Un 9 de febrero de 1881, las campanas de San Petersburgo doblaron por el alma más atormentada y brillante de las letras universales. Ese día, una hemorragia pulmonar apagaba para siempre la voz de Fiódor Dostoyevski, el escritor que no necesitó inventar el infierno porque ya había vivido en él. Mirando su retrato, vemos los ojos de alguien que vio demasiado. Nacido en Moscú en 1821, su infancia estuvo marcada por un padre médico, alcohólico y tirano. Fiódor, ingeniero militar de formación pero soñador por vocación, cargó toda su vida con una culpa terrible: en su juventud deseó la muerte de su padre, y cuando este fue efectivamente asesinado por sus propios siervos, el trauma le desencadenó una epilepsia que lo acompañaría hasta la tumba. A los 27 años, su vida debió terminar. Acusado de conspirar contra el Zar Nicolás I por pertenecer al "Círculo Petrashevski", fue condenado a muerte. El 22 de diciembre de 1849, Fiódor estaba de pie frente al pelotón de fusilamiento. Tenía los ojos vendados. Escuchó la orden de "¡Carguen armas!". Se despidió mentalmente de la vida. Pero en el último segundo, llegó un indulto imperial: la pena se conmutaba por trabajos forzados en Siberia. Ese simulacro de ejecución lo rompió y lo reconstruyó. Dejó de ser un revolucionario romántico para convertirse en el profeta del sufrimiento humano. Salió del presidio transformado. Obras como "Recuerdos de la casa de los muertos" y "Humillados y ofendidos" le devolvieron la fama, pero su vida privada era un caos. Adicto al juego y asfixiado por contratos editoriales abusivos (que lo obligaban a escribir a velocidades inhumanas), nos regaló joyas inmortales nacidas de la desesperación: "Crimen y Castigo": Donde exploró la psicología del asesinato como nadie antes. n"El Jugador": Un reflejo de su propia ludopatía. "Los Hermanos Karamázov": Su testamento espiritual sobre Dios, la moral y el libre albedrío. Dostoyevski murió como vivió: luchando. Falleció en su casa a los 59 años. Su entierro en el Monasterio de Alejandro Nevski fue un acontecimiento histórico; decenas de miles de personas acompañaron el féretro, demostrando que aquel hombre había logrado tocar el corazón de todo un imperio. Hoy recordamos al genio que nos enseñó que "el infierno es el sufrimiento de no poder amar". #Dostoyevski #LiteraturaRusa #CrimenYCastigo #FilosofiaDeVida #HistoriaUniversal #LibrosClasicos #Efemérides #Genios #SanPetersburgo #mendozantigua
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
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domingo, 9 de febrero de 2020
El 9 de Febrero de 1881, en San Petersburgo, Imperio Ruso, moría Fiódor Dostoyevski 💀 MIRÓ A LA MUERTE A LOS OJOS Y SOBREVIVIÓ PARA CONTARLO: El adiós al hombre que mejor entendió nuestra oscuridad
Un 9 de febrero de 1881, las campanas de San Petersburgo doblaron por el alma más atormentada y brillante de las letras universales. Ese día, una hemorragia pulmonar apagaba para siempre la voz de Fiódor Dostoyevski, el escritor que no necesitó inventar el infierno porque ya había vivido en él. Mirando su retrato, vemos los ojos de alguien que vio demasiado. Nacido en Moscú en 1821, su infancia estuvo marcada por un padre médico, alcohólico y tirano. Fiódor, ingeniero militar de formación pero soñador por vocación, cargó toda su vida con una culpa terrible: en su juventud deseó la muerte de su padre, y cuando este fue efectivamente asesinado por sus propios siervos, el trauma le desencadenó una epilepsia que lo acompañaría hasta la tumba. A los 27 años, su vida debió terminar. Acusado de conspirar contra el Zar Nicolás I por pertenecer al "Círculo Petrashevski", fue condenado a muerte. El 22 de diciembre de 1849, Fiódor estaba de pie frente al pelotón de fusilamiento. Tenía los ojos vendados. Escuchó la orden de "¡Carguen armas!". Se despidió mentalmente de la vida. Pero en el último segundo, llegó un indulto imperial: la pena se conmutaba por trabajos forzados en Siberia. Ese simulacro de ejecución lo rompió y lo reconstruyó. Dejó de ser un revolucionario romántico para convertirse en el profeta del sufrimiento humano. Salió del presidio transformado. Obras como "Recuerdos de la casa de los muertos" y "Humillados y ofendidos" le devolvieron la fama, pero su vida privada era un caos. Adicto al juego y asfixiado por contratos editoriales abusivos (que lo obligaban a escribir a velocidades inhumanas), nos regaló joyas inmortales nacidas de la desesperación: "Crimen y Castigo": Donde exploró la psicología del asesinato como nadie antes. n"El Jugador": Un reflejo de su propia ludopatía. "Los Hermanos Karamázov": Su testamento espiritual sobre Dios, la moral y el libre albedrío. Dostoyevski murió como vivió: luchando. Falleció en su casa a los 59 años. Su entierro en el Monasterio de Alejandro Nevski fue un acontecimiento histórico; decenas de miles de personas acompañaron el féretro, demostrando que aquel hombre había logrado tocar el corazón de todo un imperio. Hoy recordamos al genio que nos enseñó que "el infierno es el sufrimiento de no poder amar". #Dostoyevski #LiteraturaRusa #CrimenYCastigo #FilosofiaDeVida #HistoriaUniversal #LibrosClasicos #Efemérides #Genios #SanPetersburgo #mendozantigua
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