domingo, 18 de marzo de 2018

1937 - MARIO BRAVO, EL SENADOR DEL PUEBLO FRENTE AL FUEGO: UN ASADO, UNA ÉPOCA Y UNA ARGENTINA EN DISPUTA


Córdoba, 1937. En la casa de campo de Julio V. González, una escena aparentemente sencilla guarda una enorme potencia histórica: Mario Bravo, senador nacional por la Capital Federal, aparece preparando un asado. No está en el recinto, no está detrás de un atril, no está en una tribuna partidaria. Está junto al fuego, en tierra cordobesa, rodeado de compañeros, en uno de esos momentos donde la política también se vuelve amistad, conversación, pausa y humanidad. La descripción de la imagen difundida por el Archivo General de la Nación ubica la escena precisamente en Córdoba, en 1937, con Bravo preparando un asado en la casa de campo de Julio V. González. Mario Bravo no fue un dirigente menor. Nacido en La Cocha, Tucumán, el 27 de junio de 1882, fue abogado, poeta, narrador, periodista, legislador, orador parlamentario y una de las figuras centrales del socialismo argentino. El CeDInCI lo registra como dirigente político socialista, legislador y orador, y señala que en 1905 se doctoró en Derecho con una tesis sobre legislación del trabajo, concebida como una defensa de los derechos obreros. Su vida pública atravesó algunas de las décadas más intensas del país. Fue diputado nacional desde 1913, senador junto a Juan B. Justo en la década de 1920, y volvió al Senado entre 1932 y 1938, en plena llamada Década Infame, un período marcado por el fraude electoral, la crisis social, las tensiones laborales y el avance de los autoritarismos en el mundo. La propia historia política del Senado destaca a Mario Bravo y a Alfredo Palacios como dos voces socialistas que denunciaron la situación del pueblo trabajador durante aquellos años. Pero Bravo no solo habló de justicia social: la llevó al debate parlamentario. Impulsó legislación vinculada a los derechos del trabajador y de la mujer, presentó iniciativas sobre divorcio, derechos civiles femeninos y cooperativismo, y participó en debates centrales de la democracia argentina. También fue una figura ligada a la prensa socialista, especialmente a La Vanguardia, desde donde la palabra escrita se transformaba en herramienta política, denuncia y pedagogía pública. La casa de campo donde fue tomada esta fotografía pertenecía a Julio V. González, otro nombre fundamental de la vida intelectual argentina. Abogado, escritor y político socialista, González fue uno de los principales ideólogos de la Reforma Universitaria de 1918, participó en Córdoba como representante estudiantil de La Plata y llegó a ser presidente de la Federación Universitaria Argentina en 1919. Por eso esta imagen no muestra solamente un asado. Muestra un cruce de mundos: el socialismo parlamentario, la Reforma Universitaria, la cultura política de los años treinta, la vida rural cordobesa y esa costumbre argentina capaz de reunir alrededor del fuego a quienes discutían el destino del país. Allí, entre brasas y conversación, aparece otra dimensión de la historia: la de los hombres públicos fuera del mármol, lejos de la solemnidad, en un instante cotidiano que también habla de época. En 1937, mientras la Argentina debatía su rumbo entre democracia debilitada, desigualdad social y fuertes tensiones ideológicas, Mario Bravo seguía siendo una voz incómoda para los poderes establecidos. Su figura combinaba tribuna, pluma, ley, poesía y militancia. Y esta fotografía lo rescata en una escena profundamente argentina: un senador socialista, de raíces tucumanas, cocinando un asado en Córdoba, en la casa de un reformista universitario, mientras el país ardía en discusiones mucho más grandes que ese pequeño fuego encendido en el suelo. A veces, la historia no aparece en los grandes salones. A veces queda atrapada en una imagen humilde: un hombre agachado junto a las brasas, una reunión de campo, un grupo de miradas, una jornada cordobesa de 1937. Y detrás de esa simple escena, late una Argentina entera. Fuente de imagen: Archivo General de la Nación. #MarioBravo #JulioVGonzalez #HistoriaArgentina #ArchivoGeneralDeLaNacion #ArgentinaAntigua #CordobaArgentina #SocialismoArgentino #DecadaInfame #PoliticaArgentina #ReformaUniversitaria #AsadoArgentino #MemoriaHistorica #MendozAntigua #ArgentineHistory #OldArgentina #HistoricalPhotography #ArgentinePolitics #VintageArgentina #CulturalMemory #HistoryLovers


1965: LA FAMILIA COLLA QUE CABALGÓ LA MEMORIA VIVA DE JUJUY


En esta imagen detenida en 1965, una familia Colla aparece a caballo en San Salvador de Jujuy. No es una simple fotografía antigua: es una escena de identidad, territorio y dignidad. Dos personas miran desde la altura serena de sus monturas, con el paisaje jujeño detrás, como si la tierra misma estuviera hablando a través de ellas. La palabra Colla, también escrita muchas veces como Kolla en fuentes institucionales, remite a pueblos andinos profundamente vinculados al Noroeste argentino, especialmente a Jujuy y Salta. En Jujuy, el pueblo Kolla está presente en regiones como la Puna, los Valles y la Quebrada, territorios donde la vida rural, la crianza de animales, la agricultura, los tejidos, los caminos de altura y las ceremonias comunitarias forman parte de una memoria que no se apagó con el paso del tiempo. El INAI señalaba en 2018 la existencia aproximada de 158 comunidades del pueblo Kolla en Jujuy, organizadas territorialmente entre la región Puna y la región Valle y Quebrada. San Salvador de Jujuy, ciudad fundada en 1593 por Francisco de Argañaraz, fue desde temprano una escala estratégica entre el Alto Perú y Tucumán, un punto de paso, encuentro y frontera cultural. Pero mucho antes de la ciudad colonial, estas tierras ya formaban parte de un mundo andino milenario. La Quebrada de Humahuaca, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2003, conserva huellas de una ruta cultural utilizada durante unos 10.000 años, vinculada al Camino del Inca, al comercio, a los pueblos originarios y a las luchas históricas del Norte argentino. Por eso esta fotografía emociona: porque no muestra solamente un instante familiar. Muestra una forma de habitar el mundo. El caballo no es adorno; es camino, trabajo, distancia, comunicación. La ropa no es disfraz; es abrigo, uso diario, adaptación a la altura y al clima. La sonrisa no es pose; es presencia. Es la certeza de una cultura que resistió silencios, prejuicios, olvidos y transformaciones, pero siguió viva en los cerros, en los valles, en las manos que siembran, en los telares, en las coplas, en las ofrendas a la Pachamama y en la relación sagrada con la tierra. La cultura andina entiende el territorio como algo vivo. En el norte argentino, la Pachamama no es solo una celebración: es agradecimiento, ciclo agrícola, memoria familiar y vínculo profundo con la naturaleza. Desde el Ministerio de Cultura se recuerda que el 1 de agosto es una fecha central para la cultura andina, asociada a la Madre Tierra, al agradecimiento y a las ofrendas por lo recibido. Esta imagen de 1965 nos devuelve una Argentina profunda, muchas veces invisibilizada: la de los pueblos originarios que no pertenecen al pasado, sino al presente vivo de la Nación. Una familia Colla a caballo, en Jujuy, nos recuerda que la historia también se escribe en silencio, sobre senderos de tierra, bajo sombreros humildes, entre montañas antiguas y miradas que todavía cabalgan la memoria. #Jujuy, #SanSalvadorDeJujuy, #PuebloColla, #PuebloKolla, #CulturaAndina, #PueblosOriginarios, #MemoriaArgentina, #HistoriaArgentina, #HistoriaDeJujuy, #QuebradaDeHumahuaca, #PunaJujeña, #RaicesAndinas, #PatrimonioCultural, #ArgentinaProfunda, #FotografiaHistorica, #MendozAntigua #JujuyArgentina, #KollaPeople, #AndeanCulture, #IndigenousPeoples, #ArgentineHistory, #LatinAmericanHistory, #Andes, #CulturalHeritage, #HistoricalPhotography, #LivingMemory, #NativePeoples, #SouthAmericanHistory, #HeritagePhotography, #AncientRoutes, #AndeanHeritage


sábado, 17 de marzo de 2018

1917: EL DÍA EN QUE EL CLUB MENDOZA DE REGATAS QUEDÓ BAJO EL TIMÓN DE LA INTERVENCIÓN NACIONAL


En la imagen aparece Vicente Odóris, retratado con la solemnidad propia de las fotografías institucionales de comienzos del siglo XX: traje claro, corbata, gesto firme y mirada serena. No es solo un rostro antiguo. Es una puerta abierta a un momento clave de Mendoza, cuando el deporte, la política y la vida social de la provincia se cruzaban en un mismo escenario: el Lago del Parque. En 1917, Vicente Odóris fue nombrado presidente del Club Mendoza de Regatas por decreto de la Intervención Nacional. Aquel dato, breve pero poderoso, nos traslada a una Mendoza convulsionada, atravesada por tensiones políticas, disputas electorales y cambios profundos en la estructura del poder provincial. Ese mismo año, la provincia recibió una intervención federal decretada por el presidente Hipólito Yrigoyen el 24 de noviembre de 1917, en la antesala del ascenso del lencinismo y de una nueva etapa política mendocina. El Club Mendoza de Regatas ya era por entonces una institución joven, pero cargada de futuro. Había nacido el 17 de noviembre de 1909, avalado por un decreto del gobernador Emilio Civit, en el Lago del entonces Parque del Oeste. Su creación respondía a una idea moderna para la época: fomentar la actividad física, el remo, la vida al aire libre y el desarrollo de prácticas deportivas en una provincia que estaba construyendo su identidad urbana, social y recreativa. El escenario no era menor. El Parque General San Martín —originalmente Parque del Oeste— había sido creado en 1896 mediante la Ley 19 y diseñado con la intervención del paisajista francés Carlos Thays. Nació como una gran respuesta sanitaria, ambiental y urbana después del terremoto de 1861, en una ciudad que necesitaba defenderse de aluviones, epidemias y del clima árido. Aquel “pedregal” se transformó, con riego, forestación y visión de futuro, en el gran pulmón verde de Mendoza. Dentro de ese proyecto, el lago cumplía una doble función: belleza y utilidad. Era ornamento, espejo de agua, paseo social y, al mismo tiempo, reservorio para el riego. Allí encontró su lugar el Club Mendoza de Regatas, que con sus tribunas, embarcaderos, botes y reuniones sociales comenzó a darle vida deportiva al oeste mendocino. Con el tiempo, ese espacio se convertiría en una de las instituciones deportivas y sociales más emblemáticas de la provincia. Por eso, este retrato de Vicente Odóris no debe verse como una simple fotografía de archivo. Es el testimonio de una Mendoza en transición. Una provincia donde el poder político podía intervenir instituciones, donde el agua era sinónimo de desarrollo, donde el parque representaba modernidad y donde el deporte empezaba a ocupar un lugar central en la vida pública. En 1917, mientras la provincia se preparaba para una nueva etapa política, Regatas también navegaba sus propias aguas. Y Vicente Odóris quedó asociado a ese instante particular: el momento en que el club del lago fue conducido bajo el signo de una intervención nacional, en medio de una Mendoza intensa, agitada y profundamente histórica. Una imagen. Un nombre. Un decreto. Y detrás de todo eso, el eco de una provincia que seguía construyendo su destino entre árboles, agua, política y memoria. #MendozAntigua #VicenteOdoris #ClubMendozaDeRegatas #RegatasMendoza #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #ParqueGeneralSanMartin #ParqueDelOeste #Mendoza1917 #HistoriaArgentina #ArchivoHistorico #MemoriaMendocina #DeporteMendocino #Remo #LagoDelParque #OldMendoza #MendozaHistory #ArgentineHistory #HistoricPhoto #RowingHistory #VintageArgentina #HistoricalMemory


CUANDO LA PATRIA FORMÓ EN PLAZA DE MAYO: LOS GRANADEROS DE SAN MARTÍN Y EL SILENCIO SAGRADO DEL 17 DE AGOSTO


17 de agosto de 1968. Plaza de Mayo, Buenos Aires. En el corazón histórico de la Argentina, frente al Cabildo y bajo la mirada solemne de los edificios que guardan la memoria nacional, el Regimiento de Granaderos a Caballo “General San Martín” formó parte del acto central en homenaje al 118º aniversario de la muerte del Libertador. La imagen resume mucho más que una ceremonia militar. Es una postal de respeto, disciplina y memoria. Los granaderos, montados con uniforme de gala, aparecen como una continuidad viva de aquel cuerpo creado por José de San Martín el 16 de marzo de 1812, cuando la independencia todavía era una empresa incierta y el continente empezaba a soñar con romper sus cadenas. San Martín no fundó solamente un regimiento. Forjó una escuela de honor, coraje y deber. Aquellos hombres serían protagonistas del Combate de San Lorenzo y de la gran epopeya libertadora que cruzó montañas, abrió caminos imposibles y dejó su huella en la historia de Argentina, Chile y Perú. En 1968, más de un siglo después de la muerte del Padre de la Patria en Boulogne-sur-Mer, Francia, los Granaderos volvieron a ocupar el centro simbólico de la Nación. Plaza de Mayo no era un escenario cualquiera: allí late la memoria de la Revolución de Mayo, de los actos populares, de los grandes duelos cívicos y de las decisiones que marcaron el destino argentino. Cada caballo, cada sable, cada uniforme y cada formación parecían decir lo mismo: San Martín no pertenece solamente al pasado. Su figura sigue marchando en la memoria colectiva, en las ceremonias, en las plazas, en las escuelas, en los monumentos y en esa guardia silenciosa que todavía custodia su legado. Aquel 17 de agosto de 1968, la Argentina no solo recordó la muerte de un hombre. Evocó la permanencia de un símbolo. Porque San Martín no se apaga en una fecha: vuelve cada vez que la Patria lo nombra, cada vez que los Granaderos forman en su honor y cada vez que una imagen antigua nos recuerda que la historia también desfila. #SanMartín #GranaderosACaballo #RegimientoDeGranaderos #PlazaDeMayo #BuenosAiresAntigua #HistoriaArgentina #ArchivoGeneralDeLaNación #17DeAgosto #PadreDeLaPatria #LibertadorSanMartín #MemoriaArgentina #PatrimonioHistórico #ArgentinaHistórica #Cabildo #CasaRosada #IndependenciaArgentina #ArgentineHistory #SanMartin #HistoricalArgentina #BuenosAiresHistory #MilitaryHistory #LatinAmericanHistory. Crédito Fotográfico: AGN


17 de marzo. Los guardianes del último adiós: el oficio silencioso que acompaña el dolor cuando todo parece derrumbarse. Día del funebrero, del embalsamador y del sepulturero.


Cada 17 de marzo, en Argentina, suele recordarse el Día del Funebrero, del Embalsamador y del Sepulturero, una fecha dedicada a reconocer a quienes trabajan en uno de los momentos más duros de la vida humana: la despedida de un ser querido. Son oficios discretos, casi siempre invisibles para la mayoría, pero esenciales cuando llega la hora del dolor, del duelo y de la memoria. La imagen elegida para acompañar esta fecha tiene una fuerza especial: “Curioso entierro de un angelito. San Francisco del Monte de Oro, San Luis, abril de 1926”. Más que una simple fotografía antigua, parece una ventana a una sensibilidad de otro tiempo. Allí se ve a un grupo numeroso reunido en un paisaje rural, entre adultos, niños, jinetes y mujeres vestidas de luto claro y oscuro, alrededor de lo que fue una ceremonia funeraria infantil. La escena conmueve porque no retrata solo una muerte, sino también una comunidad completa acompañando el tránsito de una vida brevísima. Ese detalle del “angelito” no es menor. En gran parte de América Latina existió durante siglos la tradición del velorio del angelito, un rito funerario infantil de origen hispánico que entendía la muerte de los niños pequeños como un paso directo al cielo, por considerarlos inocentes y libres de pecado. Distintos estudios y trabajos museográficos señalan que estos rituales tenían una dimensión profundamente simbólica, religiosa y comunitaria, y que muchas veces se diferenciaban claramente de los funerales de adultos por sus colores, sus cantos, sus flores y el sentido espiritual que se les daba. Por eso esta efeméride no solo invita a homenajear a quienes preparan una sepultura, conservan un cuerpo o sostienen un sepelio. También nos enfrenta con una verdad incómoda pero profundamente humana: hay personas cuya labor consiste en acompañar a los demás cuando el mundo se detiene. Funebreros, embalsamadores y sepultureros no trabajan con la muerte solamente; trabajan, sobre todo, con el respeto, la dignidad y la memoria de quienes quedan. #Efemerides #Funebrero #Embalsamador #Sepulturero #Memoria #Historia #SanLuis #Angelito #Archivo #MendozAntigua

1917 - EL JOCKEY CLUB DE MENDOZA: EL EDIFICIO QUE MIRABA A LA PLAZA SAN MARTÍN Y GUARDABA EL PULSO ELEGANTE DE UNA CIUDAD EN TRANSFORMACIÓN


Esta imagen de 1917 nos devuelve a una Mendoza de veredas tranquilas, árboles generosos, galerías con arcos y edificios que parecían hablar en voz baja de otra época. Frente a la Plaza San Martín, el edificio del Jockey Club formaba parte de ese corazón urbano donde se cruzaban la vida social, la política, el comercio, las tertulias, los negocios y la construcción simbólica de una ciudad que todavía estaba consolidando su rostro moderno. A comienzos del siglo XX, la Plaza San Martín ya era uno de los espacios más representativos de la Ciudad de Mendoza. Antes había sido conocida como Plaza Cobo y también como Plaza del Reloj, por la torre con reloj de cuatro caras que marcaba el ritmo cotidiano de la zona. Pero desde 1904, con la inauguración del monumento ecuestre al Libertador, el paseo quedó definitivamente unido al nombre de José de San Martín y a la memoria de la gesta andina. En ese entorno privilegiado, el Jockey Club no era solamente un edificio: era un punto de reunión, una postal de prestigio y un testimonio de la Mendoza que crecía después del terremoto de 1861. La ciudad nueva, trazada con amplias calles y plazas, empezaba a levantar construcciones que hablaban de modernidad, aspiraciones urbanas y vida institucional. La fotografía permite imaginar el clima de aquellos años: carruajes y primeros automóviles pasando cerca, hombres de traje entrando y saliendo, conversaciones bajo la sombra, diarios comentados en voz baja, negocios cerrados con un apretón de manos y una plaza que funcionaba como escenario público de la vida mendocina. El antiguo Jockey Club formó parte de esa arquitectura social de principios del siglo XX, cuando Mendoza miraba hacia el futuro sin abandonar las huellas de su pasado. Con el tiempo, la zona de la Plaza San Martín se transformó en uno de los sectores más activos del centro, rodeado de instituciones, bancos, comercios y edificios emblemáticos. Hoy, esta imagen no muestra solamente una fachada. Muestra una Mendoza que respiraba otro ritmo. Una ciudad que se vestía de elegancia, que hacía de sus plazas un punto de encuentro y que iba dejando, piedra sobre piedra, la memoria urbana que todavía nos conmueve. Porque cada arco, cada sombra y cada árbol de esta fotografía parecen repetirnos algo: la historia no desaparece; permanece esperando que alguien vuelva a mirarla. #JockeyClubMendoza #PlazaSanMartin #MendozaAntigua #MendozAntigua #MendozaHistorica #CiudadDeMendoza #HistoriaDeMendoza #ArquitecturaHistorica #PatrimonioMendocino #Mendoza1917 #PostalesDelPasado #MemoriaUrbana #Cuyo #ArgentinaAntigua #OldMendoza #HistoricMendoza #ArgentineHistory #UrbanHeritage #VintageArchitecture #CulturalHeritage #OldArgentina


1953: EL BORBOLLÓN, EL BALNEARIO PERDIDO DONDE MENDOZA SE REFRESCABA ENTRE AGUA, SOL Y MEMORIA


Hubo un tiempo en que El Borbollón no evocaba abandono ni silencio, sino verano, movimiento, risas, agua fresca y familias enteras buscando alivio bajo el sol mendocino. Esta imagen de 1953 rescata una escena casi olvidada: la pileta colmada, los bañistas dispersos en el agua, los niños jugando, los adultos conversando al borde del balneario y aquella arquitectura sencilla que rodeaba uno de los espacios recreativos más recordados del norte mendocino. La fotografía fue registrada y publicada como perteneciente al Balneario de El Borbollón en 1953. El Borbollón, ubicado en el departamento de Las Heras, formó parte de una Mendoza donde el agua no solo servía para regar viñedos, alimentar acequias o sostener la vida rural: también era descanso, salud, sociabilidad y paseo. En otros registros históricos del lugar se menciona que el antiguo hotel y balneario contaba con varias piletas de natación y que el agua provenía de pozos surgentes perforados en el mismo predio. También se recuerda que, en la década de 1930, el sitio estaba a unos 14 kilómetros de la ciudad de Mendoza y era elegido especialmente durante el verano por la frescura del ambiente. La historia del lugar se enlaza con un fenómeno natural profundamente mendocino: el agua que aparece donde la tierra se abre. Según registros históricos difundidos sobre el viejo hotel y balneario, tras el terremoto del 20 de marzo de 1861 habrían brotado numerosos ojos de agua potable en la zona, dando origen a un paisaje asociado a surgentes, baños y esparcimiento. Para mediados del siglo XX, cuando fue tomada esta imagen, los balnearios eran mucho más que piletas. Eran puntos de encuentro popular. Allí se mezclaban vecinos, familias, jóvenes, trabajadores, niños de vacaciones y visitantes que buscaban un día distinto lejos del polvo, el calor y la rutina. En una Mendoza todavía marcada por caminos tranquilos, veranos largos y una vida social más simple, El Borbollón era una pequeña postal de felicidad colectiva. La escena parece común, pero guarda una enorme fuerza histórica. Cada figura borrosa en el agua representa una época: trajes de baño modestos, tardes compartidas, meriendas al sol, charlas bajo la sombra, bicicletas o autos llegando por caminos del norte, y esa costumbre tan mendocina de convertir cualquier brote de agua en un lugar de vida. Hoy, al mirar esta fotografía, no vemos solamente una pileta antigua. Vemos una Mendoza que aprendía a disfrutar el tiempo libre, una comunidad que encontraba en el agua un refugio contra el verano, y un sitio cuyo nombre quedó ligado para siempre a la memoria de Las Heras. El Borbollón fue parte de esa geografía sentimental donde el agua, la tierra y la gente escribieron una historia que merece volver a contarse. Porque algunas imágenes no muestran ruinas: muestran lo que alguna vez estuvo lleno de voces. #MendozAntigua #ElBorbollon #LasHeras #MendozaAntigua #MendozaHistorica #HistoriaDeMendoza #BalnearioElBorbollon #Mendoza1953 #FotosAntiguas #MemoriaMendocina #PatrimonioMendocino #VeranoMendocino #ArgentinaAntigua #HistoriaArgentina #OldMendoza #VintageMendoza #HistoricMendoza #ArgentinaHistory #VintageArgentina #OldPhotos #CulturalHeritage #MendozaMemory


1925 - EL COLOSO DE MUROS QUE PALERMO ENTERRÓ BAJO UN PARQUE


Buenos Aires, 1925. Desde el aire, la Penitenciaría Nacional se ve como una ciudad encerrada dentro de otra ciudad: pabellones, patios, murallas, torres y corredores trazados con una precisión imponente. Donde hoy respira el Parque Las Heras, entre árboles, bancos, juegos y caminatas familiares, durante décadas funcionó una de las cárceles más emblemáticas, temidas y simbólicas de la Argentina. La imagen corresponde a una vista aérea de la Penitenciaría Nacional sobre la Avenida Las Heras, registrada en 1925 y conservada por el Archivo General de la Nación. Aquel edificio ocupaba el gran predio delimitado por la actual avenida Las Heras, Coronel Díaz, Juncal y Salguero, en una zona de Palermo que, cuando el penal comenzó a funcionar, todavía tenía mucho de descampado y quintas. La cárcel abrió sus puertas el 28 de mayo de 1877, cuando fueron trasladados más de 300 presos que hasta entonces se encontraban en los calabozos del Cabildo. Su diseño respondía al modelo panóptico inspirado en Jeremy Bentham: pabellones que convergían hacia un punto central de vigilancia, pensado para controlar cada movimiento dentro del encierro. Era una arquitectura del castigo, pero también del orden moderno de su época. Los internos eran alojados en celdas individuales durante la noche y trabajaban de día en talleres comunes bajo un régimen estricto, asociado al sistema auburniano, donde el silencio era parte de la disciplina. En su interior hubo imprenta, talleres, oficios, huertas, vigilancia permanente y también episodios que marcaron la memoria política y social del país. La Penitenciaría Nacional fue escenario de fugas célebres, ejecuciones y fusilamientos que dejaron una huella oscura en la historia argentina. Allí fueron fusilados, entre otros, Severino Di Giovanni y Paulino Scarfó en 1931, y el general Juan José Valle en 1956. Con el crecimiento de Buenos Aires, aquella mole carcelaria comenzó a quedar fuera de lugar. El barrio cambió, Palermo se pobló, la ciudad avanzó y el viejo penal terminó convertido en una presencia incómoda dentro de una zona cada vez más urbana. La demolición se concretó en los primeros años de la década de 1960 y, tiempo después, el predio dio paso al Parque Juan Gregorio Las Heras. Hoy, quienes caminan por ese parque tal vez no imaginan que bajo ese suelo hubo pasillos de encierro, torres de vigilancia, celdas, talleres, muros enormes y capítulos decisivos de la historia penal argentina. La fotografía de 1925 no muestra solamente un edificio desaparecido: muestra una Buenos Aires que ya no existe, una ciudad que sepultó parte de su pasado bajo el verde, pero que todavía conserva sus huellas en la memoria. #PenitenciariaNacional #ParqueLasHeras #BuenosAiresAntigua #Palermo #HistoriaArgentina #ArchivoGeneralDeLaNacion #FotosAntiguas #MemoriaUrbana #BuenosAires1925 #HistoriaDeBuenosAires #MendozAntigua #OldBuenosAires #UrbanHistory #ArgentineHistory #HistoricalPhotography #VintageArgentina #LostBuenosAires


🔥 LA MAMADERA IMPOSIBLE: EL AVISO DE 1898 QUE HOY PARECE INCREÍBLE


Hay publicidades antiguas que no solo venden un producto: abren una ventana directa a otra época. Esta imagen de la Cervecería Nacional, publicada en Caras y Caretas en 1898, es uno de esos documentos que hoy sorprenden, incomodan y obligan a mirar el pasado con atención. El aviso muestra a una mujer alimentando a un bebé con una mamadera conectada a una botella de cerveza. La escena, acompañada por una rima publicitaria, buscaba presentar la bebida como algo nutritivo, fuerte y beneficioso para la crianza. Vista desde el presente, la imagen resulta impactante: lo que entonces podía aparecer como argumento comercial, hoy sería impensable desde cualquier criterio médico o sanitario. Pero justamente allí está su valor histórico. Esta publicidad refleja un tiempo en el que los límites entre alimento, medicina, tónico, bebida energética y producto comercial eran mucho más difusos que en la actualidad. A fines del siglo XIX y comienzos del XX, muchos anuncios apelaban a promesas de fuerza, salud, vigor, nutrición y bienestar, incluso cuando esas afirmaciones no tenían el respaldo científico que hoy se exige. Caras y Caretas, nacida en Buenos Aires en 1898, fue una de las grandes revistas ilustradas de la Argentina moderna. Sus páginas mezclaban humor, política, literatura, crónica social, caricaturas, actualidad y publicidad. Fue una publicación masiva, visualmente poderosa, capaz de retratar los gustos, prejuicios, costumbres y aspiraciones de una sociedad en plena transformación. El aviso de Cervecería Nacional pertenece a ese universo gráfico donde la publicidad todavía estaba construyendo su lenguaje moderno. No se trataba solamente de mostrar una marca: había que llamar la atención, divertir, convencer y quedar grabado en la memoria del lector. Por eso abundaban las rimas, las escenas exageradas, los dibujos llamativos y los mensajes que hoy pueden parecer absurdos, pero que entonces formaban parte de una estrategia persuasiva muy común. La dirección que aparece en la pieza, Caridad 350, nos recuerda además una Buenos Aires de calles, comercios, fábricas, imprentas, cafés y talleres que crecía al ritmo de la inmigración, el consumo urbano y la prensa ilustrada. Era una ciudad donde las marcas empezaban a disputar espacio en diarios y revistas, mientras la publicidad se convertía en una nueva forma de hablarle al público. Hoy, esta imagen se lee de otra manera. Ya no como un consejo, sino como una advertencia sobre cuánto cambiaron la ciencia, la crianza, la medicina y la comunicación comercial. Lo que antes se presentaba con naturalidad, hoy sirve para entender los riesgos de la publicidad sin controles y la importancia de mirar críticamente los mensajes que prometen salud, fuerza o bienestar. Este anuncio no es una simple curiosidad gráfica. Es un testimonio de época. Habla de la Argentina de 1898, de la prensa ilustrada, de la llegada de la publicidad moderna, de las creencias populares sobre la alimentación y de un mundo donde muchas certezas actuales todavía no existían. Más de un siglo después, esta vieja página sigue provocando asombro. Porque la historia también se cuenta en los avisos. Y a veces, una publicidad antigua puede decirnos mucho más sobre una sociedad que un discurso entero. #PublicidadAntigua #CerveceriaNacional #CarasYCaretas #Argentina1898 #HistoriaArgentina #BuenosAiresAntigua #PublicidadHistorica #ArchivoHistorico #PrensaArgentina #RevistasAntiguas #CulturaPopular #HistoriaVisual #SigloXIX #MemoriaGrafica #MendozAntigua #VintageAdvertising #OldAdvertising #ArgentineHistory #BuenosAiresHistory #HistoricalAds #PrintCulture #VisualHistory #MagazineHistory #AdvertisingHistory


1950 🔥 CUANDO LA PATRIA SE PUSO DE PIE: LOS GRANADEROS DEVOLVIERON A SAN MARTÍN AL COLEGIO SAN JORGE


Hay fotografías que no muestran solamente un acto público: muestran una reparación histórica. Esta imagen nos lleva al Colegio San Jorge de Quilmes, en 1950, durante el clima nacional del Año del Libertador General San Martín, declarado por ley en homenaje al primer centenario de la muerte del Padre de la Patria. En la escena, soldados del Regimiento de Granaderos a Caballo proceden a colocar un nuevo busto del general José de San Martín en el mismo pedestal donde se había levantado el que fue destruido. No era una ceremonia más: era un acto de desagravio, una respuesta simbólica y colectiva ante una ofensa cometida contra la memoria del Libertador en el Colegio San Jorge de Quilmes. Según el registro bibliográfico de la UNSAM/CEDINPE, la Comisión Nacional Ley 13.661 organizó ese acto, realizado el 1 de octubre de 1950, y en esa ocasión habló el ministro de Educación Armando Méndez San Martín. El lugar también tenía su propia historia. El Colegio San Jorge —St George’s College— había sido fundado en Quilmes en 1898 por el reverendo J. T. Stevenson y, con el paso del tiempo, se convirtió en una de las instituciones educativas tradicionales de la comunidad bonaerense. La presencia de los Granaderos tenía una fuerza especial. No eran simples soldados en formación: representaban al cuerpo creado por San Martín el 16 de marzo de 1812, aquel regimiento que él organizó, educó y condujo, y que quedó ligado para siempre al nacimiento militar de la independencia sudamericana. San Martín había nacido en Yapeyú el 25 de febrero de 1778 y murió el 17 de agosto de 1850 en Boulogne-sur-Mer, Francia. Su figura, asociada a la independencia de Argentina, Chile y Perú, superó el tiempo para convertirse en una presencia moral de la Nación. Por eso, aquel busto no era solo bronce. Era memoria. Era respeto. Era la imagen de un país que, ante una afrenta, decidió reunirse para decir que el nombre de San Martín no se toca. Frente a alumnos, autoridades, vecinos y granaderos, el pedestal volvió a tener rostro: el del hombre que cruzó los Andes, renunció al poder y eligió la gloria silenciosa del deber cumplido. Aquel día, en Quilmes, la Patria no habló con discursos vacíos. Habló con presencia, con uniforme, con silencio solemne y con una imagen devuelta a su lugar. #SanMartín #JoséDeSanMartín #GranaderosACaballo #RegimientoDeGranaderos #ColegioSanJorge #Quilmes #AñoDelLibertador #HistoriaArgentina #PatriaArgentina #PadreDeLaPatria #MemoriaHistórica #ArchivoHistórico #ArgentinaAntigua #MendozAntigua #ArgentineHistory #SanMartin #ArgentineArmy #HistoricalMemory #VintageArgentina #HistoryLovers


viernes, 16 de marzo de 2018

1952 - LA ESCUELA QUE ABRIÓ SUS ARCOS AL FUTURO: ALMAFUERTE, UNA JOYA HISTÓRICA DE VILLA NUEVA


Esta imagen nos devuelve al año 1952 y al frente de la Escuela Almafuerte, ubicada en la calle Libertad, en el distrito de Villa Nueva, departamento de Guaymallén, Mendoza. Fundada en 1912, esta institución forma parte de esa historia silenciosa y profunda que no siempre aparece en los grandes libros, pero que vive en la memoria de generaciones enteras. Bajo esos arcos pasaron guardapolvos blancos, maestras de vocación firme, recreos de tierra, pizarrones de tiza, cuadernos prolijos, actos patrios, himnos, promesas a la bandera y miles de sueños infantiles que empezaron a mirar el mundo desde un aula mendocina. La Escuela Almafuerte no fue solamente un edificio escolar. Fue una puerta abierta al conocimiento en una Villa Nueva que crecía, cambiaba y se consolidaba como corazón social, comercial y político de Guaymallén. A comienzos del siglo XX, el departamento vivía un tiempo de expansión: caminos, comercios, familias, trabajo, ferrocarril, viñedos, talleres y barrios iban dando forma a una comunidad cada vez más activa. En ese escenario, una escuela era mucho más que una escuela. Era futuro. Era igualdad. Era la posibilidad de que los hijos de vecinos, trabajadores, comerciantes y familias humildes encontraran en la educación una herramienta para avanzar. El nombre Almafuerte también lleva una carga simbólica enorme. Remite a Pedro Bonifacio Palacios, el poeta y maestro argentino que escribió con fuerza moral, sensibilidad social y una voz inolvidable. Su célebre espíritu de resistencia, resumido en la idea de no darse por vencido ni aun vencido, dialoga perfectamente con la misión de toda escuela: enseñar a levantarse, a pensar, a crecer y a no rendirse. La fotografía de 1952 muestra mucho más que una fachada antigua. Muestra una época. Muestra una Mendoza donde la educación pública era centro de la vida barrial. Muestra un edificio que respiraba historia antes de que muchos de sus alumnos entendieran que ellos también estaban formando parte de ella. Cada pared, cada puerta y cada arco parecen guardar voces: la campana llamando a clase, los pasos apurados de los chicos, las maestras ordenando filas, los padres esperando en la entrada, las fechas patrias vestidas de escarapelas y los patios convertidos en pequeños escenarios de la memoria argentina. Hoy, al mirar esta imagen, no vemos solo una escuela de Villa Nueva. Vemos el esfuerzo de un pueblo por educarse. Vemos a Guaymallén construyendo identidad. Vemos a Mendoza formando ciudadanos desde sus aulas, sus barrios y sus instituciones. Porque hay edificios que no son solamente ladrillos. Son infancia. Son comunidad. Son patria chica. Y la Escuela Almafuerte, con sus arcos abiertos al tiempo, sigue siendo una de esas postales que nos recuerdan que la historia también se escribe con tiza, guardapolvo y memoria. #EscuelaAlmafuerte #VillaNueva #Guaymallén #Mendoza #MendozaAntigua #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #EducaciónPública #EscuelasHistóricas #MemoriaMendocina #PatrimonioMendocino #CulturaMendocina #FotosAntiguas #DécadaDe1950 #Año1952 #Almafuerte #PedroBonifacioPalacios #HistoriaArgentina #Infancia #AulasConHistoria #ArgentinaHistory #MendozaHistory #OldPhotos #HistoricSchools #PublicEducation #CulturalHeritage #VintageArgentina #HistoryLovers #SchoolMemories


Delantera de River con Angel Labruna, Walter Gómez y Felix Lousteau, 1952.


Imagen del Edificio del Banco de Mendoza, departamento de General Alvear. Inaugurado el 31 de Obtubre de 1946. (Foto del año 1952)


El Cura Gaucho que cabalgó hacia la santidad: por qué Brochero sigue emocionando a toda la Argentina. 16 de Marzo Festividad San José Gabriel Brochero


Cada 16 de marzo la Iglesia celebra a San José Gabriel del Rosario Brochero, el inolvidable Cura Brochero, nacido ese día de 1840 en Santa Rosa de Río Primero, Córdoba. Su memoria litúrgica se fijó en esa fecha —la de su nacimiento— y desde entonces su figura volvió a crecer todavía más en el corazón popular argentino. Murió el 26 de enero de 1914 en Villa del Tránsito, hoy Villa Cura Brochero, después de una vida entregada por completo a los más pobres, enfermo, ciego y marcado por la lepra que contrajo en su misión pastoral. Brochero no fue un sacerdote común. Recorrió las sierras a lomo de mula, se metió en parajes aislados, acompañó a los olvidados, asistió a enfermos y empujó obras que cambiaron la vida de la gente. La Iglesia argentina destaca que construyó caminos, escuelas, capillas, oficinas de correo y una célebre Casa de Ejercicios Espirituales inaugurada en 1877, desde donde impulsó una tarea espiritual y social que dejó una huella profunda en Traslasierra. Por esa cercanía con el pueblo, su figura quedó para siempre ligada a la imagen del “cura gaucho”. Su camino hacia los altares fue largo. El proceso de canonización comenzó en la década de 1960; san Juan Pablo II lo declaró venerable en 2004; fue beatificado el 14 de septiembre de 2013 en Villa Cura Brochero en una ceremonia presidida por el cardenal Angelo Amato; y finalmente fue canonizado el 16 de octubre de 2016 por el papa Francisco en la Plaza San Pedro. Con esa canonización, Brochero se convirtió en el primer santo que nació, vivió y murió en la Argentina, un dato que consolidó todavía más su dimensión histórica y espiritual. La elección del 16 de marzo como día de su fiesta también tiene un valor simbólico enorme: no se lo recuerda solo por su muerte, sino por el nacimiento de una vida que terminó transformando a miles. Hoy Brochero sigue siendo una de las figuras religiosas más queridas del país, admirado no solo por su fe, sino también por su capacidad de convertir el Evangelio en acción concreta, camino, abrazo y trabajo entre los más humildes. #CuraBrochero, #SanJoséGabrielBrochero, #CuraGaucho, #16DeMarzo, #Córdoba, #HistoriaArgentina, #Santoral, #Fe, #MemoriaHistórica, #MendozAntigua


16 de Marzo de 1925. El joven mexicano que cambió la historia de la humanidad: Luis Miramontes y la molécula que revolucionó al mundo


El 16 de marzo de 1925 nació en Tepic, Nayarit, Luis Ernesto Miramontes Cárdenas, uno de los científicos mexicanos más trascendentes del siglo XX. Ingeniero químico formado en la UNAM, su nombre quedó ligado para siempre a un hallazgo que transformó la medicina, la planificación familiar y la vida de millones de mujeres en todo el planeta. Murió en la Ciudad de México el 13 de septiembre de 2004, dejando un legado científico de alcance mundial. Aunque muchas veces se lo presenta como el “inventor de la píldora anticonceptiva”, la formulación más precisa es esta: Miramontes fue quien realizó en 1951 la síntesis de la noretisterona, el compuesto base del primer anticonceptivo oral sintético femenino. Lo logró con apenas 26 años, mientras trabajaba en Syntex, en un proyecto dirigido por George Rosenkranz y bajo la supervisión de Carl Djerassi. Años después, la primera píldora anticonceptiva sintética comenzó a venderse en Estados Unidos en 1961. Su aporte no fue menor ni secundario: el registro de patente en Estados Unidos consignó como coautores a Carl Djerassi, Luis Miramontes y George Rosenkranz, confirmando que el científico mexicano formó parte central de la invención. Por eso, más que una figura periférica, Miramontes debe ser recordado como uno de los protagonistas decisivos de un avance que modificó la historia social y científica del siglo XX. Además de ese descubrimiento extraordinario, Miramontes desarrolló una carrera académica y tecnológica de enorme peso. Estudió e impartió clases en la antigua Escuela Nacional de Ciencias Químicas, hoy Facultad de Química de la UNAM, y más adelante trabajó en investigación petroquímica, incluyendo cargos directivos en el Instituto Mexicano del Petróleo. La propia UNAM subraya que también dejó huella en campos como la química farmacéutica, agrícola y ambiental, y acumuló decenas de patentes a lo largo de su trayectoria. Su impacto fue tan grande que la Academia Mexicana de Ciencias consideró su invención como la contribución mexicana a la ciencia mundial más importante del siglo XX, según recordó la Facultad de Química de la UNAM. Y no es para menos: su trabajo no solo cambió un laboratorio, cambió la relación entre ciencia, salud, autonomía corporal y derechos reproductivos en todo el mundo. #LuisMiramontes, #México, #Ciencia, #Historia, #UNAM, #Química, #PíldoraAnticonceptiva, #Nayarit, #Innovación, #MendozAntigua


Rotisería y Bar de Coughi y Locatelli. Intersección de calles san Martín y Libertad, departamento de Godoy Cruz. (año 1952) Mendoza


Bernardo Nordemholz, director técnico de la expedición al Polo Norte, Buenos Aires 1914.


"La Sin Bombo", publicidad de cigarrillos. Caras y Caretas, 1922.


Armada Nacional. El Acorazado Moreno, el dreadnought Argentino, c.1927.


jueves, 15 de marzo de 2018

Vista exterior del Sanatorio Santa Teresa, ubicado en la intersección de calles Godoy Cruz y España. Ciudad de Mendoza. (año 1950)


Julieta Gómez Paz, sentada en el centro, rodeada de sus amigas, celebrando que se recibió de doctora en Filosofía y Letras, enero de 1934.


La Ramada, especialidad en platos criollos. Calle San Juan 1371. Ciudad de Mendoza. (año 1950)


Efemérides. 15 de marzo de 1924: nace en Alcorta, Santa Fe, José Ignacio Rucci, dirigente metalúrgico, secretario general de la CGT, asesinado a balazos en septiembre de 1973, luego de la elección de Perón como presidente. Foto: el presidente Lanusse recibe en su despacho a Rucci, y a Adelino Romero, secretario adjunto de la CGT.



15 de marzo de 1981 Muere Leonardo Castellani. Sacerdote católico argentino, escritor y periodista. Foto: Castellani en su biblioteca, enero de 1973.


Bar y Restaurante, Bolsa de Comercio. Ubicado en el subsuelo del edificio de calle España y Sarmiento. (año 1949) Ciudad de Mendoza


Rosaura Segovia de Traynor "relatando una de sus muchas anécdotas a su bisnieto, Abel Espinosa Viale", 1927.


Proyecto de limitación territorial de las Provincias de la República Argentina y demarcación de los Territorios Nacionales presentado por el Senador Nacional Nicasio Oroño al Congreso Nacional, 1869.


Obelisco en construcción, Buenos Aires, 5 de abril de 1936.


miércoles, 14 de marzo de 2018

Hospital Central de la Ciudad de Mendoza. (año 1947)


Cigarrillos armados y para armar. Revista Caras y Caretas, N° 41. 15 de julio de 1899.


Residencia España, ubicada en calle Alvear 161 del departamento de Lujan de Cuyo. Con 18 habitaciones con baño privado. (año 1947) Mendoza


Talleres Metalúrgicos Cóndor de I.N. Battistini y Cia. Ubicado en calle Rivadavia 825, departamento de Godoy Cruz. (año 1947) Mendoza


Aguateros cargando sus barriles en Av. 3 de abril y San Lorenzo, para repartir por la ciudad a $0,50 por barril. Corrientes, febrero de 1930.


Estadio de Boca Juniors, pocas semanas después de su inauguración. Buenos Aires, junio de 1940.


Línea de Subterráneo C, c.1935. Buenos Aires


martes, 13 de marzo de 2018

María Teresa Ansuini. Reina de la Vendimia del departamento de Maipú. (año 1946) Mendoza


Aspecto elegante de Viña del Mar, al fondo de la imagen se observa el Casino. (año 1945) Chile


El espléndido palacete del Señor Antonio Huespe, ubicado en la magnífica esquina de la Avenida Emilio Civit y Boulogne Sur Mer, frente a los portones de entrada al Parque General San Martín. (año 1945) Ciudad de Mendoza


La Quesería de Raggio Hnos. Ubicada en calle General Paz 294, esquina Patricias Mendocinas. Ciudad de Mendoza. (año 1945)


Plaza San Martín y edificio Kavanagh, Buenos Aires 1940.


Reconstrucción histórica de Recoleta hacia el siglo XIX, previo a su modernización. Buenos Aires, S/F.


En la Plaza de Congreso a escenas como esta dio lugar la novedosa caída de la nieve de junio de 1918.


lunes, 12 de marzo de 2018

Cacería del Zorro, efectuada en el Club Hípico de San Rafael. (año 1944) Mendoza


Personal Superior de subalterno de la Policía del departamento de San Martín. Preside el Jefe Político Don Eutimio Perez. (año 1944) Mendoza


Creación de la Plaza del Congreso en 1910. Buenos Aires


Educación laica y matrimonio civil: dos cambios que hicieron crujir al país. En las sociedades, el planteo de revisiones profundas en su estructura generan fuertes debates.

La historia de la humanidad está sujeta a cambios ideológicos permanentes, fenómeno que nos caracteriza como seres pensantes y marca el destino de generaciones. La cultura va modificándose en dicha marcha al ritmo de los nuevos paradigmas. Así, mucho de lo que aceptamos hace algunos años como normal hoy parece terrible y decadente. Atravesamos uno de esos momentos críticos, en el que ni el humor se salva ante la vara de lo “políticamente correcto”. Situaciones que recuerdan a la advertencia de Ortega y Gasset, para quien “... una exageración es siempre la exageración de algo que no es...”.
Generalmente, estos momentos de turbulencia suelen verse reflejados en la legislación. En nuestro país el laicismo, que planteaba una separación clara entre Estado y Religión, generó momentos de tensión a fines del siglo XIX. 
Durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento, a pesar de ser el gran fomentador de la educación, no llegó a sancionarse una ley al respecto. Con Nicolás Avellaneda, su sucesor, tampoco. La situación era apremiante. Y semejante tarea quedó en manos de Roca, quien en 1881 -poco después de asumir su primer mandato- creó el Consejo Nacional de Educación y nombró a Sarmiento a cargo. Aun cuando ambos hombres se detestaban, Julio Argentino entendió que no podía dar tamaña responsabilidad a nadie más. Por su parte, el sanjuanino dejó de lado su orgullo y se puso a trabajar. Ese mismo año se llamó a un Congreso Pedagógico para tratar el tema y las discusiones sobre la Ley de Educación se extendieron por años. 
Los debates parlamentarios muestran que la norma causaba rechazo en gran parte de los representantes. Uno de los discursos más resonantes a favor de la ley fue el del diputado Emilio Civit, basando sus puntos en nuestra historia sin atacar al catolicismo. La 1.420 se volvió realidad. El desacuerdo llegó a extremos de tal desobediencia, por parte de miembros de la Iglesia Católica, que Roca terminó expulsando al nuncio apostólico del país -dándole 24 horas para abandonarlo- y rompiendo relación con el Vaticano. 
A pesar de todo esto la ley no elimina la educación religiosa, reservando un espacio en el art. 8, donde leemos: “La enseñanza religiosa solo podrá ser dada en las escuelas públicas por los ministros autorizados de los diferentes cultos, a los niños de su respectiva comunión, y antes o después de las horas de clase”. De todos modos condujo, en la práctica, hacia una enseñanza laica real. 
Diez años más tarde de haberse aprobado la norma, el noventa por ciento de los argentinos sabía leer y escribir: nuestro país resolvió el problema del analfabetismo antes que gran parte de Europa.
Otra de las grandes discusiones legales, que mantuvo en vilo a los argentinos, llegó cuatro años más tarde con la Ley de Matrimonio Civil. En este debate intervinieron grandes figuras, como Wilde, del Valle y Goyena. El liberalismo opositor se plegó al Gobierno para enfrentar a la facción católica, encabezada por Estrada. Entre los argumentos esgrimidos por los promotores de la norma se encontraba el de atraer a los inmigrantes de cualquier religión. Ante esto Estrada esgrimió en el Congreso: “... si hubiéramos de construir la República de manera que los inmigrantes, cualquiera fuese su procedencia, su manera de sentir y de pensar, nada encontraran que difiera de su modo de ser, fuera menester que así como se nos exige abstenernos de declararnos católicos, es decir de tener religión, se nos exigiera abstenernos de tener doctrinas, leyes, opiniones, artes, civilización y carácter, en una palabra; a fin de que la inmigración, aceptada para cultivar la tierra y afanarse en las industrias, pudiera desvirtuar por completo el carácter nacional, y convertir a la República en una inmensa factoría, gobernada desde un hotel...”. 
Las discusiones no quedaban en el Senado o en Diputados. En Mendoza el periódico “El Ferrocarril” de Nicolás Villanueva publicó en diversas entregas los artículos del proyecto. La prensa liberal presionaba para la sanción de la ley. Por entonces, salió a la luz un crimen horrendo que estremeció al país y cuyas crónicas llegaron hasta los periódicos españoles. El cura de Olavarría, Pedro Castro Rodríguez, estaba casado y había matado a su esposa e hija, una niña de diez años. Tras lo cual, falsificó documentos y consiguió un ataúd grande diciendo que se trataba de una mujer muy obesa y las sepultó juntas. “¡Espantoso debía ser ver a aquel monstruo arreglando a sus víctimas en el cajón! -leemos en “El Mosquito”, que cubrió la noticia en sus páginas-. ¡El miserable tuvo que sentarse sobre la tapa para hacer fuerza y poder hacer penetrar los tornillos! ¡¡¡Una vela alumbraba la horrorosa escena!!!”. Como el crimen tardó en descubrirse Castro Rodríguez celebró varios matrimonios luego del hecho. Una de las tapas de “El Mosquito” lo muestra rodeado de los fantasmas de sus víctimas llevando a cabo una ceremonia nupcial. 

Así, el abominable suceso fue utilizado para golpear a la Iglesia en esta contienda. Sin embargo, hubo quienes trataron de diferenciar los tantos. En el citado diario de Villanueva, por ejemplo, leemos una reflexión al respecto: “... El hombre no es la religión, y todos los crímenes que el hombre pueda cometer (...) no pueden (...) manchar la religión (...) Aún es más indigno e innoble el proceder de aquellos que, por la prensa o de palabra, injurian y calumnian a todos los sacerdotes en general por el pecado de uno...” (El Ferrocarril, Mendoza, 1888). 
El matrimonio civil fue aprobado, volviéndose el único con validez según nuestro derecho positivo, debiéndose verificar en presencia de un oficial público. Además, cualquier ministro religioso antes de celebrar alguna unión debía exigir el acta civil para no caer en dificultades penales. 
Como vemos, las discusiones apasionadas sobre la necesidad o no de nuevas leyes, no constituyen un fenómeno original entre los argentinos.
Esperemos acompañar con inteligencia los desafíos que plantea nuestra contemporaneidad, permitiendo a los debates tomar la altura intelectual de la que aún parecen carecer.   



Por Luciana sabina  
http://losandes.com.ar/article/view?slug=educacion-laica-y-matrimonio-civil-dos-cambios-que-hicieron-crujir-al-pais-l-sabina




Efemérides. 12 de Marzo de 1906. Muere Manuel Quintana.

Manuel Pedro Quintana nace en Buenos Aires, 18 de octubre de 1835 ,muere el 12 de marzo de 1906 fue un abogado, político y estadista argentino, presidente de la Argentina entre el 12 de octubre de 1904 y el 25 de enero de 1906, cuando delegó el mando en su vicepresidente José Figueroa Alcorta, muriendo poco después.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...