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domingo, 10 de abril de 2016

El mito de "la capilla de El Plumerillo Durante mucho tiempo se creyó que en ese antiguo oratorio, San Martín y sus jefes habían tomado misa. Mendoza

A casi 200 años de la campaña emancipadora realizada por el Ejército de los Andes, se sigue hablando acerca de algunos lugares y hechos sanmartinianos que, gracias al aporte de nuevas investigaciones, han revelado una historia diferente a la que siempre nos contaron en la escuela. Entre ellas se encuentra la capilla de El Plumerillo, que no tuvo vinculación con la gesta sanmartiniana.
Plumerillo vs. Campamento
Luego de la expulsión de los Jesuitas, el funcionario Manuel Segura tomó posesión de los terrenos y formó su hacienda.

Antiguamente, este paraje se distinguía como Alto Plumerillo y Bajo Plumerillo. El primero se ubicaba en lo que hoy es El Algarrobal y el segundo en donde actualmente se encuentra la capilla.
La zona en la que se estableció el campo de instrucción  del ejército fue bautizada por los vecinos con el nombre de El Campamento. A partir de 1940 se llamó El Plumerillo.
El mito decía...
La leyenda decía que durante el comienzo de la campaña libertadora, allá por 1816, el General San Martín visitaba  todos los domingos  una capilla que quedaba en las inmediaciones del campo de instrucción. A ese lugar, denominado la capilla de los Segura, acudían a los oficio religioso que era realizados por el vicario castrense Lorenzo Güiraldes.

El Libertador y sus camaradas de armas, asistieron a la renombrada capilla hasta mediados de enero de 1817, cuando se puso en marcha el Ejército de los Andes.
Una carpa como templo
Las misas comenzaron a  fines de 1816, en el campamento, bajo una gran carpa de color damasco carmesí con un altar móvil. 

Durante la mañana, se iniciaba la ceremonia religiosa dirigida por el vicario general castrense llamado Lorenzo Güiraldes.
Además del altar principal, se colocaban otros  más pequeños para los distintos batallones. Hoy se sabe que estos muebles habían sido construidos en la maestranza, por orden del padre Casimiro Albano.
La capilla antes de San Martín
Desde 1815 la familia Segura contaba con un pequeño oratorio particular. No existe evidencia documentada hasta la fecha que indique que San Martín haya estado en aquel sitio.

En 1823, Segura todavía no había terminado la construcción de la capilla. Esto consta en los expedientes sucesorios de don Clemente. Durante 1824, el canónigo Mastai Ferretti, quien más tarde sería el Papa Pío IX, llegó a nuestra provincia y ofreció un oficio religiosos en ese mencionado oratorio.El terremoto de 1861 destruyó totalmente esta capilla, reconstruida años después. 
En 1899, el profesor del Colegio Nacional Julio Leónidas Aguirre, resaltó el lugar donde se ubicó el glorioso campamento con el objeto de erigir un monumento; basándose en la tradición oral, añadió la capilla de los Segura como lugar sanmartiniano, fomentándose así el mito de que San Martín participaba de los oficios religiosos en ese lugar.
No solamente se equivocó en propagar este mito sino, también, en la ubicación del actual campo histórico El Plumerillo.
Fuente: http://www.losandes.com.ar/article/el-mito-de-la-capilla-de-el-plumerillo

miércoles, 18 de mayo de 2022

Monolitos y Pirámide en el Campo Histórico El Plumerillo. Lugar donde El Gral. San Martín concentró su ejército Libertador (año 1934) Mendoza


En este lugar, a fines de 1815 el general José de San Martín reunió los regimientos de los cuarteles de La Cañada , San Agustín y Santo Domingo para formar el Ejército de los Andes, con el que emprendió en 1817 la gloriosa Campaña Libertadora de Chile y Perú. Los terrenos de esta localidad -conocida como El Plumerillo por la abundancia de blancos penachos semejantes a plumeros- fueron cedidos en préstamo por el vecino Don Francisco de Paula de La Reta. El ingeniero Álvarez Condarco delineó el campamento y el brigadier Bernardo O'Higgins construyó los cuarteles definitivos. Desde aquí partieron las distintas columnas militares hacia Chile. El 9 de enero la primera, al mando del Teniente Coronel Cabot; el 14 de enero la segunda, dirigida por el Coronel Freire; el 18 de enero la del General Las Heras, rumbo a UspaIlata; el 19 y 20 de enero la Primera División comandada por el General Soler, hacia Los Patos (San Juan); el 21 y 22 de enero, la Segunda ,División, bajo las órdenes del General O'Higgins. Finalmente, el 24 de enero partió el General San Martín, reuniéndose con las dos divisiones principales en el valle de Aconcagua, rumbo a Santiago de Chile. Concluida la campaña, los cuarteles fueron desmontados, los materiales obsequiados a los pobres y los terrenos devueltos a sus dueños. En 1841, durante las luchas civiles, el campo volvió a concentrar tropas en las fuerzas unitarias de Lamadrid. Estas se enfrentaron más al sur con las fuerzas federales de Pacheco en la Batalla de Rodeo del Medio (24 de setiembre), la más cruenta de las guerras civiles del país, que definió la victoria de Rosas sobre los unitarios. El sitio permaneció olvidado durante más de 80 años y recién en 1935 fue revalorizado con un monumento que es pórtico de acceso. Los auténticos cañones que lo flanquean fueron fundidos en la maestranza de Fray Luis Beltrán. Ese mismo año se instaló una urna con las cenizas del General Gerónimo Espejo, que permanecieron en El Plumerillo hasta 1980, siendo luego trasladadas al Liceo Militar que lleva su nombre. El campo fue nuevamente remozado en 1995.


viernes, 19 de octubre de 2012

Monolitos y Piramide en el Campo Histórico El Plumerillo. Lugar donde El Gral. San Martín concentró su ejército Libertador (año 1934) Mendoza



En este lugar, a fines de 1815 el general José de San Martín reunió los regimientos de los cuarteles de La Cañada , San Agustín y Santo Domingo para formar el Ejército de los Andes, con el que emprendió en 1817 la gloriosa Campaña Libertadora de Chile y Perú.
Los terrenos de esta localidad -conocida como ElPlumerillo por la abundancia de blancos penachos semejantes a plumeros- fueron cedidos en préstamo por el vecino Don Francisco de Paula de La Reta.
El ingeniero Alvarez Condarco delineó el campamento y el brigadier Bernardo O'Higgins construyó los cuarteles definitivos.

Desde aquí partieron las distintas columnas militares hacia Chile. El 9 de enero la primera, al mando delteniente coronel Cabot; el 14 de enero la segunda, dirigida por el coronel Freire; el 18 de enero la delgeneral Las Heras, rumbo a UspaIlata; el 19 y 20 de enero la Primera División comandada por el general Soler, hacia Los Patos (San Juan); el 21 y 22 de enero, la Segunda ,División, bajo las órdenes delgeneral O'Higgins.
Finalmente, el 24 de enero partió el general San Martín, reuniéndose con las dos divisiones principales en el valle de Aconcagua, rumbo a Santiago de Chile.
Concluida la campaña, los cuarteles fueron desmontados, los materiales obsequiados a los pobres y los terrenos devueltos a sus dueños. En 1841, durante las luchas civiles, el campo volvió a concentrar tropas en las fuerzas unitarias de Lamadrid. Estas se enfrentaron más al sur con las fuerzas federales de Pacheco en la Batalla de Rodeo del Medio (24 de setiembre), la más cruenta de las guerras civiles del país, que definió la victoria de Rosas sobre los unitarios.
El sitio permaneció olvidado durante más de 80 años y recién en 1935 fue revalorizado con un monumento que es pórtico de acceso. Los auténticos cañones que lo flanquean fueron fundidos en la maestranza de Fray Luis Beltrán.
Ese mismo año se instaló una urna con las cenizas del general Gerónimo Espejo, que permanecieron en El Plumerillo hasta 1980, siendo luego trasladadas al Liceo Militar que lleva su nombre. El campo fue nuevamente remozado en 1995.

viernes, 9 de febrero de 2018

Efemérides. 9 de Febrero de 1847, muere el General Don Manuel Corvalán, Luchador de la Independencia Argentina.


En 1847 muere en Buenos Aires el general don Manuel Corvalán. Había nacido en Mendoza el 28 de mayo de 1774. Fue teniente gobernador de San Juan y encargado del equipo y armamento del ejército de los Andes y edecán de Juan Manuel de Rosas. Fue líder del Partido Federal de la Provincia de Mendoza. Posteriormente fue edecán del gobernador de la Provincia de Buenos Aires y virtual gobernante de toda la Argentina, Juan Manuel de Rosas. Hijo de un militar, de joven se trasladó a Buenos Aires, donde estudió en el Real Colegio de San Carlos; pero se negó a ser abogado como querían sus padres, y se dedicó al comercio.
Al producirse las Invasiones Inglesas, se unió a las fuerzas locales durante la Reconquista de Buenos Aires, y luego participó en la Defensa en el Batallón de Arribeños, participando en el Combate de Corrales de Miserere el 2 de julio de 1807 bajo las órdenes del Gral. Liniers. Casí toda la compañía de Corvalán quedó fuera de combate, y él se retiró salvando la bandera de su batallón en ese día y en los sucesivos hasta el 7, en que remontó su compañía uniformándola con sus recursos propios y los de sus amigos.

En 1809 se unió a las fuerzas del coronel Cornelio Saavedra en defensa de la autoridad de Santiago de Liniers, y más tarde formó parte del grupo que presionaba a favor de apoyar la independencia de España. Fue ascendido a teniente coronel. En 1810, la Primera Junta lo envió a San Luis, Mendoza y San Juan, con la comunicación oficial de la Revolución de Mayo, la exigencia de su reconocimiento por los cabildos de esas ciudades, y la invitación a elegir un diputado por cada una, que se incorporaría a la llamada Junta Grande. Meses después fue nombrado comandante del fuerte de San Rafael, última avanzada hacia el sur en la provincia de Cuyo. En 1811 fue nombrado comandante de fronteras de Mendoza.

A fines del año siguiente se le encargó reunir reclutas para los ejércitos patriotas, como el regimiento de Granaderos a Caballo. Como anécdota curiosa, ese fue el origen de la carrera militar del futuro caudillo federal Facundo Quiroga, que pronto volvió a La Rioja. Luego fue nombrado jefe del regimiento de Pardos y Morenos. San Martín le encargó del equipo, armamento y demás preparativos del ejército. En esta labor tan inteligente como difícil en esas circustancias, Corválan invirtió patrióticamente su patrimonio, y puede decirse que cooperó en primera línea a que San Martín pasase los Andes con ejército listo para combatir.

Cuando el Director Supremo Alvear intentó reemplazar a San Martín, fue uno de los pocos que aceptó la autoridad del coronel Gregorio Perdriel. Esa actitud le valió ser reemplazado por el coronel Toribio de Luzuriaga en mayo de 1815, tras la caída de Alvear.
No obstante, San Martín lo unió a su campamento de El Plumerillo y lo puso a cargo de funciones administrativas como jefe de la maestranza. Cuando el Ejército inició la campaña a Chile, lo dejó como jefe de lo poco que quedaba del ejército mendocino y de las instalaciones del Plumerillo. Fue fiscal en la causa contra Juan José y Luis Carrera, pero fue luego reemplazado por Bernardo de Monteagudo, que consiguió su ejecución. Al llegar la noticia de la derrota de Cancha Rayada, hizo un gran esfuerzo para poner a la provincia en condiciones de defenderse de un posible ataque realista. Durante la crisis política de principios de los años 20 se unió a los federales. Cuando Facundo Quiroga retuvo al regimiento mendocino que había atacado La Rioja, negoció con él la devolución de una parte del mismo.
Apoyó la revolución del general Bruno Morón, que derrocó al gobernador Pedro José Campos y colocó en el poder a Tomás Godoy Cruz. Éste lo envió a Chile, a pedir ayuda de ese país para hacer frente al general José Miguel Carrera, que estaba por atacar Mendoza; al fin y al cabo, la intención de Carrera era invadir Chile. Fue ascendido a coronel en 1822.
Al año siguiente intentó mediar entre el gobernador riojano Nicolás Dávila y la legislatura; el defensor de ésta, Facundo Quiroga, aceptó la mediación, pero Dávila la rechazó. Esa actitud llevó a la batalla de El Puesto, que llevaría al gobierno riojano a Facundo Quiroga.
Apoyó la revolución que llevó al poder a su amigo, el general José Albino Gutiérrez, y colaboró en su gobierno. Cuando éste fue derrocado por una revolución dirigida por Juan Lavalle y Juan de Dios Correas, se marchó a Buenos Aires. En Buenos Aires se hizo amigo del líder federal Manuel Dorrego. Por influencia de éste y de su primo, el gobernador de Mendoza Juan Rege Corvalán, fue electo diputado al Congreso Nacional en 1826. Se incorporó al mismo poco después de la sanción de la constitución unitaria, y se unió al círculo federal que dirigía Dorrego.

Cuando cayó el gobierno de Bernardino Rivadavia y el Congreso fue disuelto, el nuevo gobernador Dorrego lo nombró su edecán. A mediados de 1828 fue enviado a Santa Fe, donde fue diputado por Mendoza al Congreso federal, que terminó siendo una especie de asamblea consultiva. Como los demás miembros del mismo, condenó enérgicamente el derrocamiento y muerte de Dorrego por el general Lavalle. Fue el jefe de estado mayor del ejército de Estanislao López, con el que éste atacó a Lavalle y lo derrotó en la batalla de Puente de Márquez. Quedó en Buenos Aires, junto al nuevo líder federal, Juan Manuel de Rosas. Cuando éste fue elegido gobernador, lo nombró su edecán.

Acompañó a Rosas en la campaña contra la Liga del Interior en 1831. De regreso fue nombrado diputado por Mendoza a la convención de Santa Fe, y en su nombre firmó el Pacto Federal el 4 de enero de 1831.

Participó en la Campaña al Desierto de 1833, ocupando la famosa isla de Choele Choel sobre el río Negro con su regimiento.

Fue nuevamente edecán en la segunda gobernación de Rosas, que en 1837 lo ascendió a general. Asistió por años al Restaurador, ayudándole en las representaciones oficiales, en el control de la formación militar, en el campamento de Santos Lugares y en sus funciones diarias de gobierno. En sus últimos años fue diputado provincial; pero, dado que seguía siendo edecán del gobernador, casi no asistió a las sesiones.

jueves, 19 de abril de 2018

Foto familiar de principios del 1900, tomada en la casa del actual callejón Barrionuevo (departamento de Las Heras), la calle toma el nombre de ellos pues han vivido en ella generación tras generación desde el siglo XIX. (foto gentileza: Pedro Pablo Magliola)

Oriundos de Achiras (Cordoba) a comienzos del s. XIX se afincaron en la zona del Plumerillo, frente a la actual base aerea . Desde su chacra (la de la foto) mi tatarabuela Felipa Barrionuevo (1860-1945) vio cuando fallecio Jorge Newbery en su accidente de aviacion. En la foto se pueden ver izquierda de pie a mi tatarabuela Felipa Barrionuevo (1860-1945), descendiente de comechingones que fuera remediera y partera de todos sus vecinos por decadas. Junto a ella su esposo Feliciano Geronimo Vargas (1857-1916), sastre y cocinero, fue  expedicionario al desierto con Rufino Ortega en la columna que partio del fuerte de San Carlos y llego al Nahuel Huapi, el regreso desde la patagonia fue embarcado en la corbeta Uruguay desde Patagones a Buenos Aires, tras unos años como policia en esa ciudad volvio a su Mendoza se caso recien en 1886 con su prometida (Felipa Barrionuevo) que lo esperaba, viviendo toda su vida en la casa y chacra de  El Plumerillo en el actual callejon Barrionuevo

martes, 11 de enero de 2022

Entrada del Campo Histórico de El Plumerillo (c.1910) Provincia de Mendoza

El Campo de Instrucción de El Plumerillo originalmente era la finca de Clemente Segura, quien la cedió para facilitar la preparación de las huestes libertadoras de América. Allí se instaló el campamento de adiestramiento y preparación del Ejército de los Andes.




martes, 6 de junio de 2017

El Uruguayo que revolucionó la urbe mendocina El arquitecto Mauricio Cravotto se dedicó a organizar la ciudad y subsanar los problemas de planificación que, ocho décadas atrás, afectaban a la provincia.

Hace ochenta años, los funcionarios del Poder Ejecutivo de la provincia de Mendoza plantearon la necesidad de implementar un Plan de Regulación de la Ciudad y otros departamentos con el objetivo de proyectarse hacia el futuro.
Existía entonces una gran desorganización urbana, tanto en materia de planificación como edilicia, y  Mendoza no contaba con ningún edificio público que estuviese  a la altura de los que se encontraban en Buenos Aires y otras provincias. 
Fue un arquitecto uruguayo llamado Mauricio Cravotto quien, luego de presentarse en un concurso, propuso revolucionar el concepto urbanístico ciudadano. 
Arde la ciudad
Desde 1935, se planteó desde el Ejecutivo la intención de planificar la ciudad de Mendoza y sus departamentos. Pero pasarían más de cuatro años antes de que nuestra provincia sancionara la ley 1372, sobre el “Plan de Regulación de las ciudades villas de Mendoza”.  
Por aquel entonces, muy poco se había logrado para concretar edificios públicos; solamente habían quedado los cimientos de la proyectada casa de gobierno, en medio de la plaza Independencia, que mutiló este predio hasta 1942.
La casa de gobierno se encontraba en calle Rivadavia y otras oficinas públicas estaban distribuidos en distintos lugares de la ciudad.
Además existía un trazado improvisado de calles y jardines públicos, sin una regulación al respecto. La edificación invadía a pasos agigantados todos los espacios libres.
Esta ley pretendió proyectar hacia el futuro una nueva Mendoza. 
Un gran arquitecto del Uruguay
Mauricio Cravotto nació en Montevideo el 26 de setiembre de 1893. Sus padres fueron Antonio y Angelina Schiavón.
Desde muy joven se sintió atraído por la arquitectura y el urbanismo. Estudió en la Facultad de Matemáticas de esa ciudad y se graduó con medalla de oro en 1917. Un año después, fue distinguido con otro galardón dorado al obtener el primer premio organizado por la Sociedad de Arquitecto de ese país.  
Fue profesor en la Facultad y dirigió la cátedra de proyectos de arquitectura en especial de trazado de ciudades. Formó parte del Consejo directivo y también ocupó el puesto como Decano.
En 1929 proyectó el pabellón uruguayo para la Exposición Internacional de Sevilla de ese año y, posteriormente, fue el propulsor del Plan Regulador de Montevideo
Escribió varios libros relacionados al tema. Su casa, ubicada en calle Sarmiento de la ciudad de Montevideo, hoy es museo y sede de la fundación que lleva su apellido. Cravotto falleció el 14 de octubre de 1962.  
Su relación con la provincia de Mendoza nació a mediados de los 30’s cuando conoció a varios profesionales de esta región. 
Mendoza expectante

En la mañana de 10 de enero de 1941 se realizó en el despacho del intendente municipal, doctor Cruz Vera, el acto de apertura del concurso para la confección del plan regulador, reformador y de extensión de la ciudad de Mendoza. 
Varios fueron los proyectos presentados por los más grandes urbanistas de ese momento. Entre ellos, se encontraban títulos como “Farwest”, “Zanjón Amarillo”,  “Capital de Los Andes”, “Yuco”, “Plumerillo” y “Claveles Mendocinos”. 
Entre los participantes se encontraban Adolfo  Farengo, Fermín Bereterbide, Alberto Belgrano Blanco, los uruguayos Mauricio Cravotto y Juan Antonio Scasso, Alberto Coni Molina, Raúl J. Alvarez. También el descollante arquitecto suizo Le Corbusin y Pierre Jeanneret.
Los ganadores de aquel concurso fueron  Fermín Bereterbide, Alberto  Belgrano Blanco, Mauricio Cravotto y Juan Scasso, a quien se contrató de inmediato. 
Aunque Bereterbide, Belgrano Blanco y Scasso se proclamaron ganadores, fue el oriental Mauricio Cravotto quien proyectó  esta obra para Mendoza.
La aldea feliz
El proyecto consistía en  la habilitación de dos distribuciones principales (de Gobierno y Municipal) y otros núcleos de concentración. El Palacio de gobierno se localizaría en la zona de la Quinta Agronómica -actual emplazamiento- mientras tanto el Edificio  Municipal se ubicaría en los terrenos del ferrocarril, por entonces denominado Pacífico.
Con ventajas funcionales y simbólicas, la proyección ubicaba los dos espacios más singularmente atrayentes del casco urbano mendocino.
Por una parte, se había dispuesto de edificios y espacios adecuados para el Poder Ejecutivo, la Legislatura y la Justicia. Además se tenía en cuenta el monumento a la Bandera, en la explanada cívica. La Universidad de Cuyo se encontraría más hacia el sur de dicho emplazamiento.
Por otra parte, la calle Mitre sería una arteria principal y se comunicaría con la plaza Independencia. Además de las otras vías de accesos, en ella se instalarían hoteles, pequeños negocios para turistas y lugares de distracción. Además de construir recovas, desde la calle Patricias Mendocinas se entraría por una galería - este y oeste-  a la plaza San Martín y por calle Necochea se llegaría al centro del vino, el que se fijaría en calle San Juan entre Buenos Aires y Entre Ríos.
El conjunto de la catedral estaría situado en la parte de los terrenos que ocupaba la estación del Trasandino.
Luego del golpe de estado de 1943, este proyecto no se pudo concretar totalmente. Sin embargo, durante el gobierno Justicialista (1946-1955) una parte de esta propuesta se puso en marcha. Al fin, se contruyó la Casa de Gobierno y el Palacio de Justicia.
Fuente: http://www.losandes.com.ar/article/el-uruguayo-que-revoluciono-la-urbe-mendocina?pic=0

lunes, 5 de julio de 2021

Aeroparque de la Ciudad de Mendoza, En el Challao. Actual "Base Condor". (foto año 1970).


A comienzos de los años sesenta la aeronáutica civil pública y privada había logrado un gran desarrollo en la provincia de Mendoza y por tal motivo se comenzó a estudiar la construcción de un nuevo aeródromo. Su objetivo principal era aliviar el creciente flujo de vuelos con destino a la vecina terminal aérea de El Plumerillo, la que ya en esos años, evidenciaba una tendencia a la congestión. Así, luego de varios relevamientos se eligió una zona desértica que se extendía al Noreste del Cerro de la Gloria, a unos quinientos metros del camino a El Challao. Allí, el terreno presenta una constitución rocosa, de excelente firmeza y gran resistencia al impacto. Asimismo, a pesar de encontrarse a escasos kilómetros de la capital, en ese entonces el enclave estaba libre de vegetación y no existia rastro alguno de población en sus alrededores. A fines de 1964 comenzaron las obras de movimiento de suelo, compactación y excavaciones y en menos de un año se inició la construcción tanto de la pista como de las principales edificaciones, todo ello a un ritmo feroz. La inauguración se produjo el 26 de noviembre de 1967 contando entonces la estación con las oficinas centrales, una torre de control, dos hangares y servicio de combustible aeronáutico. La pista inicialmente tuvo una longitud de 1.000 metros, a los que se agregaron otros 200 para las cabeceras Norte y Sur. Se previó un ancho de pista de 30 metros, con dos franjas de protección laterales de 10 metros cada una. Su pista era una de las más elevadas de la República, a 807 metros sobre el nivel del mar. En Julio de 1972 sería ampliada, extendiéndose las cabeceras hasta alcanzar un total de 1.800 metros de largo. 

Los primeros globos 

En Octubre de 1968, una comisión de estudios francesa visitó el aeroparque, para efectuar un relevamiento y trazado de planos con vistas a la realización de un proyecto binacional llamado EOLO que involucraría el lanzamiento desde tres bases en la Argentina, de pequeños globos de superpresión los cuales serían interrogados por un satélite durante su vuelo. Una vez comprobadas las adecuadas condiciones del terreno, en Abril del año siguiente, el Comando en Jefe de la Fuerza Aérea Argentina solicitó formalmente al Estado provincial la concesión de una porción de terreno ubicada en la cabecera norte del Aeroparque para establecer allí la mencionada estación. Conforme lo solicitado, la Provincia cedió el predio requerido en calidad de préstamo gratuito por cinco años prorrogables, a cuyo vencimiento las instalaciones construidas pasarían definitivamente al patrimonio mendocino. EOLO Aeroparque fue la primera de las tres estaciones construidas. Las otras dos se establecieron en el Aeropuerto de la Provincia del Neuquén y en Lago Fagnano (Tierra del Fuego), respectivamente. La operación de las mismas estuvo a cargo del Centre National d'Etudes Espatiales (CNES) de Francia y la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (CNIE) de Argentina. La base de lanzamiento era una estructura prefabricada, construida sobre una armadura transportable bajo diseño de la empresa francesa SONECTRO. Asimismo, por fuera de la estructura se instalaban cuatro deflectores de viento para facilitar las tareas de lanzamiento. Dadas las características de los materiales, la estación fue levantada con suma rapidez por lo que a principios de 1970 ya se encontraba practicamente terminada. Fue formalmente inaugurada el 15 de marzo de 1970, con la presencia de autoridades de la Dirección Provincial de Aeronáutica y de ambas agencias espaciales. Los lanzamientos se iniciaron con una frecuencia de cuatro globos por día, en julio de 1971 y continuaron durante el resto de ese año y parte del siguiente. En total -entre las tres estaciones- EOLO lanzó cerca de 500 balones, muchos de los cuales alcanzaron tiempos de vuelo de hasta un año, permitiendo la obtención por vez primera de importante información de los regimenes de viento en la baja estratósfera del hemisferio sur. Finalizado el proyecto, el CNES se retiró de las estaciones construídas, las que quedaron bajo total administración del comando de Regiones Aéreas de la Fuerza Aerea Argentina. No obstante, debido a su carácter estrictamente científico, EOLO Mendoza pronto fue transferida a la órbita de la CNIE, pero sin registrar actividad de relevancia por el siguiente lustro. Luego de siete años, se vuelven a utilizar las instalaciones del aeroparque para el operativo "Galaxia 79" (la denominación "Galaxia" seguida del año de su realización, era el nombre genérico dado a las campañas de lanzamiento de globos estratosféricos en Argentina) desde donde son lanzados con exito 5 globos estratosféricos de gran porte, 3 en abril y 2 en octubre. En 1980 la CNIE constituyó el Centro de Investigaciones y Desarrollos Espaciales Mendoza (CIDEM) que comenzó a funcionar a partir del 1 de septiembre. Este sub-organismo surgió de la vinculación de la CNIE con diversas facultades técnicas de la Universidad Nacional de Cuyo, con la que suscribió convenios generales de cooperación. Entre los logros destacados de dicho centro fue la articulación de un programa de lucha antigranizo (vital para los cultivos de la zona) la creación de una estación terrena para operar con satélites y la transformación del aeródromo en una moderna planta aeroespacial dada en llamar Base Aeroespacial Mendoza. Entre las primeras medidas tomadas para poner en marcha el proyecto se dispuso la reactivación definitiva de la vieja estación EOLO Aeroparque, y la construcción de una pista de 100 x 300 metros para el lanzamiento de globos estratosféricos. Para enero de 1981 el complejo ya estaba nuevamente en servicio y en septiembre se reanudaron los lanzamientos, en virtud del Operativo "Galaxia 81", en el cual participó la Dirección Provincial de Aeronáutica. En la imagen de abajo vemos reproducida una de las operaciones de lanzamiento sobre la pista del aeropuerto. Si bien no se poseen datos precisos de la fecha de la toma es probable que corresponda a los primeros lanzamientos realizados durante finales de los años 70's o principios de los 80's. La imagen de enorme valor histórico fue cedida gentilmente a StratoCat por el Sr. José Lucero. El sitio volvería a ser nuevamente utilizado para efectuar lanzamientos durante "Galaxia 82" pero sin embargo, las experiencias no pasaron de allí. A partir de entonces la estación EOLO quedó deteriorada y subutilizada con una mínima dotación de personal encargado de su custodia. Asimismo, la Base Aeroespacial Mendoza, pronto seguiría el mismo derrotero. Paradójicamente, al igual que las primeras, las ultimas operaciones con globos estratosféricos volvieron a tener al CNES como protagonista. Las campañas Pre-PORTS y PORTS destinadas a estudiar las ondas de gravedad atmosféricas en cercanias del cordón andino tuvieron lugar respectivamente en 1989 y 1990, marcando el final definitivo del uso del Aeroparque provincial como base de lanzamiento para estos ingenios. 

Un triste final 

Concurrente-mente, el volumen de operaciones hacia y desde Aeroparque cayó estrepitosamente a principios de los años noventa, llevando a las autoridades a considerar su cierre a pesar de las muchas iniciativas que desde la sociedad civil y a lo largo de toda la decada, se ofrecieron para evitarlo. Así, el deterioro de las instalaciones, la creciente población del sector -devenido en populoso barrio- y la infinidad de diversos usos que se le dió a diferentes sectores, llevaron a su cierre definitivo como estación aerea en enero de 2002. Actualmente el terreno ha sido asignado en forma exclusiva a la Policía de Mendoza, que lo utiliza como helipuerto, pista de aterrizaje y centro de adiestramiento táctico bajo el nombre de "Base Condor". Asimismo, lo que otrora fuera la estación EOLO, es utilizada por la Federación Mendocina de Asociaciones de Bomberos Voluntarios, como Escuela de Capacitación Bomberil, aunque como se puede apreciar en las imagenes, el estado del edificio es bastante calamitoso, destino compartido con su par de Lago fagnano, el cual a duras penas aún permanece en pie. Gran parte de lo escrito en la presente historia ha sido recogido de un compkletisimo articulo publicado por la revista LV de aviación cuyo autor es Gustavo Maron. Asimismo le agradecemos a Jose "Pepeu" Lucero por las excelentes imagenes que nos dió de las condiciones actuales de la estación. Mas información sobre las instalaciones EOLO se encuentra disponible en : Nos Premières années dans l'espace - http://homepage.mac.com/mbtc/sl/espace.html

domingo, 27 de noviembre de 2016

Catástrofes en la cordillera Los aviones estrellados entre nuestras montañas dejan un rastro negro: desde Benjamín Matienzo hasta “el milagro” de los rugbiers uruguayos, recordamos esos vuelos.

Hace unos días, un avión de corto alcance se estrelló cerca del paso de los Libertadores. Una persona murió. La avioneta Cessna T206H, perteneciente a la empresa JAC, provenía de Chile y se dirigía a la ciudad de Rosario.
Recordemos que en la cordillera de los Andes se han producido una cantidad de accidentes aéreos. En 1919, la  víctima fue el recordado Benjamín Matienzo.
Entre montañas, los restos de estos aviones permanecen como mudos testigos. 
El mártir de los Andes
El primer muerto que se cobró la cordillera de los Andes fue el teniente primero Benjamín Matienzo. 
Junto a Pedro Zanni y Antonio Parodi, Matienzo partió el 29 de mayo de 1919, desde la base aérea de los Tamarindos rumbo a Chile. Tras un temporal, sus dos compañeros regresaron a Mendoza pero él, que comandaba un Nieuport 28C1 - 165 HP del cuerpo Aéreo del Ejército Argentino, siguió adelante.
Su avión se estrelló en la Quebrada de Las Cuevas. Recién en noviembre de ese año fue hallado su cuerpo. 
Salvado por un niño
El 13 de junio de 1930, el avión Potez 25 de la aerolínea francesa Aeropostale, al mando de Henri Guillaumet, se estrelló en Laguna del Diamante (Mendoza), luego de enfrentar un temporal de nieve y viento.
La máquina había partido desde el aeropuerto Los Cerrillos en Santiago de Chile rumbo a Buenos Aires. Varios días después, el aviador fue hallado por un adolescente, quien le salvó la vida. 
Años para encontrarlos 
Dos años después de este suceso,  otro avión (esta vez, de la empresa estadounidense Panagra) se estrelló en el Cerro Tres Gemelos, a unos 40 kilómetros de Las Cuevas, en pleno mes de julio. 
La nave, un Trimotor Ford 5-AT-C denominado “San José”, estaba al mando de J.C. Robinson y transportaba a dos tripulantes y 6 pasajeros.
El vuelo número 535 partió desde Santiago de Chile rumbo a Mendoza para proseguir viaje a Buenos Aires. Todos perecieron y sus restos fueron encontrados en marzo de 1934.

Tragado por el Mercedario 
El 19 de junio de 1938, otro triste suceso enlutó a la aviación cuando un Boeing DC-2 llamado “Santa Lucia”, de la Linea Panagra, se estrelló cerca del Cerro Mercedario en la provincia de San Juan.
El avión se dirigía al aeropuerto de Arica (Chile). Los pilotos Donald Sheats y Robert Supple sucumbieron en aquel accidente. Varios años después sus cuerpos fueron rescatados. 
 Medio siglo después 
Uno de los más recordados accidentes en los Andes fue el del avión Lancasterian “Stardust” que se estrelló en el Cerro Tupungato. Recién en el 2000, durante un operativo, se recuperaron los cadáveres y partes de la nave. 
El siniestro se produjo el 2 de agosto de 1947, cuando un avión de la compañía British South American Airways despegó desde el aeropuerto de Ezeiza con destino a Chile. El vuelo SC- 59 había salido de Londres días antes.
La tripulación estaba integrada por el comandante Reginald Cook, su copiloto Hilton Cook, Donald Cheklin, Dennis Harmer y la auxiliar Iris Evans; junto a ellos viajaban 6 pasajeros. Todos perecieron en el acto.
El avión de los dólares 
El 17 de mayo de 1960, un Curtiss C-46F-1-CU de la aerolínea privada Transamerican Air Transport, se estrelló en el Cerro “El Sosneado”.
Este transporte de carga había despegado en Ezeiza, al mando del piloto Pedro Lafuente y de su copiloto Fermín Gómez, con destino a  Panamá. 
Popularmente, se lo conoce como “el avión de los billetes”, ya que llevaba de contrabando gran cantidad de dólares. Tiempo después de estrellarse, el avión fue descubierto por varios lugareños que no dijeron nada a las autoridades y se adueñaron de la valiosa carga.
Al parecer, uno de ellos empapeló con dólares una pared, mientras que los otros compraron algunos bienes. Luego, intervino la justicia.  
El fútbol de luto 
En enero de 2015 fueron redescubriertos en el Cerro “La lástima” (Linares, Chile) los restos del avión de pasajeros de la empresa LAN Chile que se estrelló el 3 de abril de 1961. En él viajaban 8 jugadores de fútbol del Club Green Cross, entre ellos, el argentino Eliseo Mauriño.
El bimotor DC -3 con matrícula CC- CLDP partió desde la Isla de Chiloé con destino a Santiago de Chile. Tras desviarse de rumbo, la nave chocó en uno de los cerros a unos 3.800 metros y se incendió dejando como saldo 24 muertos.
La peor tragedia 
Una de las mayores catástrofes aéreas en la cordillera se produjo el 5 de febrero de 1965, cuando el avión Douglas DC-6B-404 de LAN Internacional que se dirigía al aeropuerto de Montevideo (Uruguay) se estrelló en el Cerro Catedral - Cajón del Maipo (Chile).
La aeronave despegó de la capital chilena con 87 personas a bordo y a los pocos minutos de vuelo se precipitó en la cordillera pereciendo todos sus ocupantes.
Norteamericanos desaparecidos 
Un avión de la marina de Estados Unidos desapareció el 4 de agosto de 1969 con sus dos ocupantes: el capitán de fragata Ralph J. Touch y el capitán de corbeta James P. Kuhn, en la zona del Planchón.  
La máquina había partido desde Chile con rumbo al aeropuerto de Ezeiza.
Restos que aún persisten 
El 19 de octubre de 1971, a unos mil metros del Cristo Redentor, en el cerro Santa Elena, chocó un avión Douglas DC-6B de la aerolínea chilena LADECO (Lineas Aéreas del Cobre). El accidente pudo haber tenido características catastróficas porque se estrelló a unos 800 metros antes de la villa de Las Cuevas.
La máquina había salido desde “El Plumerillo” con destino al aeropuerto “El Chorrillo” en Santiago de Chile, transportando unos 12.500 kilos de ganado. Los tres tripulantes murieron en aquel accidente. Los restos aún se ven, esparcidos en aquella zona.
Tragedia de los uruguayos 
Se lo conoce como el “milagro de los Andes”. El 13 de octubre de 1972, partió desde Montevideo, la nave Fairchild Hiller 227 con destino a Santiago de Chile. El aparato transportaba 40 pasajeros, en su mayoría jugadores de rugby del Old Christians Club.Después de varias escalas, el vuelo despegó desde “El Plumerillo” hacia la zona del Planchón.
Una hora después del decolaje, la nave chocó entre el cerro El Sosneado y el volcán Tinguiririca. Allí, la tripulación y varios pasajeros murieron en el acto, pero 14 sobrevivieron a la catástrofe. 
Fuente: http://www.losandes.com.ar/article/catastrofes-en-la-cordillera

domingo, 22 de noviembre de 2015

Los Kennedy en Mendoza. En la cálida mañana del 18 de noviembre de 1965, arribó al aeropuerto internacional de El Plumerillo el entonces senador Robert Kennedy, acompañado por su esposa Ethel Skokel


El matrimonio fue recibido por miles de mendocinos. Veinte minutos después, los recién llegados subieron a un jeep y fueron acompañados por una larga caravana que partió hacia  el centro. 
En su recorrido, una multitud salió  a las calles para saludar al político estadounidense. Sin despreciar a nadie, Bob y señora estrechaban sus manos exponiendo su seguridad personal. Cuando llegaron a la ciudad, los Kennedy  se dirigieron a la sede del entonces Rectorado de la Universidad Nacional de Cuyo,  ubicado en la calle Rivadavia y 9 de julio.  
Allí fueron recibidos por  el rector Carlos Saccone. Después de la visita protocolar, partieron hacia la Casa de Gobierno  en donde lo esperaba el gobernador Francisco Gabrielli, quien invitó al senador norteamericano a firmar el libro de oro y pasó luego al despacho del mandatario en donde ambos tuvieron una amena conversación. Desde la Casa de Gobierno, la comitiva partió hacia la Escuela de Comercio Martín Zapata.
Cuando llegó Kennedy, las chicas de todos los cursos explotaron en gritos ensordecedores y rodearon a la figura Bob, quien realizó un discurso a los estudiantes. Desde allí partieron hacia el Golf Club Mendoza. Allí fueron recibidos por el Coro de Niños Cantores de Mendoza, del recordado maestro Víctor Volpe.
Entre otro de los itinerarios programados para los Kennedy fue la visita al monumento del Ejército de los Andes en el Cerro de la Gloria. Allí, en la explanada, el flamante Senador por New York rindió su homenaje al General José de San Martín. R.F.K sorprendió a todos al comentar varios aspecto de la personalidad del General San Martín y su campaña libertadora. Culminó con una célebre frase de Padre de la Patria: "Serás lo que debas ser o no serás nada".
Al finalizar este solemne acto, los visitantes partieron rumbo al barrio John F. Kennedy, -nombre del presidente y hermano del ilustre visitante-  de la ciudad capital, en donde fueron recibidos calurosamente por una multitud. Luego partió. 
Casi tres años más tarde de su visita a Mendoza, más precisamente, el 6 de junio de 1968, Robert Kennedy, quien se postulaba como candidato en las primarias para presidente en las elecciones de ese año, fue asesinado de un disparo en la cabeza en California, por el jordano nacido en Jerusalén, Sirhan Bishara Sirhan.

http://www.losandes.com.ar/article/los-kennedy-en-mendoza

lunes, 3 de septiembre de 2012

Aeroparque de la Ciudad de Mendoza, En el Challao. Actual "Base Condor". (foto año 1970).



A comienzos de los años sesenta la aeronáutica civil pública y privada había logrado un gran desarrollo en la provincia de Mendoza y por tal motivo se comenzó a estudiar la construcción de un nuevo aeródromo. Su objetivo principal era aliviar el creciente flujo de vuelos con destino a la vecina terminal aérea de El Plumerillo, la que ya en esos años, evidenciaba una tendencia a la congestión. 
Así, luego de varios relevamientos se eligió una zona desértica que se extendía al Noreste del Cerro de la Gloria, a unos quinientos metros del camino a El Challao. Allí, el terreno presenta una constitución rocosa, de excelente firmeza y gran resistencia al impacto. Asimismo, a pesar de encontrarse a escasos kilómetros de la capital, en ese entonces el enclave estaba libre de vegetación y no existia rastro alguno de población en sus alrededores. 
A fines de 1964 comenzaron las obras de movimiento de suelo, compactación y excavaciones y en menos de un año se inició la construcción tanto de la pista como de las principales edificaciones, todo ello a un ritmo feroz. La inauguración se produjo el 26 de noviembre de 1967 contando entonces la estación con las oficinas centrales, una torre de control, dos hangares y servicio de combustible aeronáutico. La pista inicialmente tuvo una longitud de 1.000 metros, a los que se agregaron otros 200 para las cabeceras Norte y Sur. Se previó un ancho de pista de 30 metros, con dos franjas de protección laterales de 10 metros cada una. Su pista era una de las más elevadas de la República, a 807 metros sobre el nivel del mar. En Julio de 1972 sería ampliada, extendiéndose las cabeceras hasta alcanzar un total de 1.800 metros de largo. 

Los primeros globos 

En Octubre de 1968, una comisión de estudios francesa visitó el aeroparque, para efectuar un relevamiento y trazado de planos con vistas a la realización de un proyecto binacional llamado EOLO que involucraría el lanzamiento desde tres bases en la Argentina, de pequeños globos de superpresión los cuales serían interrogados por un satélite durante su vuelo. Una vez comprobadas las adecuadas condiciones del terreno, en Abril del año siguiente, el Comando en Jefe de la Fuerza Aérea Argentina solicitó formalmente al Estado provincial la concesión de una porción de terreno ubicada en la cabecera norte del Aeroparque para establecer allí la mencionada estación. Conforme lo solicitado, la Provincia cedió el predio requerido en calidad de préstamo gratuito por cinco años prorrogables, a cuyo vencimiento las instalaciones construidas pasarían definitivamente al patrimonio mendocino. 
EOLO Aeroparque fue la primera de las tres estaciones construidas. Las otras dos se establecieron en el Aeropuerto de la Provincia del Neuquén y en Lago Fagnano (Tierra del Fuego), respectivamente. La operación de las mismas estuvo a cargo del Centre National d'Etudes Espatiales (CNES) de Francia y la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (CNIE) de Argentina. 
La base de lanzamiento era una estructura prefabricada, construida sobre una armadura transportable bajo diseño de la empresa francesa SONECTRO. Asimismo, por fuera de la estructura se instalaban cuatro deflectores de viento para facilitar las tareas de lanzamiento. Dadas las características de los materiales, la estación fue levantada con suma rapidez por lo que a principios de 1970 ya se encontraba practicamente terminada. Fue formalmente inaugurada el 15 de marzo de 1970, con la presencia de autoridades de la Dirección Provincial de Aeronáutica y de ambas agencias espaciales. Los lanzamientos se iniciaron con una frecuencia de cuatro globos por día, en julio de 1971 y continuaron durante el resto de ese año y parte del siguiente. 
En total -entre las tres estaciones- EOLO lanzó cerca de 500 balones, muchos de los cuales alcanzaron tiempos de vuelo de hasta un año, permitiendo la obtención por vez primera de importante información de los regimenes de viento en la baja estratósfera del hemisferio sur. 
Finalizado el proyecto, el CNES se retiró de las estaciones construídas, las que quedaron bajo total administración del comando de Regiones Aéreas de la Fuerza Aerea Argentina. No obstante, debido a su carácter estrictamente científico, EOLO Mendoza pronto fue transferida a la órbita de la CNIE, pero sin registrar actividad de relevancia por el siguiente lustro. Luego de siete años, se vuelven a utilizar las instalaciones del aeroparque para el operativo "Galaxia 79" (la denominación "Galaxia" seguida del año de su realización, era el nombre genérico dado a las campañas de lanzamiento de globos estratosféricos en Argentina) desde donde son lanzados con exito 5 globos estratosféricos de gran porte, 3 en abril y 2 en octubre. 
En 1980 la CNIE constituyó el Centro de Investigaciones y Desarrollos Espaciales Mendoza (CIDEM) que comenzó a funcionar a partir del 1 de septiembre. Este sub-organismo surgió de la vinculación de la CNIE con diversas facultades técnicas de la Universidad Nacional de Cuyo, con la que suscribió convenios generales de cooperación. Entre los logros destacados de dicho centro fue la articulación de un programa de lucha antigranizo (vital para los cultivos de la zona) la creación de una estación terrena para operar con satélites y la transformación del aeródromo en una moderna planta aeroespacial dada en llamar Base Aeroespacial Mendoza. 
Entre las primeras medidas tomadas para poner en marcha el proyecto se dispuso la reactivación definitiva de la vieja estación EOLO Aeroparque, y la construcción de una pista de 100 x 300 metros para el lanzamiento de globos estratosféricos. Para enero de 1981 el complejo ya estaba nuevamente en servicio y en septiembre se reanudaron los lanzamientos, en virtud del Operativo "Galaxia 81", en el cual participó la Dirección Provincial de Aeronáutica. En la imagen de abajo vemos reproducida una de las operaciones de lanzamiento sobre la pista del aeropuerto. Si bien no se poseen datos precisos de la fecha de la toma es probable que corresponda a los primeros lanzamientos realizados durante finales de los años 70's o principios de los 80's. La imagen de enorme valor histórico fue cedida gentilmente a StratoCat por el Sr. José Lucero
El sitio volvería a ser nuevamente utilizado para efectuar lanzamientos durante "Galaxia 82" pero sin embargo, las experiencias no pasaron de allí. A partir de entonces la estación EOLO quedó deteriorada y subutilizada con una mínima dotación de personal encargado de su custodia. Asimismo, la Base Aeroespacial Mendoza, pronto seguiría el mismo derrotero. 
Paradójicamente, al igual que las primeras, las ultimas operaciones con globos estratosféricos volvieron a tener al CNES como protagonista. Las campañas Pre-PORTS y PORTS destinadas a estudiar las ondas de gravedad atmosféricas en cercanias del cordón andino tuvieron lugar respectivamente en 1989 y 1990, marcando el final definitivo del uso del Aeroparque provincial como base de lanzamiento para estos ingenios. 

Un triste final 
Concurrentemente, el volumen de operaciones hacia y desde Aeroparque cayó estrepitosamente a principios de los años noventa, llevando a las autoridades a considerar su cierre a pesar de las muchas iniciativas que desde la sociedad civil y a lo largo de toda la decada, se ofrecieron para evitarlo. Así, el deterioro de las instalaciones, la creciente población del sector -devenido en populoso barrio- y la infinidad de diversos usos que se le dió a diferentes sectores, llevaron a su cierre definitivo como estación aerea en enero de 2002. 
Actualmente el terreno ha sido asignado en forma exclusiva a la Policía de Mendoza, que lo utiliza como helipuerto, pista de aterrizaje y centro de adiestramiento táctico bajo el nombre de "Base Condor". Asimismo, lo que otrora fuera la estación EOLO, es utilizada por la Federación Mendocina de Asociaciones de Bomberos Voluntarios, como Escuela de Capacitación Bomberil, aunque como se puede apreciar en las imagenes, el estado del edificio es bastante calamitoso, destino compartido con su par de Lago fagnano, el cual a duras penas aún permanece en pie. 

Gran parte de lo escrito en la presente historia ha sido recogido de un compkletisimo articulo publicado por la revista LV de aviación cuyo autor es Gustavo Maron. Asimismo le agradecemos a Jose "Pepeu" Lucero por las excelentes imagenes que nos dió de las condiciones actuales de la estación. Mas información sobre las instalaciones EOLO se encuentra disponible en : Nos Premières années dans l'espace - http://homepage.mac.com/mbtc/sl/espace.html