jueves, 23 de abril de 2020

El 23 de abril de 1998, en Tennessee, murió James Earl Ray el hombre condenado por matar a Martin Luther King a la sombra de una conspiración que aún divide a Estados Unidos


El 23 de abril de 1998, en Tennessee, murió James Earl Ray, el hombre que pasó a la historia por haber sido condenado por el asesinato de Martin Luther King Jr.. Había nacido el 10 de marzo de 1928 en Alton, Illinois, y llegó a la adultez con un largo prontuario criminal. En 1967 escapó de la prisión estatal de Missouri y desapareció del radar durante meses, iniciando una fuga que lo llevaría por distintas ciudades de Estados Unidos, Canadá y Europa. La secuencia decisiva ocurrió en la primavera de 1968. La investigación oficial reconstruyó que Ray compró un rifle en Birmingham, Alabama, a fines de marzo, y que el 4 de abril de 1968 disparó contra King en Memphis, cuando el líder de los derechos civiles estaba en el balcón del Lorraine Motel. Después huyó, pasó por Canadá, viajó a Londres y Lisboa, e intentó seguir rumbo a África; finalmente fue detenido el 8 de junio de 1968 en el aeropuerto de Heathrow, en Londres. Extraditado a Estados Unidos, se declaró culpable en 1969 para evitar un juicio con riesgo de pena capital y recibió una condena de 99 años de prisión. Sin embargo, la historia nunca quedó cerrada del todo. Apenas tres días después de su confesión, Ray se retractó y sostuvo hasta su muerte que no había actuado solo y que detrás del crimen existía una trama mayor, en la que aparecía la figura nunca aclarada de un tal “Raoul”. La controversia creció porque en 1979 la House Select Committee on Assassinations concluyó que probablemente había existido una conspiración, aunque no encontró pruebas de que el FBI o el gobierno hubieran participado directamente; más tarde, en 2000, el Departamento de Justicia revisó las principales acusaciones conspirativas y afirmó no haber hallado pruebas confiables para sostenerlas. Aun así, la propia familia King mantuvo sus dudas durante años: Dexter Scott King llegó a reunirse con Ray en prisión, y los hijos de King reiteraron públicamente que no creen en la tesis del asesino solitario. Ray pasó casi tres décadas preso. Tras una agresión en la cárcel, su salud quedó muy deteriorada y finalmente murió a los 70 años, por complicaciones vinculadas a hepatitis C, enfermedad renal y falla hepática. Así terminó la vida de un hombre que durante mucho tiempo fue visto simplemente como el asesino de King, pero cuyo caso sigue rodeado de preguntas, sospechas y debates históricos. Por eso su nombre todavía incomoda: no solo remite a uno de los crímenes más decisivos del siglo XX estadounidense, sino también a una herida que, para muchos, nunca terminó de cerrarse. #JamesEarlRay #MartinLutherKing #HistoriaDeEstadosUnidos #DerechosCiviles #Conspiración #MemoriaHistórica #CrimenHistórico #HistoriaContemporánea #JamesEarlRay #MLK #CivilRightsHistory #AmericanHistory #HistoricalCrime #ConspiracyHistory #NeverForget

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