El 5 de octubre de 1918, cuando faltaban apenas cinco semanas para el armisticio que pondría fin a la Primera Guerra Mundial, murió en combate aéreo Roland Garros, uno de los grandes pioneros de la aviación mundial y el hombre cuyo apellido terminaría siendo conocido por millones de personas gracias a uno de los templos del tenis. Eugène Adrien Roland Georges Garros había nacido el 6 de octubre de 1888 en Saint-Denis, isla de La Reunión, por lo que encontró la muerte exactamente un día antes de cumplir 30 años. Su fama, sin embargo, había comenzado mucho antes de la guerra: fascinado por aquellas frágiles máquinas que recién comenzaban a conquistar el cielo, obtuvo su licencia de piloto en 1910, participó en competencias y exhibiciones y batió marcas de altura hasta protagonizar una de las mayores hazañas de los primeros tiempos de la aviación. El 23 de septiembre de 1913 despegó desde la zona de Saint-Raphaël–Fréjus, en la costa francesa, a bordo de un monoplano Morane-Saulnier y emprendió la primera travesía aérea sin escalas del Mediterráneo. Después de más de 700 kilómetros sobre el mar y casi ocho horas de vuelo —diversas fuentes especializadas cifran el recorrido en torno a 7 horas y 53 minutos— llegó a Bizerta, en la actual Túnez, después de afrontar problemas mecánicos durante el viaje y con apenas unos cinco litros de combustible en el depósito. La proeza lo convirtió en una celebridad internacional y consolidó su fama como uno de aquellos hombres capaces de desafiar los límites de las máquinas y de la resistencia humana. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial en 1914, Garros pasó de los récords deportivos al combate. Junto con el ingeniero Raymond Saulnier y su mecánico Jules Hue trabajó en un ingenioso sistema que permitía disparar una ametralladora hacia adelante a través del arco de la hélice: todavía no se trataba del mecanismo de sincronización que se impondría después, sino de resistentes deflectores metálicos colocados sobre determinadas zonas de las palas para desviar los proyectiles que las alcanzaran. Con aquella solución consiguió tres victorias aéreas en abril de 1915. El día 18 de ese mes tuvo que aterrizar detrás de las líneas alemanas y fue capturado; aunque intentó inutilizar su aparato, no consiguió destruirlo completamente y parte del sistema cayó en manos enemigas. La aviación alemana estudió aquella tecnología y, en el vertiginoso desarrollo armamentístico de aquellos meses, Anthony Fokker acabaría asociado al perfeccionamiento y utilización de mecanismos capaces de sincronizar el disparo con el giro de la hélice, un salto decisivo en el nacimiento del caza moderno. Garros permaneció aproximadamente tres años como prisionero de guerra hasta que logró escapar el 15 de febrero de 1918 junto al teniente Anselme Marchal y regresar a Francia. El cautiverio había deteriorado su salud y su visión, pero se negó a abandonar el frente: volvió a entrenarse, aprendió a combatir con el moderno SPAD XIII y el 2 de octubre de 1918 consiguió una cuarta victoria aérea. Apenas tres días después, el 5 de octubre, su avión cayó durante un combate sobre las Ardenas, cerca de Saint-Morel y Vouziers. Faltaba un solo día para su trigésimo cumpleaños y poco más de un mes para que terminara la guerra. Su historia tendría todavía un extraordinario capítulo póstumo. Aunque practicó tenis y otros deportes y perteneció al Stade Français, Roland Garros no alcanzó la celebridad como tenista. En 1928 Francia necesitaba construir en París un gran estadio para defender la Copa Davis conquistada por sus célebres “Mosqueteros”, y Émile Lesieur, presidente del Stade Français, antiguo compañero suyo en HEC y amigo personal del aviador, pidió que el nuevo escenario llevara su nombre. Así nació el Stade Roland-Garros y, con el paso del tiempo, los Internationaux de France terminaron siendo conocidos universalmente como Roland-Garros. De este modo, cada vez que las grandes figuras del tenis pisan la tierra batida parisina, el nombre que pronuncia el mundo no pertenece originalmente a un campeón de raqueta, sino a un hombre que hizo historia en el cielo. Más de un siglo después de aquella última misión, permanece vigente la frase que Garros había hecho suya y que llegó a llevar en las hélices de sus aviones: “La victoria pertenece al más perseverante”. Fuentes: Ministère des Armées de Francia, Musée de l’Air et de l’Espace, Aéro-Club de France, Fédération Française de Tennis / Roland-Garros e Île de La Réunion Tourisme. #RolandGarros #Efemerides #5DeOctubre #Historia #HistoriaDeLaAviacion #Aviacion #PrimeraGuerraMundial #PionerosDeLaAviacion #Francia #MoraneSaulnier #MendozAntigua #AviationHistory #RolandGarros #WWI #WorldWarI #AviationPioneer #FrenchAviation #History #OnThisDay #MilitaryAviation
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viernes, 5 de octubre de 2018
5 DE OCTUBRE DE 1918 — ROLAND GARROS, EL HOMBRE QUE CONQUISTÓ EL MEDITERRÁNEO Y CAYÓ DEL CIELO A UN DÍA DE CUMPLIR 30 AÑOS
El 5 de octubre de 1918, cuando faltaban apenas cinco semanas para el armisticio que pondría fin a la Primera Guerra Mundial, murió en combate aéreo Roland Garros, uno de los grandes pioneros de la aviación mundial y el hombre cuyo apellido terminaría siendo conocido por millones de personas gracias a uno de los templos del tenis. Eugène Adrien Roland Georges Garros había nacido el 6 de octubre de 1888 en Saint-Denis, isla de La Reunión, por lo que encontró la muerte exactamente un día antes de cumplir 30 años. Su fama, sin embargo, había comenzado mucho antes de la guerra: fascinado por aquellas frágiles máquinas que recién comenzaban a conquistar el cielo, obtuvo su licencia de piloto en 1910, participó en competencias y exhibiciones y batió marcas de altura hasta protagonizar una de las mayores hazañas de los primeros tiempos de la aviación. El 23 de septiembre de 1913 despegó desde la zona de Saint-Raphaël–Fréjus, en la costa francesa, a bordo de un monoplano Morane-Saulnier y emprendió la primera travesía aérea sin escalas del Mediterráneo. Después de más de 700 kilómetros sobre el mar y casi ocho horas de vuelo —diversas fuentes especializadas cifran el recorrido en torno a 7 horas y 53 minutos— llegó a Bizerta, en la actual Túnez, después de afrontar problemas mecánicos durante el viaje y con apenas unos cinco litros de combustible en el depósito. La proeza lo convirtió en una celebridad internacional y consolidó su fama como uno de aquellos hombres capaces de desafiar los límites de las máquinas y de la resistencia humana. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial en 1914, Garros pasó de los récords deportivos al combate. Junto con el ingeniero Raymond Saulnier y su mecánico Jules Hue trabajó en un ingenioso sistema que permitía disparar una ametralladora hacia adelante a través del arco de la hélice: todavía no se trataba del mecanismo de sincronización que se impondría después, sino de resistentes deflectores metálicos colocados sobre determinadas zonas de las palas para desviar los proyectiles que las alcanzaran. Con aquella solución consiguió tres victorias aéreas en abril de 1915. El día 18 de ese mes tuvo que aterrizar detrás de las líneas alemanas y fue capturado; aunque intentó inutilizar su aparato, no consiguió destruirlo completamente y parte del sistema cayó en manos enemigas. La aviación alemana estudió aquella tecnología y, en el vertiginoso desarrollo armamentístico de aquellos meses, Anthony Fokker acabaría asociado al perfeccionamiento y utilización de mecanismos capaces de sincronizar el disparo con el giro de la hélice, un salto decisivo en el nacimiento del caza moderno. Garros permaneció aproximadamente tres años como prisionero de guerra hasta que logró escapar el 15 de febrero de 1918 junto al teniente Anselme Marchal y regresar a Francia. El cautiverio había deteriorado su salud y su visión, pero se negó a abandonar el frente: volvió a entrenarse, aprendió a combatir con el moderno SPAD XIII y el 2 de octubre de 1918 consiguió una cuarta victoria aérea. Apenas tres días después, el 5 de octubre, su avión cayó durante un combate sobre las Ardenas, cerca de Saint-Morel y Vouziers. Faltaba un solo día para su trigésimo cumpleaños y poco más de un mes para que terminara la guerra. Su historia tendría todavía un extraordinario capítulo póstumo. Aunque practicó tenis y otros deportes y perteneció al Stade Français, Roland Garros no alcanzó la celebridad como tenista. En 1928 Francia necesitaba construir en París un gran estadio para defender la Copa Davis conquistada por sus célebres “Mosqueteros”, y Émile Lesieur, presidente del Stade Français, antiguo compañero suyo en HEC y amigo personal del aviador, pidió que el nuevo escenario llevara su nombre. Así nació el Stade Roland-Garros y, con el paso del tiempo, los Internationaux de France terminaron siendo conocidos universalmente como Roland-Garros. De este modo, cada vez que las grandes figuras del tenis pisan la tierra batida parisina, el nombre que pronuncia el mundo no pertenece originalmente a un campeón de raqueta, sino a un hombre que hizo historia en el cielo. Más de un siglo después de aquella última misión, permanece vigente la frase que Garros había hecho suya y que llegó a llevar en las hélices de sus aviones: “La victoria pertenece al más perseverante”. Fuentes: Ministère des Armées de Francia, Musée de l’Air et de l’Espace, Aéro-Club de France, Fédération Française de Tennis / Roland-Garros e Île de La Réunion Tourisme. #RolandGarros #Efemerides #5DeOctubre #Historia #HistoriaDeLaAviacion #Aviacion #PrimeraGuerraMundial #PionerosDeLaAviacion #Francia #MoraneSaulnier #MendozAntigua #AviationHistory #RolandGarros #WWI #WorldWarI #AviationPioneer #FrenchAviation #History #OnThisDay #MilitaryAviation
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