El 1 de agosto de 1949, Juan Domingo Perón firmó el Decreto 18.341 y puso en marcha una de las decisiones territoriales más trascendentes y ambiciosas del primer peronismo: la expropiación de 58 enormes propiedades rurales situadas en la Quebrada de Humahuaca y la Puna jujeña. La medida alcanzaba una superficie declarada de 1.475.803 hectáreas —más de 14.758 kilómetros cuadrados— distribuidas entre los departamentos de Tumbaya, Tilcara, Humahuaca, Valle Grande, Cochinoca, Rinconada, Santa Catalina y Yavi. Para comprender su magnitud, no se trataba de unas pocas parcelas, sino de un territorio gigantesco compuesto por haciendas y latifundios donde numerosas familias indígenas vivían, cultivaban y criaban animales, aunque debían pagar arriendos y pastajes a propietarios particulares. El decreto sostenía que la solución del denominado “problema indígena” debía comenzar procurando tierras para la radicación y subsistencia de sus habitantes. Sin embargo, aquella disposición no surgió espontáneamente desde un escritorio gubernamental. Detrás se encontraba una lucha mucho más antigua y, especialmente, el extraordinario reclamo protagonizado tres años antes por el Malón de la Paz. En mayo de 1946, un grupo de 174 hombres y mujeres kollas partió desde las tierras altas de Jujuy y los valles salteños de Orán. Durante aproximadamente 81 días recorrieron cerca de 2.000 kilómetros hasta llegar a Buenos Aires. Cruzaron pueblos, ciudades, montañas y llanuras para exigir que el Estado reconociera sus derechos sobre las tierras que ocupaban desde generaciones atrás. La multitud los recibió con asombro y sus representantes fueron saludados desde la Casa Rosada. No obstante, el episodio terminó dramáticamente: después de permanecer alojados en el Hotel de Inmigrantes, fueron desalojados por la fuerza y enviados nuevamente hacia el norte sin haber obtenido los títulos reclamados. Parecía que su marcha había sido derrotada, pero su reclamo ya había quedado grabado en la conciencia pública nacional. Tres años más tarde llegó el Decreto 18.341. El Banco de la Nación Argentina tomó posesión y administración de las propiedades expropiadas en nombre del Estado. La reglamentación de 1952 dispuso que las parcelas agrícolas pudieran ser entregadas en usufructo vitalicio a los jefes de familia, mientras que en las zonas ganaderas debían preservarse el aprovechamiento comunitario de los campos de pastoreo y el acceso común a las aguadas, respetando prácticas esenciales para la vida en la Puna. Pero la historia no terminó con una victoria completa. La expropiación quebró jurídicamente el dominio de numerosos latifundios, aunque no significó la entrega inmediata de títulos definitivos a las comunidades. La aplicación fue lenta, incompleta y atravesada por cambios de gobierno, transferencias administrativas y nuevas leyes. Años después, las tierras pasaron a la provincia de Jujuy con el mandato de adjudicarlas gratuitamente a sus ocupantes, pero muchas familias continuaron reclamando durante décadas el reconocimiento pleno de sus derechos territoriales. La firma ocurrió, además, un 1 de agosto, jornada profundamente vinculada en el mundo andino con la Pachamama. No existen pruebas documentales conocidas de que Perón haya elegido deliberadamente esa fecha por su significado espiritual, pero la coincidencia conserva una enorme fuerza simbólica: el mismo día en que las comunidades agradecen, alimentan y honran a la Madre Tierra, el Estado argentino decretaba la expropiación de casi un millón y medio de hectáreas reclamadas por sus pobladores originarios. El Decreto 18.341 fue al mismo tiempo una conquista y una promesa inconclusa. No resolvió definitivamente el problema de la tierra, pero demostró que aquella multitud que había caminado desde la Puna no lo había hecho en vano. El Malón de la Paz obligó al país a mirar hacia el norte y escuchar una demanda que llevaba generaciones esperando justicia. #MalónDeLaPaz #Jujuy #PueblosOriginarios #PuebloKolla #JuanDomingoPerón #HistoriaArgentina #PunaJujeña #QuebradaDeHumahuaca #DerechoALaTierra #MemoriaHistórica #Pachamama #TierraYJusticia #IndigenousHistory #IndigenousRights #LandRights #KollaPeople #ArgentineHistory #HistoricalMemory #SocialJustice #NativeLands
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sábado, 1 de agosto de 2026
1 DE AGOSTO DE 1949: LA TIERRA ESCUCHÓ AL MALÓN — PERÓN EXPROPIÓ CASI 1,5 MILLONES DE HECTÁREAS EN JUJUY
El 1 de agosto de 1949, Juan Domingo Perón firmó el Decreto 18.341 y puso en marcha una de las decisiones territoriales más trascendentes y ambiciosas del primer peronismo: la expropiación de 58 enormes propiedades rurales situadas en la Quebrada de Humahuaca y la Puna jujeña. La medida alcanzaba una superficie declarada de 1.475.803 hectáreas —más de 14.758 kilómetros cuadrados— distribuidas entre los departamentos de Tumbaya, Tilcara, Humahuaca, Valle Grande, Cochinoca, Rinconada, Santa Catalina y Yavi. Para comprender su magnitud, no se trataba de unas pocas parcelas, sino de un territorio gigantesco compuesto por haciendas y latifundios donde numerosas familias indígenas vivían, cultivaban y criaban animales, aunque debían pagar arriendos y pastajes a propietarios particulares. El decreto sostenía que la solución del denominado “problema indígena” debía comenzar procurando tierras para la radicación y subsistencia de sus habitantes. Sin embargo, aquella disposición no surgió espontáneamente desde un escritorio gubernamental. Detrás se encontraba una lucha mucho más antigua y, especialmente, el extraordinario reclamo protagonizado tres años antes por el Malón de la Paz. En mayo de 1946, un grupo de 174 hombres y mujeres kollas partió desde las tierras altas de Jujuy y los valles salteños de Orán. Durante aproximadamente 81 días recorrieron cerca de 2.000 kilómetros hasta llegar a Buenos Aires. Cruzaron pueblos, ciudades, montañas y llanuras para exigir que el Estado reconociera sus derechos sobre las tierras que ocupaban desde generaciones atrás. La multitud los recibió con asombro y sus representantes fueron saludados desde la Casa Rosada. No obstante, el episodio terminó dramáticamente: después de permanecer alojados en el Hotel de Inmigrantes, fueron desalojados por la fuerza y enviados nuevamente hacia el norte sin haber obtenido los títulos reclamados. Parecía que su marcha había sido derrotada, pero su reclamo ya había quedado grabado en la conciencia pública nacional. Tres años más tarde llegó el Decreto 18.341. El Banco de la Nación Argentina tomó posesión y administración de las propiedades expropiadas en nombre del Estado. La reglamentación de 1952 dispuso que las parcelas agrícolas pudieran ser entregadas en usufructo vitalicio a los jefes de familia, mientras que en las zonas ganaderas debían preservarse el aprovechamiento comunitario de los campos de pastoreo y el acceso común a las aguadas, respetando prácticas esenciales para la vida en la Puna. Pero la historia no terminó con una victoria completa. La expropiación quebró jurídicamente el dominio de numerosos latifundios, aunque no significó la entrega inmediata de títulos definitivos a las comunidades. La aplicación fue lenta, incompleta y atravesada por cambios de gobierno, transferencias administrativas y nuevas leyes. Años después, las tierras pasaron a la provincia de Jujuy con el mandato de adjudicarlas gratuitamente a sus ocupantes, pero muchas familias continuaron reclamando durante décadas el reconocimiento pleno de sus derechos territoriales. La firma ocurrió, además, un 1 de agosto, jornada profundamente vinculada en el mundo andino con la Pachamama. No existen pruebas documentales conocidas de que Perón haya elegido deliberadamente esa fecha por su significado espiritual, pero la coincidencia conserva una enorme fuerza simbólica: el mismo día en que las comunidades agradecen, alimentan y honran a la Madre Tierra, el Estado argentino decretaba la expropiación de casi un millón y medio de hectáreas reclamadas por sus pobladores originarios. El Decreto 18.341 fue al mismo tiempo una conquista y una promesa inconclusa. No resolvió definitivamente el problema de la tierra, pero demostró que aquella multitud que había caminado desde la Puna no lo había hecho en vano. El Malón de la Paz obligó al país a mirar hacia el norte y escuchar una demanda que llevaba generaciones esperando justicia. #MalónDeLaPaz #Jujuy #PueblosOriginarios #PuebloKolla #JuanDomingoPerón #HistoriaArgentina #PunaJujeña #QuebradaDeHumahuaca #DerechoALaTierra #MemoriaHistórica #Pachamama #TierraYJusticia #IndigenousHistory #IndigenousRights #LandRights #KollaPeople #ArgentineHistory #HistoricalMemory #SocialJustice #NativeLands
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