viernes, 27 de marzo de 2020

El 27 de Marzo de 1977. La niebla, un error fatal y la tragedia aérea que cambió para siempre la historia de la aviación


El 27 de marzo de 1977, poco después de las 17:06, el aeropuerto de Los Rodeos, en Tenerife, España, quedó marcado para siempre por la mayor tragedia de la aviación comercial: la colisión en pista de dos Boeing 747, el KLM 4805 y el Pan Am 1736, que dejó un saldo devastador de 583 muertos y 61 sobrevivientes. Ambos vuelos tenían como destino Gran Canaria, pero una explosión y la amenaza de una segunda bomba en el aeropuerto de Las Palmas obligaron a desviar numerosas aeronaves hacia Tenerife. Ese cambio inesperado saturó por completo un aeropuerto pequeño, de una sola pista, que no estaba preparado para recibir semejante volumen de tráfico. La congestión obligó a utilizar la propia pista como vía de rodaje, mientras la niebla reducía cada vez más la visibilidad. En ese escenario caótico, el KLM avanzó hasta el final de la pista, giró para quedar en posición de despegue y, detrás, el Pan Am comenzó a rodar con la instrucción de abandonarla por una salida lateral. El problema fue que la tripulación del avión estadounidense no logró salir en la intersección prevista y siguió avanzando por la pista principal, mientras desde la torre no podían ver con claridad lo que ocurría debido a la niebla y a la falta de radar de superficie. La tragedia se desencadenó cuando el comandante del KLM inició la carrera de despegue sin haber recibido autorización de despegue. La investigación española concluyó que esa fue la causa fundamental del accidente, aunque también pesaron otros factores: comunicaciones ambiguas por radio, interferencias simultáneas, presión operativa, visibilidad cambiante y la dificultad de la tripulación del Pan Am para abandonar la pista a tiempo. El impacto fue espantoso. En el KLM murieron sus 248 ocupantes. En el Pan Am fallecieron 335 personas, y solo 61 lograron sobrevivir. El choque y el incendio posterior destruyeron por completo ambas aeronaves. Pero aquella catástrofe dejó también una lección decisiva para la aviación mundial. Después de Tenerife se reforzó el uso de fraseología estándar en las comunicaciones de radio y se dio un impulso decisivo a una cultura de cabina más abierta, donde cualquier integrante de la tripulación debe advertir, cuestionar y frenar una decisión riesgosa si detecta un error. Esa transformación fue una de las bases del desarrollo moderno del Crew Resource Management (CRM). Tenerife no fue solo un accidente: fue una suma de fallas humanas, técnicas y operativas que terminó en desastre. Y al mismo tiempo, fue el punto de inflexión que obligó a la aviación a revisar para siempre cómo se comunica, cómo decide y cómo protege vidas en situaciones límite. #Tenerife #Aviación #Historia #TragediaAérea #KLM #PanAm #Efemérides #SeguridadAérea #Memoria #MendozAntigua

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