El 26 de agosto de 1974 moría en Maui, Hawái, Charles Augustus Lindbergh, uno de los aviadores más célebres y al mismo tiempo más controvertidos del siglo XX. Había nacido el 4 de febrero de 1902 en Detroit y era hijo del congresista Charles A. Lindbergh Sr. Fascinado desde joven por las máquinas, abandonó sus estudios universitarios para aprender aviación en 1922 con la Nebraska Aircraft Corporation y comenzó una vida de vuelos, exhibiciones y acrobacias. En 1924 ingresó como cadete al Army Air Service y al año siguiente terminó su formación entre los mejores pilotos de su promoción; poco después se convirtió en piloto del correo aéreo entre St. Louis y Chicago. Pero su nombre entraría definitivamente en la historia en 1927. El hotelero Raymond Orteig había ofrecido 25.000 dólares a quien lograra unir Nueva York y París sin escalas. Con apoyo financiero de empresarios de St. Louis, Lindbergh encargó a Ryan Airlines un avión especialmente preparado para semejante desafío: el Ryan NYP Spirit of St. Louis, desarrollado sobre la base del Ryan M-2 y cargado con enormes depósitos de combustible. Incluso se eliminó la visión frontal directa de la cabina: para mirar hacia adelante debía utilizar un pequeño periscopio o asomarse lateralmente. En la mañana del 20 de mayo de 1927 despegó solo desde Long Island. Después de permanecer despierto durante más de 33 horas, combatir el agotamiento, el frío, la niebla y la inmensidad del océano, aterrizó en Le Bourget, cerca de París, tras recorrer 3.610 millas —unos 5.810 kilómetros— en exactamente 33 horas y 30 minutos. No había realizado el primer cruce aéreo del Atlántico de la historia, como a veces se afirma, sino algo que nadie había conseguido: atravesarlo sin escalas y completamente solo. Una multitud gigantesca lo recibió en Francia y, con apenas 25 años, “Lucky Lindy” se transformó en una celebridad mundial. El impacto fue tan grande que el Smithsonian habla de un verdadero “Lindbergh Boom”: aumentó el interés popular por volar y la aviación comercial recibió un impulso extraordinario. Pero la gloria tuvo un reverso devastador. El 1 de marzo de 1932 su hijo Charles Jr., de apenas 20 meses, fue secuestrado de la casa familiar en Nueva Jersey; semanas después apareció muerto. El caso fue bautizado como “el crimen del siglo” y contribuyó a impulsar una legislación federal estadounidense contra los secuestros. Agobiados por la exposición pública y las amenazas contra otro de sus hijos, Lindbergh y su esposa Anne Morrow terminaron trasladándose a Europa en 1935. Allí comenzaría el capítulo más oscuro de su biografía. Durante los años previos a la Segunda Guerra Mundial visitó repetidamente Alemania y estudió el desarrollo de la poderosa Luftwaffe para informar también a autoridades militares estadounidenses. En octubre de 1938 Hermann Göring le entregó la Cruz de Servicio del Águila Alemana en nombre del régimen de Hitler, una decisión que provocó enormes críticas. Lindbergh sostuvo además ideas vinculadas a la eugenesia y expresó públicamente concepciones raciales hoy indefendibles. Ya convertido en la figura más visible del movimiento aislacionista America First, el 11 de septiembre de 1941 pronunció en Des Moines un discurso que marcó profundamente su reputación: acusó a Gran Bretaña, a la administración Roosevelt y a los judíos de presionar a Estados Unidos para entrar en la guerra, reproduciendo afirmaciones antisemitas que fueron condenadas incluso por periódicos y dirigentes que también defendían la neutralidad estadounidense. El United States Holocaust Memorial Museum documenta aquel episodio como uno de los momentos centrales de su controvertido legado político. Tras Pearl Harbor, Lindbergh quiso colaborar con el esfuerzo bélico estadounidense, pero la administración Roosevelt no le restituyó inicialmente un cargo militar oficial. Trabajó entonces como asesor técnico civil de la industria aeronáutica y en 1944 viajó al Pacífico, donde llegó a participar como civil en alrededor de 50 misiones de combate, colaborando especialmente en la mejora del rendimiento de cazas estadounidenses. En 1954, durante la presidencia de Dwight Eisenhower, recuperó rango militar como general de brigada de la Reserva de la Fuerza Aérea. Un año antes había publicado The Spirit of St. Louis, el relato de aquella legendaria travesía, obra que recibió el Premio Pulitzer de Biografía en 1954. Los últimos años ofrecieron otra inesperada transformación: aquel hombre identificado durante décadas con las máquinas y la velocidad se convirtió en un apasionado defensor de la naturaleza, las ballenas y distintas especies amenazadas. Finalmente, enfermo de cáncer del sistema linfático, pidió abandonar el hospital de Nueva York y regresar a la isla de Maui. Allí murió el 26 de agosto de 1974, a los 72 años, y fue enterrado discretamente en Kipahulu. Su legendario Spirit of St. Louis había realizado su último vuelo en 1928, cuando fue entregado al Smithsonian; hoy continúa conservado y expuesto en el National Air and Space Museum de Washington. Charles Lindbergh dejó así una de las biografías más difíciles de reducir a una sola palabra: fue un aviador excepcional que cambió la percepción mundial de las distancias, protagonista de una tragedia familiar que conmocionó a millones y, al mismo tiempo, un hombre cuyas posiciones antisemitas, raciales y eugenésicas ensombrecieron para siempre buena parte de aquella gloria conquistada sobre el Atlántico. El hombre que en 1927 pareció volar hacia la inmortalidad terminó demostrando que también los héroes pueden cargar con contradicciones enormes y páginas profundamente oscuras. ✈️📜🌍 #CharlesLindbergh #SpiritOfStLouis #HistoriaDeLaAviacion #Historia #Efemerides #UnDiaComoHoy #Aviacion #Atlantico #NuevaYork #Paris #MendozAntigua #CharlesLindberghHistory #SpiritOfStLouis #AviationHistory #History #OnThisDay #TransatlanticFlight #AviationPioneer #HistoricFlight #WorldHistory
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miércoles, 26 de agosto de 2020
🔥✈️🌍 26 DE AGOSTO DE 1974: MURIÓ CHARLES LINDBERGH — EL HÉROE QUE CONQUISTÓ EL ATLÁNTICO Y TERMINÓ ATRAPADO EN LAS SOMBRAS DE SU PROPIO LEGADO
El 26 de agosto de 1974 moría en Maui, Hawái, Charles Augustus Lindbergh, uno de los aviadores más célebres y al mismo tiempo más controvertidos del siglo XX. Había nacido el 4 de febrero de 1902 en Detroit y era hijo del congresista Charles A. Lindbergh Sr. Fascinado desde joven por las máquinas, abandonó sus estudios universitarios para aprender aviación en 1922 con la Nebraska Aircraft Corporation y comenzó una vida de vuelos, exhibiciones y acrobacias. En 1924 ingresó como cadete al Army Air Service y al año siguiente terminó su formación entre los mejores pilotos de su promoción; poco después se convirtió en piloto del correo aéreo entre St. Louis y Chicago. Pero su nombre entraría definitivamente en la historia en 1927. El hotelero Raymond Orteig había ofrecido 25.000 dólares a quien lograra unir Nueva York y París sin escalas. Con apoyo financiero de empresarios de St. Louis, Lindbergh encargó a Ryan Airlines un avión especialmente preparado para semejante desafío: el Ryan NYP Spirit of St. Louis, desarrollado sobre la base del Ryan M-2 y cargado con enormes depósitos de combustible. Incluso se eliminó la visión frontal directa de la cabina: para mirar hacia adelante debía utilizar un pequeño periscopio o asomarse lateralmente. En la mañana del 20 de mayo de 1927 despegó solo desde Long Island. Después de permanecer despierto durante más de 33 horas, combatir el agotamiento, el frío, la niebla y la inmensidad del océano, aterrizó en Le Bourget, cerca de París, tras recorrer 3.610 millas —unos 5.810 kilómetros— en exactamente 33 horas y 30 minutos. No había realizado el primer cruce aéreo del Atlántico de la historia, como a veces se afirma, sino algo que nadie había conseguido: atravesarlo sin escalas y completamente solo. Una multitud gigantesca lo recibió en Francia y, con apenas 25 años, “Lucky Lindy” se transformó en una celebridad mundial. El impacto fue tan grande que el Smithsonian habla de un verdadero “Lindbergh Boom”: aumentó el interés popular por volar y la aviación comercial recibió un impulso extraordinario. Pero la gloria tuvo un reverso devastador. El 1 de marzo de 1932 su hijo Charles Jr., de apenas 20 meses, fue secuestrado de la casa familiar en Nueva Jersey; semanas después apareció muerto. El caso fue bautizado como “el crimen del siglo” y contribuyó a impulsar una legislación federal estadounidense contra los secuestros. Agobiados por la exposición pública y las amenazas contra otro de sus hijos, Lindbergh y su esposa Anne Morrow terminaron trasladándose a Europa en 1935. Allí comenzaría el capítulo más oscuro de su biografía. Durante los años previos a la Segunda Guerra Mundial visitó repetidamente Alemania y estudió el desarrollo de la poderosa Luftwaffe para informar también a autoridades militares estadounidenses. En octubre de 1938 Hermann Göring le entregó la Cruz de Servicio del Águila Alemana en nombre del régimen de Hitler, una decisión que provocó enormes críticas. Lindbergh sostuvo además ideas vinculadas a la eugenesia y expresó públicamente concepciones raciales hoy indefendibles. Ya convertido en la figura más visible del movimiento aislacionista America First, el 11 de septiembre de 1941 pronunció en Des Moines un discurso que marcó profundamente su reputación: acusó a Gran Bretaña, a la administración Roosevelt y a los judíos de presionar a Estados Unidos para entrar en la guerra, reproduciendo afirmaciones antisemitas que fueron condenadas incluso por periódicos y dirigentes que también defendían la neutralidad estadounidense. El United States Holocaust Memorial Museum documenta aquel episodio como uno de los momentos centrales de su controvertido legado político. Tras Pearl Harbor, Lindbergh quiso colaborar con el esfuerzo bélico estadounidense, pero la administración Roosevelt no le restituyó inicialmente un cargo militar oficial. Trabajó entonces como asesor técnico civil de la industria aeronáutica y en 1944 viajó al Pacífico, donde llegó a participar como civil en alrededor de 50 misiones de combate, colaborando especialmente en la mejora del rendimiento de cazas estadounidenses. En 1954, durante la presidencia de Dwight Eisenhower, recuperó rango militar como general de brigada de la Reserva de la Fuerza Aérea. Un año antes había publicado The Spirit of St. Louis, el relato de aquella legendaria travesía, obra que recibió el Premio Pulitzer de Biografía en 1954. Los últimos años ofrecieron otra inesperada transformación: aquel hombre identificado durante décadas con las máquinas y la velocidad se convirtió en un apasionado defensor de la naturaleza, las ballenas y distintas especies amenazadas. Finalmente, enfermo de cáncer del sistema linfático, pidió abandonar el hospital de Nueva York y regresar a la isla de Maui. Allí murió el 26 de agosto de 1974, a los 72 años, y fue enterrado discretamente en Kipahulu. Su legendario Spirit of St. Louis había realizado su último vuelo en 1928, cuando fue entregado al Smithsonian; hoy continúa conservado y expuesto en el National Air and Space Museum de Washington. Charles Lindbergh dejó así una de las biografías más difíciles de reducir a una sola palabra: fue un aviador excepcional que cambió la percepción mundial de las distancias, protagonista de una tragedia familiar que conmocionó a millones y, al mismo tiempo, un hombre cuyas posiciones antisemitas, raciales y eugenésicas ensombrecieron para siempre buena parte de aquella gloria conquistada sobre el Atlántico. El hombre que en 1927 pareció volar hacia la inmortalidad terminó demostrando que también los héroes pueden cargar con contradicciones enormes y páginas profundamente oscuras. ✈️📜🌍 #CharlesLindbergh #SpiritOfStLouis #HistoriaDeLaAviacion #Historia #Efemerides #UnDiaComoHoy #Aviacion #Atlantico #NuevaYork #Paris #MendozAntigua #CharlesLindberghHistory #SpiritOfStLouis #AviationHistory #History #OnThisDay #TransatlanticFlight #AviationPioneer #HistoricFlight #WorldHistory
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