miércoles, 24 de junio de 2020

El 24 de Junio del año 2009, en la Ciudad de Buenos Aires moría ANDRÉS CASCIOLI: EL HOMBRE QUE DIBUJÓ AL PODER HASTA HACERLO TEMBLAR


El 24 de junio de 2009, en Buenos Aires, moría Andrés Cascioli, uno de los nombres fundamentales del humor gráfico, la caricatura política y el periodismo satírico argentino. Había nacido en Avellaneda en 1936 y desde joven se vinculó al diseño publicitario, la historieta y el dibujo, pero su destino no estaba en repetir fórmulas: estaba en romperlas. Cascioli entendió que el humor podía ser mucho más que una risa. Podía ser una denuncia. Una forma de resistencia. Un lenguaje capaz de decir lo que otros callaban. En 1972, junto a Oskar Blotta, impulsó Satiricón, una publicación que sacudió el panorama cultural argentino con una mezcla explosiva de ironía, irreverencia, actualidad, literatura, historieta y crítica social. Por sus páginas pasaron nombres que luego serían enormes: Roberto Fontanarrosa, Alejandro Dolina, Carlos Trillo, Jorge Guinzburg, Carlos Ulanovsky, Mario Mactas, Carlos Abrevaya y muchos otros. Aquella experiencia fue un semillero de talentos y una escuela de audacia. Pero Cascioli quería ir todavía más lejos. En 1978, en plena dictadura militar, lanzó Humor Registrado, una revista que se transformó en un verdadero refugio de pensamiento crítico. Mientras el país vivía bajo censura, miedo y silencio, sus tapas se animaban a caricaturizar al poder, a ridiculizar sus discursos y a abrir grietas en el muro del autoritarismo. Cada portada de Cascioli era esperada como un pequeño acto de coraje. Sus dibujos no eran simples ilustraciones: eran editoriales visuales. Con un rostro deformado, una mirada absurda o una escena grotesca, lograba decir lo que muchas veces no podía escribirse de manera directa. Alrededor de Humor nació también Ediciones de la Urraca, un sello que marcó época y desde donde salieron publicaciones recordadas como Fierro, Humi, El Periodista de Buenos Aires, Superhumor y El Péndulo. No fue solo una editorial: fue una usina cultural argentina. Cascioli reunió a periodistas, dibujantes, escritores e intelectuales que hicieron de la sátira una herramienta de libertad. Por allí pasaron, entre muchos otros, Aída Bortnik, Mona Moncalvillo, Osvaldo Soriano, José Pablo Feinmann, Horacio Verbitsky, Roberto Petinatto, Sandra Russo, Dolina, Ulanovsky, Guinzburg y Fontanarrosa. En 1982, la revista Humor recibió en Italia una de las distinciones más importantes de su historia: fue reconocida como la mejor publicación satírica del mundo. Para Cascioli, aquel premio fue una consagración internacional, pero su verdadero triunfo ya estaba en los kioscos argentinos: miles de lectores esperaban cada número como quien espera una bocanada de aire. La democracia llegó, pero los problemas no terminaron. Con los años, las presiones económicas, los juicios y las dificultades editoriales fueron golpeando al proyecto. En 1999, Humor dejó de publicarse, cerrando una etapa irrepetible del periodismo argentino. Andrés Cascioli murió el 24 de junio de 2009, pero su obra sigue viva. Vive en sus tapas, en sus caricaturas, en sus revistas, en sus libros y en esa tradición argentina que aprendió a mirar al poder de frente, incluso cuando el miedo mandaba bajar la cabeza. Cascioli no solo dibujó políticos. Dibujó una época. Y con tinta, humor y valentía, dejó una lección eterna: cuando la palabra es vigilada, la sátira puede convertirse en un acto de libertad. #AndrésCascioli #RevistaHumor #HumorRegistrado #Satiricón #EdicionesDeLaUrraca #HumorGráfico #CaricaturaPolítica #HistoriaArgentina #CulturaArgentina #DictaduraArgentina #PeriodismoArgentino #LibertadDeExpresión #MendozAntigua #GraphicHumor #PoliticalCartoon #ArgentineHistory #PressFreedom #SatiricalMagazine #LatinAmericanCulture #CartoonHistory

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