jueves, 23 de abril de 2020

El 23 de abril de 1775, en Londres, nació Joseph Mallord William Turner, el pintor de la luz: el genio que anticipó el impresionismo y cambió para siempre la forma de mirar el mundo


El 23 de abril de 1775, en Londres, nació Joseph Mallord William Turner, uno de los artistas más deslumbrantes y decisivos de la pintura occidental. Más que el “padre” literal del impresionismo, hoy se lo reconoce como uno de sus grandes precursores, un creador que llevó el estudio de la luz, el color y la atmósfera a un nivel extraordinario. Hijo de un barbero y fabricante de pelucas, Turner creció en un hogar atravesado por dificultades familiares: la salud mental de su madre se deterioró con los años y, siendo niño, fue enviado a vivir un tiempo con parientes en Brentford. Allí comenzó a afirmarse una vocación artística temprana que su familia supo alentar desde muy pronto. Con apenas 14 años ingresó a la Royal Academy Schools en 1789, y muy pronto comenzó a exhibir acuarelas. Su talento fue tan evidente que su carrera avanzó con una velocidad poco común. Conviene hacer una corrección importante sobre una de las obras que suelen mencionarse en sus comienzos: “Fishermen at Sea” no la pintó a los 15 años, sino que la exhibió en 1796, cuando tenía 21, y fue su primer óleo presentado en la Royal Academy. En esos años también trabajó y aprendió junto a su contemporáneo Thomas Girtin, amigo y rival decisivo en el desarrollo de la acuarela inglesa. Más tarde, ya plenamente consagrado, Turner fue nombrado profesor de perspectiva en la Royal Academy en 1807. Su obra encontró una voz inconfundible cuando empezó a pintar no solo paisajes, sino las fuerzas de la naturaleza en estado puro: tormentas, incendios, naufragios, lluvia, niebla, humo, mareas y cielos vibrantes. La figura humana suele aparecer en sus cuadros como algo mínimo, casi absorbido por la inmensidad del mundo. Turner fue un maestro en captar reflejos sobre el agua, siluetas difusas entre el vapor y escenas donde la luz parece deshacer la forma. Ahí están títulos fundamentales como “The Shipwreck”, “The Battle of Trafalgar”, “Ulysses Deriding Polyphemus”, “The Burning of the Houses of Lords and Commons”, “The Fighting Temeraire” y “Rain, Steam and Speed”, esta última una de las imágenes más modernas del siglo XIX. Y hubo un momento natural que potenció todavía más esa sensibilidad: tras la erupción del Tambora en 1815, las cenizas volcánicas alteraron la atmósfera y provocaron en Europa atardeceres rojizos y naranjas excepcionales durante varios años; Turner fue uno de los artistas que mejor los llevó al lienzo. La muerte de su padre en 1829 lo golpeó profundamente y oscureció una etapa de su vida, aunque nunca apagó la potencia de su pintura. Por esa capacidad única para traducir todos los matices de la claridad, el resplandor y la bruma, no por casualidad fue llamado muchas veces “el pintor de la luz”. Turner murió el 19 de diciembre de 1851 en Chelsea, y fue enterrado en la catedral de San Pablo, cumpliendo su deseo de descansar “entre sus hermanos en el arte”, cerca de figuras como Joshua Reynolds. Su legado sigue intacto: fue un artista que no solo pintó paisajes, sino que enseñó a ver el mundo como una vibración de luz, color y emoción. #Turner #JMWTurner #PintorDeLaLuz #HistoriaDelArte #ArteRomántico #Paisaje #GrandesPintores #Impresionismo #PrecursorDelImpresionismo #ObrasMaestras #Turner #ArtHistory #RomanticPainting #MasterOfLight #LandscapePainting #BritishArt #PreImpressionism #GreatPainters



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