El 6 de abril de 1994, en medio de la guerra civil ruandesa, fue derribado el avión en el que viajaba el presidente Juvénal Habyarimana, junto al presidente de Burundi, Cyprien Ntaryamira, cuando se aproximaba a Kigali. Murieron todos sus ocupantes. A partir de ese atentado se abrió una de las etapas más oscuras y vergonzosas de la historia contemporánea: el comienzo del genocidio contra los tutsi en Ruanda, acompañado también por el asesinato sistemático de hutus moderados y opositores políticos. Para entender esa tragedia hay que mirar más atrás. Hutus y tutsis compartían lengua, territorio y largos siglos de convivencia, con diferencias sociales más complejas que una división “racial” rígida. Sin embargo, durante la dominación colonial —primero alemana y luego belga— esas diferencias fueron endurecidas y politizadas. Bélgica favoreció durante décadas a sectores tutsi en la administración, profundizando resentimientos que, con el tiempo, se transformaron en violencia, persecución y odio político. Entre 1959 y 1961 ya se había producido una oleada de matanzas y desplazamientos que expulsó a miles de tutsis del país. Tras la independencia, el poder quedó en manos de gobiernos dominados por la mayoría hutu. En 1973, Habyarimana, entonces ministro de Defensa, tomó el poder mediante un golpe de Estado. A comienzos de la década de 1990, la invasión del Frente Patriótico Ruandés (FPR), integrado en gran parte por exiliados tutsis, reabrió la guerra civil. Bajo presión interna e internacional, Habyarimana aceptó negociar y firmó los Acuerdos de Arusha, que preveían compartir el poder. Pero para los sectores extremistas hutu, ese acuerdo fue visto como una traición y una señal de debilidad. El asesinato de Habyarimana fue utilizado de inmediato como excusa para desatar una matanza planificada. Las primeras víctimas no fueron solo tutsis: también fueron asesinados hutus moderados, entre ellos la primera ministra Agathe Uwilingiyimana, así como diez soldados belgas de la fuerza de paz de la ONU que intentaban protegerla. En los días siguientes, el ejército, milicias extremistas como la Interahamwe y otros grupos organizados lanzaron una cacería masiva, barrio por barrio, pueblo por pueblo. En ese contexto, el gobierno interino hutu y las milicias paramilitares desempeñaron un papel central en las persecuciones y las matanzas. Conviene hacer una precisión importante: Jean Kambanda no organizó el atentado ni “creó” desde cero la Interahamwe el 6 de abril, pero sí fue una de las principales figuras políticas del gobierno genocida instaurado después, y más tarde sería condenado por genocidio y crímenes contra la humanidad. La violencia arrasó en apenas unas semanas: se estima que en alrededor de 100 días fueron asesinadas más de 800.000 personas, principalmente tutsis, aunque también miles de hutus moderados. La violencia sexual fue también una herramienta deliberada del genocidio. Miles de mujeres y niñas tutsis fueron violadas, esclavizadas o sometidas a embarazos forzados, y la justicia internacional reconoció después que la violación y la agresión sexual podían constituir actos de genocidio. Esa dimensión del horror no fue un exceso aislado, sino parte del mecanismo de destrucción física y social de una comunidad entera. La reacción internacional fue tardía y profundamente cuestionada. La misión de paz de la ONU, UNAMIR, ya estaba en Ruanda, pero carecía de mandato y medios suficientes. Peor aún: en pleno avance de las matanzas, el Consejo de Seguridad redujo drásticamente su presencia de unos 2.500 efectivos a solo 270, y solo más tarde aprobó un refuerzo que llegó demasiado tarde. Bélgica retiró a sus fuerzas tras el asesinato de sus soldados, y las grandes potencias evitaron una intervención decisiva cuando aún podía haberse salvado un número incalculable de vidas. El genocidio empezó a cerrarse recién cuando el FPR avanzó militarmente, tomó Kigali en julio de 1994 y derrotó al régimen genocida. Para entonces, el país estaba devastado y una parte enorme de la población tutsi había sido exterminada. Más de dos millones de personas huyeron del país durante o inmediatamente después de la matanza. Tres décadas después, Ruanda sigue siendo un símbolo estremecedor de hasta dónde puede llegar la humanidad cuando el fanatismo, la propaganda y la indiferencia internacional se combinan. #GenocidioDeRuanda #Ruanda1994 #MemoriaHistórica #NuncaMás #HistoriaDelSigloXX #CrímenesDeLaHumanidad #RwandaGenocide #RememberRwanda #NeverAgain #HumanRights #GenocideMemory #WorldHistory #AgainstHate #HistoryMatters #OnThisDay #TodayInHistory #HistoricalPhotos #VintagePhotography #HistoryLovers #ArchivePhoto #Retro #NostalgiaCore #OldPhotos #ThisDayInHistory #MendozAntigua
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
etiquetas
- Efemérides (8283)
- Otras Provincias (4606)
- Década de 1920 (2710)
- Curiosidades Históricas (2614)
- otros paises (2444)
- Década de 1930 (2372)
- Década de 1910 (1959)
- Sociales (1850)
- Década de 1970 (1798)
- Década de 1900 (1612)
- Década de 1940 (1497)
- Publicidades (1377)
- Deportes en el Recuerdo (1301)
- Década de 1950 (1218)
- Videos (1139)
- Década de 1960 (895)
- Década de 1980 (850)
- Letra chica (681)
- antes de 1900 (659)
- Moda (633)
- Vendimia (577)
- graduados (386)
- solo mujer (286)
- frases (247)
- policiales (236)
- Conociendo Mendoza (234)
- hechos hist. de Mza (221)
- Década de 1990 (209)
- Pioneros de la Vitivinicultura en Mendoza (204)
- Mendoza desde Arriba (110)
- Toponimias (87)
- década del 2000 (77)
- coloreadas (37)
- portadas (37)
- el mundo desde arriba (31)
- bienes patrimoniales (25)
- Constitución de Mendoza (12)
- boletin oficial (12)
- gastronomia (10)
- Joyas sobre Ruedas (5)
- edificios religiosos (3)
lunes, 6 de abril de 2020
El 6 de Abril de 1994. El día en que Ruanda cayó al abismo: el crimen que desató uno de los genocidios más brutales del siglo XX
El 6 de abril de 1994, en medio de la guerra civil ruandesa, fue derribado el avión en el que viajaba el presidente Juvénal Habyarimana, junto al presidente de Burundi, Cyprien Ntaryamira, cuando se aproximaba a Kigali. Murieron todos sus ocupantes. A partir de ese atentado se abrió una de las etapas más oscuras y vergonzosas de la historia contemporánea: el comienzo del genocidio contra los tutsi en Ruanda, acompañado también por el asesinato sistemático de hutus moderados y opositores políticos. Para entender esa tragedia hay que mirar más atrás. Hutus y tutsis compartían lengua, territorio y largos siglos de convivencia, con diferencias sociales más complejas que una división “racial” rígida. Sin embargo, durante la dominación colonial —primero alemana y luego belga— esas diferencias fueron endurecidas y politizadas. Bélgica favoreció durante décadas a sectores tutsi en la administración, profundizando resentimientos que, con el tiempo, se transformaron en violencia, persecución y odio político. Entre 1959 y 1961 ya se había producido una oleada de matanzas y desplazamientos que expulsó a miles de tutsis del país. Tras la independencia, el poder quedó en manos de gobiernos dominados por la mayoría hutu. En 1973, Habyarimana, entonces ministro de Defensa, tomó el poder mediante un golpe de Estado. A comienzos de la década de 1990, la invasión del Frente Patriótico Ruandés (FPR), integrado en gran parte por exiliados tutsis, reabrió la guerra civil. Bajo presión interna e internacional, Habyarimana aceptó negociar y firmó los Acuerdos de Arusha, que preveían compartir el poder. Pero para los sectores extremistas hutu, ese acuerdo fue visto como una traición y una señal de debilidad. El asesinato de Habyarimana fue utilizado de inmediato como excusa para desatar una matanza planificada. Las primeras víctimas no fueron solo tutsis: también fueron asesinados hutus moderados, entre ellos la primera ministra Agathe Uwilingiyimana, así como diez soldados belgas de la fuerza de paz de la ONU que intentaban protegerla. En los días siguientes, el ejército, milicias extremistas como la Interahamwe y otros grupos organizados lanzaron una cacería masiva, barrio por barrio, pueblo por pueblo. En ese contexto, el gobierno interino hutu y las milicias paramilitares desempeñaron un papel central en las persecuciones y las matanzas. Conviene hacer una precisión importante: Jean Kambanda no organizó el atentado ni “creó” desde cero la Interahamwe el 6 de abril, pero sí fue una de las principales figuras políticas del gobierno genocida instaurado después, y más tarde sería condenado por genocidio y crímenes contra la humanidad. La violencia arrasó en apenas unas semanas: se estima que en alrededor de 100 días fueron asesinadas más de 800.000 personas, principalmente tutsis, aunque también miles de hutus moderados. La violencia sexual fue también una herramienta deliberada del genocidio. Miles de mujeres y niñas tutsis fueron violadas, esclavizadas o sometidas a embarazos forzados, y la justicia internacional reconoció después que la violación y la agresión sexual podían constituir actos de genocidio. Esa dimensión del horror no fue un exceso aislado, sino parte del mecanismo de destrucción física y social de una comunidad entera. La reacción internacional fue tardía y profundamente cuestionada. La misión de paz de la ONU, UNAMIR, ya estaba en Ruanda, pero carecía de mandato y medios suficientes. Peor aún: en pleno avance de las matanzas, el Consejo de Seguridad redujo drásticamente su presencia de unos 2.500 efectivos a solo 270, y solo más tarde aprobó un refuerzo que llegó demasiado tarde. Bélgica retiró a sus fuerzas tras el asesinato de sus soldados, y las grandes potencias evitaron una intervención decisiva cuando aún podía haberse salvado un número incalculable de vidas. El genocidio empezó a cerrarse recién cuando el FPR avanzó militarmente, tomó Kigali en julio de 1994 y derrotó al régimen genocida. Para entonces, el país estaba devastado y una parte enorme de la población tutsi había sido exterminada. Más de dos millones de personas huyeron del país durante o inmediatamente después de la matanza. Tres décadas después, Ruanda sigue siendo un símbolo estremecedor de hasta dónde puede llegar la humanidad cuando el fanatismo, la propaganda y la indiferencia internacional se combinan. #GenocidioDeRuanda #Ruanda1994 #MemoriaHistórica #NuncaMás #HistoriaDelSigloXX #CrímenesDeLaHumanidad #RwandaGenocide #RememberRwanda #NeverAgain #HumanRights #GenocideMemory #WorldHistory #AgainstHate #HistoryMatters #OnThisDay #TodayInHistory #HistoricalPhotos #VintagePhotography #HistoryLovers #ArchivePhoto #Retro #NostalgiaCore #OldPhotos #ThisDayInHistory #MendozAntigua
Etiquetas:
Efemérides
Mendoza, Argentina
Ruanda
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
.jpg)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario