Solemos idealizar al gaucho cantando con la guitarra bajo un ombú, pero la verdadera historia de los hombres que defendieron la inmensa y desolada frontera sur de nuestro país fue una de las más crueles, injustas y trágicas de la Argentina del siglo XIX. Lejos de los uniformes impecables y las medallas de los generales, la primera línea de defensa contra los malones estaba formada por los "Gauchos Fortineros". Hombres olvidados por el Estado, que vivían (y morían) en condiciones infrahumanas en medio de la nada.
📜 Los escalofriantes detalles de la vida en un fortín: Un ejército de condenados: La inmensa mayoría de estos soldados no estaban ahí por patriotismo, sino por la temida "Ley de Levas". Si un gaucho pobre andaba por la pampa sin su papeleta de conchabo (un papel que demostraba que tenía patrón y trabajo fijo), era considerado un "vago y malentretenido". La policía lo arrestaba y lo enviaba forzosamente a la frontera por años. ¡José Hernández denunció exactamente esta injusticia en su obra cumbre, El Gaucho Martín Fierro! Miseria, harapos y hambre: Olvidate de los uniformes militares. El gobierno central rara vez enviaba ropa, armas o comida. Los fortineros andaban descalzos, tapados con ponchos agujereados y chiripás sucios. Para sobrevivir al hambre, muchas veces tenían que cazar mulitas, ñandúes o lo que la pampa les regalara, porque las raciones oficiales casi nunca llegaban. El sueldo que era una estafa: Cuando milagrosamente les pagaban, no les daban dinero real. Recibían unos "vales" de papel que solo servían para cambiar por yerba, tabaco o caña a precios inflados en la pulpería del propio comandante del fortín. ¡Un negocio redondo donde el gaucho siempre salía perdiendo! Fortalezas de barro y paja: El famoso "fortín" no era un castillo de piedra. Era un miserable rancho de adobe y paja, rodeado por una zanja, un cerco de palos a pique (o cactus) y un mangrullo: una torre altísima y precaria armada con troncos atados con cuero crudo. Desde ahí arriba, un centinela se congelaba en invierno y se achicharraba en verano, vigilando el horizonte con terror, esperando ver la nube de polvo que anunciaba el ataque de un malón. Estos gauchos derramaron su sangre para expandir el país, sufriendo el frío helado de la pampa, las enfermedades, la soledad absoluta y el abandono de los gobiernos de turno. #GauchosFortineros, #HistoriaArgentina, #MartinFierro, #FortinesArgentinos, #LaPampa, #SigloXIX, #TradicionGaucha, #CulturaArgentina, #Gauchos, #FronteraSur

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