jueves, 19 de marzo de 2020

El 19 de Marzo de 1905, en Mannheim, Alemania, nacía El arquitecto del poder nazi: cómo Albert Speer pasó de soñar ciudades monumentales a sostener la maquinaria de guerra de Hitler


El 19 de marzo de 1905, en Mannheim, nació Albert Speer, un hombre que parecía destinado a dejar su marca en la arquitectura alemana, pero que terminó convertido en una de las piezas centrales del régimen nazi. Hijo y nieto de arquitectos, estudió en Karlsruhe, Múnich y Berlín, obtuvo su licencia en 1927 y completó su formación junto al prestigioso arquitecto Heinrich Tessenow, quien advirtió muy pronto su talento. Su vida cambió de rumbo cuando escuchó hablar a Hitler y se afilió al Partido Nazi en 1931. Gracias a su eficiencia y a su capacidad para traducir en piedra y escenografía la grandilocuencia del régimen, ascendió con rapidez. Hitler quedó fascinado con sus puestas para los congresos de Núremberg, con sus columnas de luz, sus banderas monumentales y sus proyectos de arquitectura totalitaria. Muy pronto, Speer se convirtió en el arquitecto predilecto del Führer y en el encargado de imaginar una nueva Berlín imperial, la futura “Germania”, además de obras emblemáticas del Tercer Reich como los complejos de desfiles y la fastuosa Nueva Cancillería. Pero Speer no fue solo un arquitecto. En 1942, tras la muerte de Fritz Todt, Hitler lo nombró ministro de Armamentos y Municiones, cargo que más tarde se amplió a ministro de Armamentos y Producción de Guerra. Desde allí administró una parte decisiva de la economía bélica nazi y amplió el uso de millones de trabajadores forzados y esclavizados, muchos provenientes de campos de concentración, para sostener la producción militar alemana. Por eso no fue un improvisado “ministro de guerra”, sino uno de los grandes organizadores del esfuerzo industrial del Tercer Reich. Terminada la guerra, Speer se sentó en el banquillo de Núremberg. Fue declarado culpable de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad y condenado a 20 años de prisión, que cumplió en Spandau. Durante mucho tiempo cultivó la imagen del “nazi arrepentido” y del técnico supuestamente ajeno al horror, pero investigaciones posteriores y documentación conocida después de la guerra cuestionaron seriamente esa versión indulgente. Murió el 1 de septiembre de 1981 en Londres, tras sufrir un derrame cerebral. Su figura sigue generando debate porque encarna una de las preguntas más incómodas del siglo XX: hasta qué punto el talento, la ambición y la cultura pueden ponerse al servicio del terror. Speer no fue solo el arquitecto de edificios monumentales; también fue uno de los hombres que ayudó a sostener, organizar y prolongar la maquinaria criminal del nazismo. #AlbertSpeer #Historia #Nazismo #SegundaGuerraMundial #Arquitectura #TercerReich #Nuremberg #Memoria #SigloXX #MendozAntigua

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