sábado, 8 de agosto de 2020

9 DE AGOSTO DE 1942: EN PLENA GUERRA, BAMBI CONQUISTÓ LONDRES — EL CLÁSICO DE DISNEY QUE NACIÓ DE UNA NOVELA OSCURA, ADULTA Y PROHIBIDA POR LOS NAZIS


El 9 de agosto de 1942, mientras Europa continuaba estremecida por la Segunda Guerra Mundial, el New Gallery Cinema de Regent Street, Londres, recibió el estreno mundial de una película destinada a convertirse en uno de los grandes símbolos de la historia de la animación: Bambi, el quinto largometraje animado de Walt Disney. Apenas cuatro días después, el 13 de agosto, llegaría a Nueva York. Detrás de aquel pequeño cervatillo que parecía representar inocencia y ternura existía, sin embargo, una historia muchísimo más oscura de lo que generaciones de espectadores imaginaron. La película, supervisada por David Hand, producida por Walt Disney Productions y distribuida por RKO, nació de Bambi. Eine Lebensgeschichte aus dem WaldeBambi, una vida en el bosque—, la novela que el escritor austrohúngaro Felix Salten publicó como libro en 1923 después de haber aparecido por entregas el año anterior. Salten, cuyo verdadero nombre era Siegmund Salzmann, había nacido en Budapest en 1869 dentro de una familia judía y desde muy joven trabajó en una compañía de seguros mientras intentaba abrirse paso como escritor y periodista. Ya en 1889 publicaba con el nombre Felix Salten, mucho antes del ascenso del nazismo. Y aquel Bambi literario estaba muy lejos de ser simplemente un cuento infantil. Salten lo concebía principalmente para lectores adultos: era una obra sobre vida, miedo, soledad, caza, muerte, supervivencia y la relación del hombre con la naturaleza. Sus animales sangran, mueren y viven bajo una permanente sensación de amenaza. El libro ha sido interpretado además como una posible alegoría de la vulnerabilidad de los judíos europeos, aunque esa lectura continúa siendo materia de análisis académico. Lo indiscutible es que el régimen nazi terminó prohibiendo las obras de Salten en Alemania en 1936. Tras la anexión de Austria por Hitler, el escritor abandonó Viena y se instaló en Zúrich en 1939, donde murió en 1945. Disney tomó aquella materia prima y realizó una transformación formidable. Eliminó buena parte de la violencia explícita, redujo personajes y convirtió muchos episodios brutales en amenazas sugeridas. Incluso la famosa muerte de la madre de Bambi fue modificada: en la novela forma parte de una enorme cacería que deja múltiples animales muertos o heridos; en la película, Disney concentra todo el horror en un disparo que ni siquiera vemos. El incendio forestal del final, por otra parte, no estaba en la novela: fue creado para la película. También cambió al propio protagonista. El Bambi europeo de Salten era un corzo; cuando Disney trasladó visualmente la historia a Norteamérica lo convirtió en un venado de cola blanca, más reconocible para el público estadounidense. Y varios de los personajes que hoy parecen inseparables de la historia fueron creaciones o profundas modificaciones cinematográficas: Flower no tenía equivalente literario y el personaje de Friend Hare evolucionó hasta convertirse en Thumper. Pero el verdadero desafío estaba en lograr que aquellos animales parecieran vivos. Disney quería evitar que fueran simples caricaturas. Para estudiar cada movimiento, el estudio recibió dos cervatillos vivos, Bambi y Faline, procedentes de Maine; también se llevaron conejos, patos y zorrillos y los artistas realizaron visitas al zoológico de Los Ángeles. El fotógrafo y artista Maurice “Jake” Day recorrió los bosques de Maine y produjo alrededor de 500 fotografías en blanco y negro y unas 500 diapositivas en color de árboles, nieve, nubes y animales para servir como referencia. Hasta las astas del Gran Príncipe del Bosque se convirtieron en un problema técnico. Dibujarlas correctamente mientras el ciervo giraba la cabeza resultaba extremadamente difícil por los cambios de perspectiva. La solución fue fabricar un molde de yeso a partir de astas reales, filmarlo desde distintos ángulos y trasladar esos movimientos mediante rotoscopia a los dibujos de animación. Otro nombre fundamental fue el del artista chino-estadounidense Tyrus Wong. Sus acuarelas minimalistas, donde el bosque aparecía sugerido mediante nieblas, manchas de color y grandes espacios vacíos, impresionaron a Walt Disney y terminaron definiendo buena parte de la identidad visual de la película. Wong trabajó en Disney apenas entre 1938 y 1941, pero su influencia sobre Bambi fue tan extraordinaria que hoy es considerado uno de los responsables fundamentales de su aspecto artístico. La película escondió además otro pequeño hito: Retta Scott, encargada de escenas como la persecución de Faline por los perros de caza, se convirtió con Bambi en la primera mujer animadora de Disney en recibir crédito en pantalla. Walt quería también que los pequeños animales sonaran realmente como niños. Por eso eligió voces infantiles auténticas —entre ellas Donnie Dunagan como el joven Bambi y Peter Behn como Thumper— en lugar de adultos imitando voces infantiles. El resultado final fue una película extraordinariamente visual: tenía apenas unas 950 palabras de diálogo, porque Disney pretendía que fueran las imágenes, los sonidos y la música quienes contaran buena parte de la historia. La música de Frank Churchill y Edward Plumb terminó siendo otro de sus puntos fuertes. En los Oscar de 1943, Bambi recibió tres nominaciones: mejor banda sonora, mejor canción por “Love Is a Song” —música de Churchill y letra de Larry Morey— y mejor grabación de sonido. No ganó aquellas estatuillas, pero en 1948 recibió un Golden Globe especial y su prestigio continuaría creciendo durante décadas. Paradójicamente, el estreno inicial no fue el gran negocio que Disney esperaba. La guerra había cerrado o reducido buena parte de los mercados internacionales y el propio Walt admitiría años después que en 1942 el público simplemente no estaba de humor para preocuparse por “la vida amorosa de un ciervo”. Las posteriores reposiciones cambiarían por completo su destino y transformarían a Bambi en una de las películas más perdurables del estudio. Su influencia incluso escapó del cine. En 1944, Disney permitió que el Servicio Forestal estadounidense utilizara temporalmente a Bambi en una campaña para prevenir incendios forestales; la experiencia ayudó a demostrar la eficacia de utilizar un animal como símbolo de concientización. Y en 2011, casi siete décadas después de su estreno, la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos incorporó Bambi al National Film Registry, reservado para películas consideradas cultural, histórica o estéticamente significativas. Así, detrás de aquel cervatillo de ojos enormes quedó una historia mucho más compleja: un escritor judío perseguido por la Europa nazi, una novela destinada originalmente a adultos, artistas estudiando animales vivos durante años, soluciones técnicas inéditas y una película estrenada mientras el mundo estaba en guerra. Bambi consiguió algo que muy pocas obras alcanzan: convertir una historia sobre el nacimiento, el miedo, la pérdida y la muerte en una imagen universal de la infancia. Y más de ocho décadas después, basta todavía escuchar aquel disparo fuera de campo para que millones de espectadores sepan exactamente qué acaba de ocurrir. #Bambi #WaltDisney #Disney #HistoriaDelCine #CineClasico #Animacion #FelixSalten #TyrusWong #DavidHand #SegundaGuerraMundial #Efemerides #Historia #Cultura #UnDiaComoHoy #ClassicCinema #FilmHistory #AnimationHistory #WaltDisneyHistory #Bambi1942 #FelixSalten #TyrusWong #DisneyAnimation #CinemaHistory #OnThisDay


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