viernes, 19 de junio de 2026

🚂🍷 CUANDO EL VINO TENÍA RIELES: LA BODEGA TOMBA Y EL IMPERIO MENDOCINO QUE VIAJABA EN TREN


Godoy Cruz, alrededor de 1910. Una escena que parece detenida entre el humo de la locomotora, el perfume de la madera y el pulso industrial de una Mendoza que empezaba a conquistar el país con su vino. En la imagen se observa la playa de cargas de vino de la Bodega Tomba, con una enorme cantidad de bordelesas listas para ser despachadas mediante el desvío ferroviario. En primer plano aparecen trabajadores de la bodega, una dama vinculada al grupo empresario y varios caballeros que posan frente al ténder de la locomotora. No es una simple fotografía: es una postal del momento en que la vitivinicultura mendocina dejó de depender solamente de carros y mulas para subirse definitivamente a los rieles del progreso. La antigua Bodega Tomba, luego conocida como El Globo, se ubicaba en la zona de avenida San Martín y Rivadavia, en pleno corazón de Godoy Cruz. El Museo Virtual de Godoy Cruz la registra como un establecimiento vitivinícola construido hacia 1885, con el ingeniero Carlos Berri como constructor y con Antonio Tomba y Hermanos como propietarios originales. Antonio Tomba fue uno de esos inmigrantes que transformaron Mendoza. Nacido en Valdagno, Italia, en 1849, llegó a la Argentina en 1873 y se instaló en San Vicente, el antiguo nombre de Godoy Cruz. Allí comenzó a levantar su gran obra industrial, una bodega que con el tiempo sería símbolo de trabajo, modernización y poder vitivinícola. Sus vinos alcanzaron premios nacionales e internacionales, con reconocimientos en Génova, Chicago, Turín, París, Londres y Milán. El ferrocarril fue la gran revolución silenciosa. La estación de Godoy Cruz —antes San Vicente— se vinculó a una red de cargas que movía bordelesas con vino, maderas, maíz y productos industriales. Según el Museo Virtual de Godoy Cruz, hacia comienzos del siglo XX se instalaron desvíos industriales hacia fábricas y bodegas, entre ellos uno que servía a la Bodega Tomba hacia 1910. Por eso esta fotografía vale tanto: porque muestra el instante en que el vino mendocino se convertía en mercancía nacional. Cada bordelesa apilada era trabajo de viñateros, toneleros, carreros, bodegueros, peones, ferroviarios, comerciantes e inmigrantes. Cada vagón representaba una Mendoza que ya no miraba solo a sus viñedos, sino también a Buenos Aires, al Litoral y al mercado argentino entero. Aquella playa de cargas era mucho más que un patio industrial. Era una puerta de salida al país. Una frontera entre la Mendoza de la tracción animal y la Mendoza moderna, ferroviaria, expansiva y vitivinícola. Allí, entre madera, vapor, hierro y vino, Godoy Cruz escribía una página central de su identidad. Hoy, más de un siglo después, Mendoza sigue siendo sinónimo de vino: la provincia concentra más del 70% de la superficie vitivinícola argentina y más del 80% de la elaboración de vino del país, según datos oficiales recientes. Esta imagen no muestra solo barriles. Muestra una provincia en movimiento. Muestra el origen industrial de una identidad. Muestra el momento en que Mendoza cargó su vino sobre rieles y empezó a viajar hacia la historia. Fuente de la imagen:  Municipalidad de Godoy Cruz, 2007, p. 58. Reproducida en Daniel Guillermo Grilli, Uva en carro, vino en vagones, UNCuyo/EDIFYL, 2019. #MendozaAntigua, #MendozAntigua, #BodegaTomba, #GodoyCruz, #Mendoza, #HistoriaDeMendoza, #Vitivinicultura, #VinoArgentino, #Ferrocarril, #TrenesArgentinos, #PatrimonioMendocino, #BodegasHistoricas, #InmigrantesItalianos, #IndustriaDelVino, #WineHistory, #MendozaWine, #ArgentineWine, #HistoricWinery, #RailwayHistory, #WineCulture, #OldMendoza, #VintageArgentina, #IndustrialHeritage, #WineAndRailways

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