sábado, 20 de junio de 2026

20 de Junio de 1927 - EL DÍA EN QUE BUENOS AIRES SEMBRÓ UN GIGANTE DE LA MEDICINA ARGENTINA


El 20 de junio de 1927, mientras la Argentina recordaba a Manuel Belgrano y su legado patrio, Buenos Aires fue escenario de otro acto cargado de futuro: se colocó la piedra fundamental del nuevo edificio del Hospital de Clínicas, el gran hospital escuela que con el tiempo sería conocido como Hospital de Clínicas “José de San Martín”. Aquel acto no fue una simple ceremonia de obra pública. Fue el comienzo simbólico de una ambición enorme: levantar un centro médico moderno, universitario, científico y asistencial, capaz de reemplazar al viejo Hospital de Clínicas y responder a una ciudad que ya había cambiado para siempre. El predio elegido estaba limitado por las actuales calles Córdoba, Uriburu, Paraguay y Azcuénaga, en pleno corazón porteño. Allí, sobre esa manzana destinada a la salud y al conocimiento, se proyectaba un edificio monumental para la medicina argentina. La historia venía de lejos. El antiguo Hospital de Clínicas había comenzado a construirse en 1877 y, aun antes de terminarse, ya había sido parte de la historia nacional: durante los conflictos por la federalización de Buenos Aires, en 1880, funcionó como cuartel y hospital para heridos. Poco después, quedó ligado a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires y se convirtió en una verdadera escuela de médicos. Por sus salas, aulas y pabellones pasaron nombres fundamentales de la medicina argentina. Allí se formaron generaciones de profesionales, se impulsaron investigaciones, se realizaron prácticas pioneras y se escribieron páginas decisivas de la salud pública y universitaria del país. La propia historia institucional recuerda hitos notables: la primera operación filmada de la historia de la medicina, realizada en 1899 por Alejandro Posadas; avances en cirugía, clínica médica, residencias, ética hospitalaria e investigación. Pero el viejo edificio empezó a quedar chico. Buenos Aires crecía, la población aumentaba, la medicina se modernizaba y el hospital necesitaba una nueva casa. Hubo proyectos, leyes, debates, marchas y contramarchas. La idea de un gran policlínico universitario atravesó años de discusiones políticas, técnicas y presupuestarias. Finalmente, el 20 de junio de 1927, con la presencia del presidente Marcelo T. de Alvear, se colocó la piedra fundamental del futuro edificio. La obra no avanzó de manera sencilla. Como tantas grandes construcciones argentinas, debió enfrentar demoras, crisis, falta de recursos y cambios de gobierno. Recién décadas después el nuevo hospital fue tomando forma definitiva. El proyecto terminó convertido en una estructura gigantesca, pensada como un verdadero complejo de asistencia, docencia e investigación. Hoy, el Hospital de Clínicas “José de San Martín” sigue siendo uno de los símbolos más importantes de la medicina universitaria argentina. Ubicado en Avenida Córdoba 2351, pertenece a la Universidad de Buenos Aires y funciona como hospital escuela de alta complejidad, con atención, formación profesional e investigación científica. Aquella piedra colocada en 1927 no marcó solamente el inicio de un edificio. Marcó la continuidad de una misión: curar, enseñar, investigar y servir. En esa manzana porteña quedó grabada una idea poderosa: que la salud pública y la universidad podían caminar juntas para construir futuro. Una piedra. Una obra inmensa. Un hospital escuela. Una página viva de la medicina argentina. #HospitalDeClinicas #JoseDeSanMartin #UBA #UniversidadDeBuenosAires #MedicinaArgentina #HistoriaArgentina #BuenosAiresAntigua #SaludPublica #HospitalEscuela #EfemeridesArgentinas #HistoriaDeLaMedicina #ArgentinaHistory #MedicalHistory #BuenosAiresHistory #PublicHealth #TeachingHospital #UniversityHospital #HistoricArgentina

20 DE JUNIO DE 1929 - MALEVAJE: EL TANGO QUE HIZO TEMBLAR AL ARRABAL


Buenos Aires, fines de la década de 1920. El tango ya no era solamente música de orillas, patios, cafés, prostíbulos, conventillos y esquinas bravas. Estaba entrando a los teatros, a los discos, a la radio, al cine y a la memoria popular. En ese mundo de faroles, empedrados, guitarras y bandoneones nació una de las obras más intensas del cancionero porteño: “Malevaje”. La fecha del 20 de junio de 1929 suele aparecer asociada a este tango porque ese día quedó registrada una versión histórica de Carlos Gardel, acompañado por guitarras, en Buenos Aires. Pero la historia venía de antes. Las referencias más difundidas señalan que Azucena Maizani, una de las grandes voces femeninas del tango, ya lo había estrenado el 21 de septiembre de 1928, en la obra “La Fiesta del Tango”, presentada en el Teatro Astral de la ciudad de Buenos Aires. Y allí aparece la fuerza de una escena casi cinematográfica: Azucena Maizani, la inolvidable “Ñata Gaucha”, llevando al público una historia de arrabal, deseo, caída y transformación. No era una canción más. Era un golpe directo al mito del guapo invencible. “Malevaje” tuvo música de Juan de Dios Filiberto, el enorme compositor nacido en La Boca, el mismo universo espiritual de Caminito, de las calles obreras, de los barcos, del Riachuelo, de los conventillos de colores y del arte popular. Filiberto fue mucho más que un músico: fue una figura central para consolidar el tango como expresión argentina y porteña, un creador vinculado profundamente con la identidad cultural de La Boca. La letra fue de Enrique Santos Discépolo, uno de los cerebros más filosos y sensibles de la cultura argentina. Discépolo no escribía tangos simplemente para ser cantados: escribía pequeñas tragedias humanas. En sus versos, el barrio hablaba, sufría, se burlaba de sí mismo y mostraba las heridas de una sociedad llena de contradicciones. En “Malevaje”, el protagonista no es el compadrito triunfante ni el malevo de cuchillo fácil. Es un hombre quebrado. Alguien que pierde el cartel de bravo, que ya no puede sostener la máscara de dureza, que se descubre vulnerable frente al amor y frente a una mujer que lo desarma. El tango rompe con la imagen del coraje como pose y muestra algo mucho más profundo: el derrumbe íntimo de quien parecía invencible. Por eso “Malevaje” es tan poderoso. Porque habla del arrabal, sí, pero también habla de todos los tiempos. Habla de la identidad que se cae, del orgullo herido, del amor que cambia a una persona, de la mirada de los otros, del barrio que juzga, del hombre que ya no se reconoce a sí mismo. Azucena Maizani fue fundamental en esa primera vida del tango. Nacida en Buenos Aires en 1902, cancionista, compositora y letrista, se convirtió en una figura pionera de la canción criolla y ciudadana. Su presencia escénica rompió moldes: podía aparecer con atuendos criollos, con gestos fuertes, con una manera de cantar cargada de emoción, temperamento y verdad. En una época dominada por grandes voces masculinas, Maizani abrió camino con una personalidad inolvidable. Luego llegarían otras versiones, otros intérpretes y nuevas lecturas. Gardel lo grabaría en 1929 y el tango seguiría viajando por décadas, atravesando orquestas, cantores, escenarios y generaciones. Pero el corazón de “Malevaje” quedó marcado desde el comienzo por esa alianza monumental: Filiberto en la música, Discépolo en la palabra y Azucena Maizani en la voz inicial de la leyenda. La Boca, el Teatro Astral, el disco de pasta, el tango-canción, el arrabal y la ciudad moderna se cruzan en esta historia. “Malevaje” no fue solamente un tango exitoso. Fue una radiografía emocional de Buenos Aires. Una pieza donde la bravura se vuelve fragilidad, donde el barrio mira con asombro y donde el amor puede más que el cuchillo, el orgullo y la fama de guapo. A casi un siglo de aquellos días, “Malevaje” sigue sonando como una confesión ardiente. Porque los grandes tangos no envejecen: se quedan escondidos en la memoria popular, esperando que una voz los despierte otra vez. Malevaje no contó solamente una historia de amor. Contó la derrota íntima del malevo frente a lo único que no podía dominar: el corazón. #Malevaje #AzucenaMaizani #JuanDeDiosFiliberto #EnriqueSantosDiscepolo #TangoArgentino #HistoriaDelTango #BuenosAiresAntigua #LaBoca #CarlosGardel #TeatroAstral #CulturaArgentina #MusicaPopular #Arrabal #TangoHistory #ArgentineTango #BuenosAiresHistory #LatinAmericanMusic #TangoLegend #VintageArgentina #CulturalHeritage

🇦🇷⚽ EL DÍA EN QUE LA PELOTA EMPEZÓ A RODAR EN LA ARGENTINA: 20 DE JUNIO DE 1867 (Imagen Ilustrativa)


Mucho antes de los estadios repletos, de las tribunas encendidas, de los clásicos eternos, de las radios vibrando los domingos, de Maradona, Messi y las estrellas sobre el escudo, hubo una escena casi silenciosa, extraña y fundacional: un grupo de británicos corriendo detrás de una pelota de cuero en Buenos Aires. Era el 20 de junio de 1867. En el campo del Buenos Aires Cricket Club, en la zona de Palermo, cerca de donde hoy se levanta el Planetario porteño, se jugó el primer partido documentado de fútbol en la Argentina. Aquel encuentro no tenía todavía la magnitud de una epopeya popular. No había hinchadas, camisetas legendarias ni tablones estremecidos. Había curiosidad, desconcierto y algunos hombres vestidos de una manera que para muchos porteños resultaba insólita. El fútbol había nacido como deporte organizado en Inglaterra pocos años antes. El 26 de octubre de 1863, en Londres, se fundó The Football Association, entidad que comenzó a ordenar las reglas de un juego que hasta entonces mezclaba tradiciones escolares, costumbres locales, pelota, fuerza, carrera y discusiones sobre qué se podía hacer con las manos y qué no. Desde allí, el deporte viajó con los británicos por puertos, colegios, clubes, empresas ferroviarias y comunidades comerciales. En la Argentina, ese primer impulso llegó de la mano de hombres vinculados a la colectividad británica. Entre ellos se destacó Thomas Hogg, considerado uno de los grandes pioneros del fútbol en América Latina. Junto a su hermano James Hogg, Walter Heald, Thomas Jackson y Thomas Barlow Smith, participó en la creación del Buenos Ayres Football Club, fundado el 9 de mayo de 1867. Fue una institución pionera, nacida cuando el cricket todavía era el deporte predilecto de aquella comunidad y el fútbol apenas parecía una rareza de invierno. Aquel partido del 20 de junio enfrentó a dos bandos diferenciados por colores. No eran aún clubes populares ni equipos barriales: eran pioneros probando una práctica nueva, casi experimental. Según las crónicas históricas, el equipo de Thomas Hogg venció por 4 a 0 al de Walter Heald. La escena, que quizá para algunos parecía un juego pasajero de extranjeros, terminó siendo la semilla de una pasión nacional. En esos primeros años, el fútbol todavía no estaba completamente separado del rugby. Las reglas eran distintas de las actuales y en muchos partidos se mezclaban acciones con los pies y con las manos. Por eso, hablar de aquellos comienzos es entrar en una etapa de transición, cuando el deporte buscaba identidad propia. Lo que hoy conocemos como fútbol moderno todavía estaba terminando de definirse. Con el paso del tiempo, la pelota empezó a abandonar los círculos cerrados de la colectividad británica y fue entrando en colegios, clubes, barrios, potreros y calles. Allí comenzó la verdadera transformación: el football inglés empezó a convertirse en fútbol argentino. Un nombre fundamental en esa segunda etapa fue Alejandro Watson Hutton, escocés nacido en Glasgow, educador, deportista y figura clave en la organización del juego. Llegó a Buenos Aires en 1882, impulsó la práctica deportiva en instituciones educativas y en 1884 fundó el Buenos Aires English High School, semillero del mítico Alumni. Aunque no fue el primer hombre en traer el fútbol al país, sí fue decisivo para darle estructura, continuidad y organización. El 21 de febrero de 1893, Watson Hutton fundó The Argentine Association Football League, antecedente directo de la actual Asociación del Fútbol Argentino. Ese mismo año se disputó un campeonato organizado, ganado por Lomas Athletic. Con ese paso, el fútbol dejó de ser una curiosidad de clubes británicos y comenzó a transformarse en una institución. Después vendría Alumni, el primer gran equipo dominante de la era amateur. Nacido desde el ambiente del English High School, Alumni se convirtió en una leyenda temprana: ganó títulos, formó jugadores, marcó un estilo y abrió el camino para que el fútbol empezara a ser admirado por sectores cada vez más amplios de la sociedad. A comienzos del siglo XX, la pelota ya había cruzado una frontera decisiva. Dejó de ser patrimonio de ingleses, escoceses, comerciantes, ferroviarios y colegios privados. Empezó a pertenecer a los barrios. A los hijos de inmigrantes. A los trabajadores. A los jóvenes que improvisaban arcos en baldíos, plazas y calles. Allí nació el fútbol criollo: más pícaro, más sentimental, más popular, más nuestro. River, Boca, Racing, Independiente, San Lorenzo, Huracán, Newell’s, Rosario Central, Estudiantes, Gimnasia, Ferro, Banfield, Quilmes y tantos otros clubes surgirían de ese clima social donde el deporte se mezcló con identidad, barrio, pertenencia y orgullo. Lo que en 1867 parecía un juego raro de “gringos enardecidos” terminó convirtiéndose en una de las pasiones más profundas de la Argentina. De aquel campo de cricket en Palermo a los potreros del país entero, de las boinas rojas y blancas a las camisetas sagradas, de los primeros curiosos a millones de hinchas, la historia del fútbol argentino es la historia de una apropiación popular. Los ingleses lo trajeron. Los argentinos lo transformaron. Y desde entonces, cada vez que una pelota rueda sobre tierra, césped, baldosa, cemento o potrero, algo de aquel 20 de junio de 1867 vuelve a empezar. Porque en la Argentina el fútbol no fue solo un deporte. Fue idioma, rito, barrio, herencia, pelea, arte, memoria y destino. Fue, y sigue siendo, una forma de contar quiénes somos. #FútbolArgentino, #HistoriaDelFútbol, #20DeJunio, #BuenosAiresFootballClub, #ThomasHogg, #WatsonHutton, #Alumni, #AFA, #FútbolCriollo, #DeporteArgentino, #HistoriaArgentina, #ArgentinaHistórica, #PasiónDeMultitudes, #FootballHistory, #ArgentineFootball, #SoccerHistory, #FootballOrigins, #ArgentinaFootball, #LatinAmericanFootball, #VintageFootball

CALLE ESPEJO: MENDOZA HACIA EL OESTE

 

 18 de junio de 2026. 16 horas. Ciudad de Mendoza. Transitar por calle Espejo hacia el oeste no es simplemente recorrer una calle del microcentro mendocino. Es avanzar por una de esas arterias donde la ciudad muestra su pulso cotidiano: comercios abiertos, peatones apurados, autos, colectivos, árboles, veredas, acequias y esa luz de invierno que cae sobre Mendoza con una belleza serena, casi cinematográfica. Calle Espejo forma parte de la trama viva de la capital. A simple vista puede parecer una calle más del centro, pero cada cuadra guarda señales de una ciudad que aprendió a levantarse de sus propias ruinas. Mendoza no es una ciudad común: fue destruida por el terremoto de 1861 y, desde esa tragedia, volvió a pensarse a sí misma. En 1863, la nueva ciudad comenzó a organizarse con una lógica distinta: calles más amplias, plazas estratégicas, espacios abiertos, acequias y arbolado urbano. Esa Mendoza reconstruida no solo buscaba belleza: también buscaba sobrevivir. Por eso, recorrer Espejo hacia el oeste es atravesar una ciudad nacida de la memoria y de la resistencia. Es mirar una Mendoza moderna, pero apoyada sobre una historia profunda. La ciudad de las acequias, de las veredas anchas, de los plátanos, de los cafés, de los antiguos edificios, de los cruces intensos y de esa identidad urbana que la hace única en la Argentina. El nombre Espejo también abre una puerta hacia la historia nacional. Gerónimo Espejo fue un militar mendocino ligado a las campañas del general José de San Martín en Chile y Perú. Participó de una generación marcada por la independencia, la guerra, la organización nacional y la construcción de la memoria histórica. En sus últimos años, recopiló testimonios y recuerdos sobre las campañas libertadoras, dejando una huella fundamental para comprender la epopeya sanmartiniana. Así, mientras la tarde cae sobre el centro mendocino, calle Espejo parece unir dos tiempos: el presente veloz de la ciudad que trabaja y se mueve, y el pasado heroico de una Mendoza que fue cuna, refugio y escenario de grandes capítulos de la historia argentina. Hacia el oeste, la mirada busca la montaña. Y en Mendoza, mirar al oeste nunca es un gesto menor: es mirar hacia la Cordillera, hacia el camino de los Andes, hacia la frontera natural que marcó el destino de esta tierra. Cada calle mendocina que avanza en esa dirección parece llevar consigo una promesa de historia, paisaje y pertenencia. Calle Espejo no necesita monumentos gigantes para contar su importancia. La cuenta en sus árboles, en sus acequias, en sus fachadas, en su movimiento diario, en la gente que la cruza sin detenerse y en esa mezcla de rutina y memoria que define a las grandes ciudades. Porque Mendoza también se cuenta así: desde una esquina, desde una tarde, desde una calle transitada hacia el oeste. Y calle Espejo, en pleno corazón de la Ciudad, sigue siendo parte de ese relato silencioso, urbano y profundamente mendocino. #CalleEspejo, #CiudadDeMendoza, #MendozaCapital, #MendozAntigua, #HistoriaDeMendoza, #MendozaAntigua, #MicrocentroMendocino, #CallesDeMendoza, #MendozaHistórica, #OtoñoMendocino, #AcequiasDeMendoza, #PatrimonioMendocino, #GerónimoEspejo, #SanMartín, #EjércitoDeLosAndes, #MendozaArgentina, #MendozaTravel, #HistoricMendoza, #OldMendoza, #MendozaHistory, #UrbanHistory, #ArgentinaHistory, #CityOfMendoza, #AndesHistory, #HeritageArgentina

viernes, 19 de junio de 2026

PARÍS 1900: EL PUENTE DE ORO DONDE LA BELLE ÉPOQUE TOCÓ EL CIELO


Vista del Puente Alejandro III y el Grand Palais, durante la Exposición Universal de París de 1900. La imagen, atribuida en el epígrafe a O. Vaillard, no muestra solo un puente ni un edificio monumental: muestra a París en el instante exacto en que quiso presentarse ante el mundo como capital de la modernidad, del arte, de la ingeniería y del espectáculo urbano. En la fotografía se impone el majestuoso Pont Alexandre III, tendido sobre el Sena como una joya de piedra, acero, esculturas y farolas. A un lado se levantan los grandes pilares coronados por figuras aladas; al fondo aparece la inmensa estructura del Grand Palais, con su cubierta de vidrio y metal, símbolo absoluto de aquella ciudad que entraba al siglo XX con ambición imperial, elegancia artística y fe en el progreso. Paris Musées conserva vistas de 1900 del puente con el Grand Palais al fondo, registradas como fotografías históricas vinculadas a la Exposición Universal. La Exposición Universal de París de 1900 fue uno de los grandes acontecimientos mundiales de la Belle Époque. Se desarrolló entre abril y noviembre de ese año, reunió decenas de países, más de 80.000 participantes y atrajo cerca de 51 millones de visitantes, según el Bureau International des Expositions. Su lema miraba al siglo XIX como una síntesis de ciencia, industria, cultura y civilización moderna. El Puente Alejandro III había comenzado a construirse en 1896 y fue inaugurado en 1900. No era una obra cualquiera: unía visual y simbólicamente la zona de Los Inválidos con el conjunto monumental del Grand Palais y el Petit Palais. París lo concibió como una entrada triunfal hacia la exposición y también como emblema de la alianza franco-rusa; la primera piedra fue colocada por el zar Nicolás II en 1896, según el sitio oficial de la Ciudad de París. Sus proporciones y ornamentos explican por qué sigue siendo uno de los puentes más célebres del mundo. Sus cuatro extremos están marcados por pilonos monumentales de unos 17 metros, coronados por pégasos de bronce dorado que representan la fama de las Artes, las Ciencias, el Comercio y la Industria. La Oficina de Turismo de París lo describe como uno de los puentes más emblemáticos de la capital, tanto por su arquitectura como por su ubicación privilegiada sobre el Sena. Detrás del puente, el Grand Palais aparece como otro protagonista de la escena. Fue construido para la Exposición Universal y abrió al público en mayo de 1900. Su arquitectura combinó acero, piedra y vidrio, convirtiéndose en una de las grandes catedrales laicas del progreso moderno. Esta imagen es una postal de un mundo que parecía mirar hacia adelante sin miedo: multitudes caminando, carruajes, esculturas, lámparas, hierro, cristal, agua y cielo. París se mostraba como teatro de la modernidad. El Sena era el escenario; el puente, la alfombra ceremonial; el Grand Palais, el palacio del futuro. Más de un siglo después, la escena conserva intacta su fuerza. No es solo una fotografía antigua: es el retrato de una época en la que las ciudades competían por dejar monumentos eternos, donde cada piedra quería hablar de grandeza y cada obra pública buscaba impresionar al mundo. París, 1900: cuando la Belle Époque levantó un puente entre el arte, la historia y el porvenir. #Paris1900 #PuenteAlejandroIII #PontAlexandreIII #GrandPalais #ExposicionUniversal #ExpositionUniverselle1900 #BelleEpoque #HistoriaUniversal #HistoriaDeParis #FotografiaHistorica #ArquitecturaHistorica #PatrimonioMundial #ArteEIngenieria #Sena #ParisAntiguo #OldParis #HistoricalPhotography #WorldExpo1900 #UniversalExposition #BelleEpoqueParis #HistoricArchitecture #GrandPalaisParis #ParisHistory #CulturalHeritage

🚂🍷 CUANDO EL VINO TENÍA RIELES: LA BODEGA TOMBA Y EL IMPERIO MENDOCINO QUE VIAJABA EN TREN


Godoy Cruz, alrededor de 1910. Una escena que parece detenida entre el humo de la locomotora, el perfume de la madera y el pulso industrial de una Mendoza que empezaba a conquistar el país con su vino. En la imagen se observa la playa de cargas de vino de la Bodega Tomba, con una enorme cantidad de bordelesas listas para ser despachadas mediante el desvío ferroviario. En primer plano aparecen trabajadores de la bodega, una dama vinculada al grupo empresario y varios caballeros que posan frente al ténder de la locomotora. No es una simple fotografía: es una postal del momento en que la vitivinicultura mendocina dejó de depender solamente de carros y mulas para subirse definitivamente a los rieles del progreso. La antigua Bodega Tomba, luego conocida como El Globo, se ubicaba en la zona de avenida San Martín y Rivadavia, en pleno corazón de Godoy Cruz. El Museo Virtual de Godoy Cruz la registra como un establecimiento vitivinícola construido hacia 1885, con el ingeniero Carlos Berri como constructor y con Antonio Tomba y Hermanos como propietarios originales. Antonio Tomba fue uno de esos inmigrantes que transformaron Mendoza. Nacido en Valdagno, Italia, en 1849, llegó a la Argentina en 1873 y se instaló en San Vicente, el antiguo nombre de Godoy Cruz. Allí comenzó a levantar su gran obra industrial, una bodega que con el tiempo sería símbolo de trabajo, modernización y poder vitivinícola. Sus vinos alcanzaron premios nacionales e internacionales, con reconocimientos en Génova, Chicago, Turín, París, Londres y Milán. El ferrocarril fue la gran revolución silenciosa. La estación de Godoy Cruz —antes San Vicente— se vinculó a una red de cargas que movía bordelesas con vino, maderas, maíz y productos industriales. Según el Museo Virtual de Godoy Cruz, hacia comienzos del siglo XX se instalaron desvíos industriales hacia fábricas y bodegas, entre ellos uno que servía a la Bodega Tomba hacia 1910. Por eso esta fotografía vale tanto: porque muestra el instante en que el vino mendocino se convertía en mercancía nacional. Cada bordelesa apilada era trabajo de viñateros, toneleros, carreros, bodegueros, peones, ferroviarios, comerciantes e inmigrantes. Cada vagón representaba una Mendoza que ya no miraba solo a sus viñedos, sino también a Buenos Aires, al Litoral y al mercado argentino entero. Aquella playa de cargas era mucho más que un patio industrial. Era una puerta de salida al país. Una frontera entre la Mendoza de la tracción animal y la Mendoza moderna, ferroviaria, expansiva y vitivinícola. Allí, entre madera, vapor, hierro y vino, Godoy Cruz escribía una página central de su identidad. Hoy, más de un siglo después, Mendoza sigue siendo sinónimo de vino: la provincia concentra más del 70% de la superficie vitivinícola argentina y más del 80% de la elaboración de vino del país, según datos oficiales recientes. Esta imagen no muestra solo barriles. Muestra una provincia en movimiento. Muestra el origen industrial de una identidad. Muestra el momento en que Mendoza cargó su vino sobre rieles y empezó a viajar hacia la historia. Fuente de la imagen:  Municipalidad de Godoy Cruz, 2007, p. 58. Reproducida en Daniel Guillermo Grilli, Uva en carro, vino en vagones, UNCuyo/EDIFYL, 2019. #MendozaAntigua, #MendozAntigua, #BodegaTomba, #GodoyCruz, #Mendoza, #HistoriaDeMendoza, #Vitivinicultura, #VinoArgentino, #Ferrocarril, #TrenesArgentinos, #PatrimonioMendocino, #BodegasHistoricas, #InmigrantesItalianos, #IndustriaDelVino, #WineHistory, #MendozaWine, #ArgentineWine, #HistoricWinery, #RailwayHistory, #WineCulture, #OldMendoza, #VintageArgentina, #IndustrialHeritage, #WineAndRailways

BODEGA TOMBA: EL IMPERIO DEL VINO QUE HIZO RODAR A MENDOZA SOBRE RIELES (ca.1910)


Una imagen que parece silenciosa, pero que ruge como una locomotora. Estamos frente al sector de expedición de vino de la histórica Bodega Tomba, en Godoy Cruz, cuando Mendoza ya no era solamente tierra de viñedos: era una potencia industrial que enviaba su vino al país sobre rieles. En la escena se distinguen las líneas férreas internas, los andenes de carga, la arquitectura bodeguera y ese corredor ferroviario que convertía el trabajo de miles de hombres en movimiento, comercio y futuro. La Bodega Tomba fue mucho más que un edificio: fue un verdadero mundo productivo. Levantada por Antonio Tomba a partir de 1885 en la zona de Rivadavia y San Martín Sur, llegó a ocupar un enorme predio industrial. Según datos de la Municipalidad de Godoy Cruz, a comienzos del siglo XX el conjunto alcanzaba unos 60.000 m², poseía 41 salones destinados al depósito de vino y hasta su interior ingresaba un brazo ferroviario de aproximadamente 700 metros. Aquellas vías no estaban allí por casualidad. Eran la sangre metálica de la industria. Permitían acercar los vagones hasta las planchadas de expedición, cargar envases vínicos con mayor rapidez y reducir costos en una época en la que el ferrocarril transformó la economía mendocina. El vino dejaba de depender solo de la carreta y entraba en la era moderna: de la bodega al vagón, del vagón al mercado nacional. Antonio Tomba, inmigrante nacido en Valdagno, Italia, llegó a la Argentina en la década de 1870 y terminó convirtiéndose en una figura decisiva de Godoy Cruz. Su empresa familiar creció de manera impresionante: los registros históricos señalan que comenzaron con apenas 4 hectáreas de viña y bodega en 1886, pasaron a 800 hectáreas en 1899, superaron las 1.000 hectáreas en 1900 y para 1910 producían 300.000 hectolitros de vino. Esta fotografía no muestra solamente rieles, andenes y paredes antiguas. Muestra el instante en que Mendoza se convirtió en fábrica, en logística, en inmigración, en trabajo, en comercio y en memoria. Cada barrica que salía de allí llevaba algo más que vino: llevaba el nombre de una provincia que empezaba a escribir su destino industrial al pie de la Cordillera. Hoy, cuando miramos esta imagen, vemos el pulso de una Mendoza que ya no existe completa, pero que todavía respira entre ladrillos, chimeneas, vías perdidas y recuerdos. La Bodega Tomba fue uno de los grandes símbolos de aquella revolución vitivinícola que cambió para siempre el paisaje de Godoy Cruz y de toda la provincia.  Fuente documental probable: La Vitivinicultura Argentina en 1910, Centro Vitivinícola Nacional. #BodegaTomba, #GodoyCruz, #MendozaAntigua, #MendozAntigua, #HistoriaDeMendoza, #Vitivinicultura, #VinoArgentino, #MendozaWine, #WineHistory, #OldMendoza, #Ferrocarril, #HistoriaFerroviaria, #PatrimonioIndustrial, #BodegasHistoricas, #MemoriaMendocina, #ArgentinaHistory, #WineCulture, #VintageMendoza, #HistoriaArgentina, #Cuyo, #MendozaArgentina, #VinosTomba, #IndustriaDelVino, #PatrimonioMendocino, #WineRailway

19 DE JUNIO DE 1937, NACE ERNESTO CONTRERAS: EL CÓNDOR DE AMÉRICA QUE HIZO VOLAR A MENDOZA SOBRE DOS RUEDAS


El 19 de junio de 1937 nacía en Medrano, departamento de Junín, Mendoza, Ernesto Antonio Contreras, uno de los ciclistas más extraordinarios que dio la Argentina. Su historia parece escrita con esfuerzo, montaña, velocidad y destino: empezó desde abajo, con una bicicleta prestada, y terminó convertido en leyenda. A los 19 años debutó en una competencia organizada por la Asociación Ciclista Mendocina y lo hizo como lo hacen los elegidos: ganando. Fue en San Martín, Mendoza, en 1956. Aquel triunfo no fue casualidad. Ese mismo año se consagró campeón mendocino al superar a Arturo Tejedor, una de las grandes figuras del ciclismo provincial de la época. Pero Contreras no se detuvo ahí. En pocos meses pasó de ser una promesa de pueblo a una realidad nacional. En Trenque Lauquen, provincia de Buenos Aires, se coronó campeón argentino de persecución en pista y además marcó récord argentino. Desde entonces, su nombre empezó a escribirse con letras grandes en la historia del deporte. Su dominio fue impresionante: ganó ocho títulos argentinos consecutivos en persecución individual sobre 4.000 metros entre 1956 y 1963. También obtuvo campeonatos argentinos de resistencia o ruta y un título en kilómetro con partida detenida, una especialidad explosiva de 1.000 metros donde cada segundo pesa como una montaña. Ernesto Contreras no era solo un ciclista rápido. Era un corredor completo: pistard, rutero, contrarrelojista y escalador. En la pista imponía ritmo, cálculo y potencia. En la ruta resistía el castigo. En la montaña se transformaba. Allí nació su apodo inmortal: “El Cóndor de América”. Ese nombre no fue un adorno. Fue una descripción. En los recordados Cruces de los Andes, Contreras parecía elevarse sobre las pendientes, el cansancio, el viento y la altura. Fue segundo en la primera edición de 1967, ganó la segunda en 1968, volvió a ser protagonista en las siguientes y repitió la gloria en 1973. Mendoza lo veía subir como si la cordillera le perteneciera. Su carrera también cruzó fronteras. Representó a la Argentina en los Juegos Olímpicos de Roma 1960, Tokio 1964 y México 1968. Compitió en mundiales disputados en Europa y América, enfrentándose con los mejores especialistas del planeta. En una época de menos recursos, menos tecnología y más sacrificio, Contreras llevó el ciclismo mendocino al mapa internacional. También fue reconocido por su trayectoria con distinciones como el Olimpia de Plata, la Cruz al Mérito y homenajes institucionales. En Mendoza, su nombre quedó unido para siempre al Velódromo Provincial Ernesto “El Cóndor de América” Contreras, símbolo de una vida dedicada al pedal, al esfuerzo y al orgullo cuyano. Se retiró de la práctica activa a los 41 años, después de una carrera larguísima, dura y brillante. Pero su figura nunca se apagó. Para generaciones de ciclistas, Contreras fue mucho más que un campeón: fue ejemplo de humildad, resistencia, disciplina y amor por el deporte. El 25 de octubre de 2020, Mendoza despidió a uno de sus grandes ídolos. Había sufrido complicaciones de salud y su partida golpeó profundamente al ciclismo nacional. Tenía 83 años. Hoy, cada vez que se habla de ciclismo mendocino, su nombre vuelve a aparecer como una cumbre imposible de ignorar. Porque Ernesto Contreras no solo ganó carreras: construyó una leyenda. De Medrano a los Juegos Olímpicos. De una bicicleta prestada a la inmortalidad deportiva. De los caminos de Mendoza a las alturas de América. Ernesto Contreras, El Cóndor de América: el hombre que pedaleó contra el viento y dejó su huella en la cordillera de la historia. #ErnestoContreras #CondorDeAmerica #ElCondorDeAmerica #CiclismoArgentino #CiclismoMendocino #Mendoza #Medrano #JuninMendoza #DeporteArgentino #EfemeridesDeportivas #19DeJunio #HistoriaDelDeporte #CruceDeLosAndes #JuegosOlimpicos #Roma1960 #Tokio1964 #Mexico1968 #VelodromoErnestoContreras #MendozAntigua #ArgentineCycling #CyclingHistory #SportsHistory #ArgentinaSports #OlympicCycling #OnThisDay #HistoryLovers

19 DE JUNIO: EL DÍA EN QUE EL DEPORTE ARGENTINO RUGIÓ, SUFRIÓ, GRITÓ CAMPEÓN Y ROMPIÓ LA LÓGICA (Imagen Ilustrativa)


Hay fechas que parecen comunes, pero cuando se las mira de cerca esconden historias increíbles. El 19 de junio es una de ellas: un día atravesado por hazañas, rarezas, finales dramáticas, clásicos históricos, goles imposibles, campeones a distancia, juveniles inesperados y momentos que quedaron grabados en distintas páginas del deporte argentino.mDesde el rugby hasta el fútbol, desde el hockey hasta la Selección campeona del mundo, este día reúne episodios que parecen escritos para una película. 1965 — El día que nacieron Los Pumas: El 19 de junio de 1965, en el mítico Ellis Park de Johannesburgo, el seleccionado argentino de rugby consiguió una de las victorias más importantes de su historia: derrotó 11-6 a los Junior Springboks en plena gira por Sudáfrica. Pero aquella tarde no solo nació una hazaña deportiva. También nació una identidad. Durante ese tour, la prensa sudafricana confundió el yaguareté del escudo argentino con un puma, y desde entonces el seleccionado nacional comenzó a ser conocido en todo el mundo como Los Pumas. Argentina no solo ganó un partido: ganó un nombre, una marca, una leyenda. 1974 — Argentina, Italia, Houseman y el destino cruel de Perfumo En el Mundial de Alemania 1974, la Selección Argentina empató 1-1 contra Italia en Stuttgart. René Houseman, el “Loco” del potrero, marcó un gol inolvidable para la Albiceleste. Pero la historia tuvo un giro durísimo: el empate italiano llegó por un gol en contra de Roberto Perfumo, nada menos que “El Mariscal”, uno de los grandes símbolos defensivos del fútbol argentino. Fue una postal extraña y cruel: Argentina le convirtió a Italia, pero también terminó convirtiéndose a sí misma. Una de esas escenas mundialistas donde la gloria y el dolor se cruzan en el mismo partido. 1983 — Argentina perdió una final mundial Sub-20 contra Brasil: El 19 de junio de 1983, en el imponente Estadio Azteca de México, la Selección Argentina Sub-20 jugó una final durísima ante Brasil. El clásico sudamericano definía el Mundial Juvenil y la Albiceleste cayó 1-0. Argentina había llegado a esa final con una campaña brillante: goleó a China, Austria y Checoslovaquia en la fase de grupos, luego venció a Holanda y superó a Polonia en semifinales. Pero en la final apareció Brasil y se quedó con la Copa. Fue una derrota dolorosa, pero también una marca histórica: Argentina estuvo a un paso de conquistar el mundo juvenil en una final cargada de rivalidad, talento y tensión sudamericana. 1983 — Nace la Confederación Argentina de Hockey: Ese mismo día, el 19 de junio de 1983, el deporte argentino sumó una institución clave: en San Miguel de Tucumán se fundó la Confederación Argentina de Hockey sobre Césped y Pista, con representantes de distintas asociaciones del país. Fue un paso fundamental para ordenar, federalizar y proyectar el hockey argentino. Décadas más tarde, ese camino institucional sería parte del crecimiento que llevaría a la Argentina a brillar en el escenario mundial con Las Leonas y Los Leones. Una fecha silenciosa, pero enorme para la historia del hockey nacional. 2004 — Instituto ascendió con un gol de oro cinematográfico: El 19 de junio de 2004, Instituto de Córdoba vivió una de las definiciones más dramáticas del ascenso argentino. En el estadio Chateau Carreras, hoy Mario Alberto Kempes, La Gloria enfrentó a Almagro por el ascenso a Primera División. Almagro había ganado la ida 1-0, por lo que Instituto estaba obligado a reaccionar. Santiago Raymonda marcó el gol que igualó la serie y llevó todo al tiempo suplementario. Entonces apareció Renato “Tano” Riggio y convirtió un gol de oro que desató la locura cordobesa. El partido terminó 2-0, Instituto volvió a Primera y aquel grito quedó como una reliquia del fútbol argentino: una definición por muerte súbita, una regla que poco después desaparecería del mapa. 2004 — La regla del gol de oro dejó una huella imborrable: El gol de oro era una norma brutal y emocionante: si un equipo convertía durante el alargue, el partido terminaba en ese mismo instante. No había tiempo para responder. No había revancha inmediata. Era gol y final. Por eso el tanto de Renato Riggio quedó grabado con fuego. No fue solo un gol de ascenso: fue uno de los últimos grandes recuerdos de una regla que ya pertenece a otra época del fútbol. Un remate, una explosión, una ciudad enloquecida y una forma de definir partidos que hoy parece casi de otro planeta. 2013 — Newell’s fue campeón sin jugar: El 19 de junio de 2013, Newell’s Old Boys vivió una consagración insólita. El equipo de Gerardo “Tata” Martino se coronó campeón del Torneo Final sin estar disputando su partido. La clave estaba en La Plata: Lanús, el otro aspirante al título, no pudo revertir el resultado ante Estudiantes. Con ese resultado, Newell’s gritó campeón “a distancia”. Lo más curioso es que el plantel rojinegro estaba en Chaco, esperando jugar por Copa Argentina ante Talleres. Mientras Rosario explotaba de fiesta, los jugadores recibían la noticia lejos de casa. Una vuelta olímpica invisible, una consagración por radio, televisión y ansiedad. Newell’s fue campeón sin pisar la cancha ese día. Una rareza maravillosa del fútbol argentino. 1932 — Un Superclásico antiguo en Alvear y Tagle: El 19 de junio de 1932 se jugó un Superclásico de otra era. River y Boca empataron 1-1 en la vieja cancha de River, en Alvear y Tagle. Boca se puso en ventaja con gol de Juan José Mariani, de tiro libre, a los 60 minutos. River lo igualó a los 75 con un gol de Bernabé Ferreyra, el temible “Mortero de Rufino”, una de las primeras grandes leyendas goleadoras del fútbol profesional argentino. Fue un clásico de tiempos antiguos, con camisetas pesadas, tribunas calientes y nombres que todavía resuenan en la memoria del fútbol nacional. 1932 — Racing ganó con caras desconocidas en medio de una huelga: Ese mismo 19 de junio de 1932, Racing protagonizó una historia rarísima. El plantel profesional estaba envuelto en un conflicto contractual con la dirigencia. La tensión era enorme y varios futbolistas se negaron a jugar. Ante Atlanta, la Academia tuvo que presentar un equipo con nombres poco habituales y debutantes. Aun así, contra todo pronóstico, Racing ganó 2-1.: Fue una escena de los primeros años del profesionalismo argentino: contratos discutidos, dirigentes inflexibles, jugadores reclamando mejores condiciones y un equipo improvisado que igual salió a ganar. Una postal escondida de la historia laboral del fútbol. 2004 — El Kun Agüero fue titular por primera vez: También el 19 de junio de 2004, un adolescente llamado Sergio “Kun” Agüero dio otro paso importante en su carrera. En Rafaela, por el Torneo Clausura, el joven delantero de Independiente fue titular por primera vez y jugó los 90 minutos. Ya había debutado siendo muy chico, rompiendo récords de precocidad, pero aquella tarde fue distinta: fue su primera aparición desde el arranque en Primera División. Todavía faltaba para los goles inolvidables, Europa, la Selección, el Manchester City y la gloria mundial como parte del grupo campeón en Qatar. Pero ese día, en silencio, empezaba a tomar forma una carrera gigantesca. 2023 — La Scaloneta ganó sin Messi en Indonesia: El 19 de junio de 2023, la Selección Argentina campeona del mundo cerró su gira asiática con una victoria 2-0 ante Indonesia en Yakarta. Los goles fueron de Leandro Paredes y Cristian “Cuti” Romero. Lo llamativo fue que Argentina jugó sin Lionel Messi, Ángel Di María ni Nicolás Otamendi, preservados por descanso. Aun así, el equipo de Lionel Scaloni mostró autoridad, oficio y funcionamiento. La Scaloneta volvió a ganar lejos de casa, sin varias de sus máximas figuras, confirmando que el campeón del mundo también tenía recambio, estructura y hambre competitiva. Un solo día. Muchas historias. Toda la pasión argentina. Porque el deporte argentino no solo se cuenta con copas y resultados: también se cuenta con rarezas, épica, memoria, drama y momentos imposibles de olvidar. #DeporteArgentino #EfeméridesDeportivas #19DeJunio #LosPumas #RugbyArgentino #SeleccionArgentina #ArgentinaItalia1974 #Mundial1974 #Sub20Argentina #ArgentinaBrasil #HockeyArgentino #LasLeonas #LosLeones #InstitutoDeCordoba #GolDeOro #Newells #RacingClub #RiverBoca #Superclasico #KunAguero #Scaloneta #ArgentinaCampeonDelMundo #HistoriaDelFutbol #FutbolArgentino #MendozAntigua #ArgentineSports #SportsHistory #FootballHistory #RugbyHistory #OnThisDay #ArgentinaFootball #HistoryLovers

19 DE JUNIO DE 1824: CUANDO MENDOZA ENCENDIÓ UNA VOZ DE PAPEL Y TINTA (Imagen Ilustrativa)


El 19 de junio de 1824, en una Mendoza todavía joven, convulsionada por debates políticos, proyectos de organización institucional y fuertes tensiones ideológicas, apareció un periódico destinado a dejar una huella breve pero significativa en la historia de la prensa cuyana: El Amigo del País. No era una publicación cualquiera. En aquellos años, un periódico no solo informaba: discutía, provocaba, defendía ideas, enfrentaba adversarios y participaba de lleno en la vida pública. Cada hoja impresa podía convertirse en una herramienta de combate político, una tribuna de pensamiento y un espacio donde se imaginaba el futuro de la provincia. El Amigo del País fue fundado y redactado por Francisco Borja Correas, una de las figuras destacadas del periodismo y la vida intelectual mendocina del siglo XIX. La publicación era realizada por la Imprenta Escalante, uno de los talleres fundamentales de aquella etapa inicial de la imprenta en Mendoza. Su frecuencia era semanal, como era habitual en una época en la que editar un periódico exigía enormes esfuerzos técnicos, económicos y políticos. Para comprender su importancia hay que mirar el contexto. Mendoza venía construyendo, desde los años posteriores a la Revolución y al paso sanmartiniano por Cuyo, una cultura impresa cada vez más activa. Las imprentas no solo servían para publicar noticias: imprimían proclamas, reglamentos, decretos, textos educativos y periódicos que alimentaban la discusión pública. En una provincia alejada de Buenos Aires, donde las noticias podían tardar semanas en llegar, la palabra impresa era poder, memoria y futuro. Pero la vida de El Amigo del País fue corta. Las desavenencias políticas, tan intensas en aquellos años de unitarios, federales, liberales, autonomistas y disputas provinciales, terminaron por apagarlo en octubre de 1824. Apenas unos meses bastaron para demostrar que la prensa mendocina nacía marcada por una característica que la acompañaría durante generaciones: su capacidad de incomodar al poder. Aunque desapareció rápidamente, su valor histórico permanece intacto. El Amigo del País pertenece a esa primera generación de periódicos mendocinos que abrieron camino cuando imprimir era una hazaña y opinar podía tener consecuencias. Fue una chispa de tinta en una Mendoza que aprendía a debatir su destino en público. Aquel 19 de junio de 1824 no nació solo un periódico. Nació una voz. Una voz semanal, combativa, frágil y valiente, que dejó claro que la historia de Mendoza también se escribió con tipos de imprenta, papel, tinta y coraje. #ElAmigoDelPais #Mendoza1824 #PrensaMendocina #FranciscoBorjaCorreas #ImprentaEscalante #HistoriaDeMendoza #PeriodismoCuyano #MendozaAntigua #HistoriaArgentina #Cuyo #Efemerides #MemoriaHistorica #PeriodismoArgentino #MendozAntigua #MendozaHistory #ArgentineHistory #PressHistory #CuyoHistory #HistoricalNewspapers #JournalismHistory

jueves, 18 de junio de 2026

HUMILITAS: SAN CARLOS BORROMEO, EL PATRONO QUE HIZO DE LA FE UN ACTO DE SERVICIO. SAN CARLOS - MENDOZA


Cada 4 de noviembre, la comunidad vuelve a mirar con gratitud y devoción a su Santo Patrono: San Carlos Borromeo, una figura inmensa de la historia de la Iglesia, recordada por su humildad, su firmeza espiritual, su amor por los pobres y su entrega total al pueblo de Dios. San Carlos Borromeo nació el 2 de octubre de 1538 en Arona, en el norte de Italia, dentro de una familia noble e influyente. Sin embargo, su vida no quedó marcada por el lujo ni por los privilegios, sino por una vocación profunda de servicio. Estudió derecho en la Universidad de Pavía y, siendo muy joven, alcanzó una formación brillante que lo llevaría a ocupar responsabilidades decisivas dentro de la Iglesia. Fue cardenal, arzobispo de Milán y uno de los grandes protagonistas de la renovación católica posterior al Concilio de Trento. Su misión no fue cómoda ni sencilla: trabajó por una Iglesia más formada, más cercana, más disciplinada y más comprometida con la vida espiritual del pueblo. Impulsó seminarios, promovió la catequesis, fortaleció la formación de sacerdotes y defendió una fe vivida con coherencia, oración y caridad. Su lema episcopal fue “Humilitas”, una palabra que resume su vida entera: humildad. Pero no una humildad pasiva, sino una humildad fuerte, activa, comprometida. San Carlos entendió que el verdadero pastor no se aleja del dolor de su gente: camina con ella, la consuela, la guía y la sostiene. Ese espíritu se hizo heroico durante la peste de Milán, entre 1576 y 1577. Mientras muchos escapaban del contagio y del miedo, él permaneció junto a su pueblo. Visitó enfermos, organizó ayuda espiritual y material, socorrió a los más necesitados y gastó sus bienes para aliviar el sufrimiento de quienes no tenían nada. Allí quedó grabada para siempre la imagen de un santo que no predicó la caridad desde lejos: la vivió en carne propia. Murió joven, en noviembre de 1584, a los 46 años, dejando una huella espiritual enorme. Fue canonizado en 1610 y su memoria sigue viva en todo el mundo católico como símbolo de entrega, reforma, oración, humildad y amor al prójimo. Hoy, en la Capilla San Carlos Borromeo, su presencia se vuelve cercana y familiar. El campanario que llama a la comunidad, el altar, el crucifijo, los vitrales, la imagen del santo, los bancos de oración y la estatua exterior nos recuerdan que la fe también se construye en los lugares simples, en los gestos cotidianos y en la unión de los vecinos. Cada 4 de noviembre no recordamos solamente una fecha religiosa. Celebramos una herencia espiritual. Celebramos a un patrono que enseñó que la grandeza verdadera no está en mandar, sino en servir; no está en recibir honores, sino en acompañar; no está en alejarse del dolor, sino en acercarse al que sufre. Que San Carlos Borromeo siga inspirando a todos los fieles con su ejemplo de humildad, fortaleza, oración y servicio. Que su lema, Humilitas, siga iluminando el camino de quienes creen que la fe se demuestra con obras, con amor y con entrega verdadera. San Carlos Borromeo, Santo Patrono: ejemplo de fe, humildad y caridad cristiana. #SanCarlosBorromeo #SantoPatrono #Humilitas #CapillaSanCarlosBorromeo #PadreNicoCeballos #FeYServicio #CaridadCristiana #PeregrinosDeEsperanza #HistoriaDeLaIglesia #ComunidadDeFe #Mendoza #MendozAntigua #CatholicHistory #SaintCharlesBorromeo #ChristianFaith #Humility #Charity #CatholicSaints #FaithAndService #ChurchHistory

MENDOZA 1861: LA CIUDAD QUE MURIÓ BAJO LOS ESCOMBROS Y VOLVIÓ A LEVANTARSE MÁS FUERTE (Imagen Ilustrativa)


El 20 de marzo de 1861, Mendoza vivió una de las noches más trágicas de toda la historia argentina. A las 20:36, la tierra se quebró con una violencia devastadora. En apenas minutos, aquella ciudad colonial de adobe, templos, acequias, patios y campanas quedó reducida a ruinas. La vieja Mendoza, levantada sobre su corazón fundacional, fue golpeada por un terremoto feroz. Casas, iglesias, edificios públicos y calles enteras desaparecieron entre polvo, fuego y oscuridad. Miles de personas murieron bajo los escombros. El desastre fue tan profundo que la ciudad no solo perdió habitantes, sino también una parte enorme de su memoria material. Según registros históricos del INPRES, aquel sismo alcanzó intensidad IX en la escala Mercalli y fue el terremoto porcentualmente más destructivo de la historia argentina: cerca de un tercio de la población mendocina perdió la vida. No fue solamente una catástrofe natural. Fue una herida abierta en el alma de una provincia. Pero Mendoza no se rindió. De aquella ciudad destruida nació una nueva idea urbana. La tragedia obligó a pensar una capital distinta, más amplia, más ordenada y preparada para convivir con la fuerza imprevisible de la tierra. En 1863, siguiendo el plan del agrimensor Julio Balloffet, comenzó a tomar forma la Mendoza moderna: un nuevo damero de 64 manzanas, trazado hacia el sudoeste del antiguo asentamiento colonial. En el centro de ese nuevo diseño apareció la actual Plaza Independencia, concebida como gran corazón cívico y espacio abierto. A su alrededor, otras cuatro plazas —España, Chile, San Martín e Italia— completaron una estructura urbana singular para el siglo XIX. No eran simples adornos verdes: eran pulmones, refugios y símbolos de una ciudad que había aprendido, desde el dolor, a pensar su futuro. La Mendoza posterior al terremoto ya no sería la misma. La ciudad colonial quedó en parte enterrada bajo el Área Fundacional, mientras el “Pueblo Nuevo” comenzó a levantar edificios, calles, instituciones y esperanzas. Allí donde hubo escombros, nació una capital con identidad propia. Allí donde hubo muerte, apareció una voluntad colectiva de reconstrucción. Por eso, 1861 no marca solamente una tragedia. Marca una segunda fundación. Mendoza fue destruida, pero no vencida. Tembló la tierra, cayeron los muros, se apagaron miles de vidas… pero quedó en pie algo imposible de derrumbar: la fuerza de su gente. Desde entonces, terremotos, aluviones y crisis fueron moldeando una convicción profunda en los mendocinos: la ciudad puede sufrir, puede caer, puede perderlo todo… pero siempre vuelve a levantarse. Mendoza no nació una sola vez. Mendoza también renació entre ruinas. #Mendoza #MendozAntigua #TerremotoDeMendoza #Mendoza1861 #HistoriaDeMendoza #CiudadDeMendoza #AreaFundacional #PlazaIndependencia #HistoriaArgentina #ArgentinaAntigua #MemoriaUrbana #PatrimonioMendocino #MendozaHistory #ArgentineHistory #HistoricMendoza #EarthquakeHistory #UrbanHistory #CulturalHeritage #OldArgentina

La Argentina en rostros: la lámina de 1898 que reunió a los presidentes de Rivadavia a Uriburu


En octubre de 1898, la revista Caras y Caretas publicó una verdadera joya gráfica de la historia política argentina: una lámina dedicada a los presidentes de la Nación, desde Bernardino Rivadavia hasta José Evaristo Uriburu, en plena transición hacia el segundo gobierno de Julio Argentino Roca. No era una simple composición decorativa. Era una imagen cargada de poder, memoria y simbolismo. En sus retratos aparecía condensado casi todo el siglo XIX argentino: las luchas entre unitarios y federales, la organización nacional, las guerras civiles, la construcción del Estado, la consolidación institucional y el ascenso de una clase dirigente que marcaría el rumbo del país. La lámina reúne los rostros de figuras decisivas: Rivadavia, primer presidente argentino; Urquiza, vencedor de Caseros y figura clave de la Confederación; Derqui, protagonista de los años difíciles de la organización nacional; Mitre, militar, político e historiador; Sarmiento, símbolo de educación, modernización y conflicto; Avellaneda, ligado a la federalización y a la expansión del Estado; Juárez Celman, marcado por la crisis de 1890; Pellegrini, el piloto de tormenta que asumió tras la Revolución del Parque; Luis Sáenz Peña, presidente de una etapa convulsionada; y José Evaristo Uriburu, quien cerraba su mandato en 1898. En el centro, la imagen también dialoga con el presente de aquel momento: el país asistía al regreso de Julio Argentino Roca a la presidencia, el 12 de octubre de 1898, iniciando su segundo gobierno. Por eso esta página funciona como una especie de puente visual entre el pasado presidencial y el nuevo ciclo político que comenzaba. La composición es extraordinaria: ornamentos, retratos ovalados, escenas oficiales, imágenes del Congreso y una estética propia de la prensa ilustrada de fines del siglo XIX. Cada rostro parece mirar desde una etapa distinta del país, como si la lámina resumiera en una sola página el largo y complejo camino hacia la Argentina moderna. Publicada por Caras y Caretas, una de las revistas más influyentes de su tiempo, esta pieza no solo mostraba presidentes: mostraba una idea de nación. Una Argentina que buscaba ordenarse, recordarse y narrarse a sí misma a través de sus hombres públicos, sus instituciones y sus símbolos. Más de 125 años después, esta lámina sigue impactando. Porque no es apenas una galería de retratos antiguos: es un mapa político del siglo XIX argentino, una postal del poder y una ventana al modo en que la prensa de 1898 imaginaba la historia nacional. De Rivadavia a Uriburu: una página, muchos rostros y casi un siglo de historia argentina condensado en una sola imagen. #PresidentesArgentinos #HistoriaArgentina #CarasYCaretas #Rivadavia #Urquiza #Mitre #Sarmiento #Avellaneda #Roca #Uriburu #ArgentinaAntigua #HistoriaPolítica #SigloXIX #ArchivoHistórico #PrensaArgentina #MendozAntigua #ArgentineHistory #ArgentinaPresidents #OldArgentina #PoliticalHistory #HistoricalArchive #VintagePress #LatinAmericanHistory #HistoryLovers #CarasYCaretas #19thCenturyHistory

Santiago del Estero: la ciudad que nació antes que la Argentina y se convirtió en Madre de Ciudades



Antes de que existiera la Argentina, antes de los mapas nacionales, antes de las provincias y de las fronteras modernas, en el corazón profundo del antiguo Tucumán comenzó a escribirse una de las páginas más antiguas y discutidas de nuestra historia. En 1553, Francisco de Aguirre llegó a estas tierras en un tiempo de conquista, disputas de poder, caminos inciertos, montes cerrados, ríos imprevisibles y territorios ya habitados, donde el dominio español buscaba abrirse paso entre tensiones, resistencia y ambiciones jurisdiccionales. Su nombre quedó unido para siempre a Santiago del Estero, la ciudad considerada durante siglos como la más antigua del actual territorio argentino que continúa en pie hasta nuestros días. Pero la historia no es tan simple. Alrededor de su origen existe una larga polémica: algunos sostienen que el verdadero fundador fue Juan Núñez de Prado, quien años antes había establecido la Ciudad del Barco. Según esa mirada, Aguirre no habría fundado desde cero, sino que habría tomado, trasladado y rebautizado una población ya iniciada. Para otros, en cambio, aquel acto de 1553 abrió una etapa nueva, con otro nombre, otra jurisdicción y otro destino político. Lo cierto es que, bajo el nombre de Santiago del Estero, aquella ciudad sobrevivió donde otras desaparecieron, fueron abandonadas o quedaron sepultadas por el tiempo. En una época en la que casi todo era frágil —las casas, los caminos, los asentamientos, las alianzas y hasta la vida misma— Santiago resistió. Desde allí partieron expediciones que marcaron el nacimiento de buena parte del Noroeste argentino y del centro del país. Tucumán, Córdoba, Salta, La Rioja, Jujuy y Catamarca quedaron vinculadas, de una u otra manera, a ese viejo núcleo santiagueño que funcionó como punto de partida de nuevas fundaciones, rutas, instituciones y proyectos de ocupación colonial. Por eso recibió un nombre que atravesó los siglos: La Madre de Ciudades. No fue solo una ciudad antigua. Fue una raíz. Un punto de partida. Una base de expansión. Un lugar desde donde se proyectaron caminos hacia el norte, hacia el oeste, hacia el centro y hacia el futuro. Más de 470 años después, Santiago del Estero sigue allí, viva, calurosa, profunda, mestiza, histórica. Su origen todavía provoca debates, pero su permanencia ya no admite discusión. Pocas ciudades pueden mirar hacia atrás y decir que estaban en pie cuando la Argentina todavía era apenas una posibilidad lejana. Santiago del Estero no solo pertenece al pasado: es una de las puertas más antiguas para entender cómo empezó a formarse la historia urbana del país. Santiago del Estero, 1553: cuando una ciudad nació entre el río, el monte y la disputa, y terminó convirtiéndose en madre de gran parte de la historia argentina. #SantiagoDelEstero #MadreDeCiudades #FranciscoDeAguirre #JuanNúñezDePrado #HistoriaArgentina #HistoriaColonial #ArgentinaAntigua #NOA #Córdoba #Tucumán #Salta #LaRioja #Jujuy #Catamarca #CiudadesHistóricas #Efemérides #MendozAntigua #ArgentineHistory #SantiagoDelEstero #MotherOfCities #ColonialHistory #OldArgentina #HistoryLovers #SouthAmericaHistory #HistoricCities #LatinAmericanHistory #SpanishColonialHistory

París 1926: cuando la moda dejó atrás el corsé y encendió la revolución elegante de los años veinte. “Las últimas modas de París”.


Año 1926. “Las últimas modas de París”. 
Esta antigua publicación nos abre una ventana directa al universo refinado, audaz y moderno de la moda femenina de entreguerras. En la imagen aparecen dos siluetas que resumen el espíritu de una época: la mujer que comenzaba a moverse con más libertad, a vestir con líneas más simples y a adoptar una elegancia nueva, urbana, ligera y profundamente moderna. A la izquierda se distingue un modelo con capa o abrigo estampado, de caída envolvente, acompañado por un pequeño sombrero y una actitud sofisticada. A la derecha, una figura luce un vestido sin mangas, de línea recta, talle bajo y falda corta, acompañado por un sombrerito de aire cloche, símbolo absoluto de los años veinte. Ya no dominaban los grandes volúmenes ni las formas rígidas del pasado: París imponía una moda más práctica, geométrica y atrevida. El texto original de la nota destaca que la pequeña capa estampada parecía no pasar nunca de moda. También menciona telas finas y detalles elegantes como el crêpe, el tafetán, la cinta grosgrain y adornos delicados, materiales asociados al gusto refinado de la alta costura parisina. Entre los nombres citados aparece Lucien Lelong, uno de los grandes modistos franceses del período, cuya casa de moda brilló en el París de entreguerras. La escena pertenece al corazón de los llamados “años locos”, cuando la moda femenina cambió de manera radical. El cabello corto, el sombrero cloche, las líneas rectas, los vestidos más sueltos y el talle bajo marcaron una ruptura con la estética anterior. La mujer moderna ya no vestía solamente para ser observada: vestía para caminar, bailar, trabajar, viajar y ocupar nuevos espacios en la vida social. París era mucho más que una ciudad: era el faro mundial del estilo. Desde sus talleres, revistas y casas de alta costura, las tendencias cruzaban océanos y llegaban a diarios y revistas de todo el mundo, incluyendo América del Sur. Una ilustración como esta no era apenas un dibujo de moda: era una señal de modernidad, una promesa de elegancia y una muestra de cómo el siglo XX comenzaba a cambiar también desde el vestido. Esta pequeña página de 1926 conserva el eco de una revolución silenciosa: la de la moda que dejó atrás el corsé, acortó las faldas, simplificó las líneas y convirtió a la mujer de los años veinte en un ícono de independencia, movimiento y estilo. París, 1926: cuando una capa, un sombrero y un vestido podían anunciar el nacimiento de una nueva mujer. #ModaAntigua #Moda1926 #Paris1926 #LasUltimasModasDeParis #AñosVeinte #AñosLocos #LucienLelong #AltaCostura #HistoriaDeLaModa #ModaVintage #ArtDeco #SombreroCloche #FlapperStyle #MendozAntigua #VintageFashion #FashionHistory #ParisFashion #1920sFashion #RoaringTwenties #ArtDecoFashion #LucienLelong #ClocheHat #FlapperFashion #OldMagazine #HistoricalFashion

Cuando el pueblo cruzó el río para votar: San Juan, 1926, la jornada en que el bloquismo movilizó la historia


En esta imagen histórica, los votantes bloquistas atraviesan el río San Juan para alcanzar los automóviles que los llevarían hasta los comicios. No era una simple jornada electoral: era una escena de pueblo, territorio y militancia. Había que cruzar el agua, caminar entre arena, piedras y polvo, subir a los vehículos y llegar hasta las urnas en una provincia atravesada por pasiones políticas intensas. San Juan vivía uno de los momentos más agitados de su historia. El bloquismo, nacido como una corriente desprendida del radicalismo sanjuanino, había crecido bajo el liderazgo de Federico y Aldo Cantoni. En 1918, Federico Cantoni se separó del bloque radical y formó la Unión Cívica Radical Bloquista, movimiento que ganó fuerte arraigo popular en los sectores humildes y que ocuparía el poder provincial en tres etapas: 1923-1925 con Federico Cantoni, 1926-1928 con Aldo Cantoni y 1932-1934 nuevamente con Federico, períodos interrumpidos por intervenciones federales. Las elecciones provinciales de 1926 tuvieron lugar el 31 de octubre, después de la intervención federal iniciada en 1925. La Memoria del Ministerio del Interior de 1926-1927 registró el contundente resultado para gobernador: Aldo Cantoni obtuvo 17.125 votos, frente a los 1.366 de Arturo A. Storni. Poco después, el 6 de diciembre de 1926, Sigifredo Bazán Smith asumió como vicegobernador acompañando a Aldo Cantoni; su mandato terminaría el 23 de diciembre de 1928 por una nueva intervención federal a San Juan. Aquella política no se vivía desde la distancia. Se caminaba, se cruzaba el río, se organizaban traslados, se movilizaban pueblos enteros. La escena de estos hombres atravesando el río San Juan resume una época en la que votar también podía ser una odisea física: no solo había que tener voluntad política, también había que vencer el paisaje. El bloquismo marcó profundamente la historia sanjuanina. En 1927, durante el gobierno de Aldo Cantoni, la reforma constitucional provincial incorporó medidas sociales avanzadas y abrió paso al sufragio femenino en San Juan, reconociendo por primera vez a nivel provincial el derecho de las mujeres a elegir y ser elegidas. El 8 de abril de 1928, las mujeres sanjuaninas acudieron a las urnas en elecciones de diputados y concejales, un hecho pionero para la Argentina. Por eso esta imagen vale mucho más que una postal antigua. Es el retrato de una provincia en movimiento, de una democracia todavía áspera, de una militancia que cruzaba ríos para llegar a las urnas y de un San Juan que, entre conflictos, pasiones y reformas, buscaba escribir su propio destino. Una fotografía donde el agua, el polvo y los automóviles se mezclan con la historia política de Cuyo. San Juan, 1926: cuando votar era también cruzar el río. #SanJuan #SanJuanAntiguo #HistoriaSanjuanina #Bloquismo #AldoCantoni #FedericoCantoni #Elecciones1926 #HistoriaArgentina #Cuyo #ArgentinaAntigua #Democracia #ArchivoHistorico #FotosAntiguas #MendozAntigua #SanJuanHistory #ArgentinaHistory #OldArgentina #VintageArgentina #PoliticalHistory #ElectionHistory #HistoricPhoto #SouthAmericaHistory #CuyoHistory #DemocracyHistory

18 de Junio de 1966 - DIEZ DÍAS ANTES DEL GOLPE: LA TAPA DE CLARÍN QUE MOSTRABA A LA ARGENTINA AL BORDE DEL ABISMO


La imagen corresponde a la tapa de Clarín, Buenos Aires, sábado 18 de junio de 1966, año XXI, número 7341, precio 10 pesos, con una edición de 96 páginas en tres secciones. El gran titular político domina toda la portada: “Realizaráse el jueves otra reunión de los tres secretarios militares”. Debajo, el diario informa que tratarían con L. Suárez el temario que elevarían “a nivel presidencial” y que los altos mandos del Ejército se reunirían con Pistarini. El contexto era explosivo: Arturo Illia todavía era presidente, pero el clima militar ya marcaba el ritmo de la política nacional. Leopoldo Suárez fue ministro de Defensa durante la presidencia de Illia entre 1963 y 1966, y apenas diez días después de esta portada, el 28 de junio, las Fuerzas Armadas derrocarían al presidente constitucional e iniciarían la dictadura autodenominada “Revolución Argentina”, encabezada luego por Juan Carlos Onganía. La tapa también muestra otros temas fuertes del país: el Presupuesto, modificado por el Senado, con un aumento del 25% para empleados estatales; la situación institucional en Tucumán; un acuerdo del CIES sobre exportaciones y “precios justos”; y, en contraste con la tensión política, una noticia deportiva: la Selección Argentina vencía 2 a 0 en Dinamarca. Los registros futbolísticos ubican ese partido como un amistoso no oficial jugado el 17 de junio de 1966 en Copenhague ante un combinado local, con goles de Jorge Solari y Ermindo Onega.



🔥 UNA BOMBA EN EL CORAZÓN DE BUENOS AIRES: EL DÍA QUE EL ANARQUISMO SACUDIÓ AL ESTADO ARGENTINO


Era una mañana de noviembre de 1909. Buenos Aires bullía de tensiones sociales acumuladas durante años. Desde el amanecer, los tranvías recorrían la ciudad y los conventillos del centro albergaban a miles de inmigrantes que sobrevivían en condiciones paupérrimas. Entre ese escenario de efervescencia política y miseria obrera, nadie imaginaba que antes del mediodía la capital argentina quedaría conmocionada por uno de los atentados más devastadores de su historia. Ramón Lorenzo Falcón nació en Buenos Aires el 30 de agosto de 1855. Fue el primer cadete del Colegio Militar de la Nación, al que ingresó en 1870 durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento. Egresado con honores en 1873, combatió en la Campaña del Desierto y regresó en 1898 con el grado de coronel. Su trayectoria militar lo moldeó como un hombre de disciplina implacable, conocido por su carácter férreo y su escasa tolerancia a la disidencia. La historia lo recordaría como "el hombre de la mano de hierro". A partir de 1906, el gobierno de Figueroa Alcorta lo designó Jefe de la Policía de Buenos Aires. Durante tres años, Falcón fue el principal responsable de la actividad represiva en la Capital Federal y dirigió las dos represiones más emblemáticas de la época: la huelga de los inquilinos y el 1° de mayo de 1909. En aquel período, la Argentina del Centenario exhibía una contradictoria dualidad: un enorme crecimiento económico convivía con una elevada conflictividad en las calles. Para 1907, había 150.000 personas viviendo hacinadas en alrededor de dos mil conventillos y en condiciones sanitarias deplorables. Ese mismo año, el gobierno aumentó el precio de los alquileres. Los reclamos se extendieron por barrios enteros, desde San Telmo hasta Rosario y Bahía Blanca. La chispa que encendería la mecha del atentado llegó el 1° de mayo de 1909. Unos 70.000 obreros se concentraron en Plaza Lorea convocados por la Federación Obrera Regional Argentina (FORA) para conmemorar a los mártires de Chicago y denunciar las condiciones de vida y trabajo que padecía la clase obrera argentina. La concentración fue violentamente reprimida por la Policía bajo el mando de Falcón. Las fuerzas de seguridad mataron a once obreros e hirieron a alrededor de cien personas, incluidos algunos niños. Aquel episodio sería bautizado como la "Semana Roja" y dejaría una herida abierta en la conciencia del movimiento obrero argentino. Entre los miles de presentes en esa jornada sangrienta se encontraba un joven que llevaría esa memoria grabada a fuego. Simón Radowitzky había nacido en Kiev, Ucrania, en 1891. Con apenas catorce años participó activamente en las protestas y sublevaciones de 1905, conocidas como la primera revolución rusa. Huyendo de las persecuciones zaristas, llegó a la Argentina en marzo de 1908. Radowitzky asistió a las reuniones que condenaban la acción de Falcón y la actitud del gobierno que le garantizaba impunidad al comisario. Se fue acercando a los grupos que propiciaban "la propaganda por el hecho", partidarios de la acción directa. Tras varios meses de preparativos, todo estaba listo la mañana del 14 de noviembre. El joven Simón salió poco antes de las once de su casa de la calle Andes 394. Tomó el tranvía 17 y descendió en la esquina de Callao y Quintana. Caminó por Quintana hacia el cementerio de la Recoleta y esperó. Vestido íntegramente de negro, parecía un transeúnte más. Nadie lo notó. El coronel Falcón salía del cementerio tras asistir al funeral de un compañero de la fuerza y conversaba distendidamente con su secretario, Juan Alberto Lartigau, desde la parte trasera del coche de caballos Milord. La conversación lo tenía tan ensimismado que no advirtió la extrema cercanía de aquel joven vestido de negro, que sin mediar palabras le arrojó un paquete que fue a dar al piso del coche entre sus piernas. La detonación fue ensordecedora. El carruaje quedó destrozado. Los dos ocupantes cayeron sobre los adoquines gravemente mutilados. Unas horas más tarde de aquel 14 de noviembre de 1909, Falcón murió en el Hospital Fernández. Lartigau corrió la misma suerte.  Al verse acorralado tras la huida, Radowitzky extrajo un revólver y tras gritar con un inconfundible acento ruso "¡Viva la anarquía!", se disparó un tiro en el pecho. Los nervios le jugaron en contra y solo sufrió heridas leves. Sus perseguidores lo condujeron hasta la comisaría 15, donde fue salvajemente torturado en sucesivos interrogatorios. Radowitzky se negó a hablar y nunca delató el nombre de los compañeros que colaboraron en el atentado. Con el tiempo se supo que fueron al menos cuatro. Cuando todo indicaba que sería condenado a muerte, un tío de Simón, Moisés Radowitzky, de profesión rabino, aportó su partida de nacimiento que acreditaba su condición de menor de edad, lo que evitó el fusilamiento. Fue enviado al inhóspito penal de Ushuaia, en el confín más austral del mundo, donde permanecería encerrado durante décadas. Intentó fugarse en una oportunidad pero fue recapturado en Chile. El frío patagónico y el aislamiento absoluto no lograron doblegar su espíritu. Fue tal el impacto que cuando Radowitzky fue indultado por el presidente Hipólito Yrigoyen, causó un malestar profundo entre los sectores conservadores y militares de la época, quienes se aglutinaron para derrocarlo. Fue un límite que no le dejaron pasar. El gesto de Yrigoyen hacia el ex presidiario fue leído como una afrenta imperdonable por la elite política. El mausoleo de Falcón en el Cementerio de la Recoleta, ese mismo camposanto desde donde partió su último trayecto en vida, sigue siendo escenario de una historia que no termina. En 2018, otro episodio frente a esa tumba volvió a poner el nombre del coronel en las crónicas porteñas. Una escultura alada de mármol custodia sus restos, silenciosa testigo de más de un siglo de debates sobre violencia, represión, justicia obrera y memoria histórica. Más de 115 años después, el atentado del 14 de noviembre de 1909 sigue interpelándonos. No como una anécdota pintoresca del pasado, sino como un espejo brutal de las tensiones que atraviesan cualquier sociedad cuando el poder cierra todos los canales de diálogo y la miseria convive con la impunidad. La bomba que Radowitzky arrojó aquella mañana en la esquina de Callao y Quintana no explotó solo dentro de un carruaje: hizo temblar los cimientos de un Estado que creía tener todo bajo control.  #RamónFalcón #SimónRadowitzky #HistoriaArgentina #BuenosAires1909 #MovimientoObrero #Anarquismo #SemanaRoja #PatagoniaRebelde #PenalDeUshuaia #MemoriaHistórica #ArgentinaDelCentenario #JusticiaSocial #ConflictoObrero #HistoriaViva #AtentadoPolítico  #ArgentineHistory #BuenosAiresHistory #Anarchism #LaborMovement #HistoricalAtrocity #ArgentinaCentennial #WorkersRights #PoliticalHistory #SouthAmericanHistory #HistoricalMemory #Radowitzky #IronFist #1909 #UrbanHistory #RevolutionaryHistory

18 de Junio de 1946 - 🇮🇹 ITALIA ROMPIÓ SU CORONA: EL DÍA EN QUE NACIÓ LA REPÚBLICA


El 18 de junio de 1946, Italia cerró una de las páginas más dramáticas de su historia moderna: fueron proclamados los resultados definitivos del referéndum que puso fin a la monarquía y confirmó el nacimiento de la República Italiana. No fue una simple decisión política. Fue el desenlace de un país herido por la guerra, marcado por el fascismo, devastado por la ocupación, los bombardeos, la pobreza y las ruinas morales que había dejado la Segunda Guerra Mundial. Italia debía elegir qué quería ser después del desastre: continuar bajo la Casa de Saboya o abrir una nueva etapa republicana. El pueblo habló en las urnas. El 2 de junio de 1946, millones de italianos votaron entre Monarquía o República, al mismo tiempo que elegían a los representantes de la Asamblea Constituyente, encargada de redactar una nueva Constitución. Aquella jornada fue histórica también por otro motivo: las mujeres italianas participaron por primera vez en una elección nacional de semejante magnitud, ingresando de manera definitiva en la vida política del país. La República se impuso con una victoria ajustada pero irreversible. Italia dejaba atrás a los reyes y comenzaba a construir una nueva legitimidad basada en el voto popular, la soberanía ciudadana y la esperanza de reconstrucción. En el centro de aquel derrumbe monárquico estaba Humberto II de Saboya, conocido como “el rey de mayo”, porque su reinado fue brevísimo. Había subido al trono el 9 de mayo de 1946, tras la abdicación de Víctor Manuel III, pero apenas unas semanas después la historia le quitó la corona. Tras el triunfo republicano, Humberto II abandonó Italia y partió al exilio en Portugal, convirtiéndose en el último rey de una monarquía que no logró sobrevivir al juicio de las urnas. El 18 de junio no fue solamente el final de una dinastía. Fue el momento en que Italia, entre ruinas y heridas abiertas, eligió renacer. La vieja corona cayó, pero en su lugar se levantó una República que buscaba dejar atrás el autoritarismo, reconstruir sus instituciones y devolverle al pueblo la palabra que durante años le había sido arrebatada. Desde entonces, cada 2 de junio, Italia celebra la Festa della Repubblica, recordando aquella decisión colectiva que cambió para siempre el destino de la nación. 📌 18 de junio de 1946: la República Italiana queda confirmada. La monarquía de Saboya pasa a la historia. #Italia #RepúblicaItaliana #HistoriaDeItalia #Efemérides #18DeJunio #HumbertoII #CasaDeSaboya #SegundaGuerraMundial #HistoriaEuropea #FestaDellaRepubblica #Monarquía #República #HistoriaUniversal #Italy #ItalianRepublic #ItalianHistory #OnThisDay #June18 #UmbertoII #HouseOfSavoy #WorldWarII #EuropeanHistory #RepublicDay

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