jueves, 1 de octubre de 2026

1983: DE ILLIA A ALFONSÍN — VEINTE AÑOS ENTRE DOS ASUNCIONES Y EL REGRESO DE LA DEMOCRACIA


El 10 de diciembre de 1983, la Argentina volvió a tener un presidente radical en la Casa Rosada. Raúl Ricardo Alfonsín asumía la Presidencia exactamente veinte años después de la etapa iniciada por Arturo Umberto Illia el 12 de octubre de 1963. La comparación requiere una precisión histórica: no fueron veinte años exactos de ausencia radical del Poder Ejecutivo, porque Illia permaneció en el cargo hasta el golpe de Estado del 28 de junio de 1966; entre su derrocamiento y la llegada de Alfonsín transcurrieron poco más de diecisiete años. A comienzos de la década de 1980, mientras la última dictadura entraba en su etapa final, las trayectorias políticas de Illia y Alfonsín volvieron a cruzarse. Investigaciones académicas sobre la transición señalan que durante 1982 Illia retomó una presencia pública más activa y que su sector cordobés se aproximó al Movimiento de Renovación y Cambio encabezado por Alfonsín; de esa convergencia surgiría posteriormente el acuerdo político que llevó al cordobés Víctor Martínez a integrar la fórmula presidencial de la UCR en 1983.  En aquel clima cargado de incertidumbre, después de la Guerra de Malvinas y mientras comenzaban a reconstruirse los partidos políticos y la actividad pública, Illia dejó una reflexión que adquiriría una fuerza especial pocos meses después. En el reportaje atribuido a la revista Siete Días del 20 de octubre de 1982 expresó: “A los argentinos sólo nos hace falta práctica, ejercicio democrático. Para saber lo que es la democracia, con sus virtudes y sus defectos, hay que vivirla. Es como la vida: si no se vive la democracia, la libertad, la justicia, uno se está muriendo...”. La parte central de aquella frase fue citada años más tarde por el propio Alfonsín al recordar a Illia, confirmando que provenía de una entrevista periodística del expresidente. Illia no llegaría a presenciar el desenlace de aquella transición: murió en Córdoba el 18 de enero de 1983.   Nueve meses después, el 30 de octubre, millones de argentinos volvieron a elegir presidente después de más de siete años de dictadura. La fórmula Raúl Alfonsín–Víctor Martínez obtuvo el 51,75 % de los votos, frente al 40,16 % alcanzado por la fórmula justicialista Ítalo Luder–Deolindo Bittel.  Mandato que se extendería hasta julio de 1989. Aquella jornada marcó además el inicio del período democrático ininterrumpido que continúa desde entonces en la Argentina. Así, la vieja fotografía de aquellos años adquiere una dimensión histórica mayor: entre el presidente derrocado en 1966 y el dirigente que llegaría a la Casa Rosada en 1983 se condensaba buena parte de una época atravesada por golpes militares, gobiernos constitucionales interrumpidos, proscripciones, violencia política y, finalmente, el retorno de las elecciones democráticas. Illia murió antes de verlo; Alfonsín terminaría protagonizando aquella transición. Dos décadas separaban sus respectivas asunciones presidenciales y, en medio de ellas, una Argentina entera había atravesado uno de los períodos más convulsionados de su historia contemporánea. #ArturoIllia #RaúlAlfonsín #DemocraciaArgentina #HistoriaArgentina #UniónCívicaRadical #UCR #Argentina1983 #RetornoALaDemocracia #CasaRosada #MemoriaHistórica #ArgentineHistory #ArgentineDemocracy #RaulAlfonsin #ArturoIllia #Democracy #History #ArgentinaHistory Fuente de origen: revista Siete Días, reportaje a Arturo Umberto Illia, referencia fechada el 20 de octubre de 1982. La Hemeroteca Pública José Hernández de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires conserva la colección de Siete Días Ilustrados correspondiente a 1974-1985.  Datos históricos contrastados además con Casa Rosada, Dirección Nacional Electoral y estudios académicos sobre la transición democrática de 1982-1983. 

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