial, la defensa de edificios y sitios significativos, y la incorporación de la historia de la arquitectura como parte del propio proceso de diseño. En otras palabras, la ciudad, el paisaje y la memoria comenzaron a volverse problemas centrales para un número creciente de profesionales. En el plano formativo, otro hito llegó en 1992 con la creación del Instituto de Cultura Arquitectónica y Urbana (ICAU) dentro de la FAU-UM, por Resolución Nº 473 del 26 de agosto de 1992. Su directora fundadora, Eliana Bórmida, impulsó allí numerosas líneas de investigación con participación de docentes y alumnos. La propia Universidad de Mendoza destaca que el ICAU nació para dar marco científico a trabajos que ya venían desarrollándose desde las cátedras de Historia de la Arquitectura y el Urbanismo, y que desde mediados de los años ochenta esos equipos ya publicaban estudios sobre el patrimonio de Mendoza y de la región de Cuyo. Entre las líneas que se afianzaron en ese ámbito estuvieron el urbanismo en zonas áridas, el patrimonio del vino, la arquitectura de la inmigración italiana y la valoración de los paisajes culturales de la región andina. En definitiva, a lo largo del siglo XX se fue tejiendo en Mendoza una red de vínculos entre agencias estatales, asociaciones profesionales e instituciones educativas que resultó fundamental para la arquitectura pública, la arquitectura privada y la consolidación del campo profesional local. En ese entramado se hicieron visibles trayectorias destacadas, se fortalecieron oficinas técnicas estatales, se consolidaron estudios profesionales competitivos y comenzaron a formarse generaciones de investigadores ligados a la historia de la arquitectura mendocina, la preservación del patrimonio y la arquitectura bioclimática. Por eso, más que un proceso aislado, la arquitectura en Mendoza debe leerse como el resultado de una construcción colectiva, compleja y sostenida, que fue ganando peso en la escena nacional e internacional. #ArquitecturaEnMendoza #HistoriaDeLaArquitectura #ConcursosDeArquitectura #PatrimonioMendocino #CRICYT #ICAU #ElianaBormida #ArquitecturaBioclimática #PatrimonioDelVino #MendozaArquitectónica #ArchitectureInMendoza #ArchitecturalHistory #ArchitectureCompetitions #BuiltHeritage #BioclimaticArchitecture #WineHeritage #UrbanHistory. (fuente: file:///C:/Users/eduar/Downloads/raffa-arquitectosenmendoza.pdf)
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
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jueves, 23 de abril de 2026
Cómo los concursos y la investigación transformaron para siempre la arquitectura en Mendoza
Las transformaciones en la práctica liberal de la arquitectura en Mendoza durante la segunda mitad del siglo XX no pueden entenderse sin dos procesos decisivos: la consolidación de las sociedades profesionales y el crecimiento de la investigación científica. El impulso a los Concursos de Arquitectura, tanto para obras públicas como privadas, venía gestándose desde comienzos del siglo XX en la Sociedad Central de Arquitectos, que ya desde 1904 difundía llamados entre sus asociados y organizaba reglamentos para ordenar el sistema. Con el paso del tiempo, ese modelo se extendió por el país y quedó respaldado por entidades profesionales y por la Federación Argentina de Entidades de Arquitectos (FADEA), cuya normativa fijó criterios de jurisdicción, participación, jurados, premios y garantías del proceso. En Mendoza, esta dinámica supuso algo más que convocar proyectos: implicó crear normas, designar jurados y asesores y construir una cultura profesional capaz de regular la labor del arquitecto en el diseño y la ejecución de obras. Esa tarea fue asumida primero por la Sociedad de Arquitectos de Mendoza y luego por el Colegio de Arquitectos de Mendoza, instituciones que ayudaron a profesionalizar el campo disciplinar local. Desde alrededor de 1960, además, comenzó a volverse cada vez más habitual la asociación entre arquitectos —o entre arquitectos e ingenieros— en estudios profesionales, una forma de trabajo que terminó siendo representativa del ejercicio de la profesión en la provincia durante gran parte de la segunda mitad del siglo XX. La multiplicación de concursos fue una de las razones centrales de esas alianzas: algunas surgieron para encargos puntuales; otras se consolidaron y perduraron durante décadas. Estas asociaciones potenciaron notablemente la profesión, porque permitieron reunir especialistas con experiencias y saberes distintos para responder a programas cada vez más complejos. Muchos de esos estudios se destacaron en concursos regionales, nacionales e internacionales, y varios de sus miembros integraron también cuerpos de jurados organizados por la SAM o el CAM. Entre los equipos ganadores de concursos organizados entre las décadas del sesenta y del ochenta pueden mencionarse, entre otros, los del Palacio Policial (1966, Raúl Panelo Gelly, Rodolfo Sardi y Miguel Rosso, construido), la Municipalidad de Mendoza (1965, Gilberto Olguín, Simón Lacerna y Raúl Maroi, construido), el Banco de Previsión Social, sede central (1969, Gilberto Olguín y Raúl Maroi, construido), la Dirección Provincial de Vialidad (1971, Grupo 10), el Consejo Profesional de Ingenieros y Colegio de Arquitectos (1971, Carlos Caporalini y Carlos Gainza, construido), el Banco Nacional de Desarrollo, sucursal Mendoza (1972, Grupo 10), el Banco Unión Comercial e Industrial, sede central (1973, Grupo 10, construido), el Banco de Previsión Social, sucursal Guaymallén (1975, Grupo 10, construido), el Centro de Prensa para el Mundial 78 (1977, Simón Lacerna, Miguel Rosso y Julio Díaz Valentín, construido), la sede social del Club de Campo Mendoza (1977, Grupo 10, construido), la Alianza Francesa (1983, Grupo 10, construido), las torres de departamentos, locales comerciales y cocheras de Amaro S.A. (1980, Grupo 10) y el edificio de departamentos Lomas Blancas, en Los Penitentes (1984, Grupo 10, construido). Pero la evolución del campo arquitectónico mendocino no pasó solo por el ejercicio profesional. Otra irrupción clave fue la de la investigación. En Mendoza, el CRICYT comenzó a tomar forma con el anuncio oficial de su creación el 2 de octubre de 1972, y su convenio constitutivo fue firmado el 22 de marzo de 1973 por el CONICET, la Universidad Nacional de Cuyo y el Gobierno provincial. Allí encontró un nuevo espacio Enrico Tedeschi tras su salida de la FAU-UM, y desde ese ámbito impulsó el desarrollo del Laboratorio de Ambiente Humano y Vivienda (LAHVI). Aquel grupo se concentró en temas decisivos para la región: la arquitectura en zonas áridas, el aprovechamiento de la energía solar y la asismicidad de las construcciones. Entre sus primeros integrantes estuvieron los arquitectos Carlos de Rosa, Esteban Fernández y Rodolfo Vilapriño. Desde la década de 1980 se incorporaron al CRICYT otros arquitectos que comenzaron a trabajar sobre Historia, Territorio y Patrimonio Cultural de Mendoza. Esa ampliación de temas fue decisiva: la arquitectura dejó de pensarse solo desde la estética urbana o la obra nueva y empezó a incluir con más fuerza la valoración patrimonial, la defensa de edificios y sitios significativos, y la incorporación de la historia de la arquitectura como parte del propio proceso de diseño. En otras palabras, la ciudad, el paisaje y la memoria comenzaron a volverse problemas centrales para un número creciente de profesionales. En el plano formativo, otro hito llegó en 1992 con la creación del Instituto de Cultura Arquitectónica y Urbana (ICAU) dentro de la FAU-UM, por Resolución Nº 473 del 26 de agosto de 1992. Su directora fundadora, Eliana Bórmida, impulsó allí numerosas líneas de investigación con participación de docentes y alumnos. La propia Universidad de Mendoza destaca que el ICAU nació para dar marco científico a trabajos que ya venían desarrollándose desde las cátedras de Historia de la Arquitectura y el Urbanismo, y que desde mediados de los años ochenta esos equipos ya publicaban estudios sobre el patrimonio de Mendoza y de la región de Cuyo. Entre las líneas que se afianzaron en ese ámbito estuvieron el urbanismo en zonas áridas, el patrimonio del vino, la arquitectura de la inmigración italiana y la valoración de los paisajes culturales de la región andina. En definitiva, a lo largo del siglo XX se fue tejiendo en Mendoza una red de vínculos entre agencias estatales, asociaciones profesionales e instituciones educativas que resultó fundamental para la arquitectura pública, la arquitectura privada y la consolidación del campo profesional local. En ese entramado se hicieron visibles trayectorias destacadas, se fortalecieron oficinas técnicas estatales, se consolidaron estudios profesionales competitivos y comenzaron a formarse generaciones de investigadores ligados a la historia de la arquitectura mendocina, la preservación del patrimonio y la arquitectura bioclimática. Por eso, más que un proceso aislado, la arquitectura en Mendoza debe leerse como el resultado de una construcción colectiva, compleja y sostenida, que fue ganando peso en la escena nacional e internacional. #ArquitecturaEnMendoza #HistoriaDeLaArquitectura #ConcursosDeArquitectura #PatrimonioMendocino #CRICYT #ICAU #ElianaBormida #ArquitecturaBioclimática #PatrimonioDelVino #MendozaArquitectónica #ArchitectureInMendoza #ArchitecturalHistory #ArchitectureCompetitions #BuiltHeritage #BioclimaticArchitecture #WineHeritage #UrbanHistory. (fuente: file:///C:/Users/eduar/Downloads/raffa-arquitectosenmendoza.pdf)
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