domingo, 3 de mayo de 2026

El oro negro que puso a temblar a Rockefeller: cómo Yrigoyen y un general formado en Prusia inventaron YPF y desataron la primera guerra energética argentina


La asunción de Hipólito Yrigoyen el 12 de octubre de 1916 abrió la etapa radical en la Casa Rosada. Tanto Yrigoyen como su sucesor, Marcelo T. de Alvear, provenían de la generación del 80: hacendados bonaerenses que habían acumulado fortuna con la ganadería. Por eso el radicalismo mantuvo, en lo esencial, la arquitectura agroexportadora durante toda la década de 1920. Al mismo tiempo, introdujo una impronta reformista que se notó en la mayor presencia del Estado en la economía, en la mediación de conflictos salariales y en ramas estratégicas como los hidrocarburos. Yrigoyen aplicó una fórmula dual. Toleró la inversión privada, pero la sometió a una fiscalización minuciosa. Puso la Dirección General de Explotación del Petróleo de Comodoro Rivadavia bajo el Ministerio de Agricultura y, poco después, le retiró el sostén presupuestario. La repartición debió autofinanciarse con sus propias ventas, lo que orientó las utilidades a comprar equipos y perforar, no a mejorar jornales ni condiciones de campamento. Esa austeridad chocó con un clima social más reivindicativo. El 29 de septiembre de 1917 estalló en Comodoro Rivadavia la primera gran huelga petrolera patagónica, que se extendió 51 días. La recién formada Federación Obrera Petrolífera reclamaba jornada de ocho horas y un aumento de 25% para quienes cobraban menos de cuatro pesos diarios; el administrador Leopoldo Sol rechazó el pliego y denunció a los huelguistas. El conflicto inauguró un ciclo de paros que se prolongaría hasta mediados de los años veinte. En agosto de 1920, los paros y la caída de bombeo llevaron a diputados opositores a abrir una investigación. El informe señaló que, más allá del malestar obrero, el gobierno había gestionado mal la abundancia posterior a la Primera Guerra Mundial.  La guerra había cambiado las reglas. Con Europa sin carbón, la producción argentina saltó de menos de 44.000 toneladas en 1914 a 215.000 en 1918, mientras las importaciones de carbón se desplomaban de 3,41 millones a 821.000 toneladas. El consumo interno de petróleo trepó de 140.000 toneladas en 1913 a 530.000 en 1919, pero solo alrededor de 15% era de origen nacional. Al terminar el conflicto, el país cubría cerca de 40% de su demanda de combustibles gracias a precios altos sostenidos .  Ese potencial atrajo a los trusts. Standard Oil, Royal Dutch Shell y Anglo Persian iniciaron una caza mundial de reservas y la Argentina figuró en sus mapas por los informes de Brady (1923), Hileman (1921) y Windhausen (1916). El hallazgo de Plaza Huincul en Neuquén en 1918-1919, fruto de la Dirección de Minas, reforzó la expectativa. Las solicitudes de cateo se dispararon y alcanzaron su pico patagónico en 1922, con réplicas en Mendoza. Sin embargo, la penetración fue limitada. De 37 compañías privadas organizadas tras la guerra, solo 13 seguían activas en 1927 y apenas tres producían volúmenes relevantes. Su participación pasó de menos de 10% en 1918 a 25% en 1924 y 41% en 1926, pero el foco inversor seguía en Venezuela, México y Arabia. Frente a ese escenario, Yrigoyen firmó el 3 de junio de 1922 el decreto que creó la Dirección General de Yacimientos Petrolíferos Fiscales. Era la concreción tardía de un proyecto enviado al Congreso en 1918 (Cáceres Cano, 1972: 58) y de la sugerencia de 1919 de la comisión del socialista Juan B. Palacios. A diferencia de la Anglo Persian de 1908, controlada en 51% por el Almirantazgo británico pero gerenciada en forma privada, o de la Compagnie Française des Pétroles de 1924, de capital mixto, YPF nació como empresa íntegramente estatal, sin antecedentes en el mundo petrolero. El arranque fue áspero. Marcos Kaplan (1972a) describió equipos obsoletos, escasez de maquinarias y falta de técnicos en toda la cadena. La comercialización de naftas quedaba en manos de la West India Oil Co. (WICO), que prácticamente fijaba el precio en surtidor. Alvear cambió el ritmo al nombrar director a Enrique Mosconi, quien ocupó el cargo entre 1922 y 1930. Nacido en Buenos Aires el 21 de febrero de 1877, egresó del Colegio Militar a los 17 con diploma de honor, se especializó en ingenieros y en aeronáutica. Entre 1906 y 1910 estudió en la Technische Hochschule de Charlottenburg, incorporado al cuerpo de ingenieros del Reichsheer en Westfalia. Allí asimiló a Friedrich List y a la escuela histórica alemana, y probablemente a Alfred Weber y su teoría de localización industrial. Esa formación nacionalista, muy presente en el ejército argentino admirador de Prusia , marcó su visión. El detonante personal ocurrió en 1922, cuando dirigía Aeronáutica: la West India Oil le exigió pago anticipado por combustible de aviones. Mosconi respondió que el Ejército no debía un centavo y juró "romper los trusts".  Su plan fue crear una petrolera verticalmente integrada. Primero auditó: YPF no tenía presupuesto aprobado, arrastraba un déficit de unos $70.000 m/n y un rojo anual cercano a dos millones, carecía de estadísticas desde 1920 y la Marina le adeudaba más de dos millones por suministros. Con apoyo del ministro Tomás Le Bretton, separó de hecho a YPF de Agricultura, suspendió trámites de cateo bajo el lema "las minas para los mineros"  y promovió la reserva fiscal del 10 de enero de 1924, que blindó casi 33 millones de hectáreas patagónicas. Salta, Jujuy, Entre Ríos y Santa Fe (esta última en 1923) imitaron la medida. Los números acompañaron. En 1923 YPF ya producía 415.558 m³ y generaba beneficios por $600 millones. Para 1925 aportaba más de 60% del crudo extraído en el país (BIP, marzo 1933). El paso decisivo fue la refinería de La Plata, habilitada el 23 de diciembre de 1925, construida por Bethlehem Steel y considerada entonces la décima más grande del mundo por capacidad. Cuatro meses después destilaba nafta de aviación. La producción propia de combustibles se multiplicó por diez: en 1928 YPF vendió 100 millones de litros de nafta y 25 millones de litros de kerosene.  Mosconi también nacionalizó la mano de obra: impulsó migración interna hacia Comodoro Rivadavia, Plaza Huincul, Las Heras, Cañadón Seco y Caleta Olivia, capacitó técnicos argentinos y llevó la plantilla a unos 50.000 trabajadores. Con ello, Argentina se convirtió en el segundo país del planeta, después de la Unión Soviética, en tener una petrolera estatal integrada verticalmente.  La batalla política escaló en 1927. Un proyecto enviado por Alvear proponía federalizar los yacimientos. La Comisión de Industrias y Comercio de Diputados, presidida por los mendocinos Julio César Raffo de la Reta y Jorge Calle, dictaminó a favor de la nacionalización pero manteniendo espacio para privados. Mosconi defendía una compañía mixta; el socialista independiente Antonio de Tomasso fue más allá y pidió monopolio estatal pleno, posición que su corriente ya había sostenido en 1917 contra la Standard Oil. El proyecto se sancionó en septiembre de 1927 con monopolio de explotación y transporte, y pasó al Senado. El regreso de Yrigoyen en octubre de 1928 endureció la postura: buscó monopolio integral de YPF. La Standard Oil encabezó la resistencia, argumentando falta de capacidad técnica y financiera de YPF, crítica parcialmente cierta . Se alineó con las elites de Salta y Jujuy, donde operaba. El gobernador salteño Julio Cornejo revirtió la política de reservas y llevó el caso a la Corte Suprema, que en 1930 falló a favor de la compañía. En paralelo, la Cámara de Diputados, con mayoría radical tras las elecciones de abril de 1928, aprobó la expropiación de activos privados. El Senado conservador frenó ambos expedientes durante 1929 y 1930, dejando la definición en suspenso hasta el golpe de septiembre de 1930. En síntesis, el ciclo radical no rompió el modelo agroexportador, pero instaló al petróleo como asunto de Estado. Entre 1916 y 1930 pasó de una dirección deficitaria y autofinanciada a una empresa que producía la mayor parte del crudo, refinaba a escala mundial y disputaba precio y mercado a los mayores trusts, sentando las bases doctrinarias y materiales de la soberanía energética argentina. #PetróleoArgentino #YPF #Yrigoyen #Alvear #Mosconi #OroNegro #SoberaníaEnergética #HistoriaArgentina #ComodoroRivadavia #PlazaHuincul #Patagonia #NationalOil #OilHistory #EnergySovereignty #Argentina #StandardOil (fuente:
https://bdigital.uncu.edu.ar/) 


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