viernes, 20 de junio de 2025

21 DE JUNIO DE 1978: EL 6-0 QUE LLEVÓ A ARGENTINA A LA FINAL Y DEJÓ UNA SOMBRA ETERNA EN LA HISTORIA DEL FÚTBOL


El 21 de junio de 1978, en el Gigante de Arroyito de Rosario, la Selección Argentina jugó uno de los partidos más recordados, decisivos y discutidos de toda su historia. No era un encuentro más: era la puerta de entrada a la final del Mundial organizado en el país, en plena dictadura cívico-militar. Argentina llegaba a esa noche con una obligación enorme. Brasil había vencido 3-1 a Polonia en Mendoza y la Selección de César Luis Menotti necesitaba derrotar a Perú por una diferencia de al menos cuatro goles para superar a los brasileños y meterse en la final. El desafío parecía inmenso. El resultado terminó siendo demoledor: Argentina 6, Perú 0. Los goles llegaron como una avalancha. Mario Kempes abrió el camino a los 21 minutos. Alberto Tarantini marcó el segundo antes del descanso. En el segundo tiempo, otra vez Kempes, Leopoldo Luque, René Houseman y nuevamente Luque completaron una goleada que hizo estallar a Rosario y cambió para siempre el destino del torneo. La ficha técnica registra el partido en el Gigante de Arroyito, con 37.315 espectadores, arbitraje del francés Robert Wurtz y triunfo argentino por 6-0. Con esa victoria, Argentina ganó el grupo de la segunda fase por diferencia de gol sobre Brasil y accedió a la final. Cuatro días después, el 25 de junio, en el Monumental, venció 3-1 a Países Bajos en tiempo suplementario, con dos goles de Kempes y uno de Daniel Bertoni, y consiguió su primera Copa del Mundo. Kempes terminó como goleador del torneo con seis tantos. Pero aquella noche nunca quedó solo en el terreno deportivo. El 6-0 a Perú se convirtió en una herida abierta de la memoria futbolera argentina y sudamericana. La contundencia del marcador, el contexto político y los testimonios posteriores alimentaron sospechas que siguen hasta hoy. Según reconstrucciones periodísticas basadas en relatos de protagonistas peruanos, Jorge Rafael Videla ingresó al vestuario de Perú antes del partido acompañado por Henry Kissinger, en una visita presentada como un gesto diplomático, pero leída por muchos como una presión inadmisible en la previa de un encuentro decisivo. El Mundial 78 fue mucho más que fútbol. Para la dictadura argentina, significó una oportunidad de mostrar hacia afuera una imagen de país unido y festivo mientras crecían las denuncias internacionales por violaciones a los derechos humanos. La Comisión Provincial por la Memoria señala que el torneo fue un escenario de disputa política y comunicacional: para el régimen, una vidriera de prestigio; para organismos y exiliados, una oportunidad para denunciar los crímenes del Estado. Por eso, el 21 de junio de 1978 no puede contarse como una simple goleada. Fue una noche de fútbol arrollador, de camisetas empapadas, de gritos en Rosario y de una Selección que quedó a un paso de tocar el cielo. Pero también fue una noche envuelta en preguntas, silencios y sospechas. Una noche donde la gloria deportiva caminó al lado de una sombra histórica que todavía incomoda. Argentina ganó, goleó y llegó a la final. Eso está en los libros. Pero el misterio del 6-0 a Perú quedó suspendido para siempre entre la pelota, la política y la memoria. #Argentina1978 #Mundial78 #SeleccionArgentina #ArgentinaVsPeru #Kempes #LeopoldoLuque #ReneHouseman #Tarantini #CesarLuisMenotti #GiganteDeArroyito #HistoriaDelFutbol #FutbolArgentino #MemoriaHistorica #CopaDelMundo #WorldCup1978 #ArgentinaFootball #FootballHistory #WorldCupHistory #ArgentinaNationalTeam #PeruFootball



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