Ocurrió un 9 de febrero de 1986 y Perú quedó paralizado. No fue un crimen común; fue el descenso a la locura de un hombre que debía representar la cordura. Mario Poggi Estremadoyro, un psicólogo excéntrico y marginal, salió de una sala de interrogatorios de la policía con las manos vacías y una confesión escalofriante: "¡Lo he matado! ¡Era un peligro para la sociedad!". La capital peruana vivía aterrorizada por el "Descuartizador de Lima". Aparecían bolsas con restos humanos y la policía, desesperada y sin pistas firmes, detuvo a Ángel Díaz Balbín. Balbín era el sospechoso perfecto: tenía antecedentes por asesinar a su tía y primos. Pero había un problema: no había pruebas que lo vincularan con los nuevos descuartizamientos. El hombre se mantenía en un silencio sepulcral e imperturbable. La policía, temiendo tener que liberarlo, aceptó la ayuda de Poggi. El psicólogo, conocido más por escribir libros con títulos absurdos como "Yo solo sé que soy un imbécil" que por su rigor científico, entró a la celda con la misión de sacar una confesión. Intentó todo: le mostró fotos macabras, lo provocó, lo analizó. Nada funcionó. Frustrado ante la impavidez de Balbín y convencido de ver una "inteligencia asesina" en su cráneo, Poggi cruzó la línea. Con un cinturón (la versión más extendida dice que fue una correa policial), estranguló al sospechoso allí mismo, convirtiéndose en juez y verdugo. Poggi fue condenado por homicidio y pasó casi 5 años en prisión. Pero la historia no terminó ahí. Al salir, lejos de esconderse, se transformó en un ícono de la cultura pop bizarra de Perú: se tiñó el pelo de verde, vendía sus propios libros en el Parque Kennedy, actuaba como cómico y hasta intentó postularse a la presidencia. Lo más escalofriante de esta historia no es la locura de Poggi, sino un dato que hiela la sangre: tras la muerte de Díaz Balbín, los cuerpos descuartizados siguieron apareciendo en Lima. ¿Mató Poggi a un monstruo o asesinó a un chivo expiatorio? "Salvé a la humanidad de un monstruo", repitió hasta su muerte en 2016. #MarioPoggi #CrimenPeru #TrueCrime #HistoriaBizarra #PsicologiaOscura #Lima1986 #Descuartizador #Misterio #JusticiaPorManoPropia #mendozantigua
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
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domingo, 9 de febrero de 2020
El 9 de febrero de 1986, Perú, 🤡 DE PSICÓLOGO A ASESINO MEDIÁTICO: El día que el "Loco" Poggi estranguló a su paciente para "salvar" a la sociedad
Ocurrió un 9 de febrero de 1986 y Perú quedó paralizado. No fue un crimen común; fue el descenso a la locura de un hombre que debía representar la cordura. Mario Poggi Estremadoyro, un psicólogo excéntrico y marginal, salió de una sala de interrogatorios de la policía con las manos vacías y una confesión escalofriante: "¡Lo he matado! ¡Era un peligro para la sociedad!". La capital peruana vivía aterrorizada por el "Descuartizador de Lima". Aparecían bolsas con restos humanos y la policía, desesperada y sin pistas firmes, detuvo a Ángel Díaz Balbín. Balbín era el sospechoso perfecto: tenía antecedentes por asesinar a su tía y primos. Pero había un problema: no había pruebas que lo vincularan con los nuevos descuartizamientos. El hombre se mantenía en un silencio sepulcral e imperturbable. La policía, temiendo tener que liberarlo, aceptó la ayuda de Poggi. El psicólogo, conocido más por escribir libros con títulos absurdos como "Yo solo sé que soy un imbécil" que por su rigor científico, entró a la celda con la misión de sacar una confesión. Intentó todo: le mostró fotos macabras, lo provocó, lo analizó. Nada funcionó. Frustrado ante la impavidez de Balbín y convencido de ver una "inteligencia asesina" en su cráneo, Poggi cruzó la línea. Con un cinturón (la versión más extendida dice que fue una correa policial), estranguló al sospechoso allí mismo, convirtiéndose en juez y verdugo. Poggi fue condenado por homicidio y pasó casi 5 años en prisión. Pero la historia no terminó ahí. Al salir, lejos de esconderse, se transformó en un ícono de la cultura pop bizarra de Perú: se tiñó el pelo de verde, vendía sus propios libros en el Parque Kennedy, actuaba como cómico y hasta intentó postularse a la presidencia. Lo más escalofriante de esta historia no es la locura de Poggi, sino un dato que hiela la sangre: tras la muerte de Díaz Balbín, los cuerpos descuartizados siguieron apareciendo en Lima. ¿Mató Poggi a un monstruo o asesinó a un chivo expiatorio? "Salvé a la humanidad de un monstruo", repitió hasta su muerte en 2016. #MarioPoggi #CrimenPeru #TrueCrime #HistoriaBizarra #PsicologiaOscura #Lima1986 #Descuartizador #Misterio #JusticiaPorManoPropia #mendozantigua
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