sábado, 8 de agosto de 2020

8 DE AGOSTO DE 1991: MURIÓ JAMES IRWIN, EL OCTAVO HOMBRE EN PISAR LA LUNA — RECORRIÓ OTRO MUNDO EN EL PRIMER ROVER, TRAJO LA “ROCA GÉNESIS” Y DESPUÉS BUSCÓ EL ARCA DE NOÉ


El 8 de agosto de 1991, en Glenwood Springs, Colorado, terminaba una de las vidas más singulares surgidas de la carrera espacial. James Benson “Jim” Irwin, astronauta, ingeniero, piloto de pruebas y coronel de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, murió a los 61 años tras sufrir un ataque cardíaco. Con su desaparición se convirtió en el primero de los doce seres humanos que caminaron sobre la Luna en fallecer. Veinte años antes había dejado sus propias huellas en otro mundo. Irwin había nacido el 17 de marzo de 1930 en Pittsburgh, Pensilvania, aunque pasó parte de su juventud en Utah y se graduó de la East High School de Salt Lake City. En 1951 egresó de la Academia Naval de los Estados Unidos en Annapolis, pero su destino terminaría estando en el aire: recibió una comisión en la Fuerza Aérea, se entrenó como piloto en Texas y años después obtuvo en la Universidad de Michigan una maestría vinculada con ingeniería aeronáutica e instrumentación. Luego se convirtió en piloto de pruebas y llegó a acumular más de 7.000 horas de vuelo, unas 5.300 de ellas en reactores. Su carrera estuvo a punto de terminar mucho antes de comenzar. En 1961, durante un vuelo de entrenamiento, la aeronave en la que viajaba se accidentó. Irwin sufrió graves fracturas y estuvo cerca de perder una pierna. Se recuperó y continuó volando. Cinco años después llegó la oportunidad que parecía imposible: en abril de 1966, NASA lo eligió entre un nuevo grupo de 19 astronautas. Trabajó intensamente con el módulo lunar, integró el equipo de apoyo del Apolo 10 y fue piloto suplente del módulo lunar para el Apolo 12. Su momento llegó con el Apolo 15. El 26 de julio de 1971 despegó junto con David R. Scott y Alfred M. Worden rumbo a la Luna. Era una misión diferente: el primero de los llamados vuelos “J”, concebidos para permanecer más tiempo sobre la superficie y realizar una exploración científica mucho más profunda. El módulo lunar Falcon, tripulado por Scott e Irwin, descendió el 30 de julio en la espectacular región de Hadley-Apennine, cerca de una gigantesca grieta lunar y al pie de montañas que se elevan miles de metros sobre la llanura. Al día siguiente, Irwin descendió por la escalerilla y se convirtió en el octavo ser humano en caminar sobre la Luna, apenas unos minutos después de Scott. Allí protagonizaron otra revolución: fueron los primeros astronautas en utilizar sobre otro mundo el Lunar Roving Vehicle, el célebre “jeep lunar”. Durante tres excursiones recorrieron unos 28 kilómetros, permanecieron más de 18 horas y media realizando exploraciones extravehiculares y recolectaron más de 77 kilos de material lunar. Hasta entonces ningún ser humano había podido alejarse tanto de su nave sobre la superficie de otro cuerpo celeste. Y entonces apareció una de las piezas más famosas de todo el programa Apolo. El 1 de agosto de 1971, mientras exploraban la zona, Scott e Irwin encontraron una roca clara de anortosita que inmediatamente despertó entusiasmo entre los geólogos. Era la muestra 15415, posteriormente apodada “Genesis Rock” —la Roca Génesis—, un fragmento de la corteza lunar primitiva de aproximadamente 4.000 millones de años. No era, como durante mucho tiempo se afirmó, la roca más antigua traída de la Luna, pero sí uno de los hallazgos geológicos más emblemáticos de las misiones Apolo. La aventura también llevó al límite sus cuerpos. Los registros biomédicos de NASA detectaron durante el Apolo 15 alteraciones del ritmo cardíaco en los tripulantes del módulo lunar, asociadas entonces al enorme esfuerzo físico, la deshidratación y pérdidas de potasio. Décadas después, los estudios históricos de medicina espacial seguirían considerando aquel episodio uno de los acontecimientos fisiológicos más llamativos del programa Apolo. Esto no significa que su viaje a la Luna haya causado la muerte de Irwin veinte años después, algo que nunca pudo establecerse científicamente. Su regreso a la Tierra tampoco estuvo libre de controversias. Existe una versión repetida durante años según la cual Irwin habría sido “expulsado de NASA por vender 300 fotografías”. Eso no ocurrió así. El verdadero episodio fue el llamado escándalo de las cubiertas postales del Apolo 15: la tripulación llevó alrededor de 400 sobres filatélicos a la Luna, de los cuales un centenar terminó en manos de un comerciante alemán. Cuando el asunto se hizo público en 1972, NASA reprendió oficialmente a Scott, Worden e Irwin por su “falta de juicio”; los tres dejaron de recibir futuras asignaciones de vuelo y fueron reemplazados como tripulación suplente del Apolo 17. Una investigación del Senado concluyó que no se habían violado leyes. Irwin se retiró de NASA y de la Fuerza Aérea ese mismo año. Pero allí comenzó quizá el capítulo más inesperado de su existencia. La experiencia lunar había profundizado sus convicciones religiosas y en 1972 fundó la High Flight Foundation. Durante los años siguientes recorrió numerosos países relatando cómo la contemplación de la Tierra y el paisaje lunar había transformado su manera de comprender la espiritualidad. El hombre formado entre ecuaciones, reactores, instrumentos y tecnología espacial nunca consideró necesariamente incompatibles su conocimiento científico y su fe. Esa búsqueda espiritual adquirió dimensiones casi cinematográficas cuando Irwin comenzó a participar en expediciones al monte Ararat, en Turquía, intentando encontrar evidencias del Arca de Noé. Regresó varias veces. En una expedición de 1982 sufrió una peligrosa caída a gran altura, permaneció herido durante horas y debió ser evacuado de la montaña. Continuó intentando encontrar rastros durante años, hasta abandonar finalmente la búsqueda sin resultados concluyentes. El 8 de agosto de 1991, mientras se encontraba en Colorado realizando actividades vinculadas con organizaciones cristianas, sufrió el ataque cardíaco que terminó con su vida. Habían transcurrido apenas 20 años y un día desde el amerizaje del Apolo 15, ocurrido el 7 de agosto de 1971. La coincidencia parece escrita para una novela: prácticamente dos décadas después de regresar de la Luna, el primer integrante del pequeño grupo de doce hombres que caminaron sobre ella abandonaba definitivamente la Tierra. James Irwin había sobrevivido a un accidente que casi le costó una pierna, pilotado algunos de los aviones más avanzados de su época, conducido el primer automóvil utilizado por seres humanos en otro mundo, explorado montañas lunares, recogido fragmentos de una corteza formada miles de millones de años antes de la aparición de nuestra especie y, finalmente, recorrido las montañas del Ararat buscando una reliquia de los orígenes narrados por la Biblia. Ciencia, riesgo, exploración y fe convivieron de una manera extraordinaria en la vida del octavo hombre que dejó sus huellas sobre la Luna. #JamesIrwin #Apollo15 #Apolo15 #NASA #LaLuna #HistoriaEspacial #ExploracionEspacial #CarreraEspacial #RocaGenesis #GenesisRock #LunarRover #Astronautas #Efemerides #Historia #UnDiaComoHoy #SpaceHistory #MoonLanding #Moonwalker #LunarExploration #SpaceExploration #ApolloProgram #Astronaut #History #OnThisDay


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