domingo, 24 de mayo de 2026

BELGRANO Y SU PRIMERA HERIDA MILITAR: LA DECEPCIÓN QUE LO HIZO RENUNCIAR ANTES DE VOLVER A DEFENDER BUENOS AIRES



Antes de convertirse en el creador de la Bandera y en uno de los grandes jefes de la Revolución, Manuel Belgrano vivió una experiencia militar amarga, casi desconocida, durante los años de las Invasiones Inglesas. Abogado, economista y funcionario del Consulado, no era un militar profesional, aunque desde 1797 había sido designado capitán de milicias urbanas de Buenos Aires. Él mismo reconocería años después que sus conocimientos militares eran muy limitados. Después de la primera invasión británica y de la Reconquista de Buenos Aires, Belgrano se incorporó al Regimiento de Patricios, bajo las órdenes de Cornelio Saavedra. Fue nombrado sargento mayor y comenzó a estudiar táctica y disciplina militar con gran empeño. Pero pronto chocó con la realidad interna del cuerpo: cuando se ofrecieron plazas rentadas para quienes quisieran actuar como soldados profesionales, la tropa mostró entusiasmo, pero las vacantes eran insuficientes. Belgrano propuso resolverlo por sorteo. La respuesta de un oficial fue irrespetuosa y desafiante. Esperó que sus superiores reaccionaran ante la insubordinación, pero nadie lo respaldó. Se sintió desautorizado y tomó una decisión tajante: renunció y regresó a sus tareas en el Consulado. Sin embargo, su alejamiento duró poco. Cuando los ingleses atacaron Buenos Aires por segunda vez, en 1807, Belgrano volvió a ponerse al servicio de la defensa. Esta vez actuó como ayudante de campo del coronel César Balbiani —también citado como Balviani—, un militar profesional que se convirtió en una de las figuras clave de la organización defensiva. La Facultad de Ciencias Económicas de la UNC recuerda que Belgrano fue adscripto a la plana mayor de Balbiani y participó como su ayudante durante la defensa de Buenos Aires. Balbiani y sus hombres se ubicaron primero en la zona del Riachuelo, cerca del antiguo puente de Gálvez, actual entorno del puente Pueyrredón. Pero el avance británico obligó a replegarse hacia el centro, después del combate de Miserere. Muchos soldados, agotados y desordenados, se dispersaron. Belgrano y Balbiani llegaron a la Plaza Mayor con pocos hombres, pero se sumaron a la organización de trincheras y defensas para proteger el corazón de la ciudad. El combate decisivo llegó en las calles. El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires recuerda que, el 5 de julio de 1807, los ingleses intentaron ingresar a la ciudad y fueron atacados desde casas y azoteas con todo tipo de proyectiles. Su objetivo era alcanzar la Plaza Mayor, pero al llegar a Santo Domingo recibieron el ataque de los Patricios y no pudieron resistir. Finalmente, el 7 de julio, el jefe británico John Whitelocke aceptó la rendición. Belgrano no sintió que hubiera combatido todo lo que deseaba. Su papel como edecán de Balbiani lo mantuvo más cerca de la coordinación que del choque directo. Pero su jefe lo elogió con fuerza: destacó su obediencia, su presencia de ánimo, su eficacia para abrir zanjas defensivas y su actuación en las calles próximas a Santo Domingo hasta la rendición de las fuerzas británicas. Así terminó el primer capítulo militar de Belgrano: con frustración, disciplina, aprendizaje y regreso inmediato al deber. Al día siguiente ya estaba otra vez en su escritorio del Consulado, pero algo había cambiado para siempre. Las Invasiones Inglesas lo habían empujado a una nueva dimensión: la del ciudadano que, sin haber nacido soldado, comenzaba a entender que la historia también se defendía con coraje. #ManuelBelgrano #InvasionesInglesas #RegimientoDePatricios #BuenosAires1807 #DefensaDeBuenosAires #CesarBalbiani #SantoDomingo #HistoriaArgentina #ProceresArgentinos #BuenosAiresAntigua #MendozAntigua #ArgentineHistory #BritishInvasions #OldBuenosAires #MilitaryHistory #Belgrano #HistoryLovers

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