¿Te imaginas que tu alarma de cada mañana no fuera un sonido digital, sino una persona parada frente a tu ventana con una cerbatana? Antes de que existieran los dispositivos que hoy damos por sentados, existía una profesión vital: el Despertador Humano (conocido en inglés como Knocker-up).
Un trabajo esencial para la Revolución Industrial En el siglo XIX y principios del XX, especialmente en Inglaterra e Irlanda, las fábricas no esperaban a nadie. Si dormías de más, perdías tu empleo. Por eso, los trabajadores contrataban a estos "relojes con piernas" por unos pocos peniques a la semana. Técnicas de precisión: Los más tradicionales usaban varas largas de bambú para golpear suavemente los cristales de los dormitorios en pisos altos. La técnica de la cerbatana: Mary Smith (la mujer de la foto) se hizo famosa en el este de Londres por usar una cerbatana para disparar guisantes secos contra los vidrios, un método efectivo que no dañaba la propiedad. Puntualidad absoluta: El despertador no se iba hasta estar seguro de que el cliente se había levantado; era un servicio de confianza garantizada. ¿Quién despertaba al despertador? Existía un código no escrito: muchos eran "noctámbulos" naturales o se despertaban entre ellos en turnos rotativos.
El fin de una era: Este oficio sobrevivió en algunas zonas mineras hasta la década de 1940 y 1950, cuando la electricidad y los despertadores mecánicos se volvieron baratos y accesibles para todos. Hoy es solo un recuerdo romántico de un tiempo donde la comunidad dependía literalmente unos de otros para empezar el día. #OficiosPerdidos #HistoriaCuriosa #MarySmith #RetroMendoza #RelojHumano #mendozantigua

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