miércoles, 30 de septiembre de 2020

EL ÚLTIMO VUELO DEL “LOCO” DI PALMA: EL HOMBRE QUE DOMINÓ LAS CUATRO MARCAS Y CONVIRTIÓ LA VELOCIDAD EN LEYENDA — 30 DE SEPTIEMBRE DE 2000 —


Aquella tarde, en un campo cercano a Carlos Tejedor, provincia de Buenos Aires, el automovilismo argentino perdió a uno de sus personajes más extraordinarios: Rubén Luis Di Palma tenía 55 años cuando el helicóptero Robinson R44 matrícula LV-WIF que pilotaba se precipitó a tierra mientras regresaba hacia Arrecifes. Había nacido allí el 27 de octubre de 1944 y desde muy joven había hecho de la velocidad una forma de vida. Tras sus primeros pasos en las dos ruedas y el karting, llegó al Turismo Carretera en 1963 y el 31 de mayo de 1964, con apenas 19 años y siete meses, ganó la Vuelta de Arrecifes conduciendo una Chevrolet, convirtiéndose entonces en el vencedor más joven de la historia de la categoría.
 Su talento pronto desbordó las fronteras argentinas. En 1969 integró la histórica Misión Argentina de los Torino en las 84 Horas de Nürburgring, bajo la dirección deportiva de Juan Manuel Fangio y la conducción técnica de Oreste Berta; Di Palma compartió el Torino Nº 1 con Carmelo Galbato y Oscar Fangio.  En 1973 también llegó a uno de los templos mundiales del automovilismo: disputó las 24 Horas de Le Mans junto a Néstor García Veiga en una Ferrari 365 GTB/4.  En la Argentina construyó un palmarés impresionante: fue campeón de Turismo Carretera en 1970 y 1971 con Torino, de Sport Prototipo en 1971 y 1972, de Mecánica Argentina Fórmula 1 en 1974 y 1978, de TC2000 en 1983 y de Supercart en 1993.  Pero existe un récord que explica mejor que cualquier estadística su versatilidad: Di Palma consiguió ganar carreras de Turismo Carretera con las cuatro marcas clásicas que dividieron durante décadas las tribunas argentinas —Chevrolet, Dodge, Torino y Ford—, algo que la propia historia de la ACTC destaca especialmente.  Su último triunfo en TC llegó el 13 de septiembre de 1998 en Buenos Aires, manejando un Ford Falcon, cuando ya tenía 53 años; todavía seguía compitiendo y su última participación fue el 28 de mayo de 2000 en el autódromo Oscar Alfredo Gálvez.  Fuera de las pistas también parecía incapaz de vivir lejos de las máquinas: fue piloto de aeronaves y la Fundación Konex registra que en 1985 estableció una marca de distancia con un ultraliviano de fabricación propia y que al año siguiente cruzó la Cordillera de los Andes.  , como suele aparecer en algunas versiones— para ayudar a su hijo Marcos con la puesta a punto del Chevrolet Vectra de Top Race. El trabajo dio resultado: Marcos consiguió la pole position. Poco después, su padre emprendió solo el regreso en helicóptero, pero nunca llegó a destino.  Sobre las causas existe una precisión histórica importante: durante años se popularizó la afirmación de que una junta estadounidense había determinado directamente que Di Palma se había quedado dormido. El informe oficial de la Junta de Investigación de Accidentes de Aviación Civil argentina señala, en cambio, que un representante de la NTSB estadounidense colaboró con la investigación y que las inspecciones no revelaron anomalías técnicas evidentes; el motor también presentó signos compatibles con un funcionamiento normal.  El análisis consideró dos escenarios posibles: una indisposición que hubiera provocado un movimiento involuntario sobre el mando cíclico, o algún factor psicofisiológico o cansancio que hubiese generado somnolencia durante el vuelo. Años después, su hijo José Luis sostuvo públicamente esta segunda posibilidad y relató que su padre estaba realizando un tratamiento para adelgazar y había perdido alrededor de 14 kilos en pocas semanas; esa explicación corresponde al testimonio familiar y no debe confundirse con una conclusión médica definitiva del informe oficial.  Así terminó la vida de un hombre que había competido en prácticamente todos los escenarios que despertaban su curiosidad, desde el TC hasta Le Mans, Nürburgring y la Fórmula 5000 estadounidense. El apodo de “Loco” acompañó una carrera marcada por la audacia, aunque él mismo resumía sus límites con una frase que quedó asociada para siempre a su figura: “Soy loco, pero no como vidrio”. A más de un cuarto de siglo de aquel último vuelo, el apellido Di Palma continúa unido a las pistas a través de hijos y nietos, mientras Rubén Luis permanece como una de las figuras centrales de la memoria del automovilismo argentino. #RubénLuisDiPalma #ElLocoDiPalma #AutomovilismoArgentino #TurismoCarretera #Arrecifes #Torino #HistoriaDelAutomovilismo #Efemérides #30DeSeptiembre #Nürburgring #LeMans #MotorsportHistory #ArgentineMotorsport #RacingLegend #TurismoCarretera #HistoricRacing — Fuentes consultadas: ACTC, Museo Juan Manuel Fangio, Junta de Investigación de Accidentes de Aviación Civil/JST, Fundación Konex, La Nación y Carburando.

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