lunes, 25 de mayo de 2026

MENDOZA 1824: LA MONEDA MALDITA QUE ENCENDIÓ UNA REVOLUCIÓN DE UN DÍA


Entre 1820 y 1824, Mendoza y los pueblos de Cuyo vivieron una tensión política cada vez más visible. De un lado estaban los sectores conservadores, llamados en la época “pelucones”, aferrados al viejo orden colonial y al poder del Cabildo. Del otro, avanzaba una nueva generación liberal, interesada en reformas, educación, prensa, debate legislativo y modernización institucional. La disputa todavía se daba en los comicios, en la Legislatura, en los periódicos y en los corrillos políticos. Pero hacia 1824 el conflicto dejó de ser solamente ideológico. El problema de fondo fue económico: la escasez de numerario golpeaba a Cuyo desde comienzos de la década. Un estudio clásico de la Revista del Museo de La Plata señala que Mendoza sufría una crisis profunda, con comercio arruinado, falta de moneda para las necesidades básicas y la decisión del gobernador Pedro Molina de crear una casa de moneda provincial llamada “El Cuño”. La medida, lejos de calmar los ánimos, terminó envuelta en sospechas. La adulteración y falsificación de moneda se volvió el símbolo de una administración cuestionada. Según la narración histórica publicada en La Revista de Buenos Aires, el 29 de abril de 1824, hacia las tres de la tarde, una multitud comenzó a reunirse en la plaza principal de Mendoza, frente a las casas consistoriales y la residencia del gobernador Molina, acusándolo públicamente por la crisis monetaria. El pueblo exigió un Cabildo abierto. La campana fue echada al vuelo y la sala capitular se llenó de vecinos. Allí apareció una figura central: el doctor Juan Agustín Maza, antiguo diputado mendocino en el Congreso de Tucumán de 1816, jurista y orador de enorme prestigio. La crónica lo presenta como uno de los hombres destacados de aquella jornada, cuando la multitud decidió separar del mando a Molina. Maza propuso una salida inesperada: organizar el Poder Ejecutivo bajo la forma de un triunvirato, inspirado en la tradición republicana romana. La elección recayó en Juan Agustín Maza, Buenaventura Aragón y Juan Agustín Videla, quienes juraron ante el Cabildo. La escena fue casi cinematográfica: Maza salió a la galería alta, habló al pueblo reunido en la plaza y fue llevado en hombros hasta su casa, entre vivas, música militar y cohetes. Aquel episodio quedó recordado como una “revolución de un día”. Su duración política fue breve, pero su fuerza simbólica fue enorme: mostró el choque entre el viejo poder municipal heredado de la colonia y una sociedad que empezaba a reclamar nuevas formas de gobierno. No fue solo una protesta por monedas falsas; fue el estallido de una Mendoza que discutía su futuro, su economía, sus instituciones y el lugar del pueblo en la vida pública. El Cabildo de Mendoza, declarado lugar histórico nacional, había sido protagonista de hechos decisivos desde las invasiones inglesas, la Revolución de Mayo y la etapa sanmartiniana; por eso, que el conflicto de 1824 estallara allí tenía una enorme carga histórica. En esa tarde de abril, Mendoza vivió una postal intensa de su vida republicana temprana: campanas, plaza, acusaciones, moneda adulterada, discursos encendidos y un pueblo que, por unas horas, creyó poder derribar el último bastión del viejo orden. #Mendoza1824 #PedroMolina #JuanAgustínMaza #HistoriaDeMendoza #CabildoDeMendoza #MonedaMaldita #Cuyo #RevoluciónDeUnDía #HistoriaArgentina #MendozaAntigua #MendozAntigua #ArgentineHistory #MendozaHistory #PoliticalHistory #NumismaticHistory #LatinAmericanHistory

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