Un 23 de febrero de 1965, el mundo del cine se quedó un poco más en silencio. Ese día nos dejaba el inmenso cómico británico Stan Laurel, la mitad creadora e intelectual de la dupla cómica más legendaria de todos los tiempos: "El Gordo y el Flaco". Detrás de ese inconfundible rostro de asombro, su sonrisa pícara y su característico pelo alborotado, se escondía una historia de genialidad absoluta, éxitos rotundos y un final marcado por una lealtad que le rompió el corazón.
📜 Los secretos detrás del genio de la comedia: A la sombra de un gigante: Nació en 1890 como Arthur Stanley Jefferson. Su talento teatral era tan inmenso de joven, que en la compañía de Fred Karno fue contratado como el reemplazante oficial de... ¡nada menos que Charles Chaplin! Stan conocía las rutinas del vagabundo a la perfección y lo sustituyó varias veces en el escenario sin que el público notara la diferencia. El encuentro que cambió la historia: Al cruzar hacia Estados Unidos y adoptar el nombre de "Stan Laurel", se cruzó con un corpulento actor llamado Oliver Hardy en el corto "The Lucky Dog" (1918). Sin embargo, la magia real no estalló ahí. Fue años después, bajo la aguda visión del cineasta Leo McCarey, que se dieron cuenta de que juntos eran pura dinamita. ¡Había nacido el dúo imbatible! El triunfo sobre el sonido: A diferencia de muchos cómicos de la época que fracasaron al terminar el cine mudo, "El Gordo y el Flaco" lograron una transición brillante al cine sonoro. Su nivel de excelencia los llevó a ganar un merecidísimo premio Oscar en 1932 por el inolvidable cortometraje "La caja de música". Un torbellino en el amor: Mientras en la pantalla todo era precisión y risas, su vida personal era un caos. Se casó en múltiples ocasiones, llegando al extremo de casarse, divorciarse y ¡volver a casarse! con la misma mujer, Virginia Ruth Rogers.
🥀 La tragedia de perder a su "alma gemela": El principio del fin llegó en los años 50. Ambos amigos comenzaron a sufrir graves problemas de salud. Stan batallaba contra la diabetes y los derrames cerebrales, mientras que Oliver sufría infartos que lo hicieron perder más de 60 kilos.
En 1956, Oliver Hardy falleció. Stan quedó absolutamente devastado. Estaba tan enfermo y deprimido que no pudo asistir al funeral de su amigo, inmortalizando la dolorosa frase: "Babe (Oliver) lo entendería". Ese mismo día, Stan juró que jamás volvería a actuar sin su compañero, y cumplió su palabra hasta el último de sus días. Recluido, negándose a pisar un set de filmación y dedicándose solo a contestar cartas de sus fans, Stan falleció un día como hoy de 1965 tras luchar contra un cáncer de paladar (aunque en 1961 Hollywood llegó a tiempo para entregarle un emotivo Oscar Honorífico por su trayectoria). En su funeral, el gran actor Dick Van Dyke pronunció unas palabras que todavía nos ponen la piel de gallina: "Los pasillos del cielo estarán sonando hoy con risas divinas". #StanLaurel #ElGordoYElFlaco #CineClasico #HistoriaDelCine #EfeméridesDeCine #LeyendasDeHollywood #ComediaRetro #LaurelAndHardy #mendozantigua
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