Esta imagen nos devuelve a una de las hazañas de ingeniería más duras y extraordinarias del Cono Sur: la construcción del Túnel de la Cumbre del Ferrocarril Trasandino, en plena cordillera, entre Mendoza y Los Andes. En 1908 la línea llegó a la divisoria internacional y, desde ambos lados, comenzó la perforación del túnel que terminaría de enlazar Argentina y Chile. La sección final del ferrocarril fue recibida oficialmente el 5 de abril de 1910, cuando el Trasandino quedó finalmente unido de punta a punta. La obra fue una verdadera epopeya humana. El historiador Pablo Lacoste la describe como una tarea de proporciones gigantescas: miles de obreros participaron en la apertura de trazas, la colocación de rieles y, sobre todo, en la perforación del túnel, en medio de conflictos, accidentes, frío extremo, aislamiento y enormes dificultades técnicas. El túnel, de unos 3 kilómetros y a más de 3.200 metros de altura, se construyó en condiciones muy superiores en dureza a las de otros túneles célebres de su tiempo. Sobre el dato puntual de los trabajadores, el grupo de obreros traídos desde Italia debió ser reemplazado por argentinos y chilenos, y acompaña precisamente una fotografía identificada como “El Túnel de la Cumbre del lado argentino en plena construcción en 1909”. Más que una obra ferroviaria, el Túnel de la Cumbre fue el símbolo de una época que soñó con atravesar la montaña para unir países, economías y paisajes. Cuando el Trasandino quedó habilitado en 1910, no solo se completó una línea férrea: se abrió una nueva etapa en la conexión física entre ambos lados de los Andes.
Lo que se observa en la imagen adjunta: Se ve a un grupo numeroso de obreros dentro de la boca rocosa del túnel, en una etapa avanzada de excavación. La roca aparece desnuda, irregular y marcada por vetas y cortes, como si la montaña hubiese sido abierta a fuerza de herramientas y explosivos. Los trabajadores posan muy juntos, algunos sentados en el suelo, otros de pie o apoyados sobre herramientas largas que parecen picos o barretas. Visten ropa pesada, sombreros y boinas, y varios llevan bigotes, algo muy común en las fotos laborales de la época. La escena transmite cansancio, orgullo y crudeza: no es una imagen decorada, sino el retrato directo de hombres metidos en las entrañas de la cordillera, en un espacio estrecho, oscuro y áspero, ganado metro a metro. #Trasandino #TunelDeLaCumbre #Mendoza #LosAndes #Cordillera #Ferrocarril #Historia #Patrimonio #Memoria #MendozAntigua

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