miércoles, 22 de abril de 2020

22 de abril de 1616: muere Cervantes, pero nació la inmortalidad de Don Quijote


El 22 de abril de 1616, en Madrid, murió Miguel de Cervantes Saavedra, la figura más emblemática de las letras españolas y uno de los grandes nombres de la literatura universal. Nacido en Alcalá de Henares en 1547 —fue bautizado el 9 de octubre de ese año—, su vida estuvo marcada por las dificultades, los viajes, la guerra y una vocación literaria extraordinaria. Aunque no se conocen con certeza todos los detalles de su formación inicial, sí se sabe que en su juventud estuvo en Madrid vinculado al Estudio de la Villa, bajo la guía de Juan López de Hoyos, quien publicó sus primeros versos impresos en 1569. Su obra cumbre, Don Quijote de la Mancha, publicada en dos partes en 1605 y 1615, es considerada por muchos estudiosos la primera gran novela moderna. En 1569, Cervantes fue buscado por la justicia tras ser acusado de herir en un duelo a Antonio de Sigura, circunstancia que lo empujó a marcharse a Italia. Allí entró al servicio del cardenal Giulio Acquaviva y tuvo contacto directo con el ambiente cultural italiano, antes de abandonar esa etapa para abrazar la carrera militar. Poco después se incorporó a la milicia y combatió a bordo de la galera Marquesa en la batalla de Lepanto, el 7 de octubre de 1571. En aquella acción recibió una grave herida de arcabuz en la mano o el brazo izquierdo, origen del célebre apodo de “manco de Lepanto”, aunque en rigor no perdió literalmente la mano. Cuando intentaba regresar a España en 1575, la galera en la que viajaba fue interceptada y Cervantes cayó cautivo en Argel. Sus captores encontraron entre sus pertenencias cartas de recomendación de altas figuras del poder, lo que hizo pensar que se trataba de un hombre importante y elevó el precio de su rescate. Fue vendido al renegado griego Dali Mamí y permaneció prisionero durante cinco años, período en el que protagonizó varios intentos de fuga. Finalmente, en 1580, recuperó la libertad gracias a la intervención de los trinitarios, entre ellos fray Juan Gil. Después pasó por Portugal y volvió a España, donde publicó La Galatea en 1585, la primera novela de su producción. Más tarde trabajó como comisario y recaudador, oficios que le ocasionaron serios problemas administrativos y lo llevaron a prisión en Sevilla; la tradición literaria asocia ese tiempo difícil con la gestación del Quijote. Los últimos años de Cervantes fueron, paradójicamente, los más fecundos de su carrera. A la primera parte del Quijote le siguieron las Novelas ejemplares en 1613, el Viaje del Parnaso en 1614, la segunda parte del Quijote en 1615 y la dedicatoria del Persiles apenas unos días antes de morir. La Biblioteca Nacional de España recuerda que falleció el 22 de abril de 1616 y que fue enterrado al día siguiente en el convento de las Trinitarias Descalzas de Madrid, lugar elegido en parte por gratitud hacia la orden que había contribuido a rescatarlo de Argel. El sitio exacto de su sepultura siguió siendo durante siglos motivo de búsqueda e incertidumbre. Así, la muerte del hombre cerró una vida aventurera y azarosa, pero dejó abierta para siempre la inmortalidad del escritor que cambió la historia de la lengua y de la novela. #MiguelDeCervantes #Cervantes #DonQuijote #LiteraturaEspañola #HistoriaDeLaLiteratura #SigloDeOro #Efemérides #GrandesAutores #SpanishLiterature #DonQuixote #MiguelDeCervantes #WorldLiterature #LiteraryHistory #GoldenAge #ClassicBooks

No hay comentarios.:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...