sábado, 1 de agosto de 2020

1 DE AGOSTO DE 2008: EL K2 CERRÓ SU GARGANTA DE HIELO — 11 ALPINISTAS NO VOLVIERON


El 1 de agosto de 2008, el K2 se convirtió en escenario de una de las tragedias más estremecedoras de la historia del montañismo. Con sus 8.611 metros, es la segunda montaña más alta de la Tierra, pero su inclinación, el clima imprevisible, la caída de rocas y sus extensos sectores técnicos hacen que muchos escaladores la consideren un desafío todavía más peligroso que el Everest. Se alza en la cordillera del Karakórum, entre los territorios administrados por Pakistán y China, y guarda cerca de la cima un paso temido: el “Cuello de Botella”, un estrecho corredor de hielo situado aproximadamente a 8.200 metros, dominado por enormes séracs capaces de desprenderse sin aviso. Durante semanas, el mal tiempo había mantenido inmovilizadas a numerosas expediciones. Cuando los pronósticos anunciaron una breve ventana de calma, cerca de treinta escaladores y trabajadores de altura de diferentes nacionalidades decidieron realizar un esfuerzo conjunto. Sin embargo, la preparación de las cuerdas fijas comenzó tarde, faltaron materiales y parte de las sogas fue instalada demasiado abajo, provocando una demora fatal. Algunos estadounidenses y europeos comprendieron que alcanzarían la cima demasiado tarde y renunciaron; otros continuaron. El español Alberto Zerain, que había partido directamente desde el campamento III, avanzó por delante del grupo, alcanzó la cumbre alrededor de las tres de la tarde y descendió antes de que comenzara la catástrofe. La primera muerte ocurrió durante el ascenso: el serbio Dren Mandić se soltó momentáneamente de la cuerda para ajustar su equipo y cayó centenares de metros. Cuando sus compañeros intentaban recuperar el cuerpo, el porteador paquistaní Jehan Baig perdió el equilibrio y también desapareció por la montaña. Pese a aquellas señales, la mayoría siguió hacia la cima y dieciocho personas llegaron a ella, muchas cuando la tarde ya terminaba. Cerca de las ocho de la noche, mientras comenzaban el descenso, una gigantesca masa de hielo se desprendió sobre la travesía. El noruego Rolf Bae fue arrastrado y las cuerdas esenciales para cruzar el Cuello de Botella quedaron destruidas. Diecisiete escaladores quedaron atrapados por encima de los 8.000 metros, dentro de la llamada “zona de la muerte”, con poco oxígeno, temperaturas extremas, oscuridad y una ruta que había dejado de existir. Durante la noche y la mañana siguiente se sucedieron nuevas caídas, desprendimientos, desorientación y desesperados intentos de rescate. Algunos descendieron prácticamente sin protección; otros se extraviaron o permanecieron colgados de cuerdas dañadas. Los testimonios de los sobrevivientes difieren en ciertos momentos y nunca fue posible reconstruir completamente cada muerte, pero existen fuertes indicios de que el irlandés Gerard McDonnell perdió horas preciosas tratando de liberar a tres montañistas surcoreanos que habían quedado enredados. Finalmente murieron once personas: Dren Mandić, Jehan Baig, Rolf Bae, Hugues d’Aubarede, Gerard McDonnell, Karim Meherban, Park Kyeong-Hyo, Kim Hyo-Gyeong, Hwang Dong-Jin y los sherpas nepaleses Jumik Bhote y Pasang Bhote. Entre quienes lograron escapar estuvieron Cecilie Skog, Lars Nessa, Marco Confortola, Cas van de Gevel, Wilco van Rooijen y Pemba Gyalje Sherpa, quien regresó montaña arriba para auxiliar a sus compañeros y fue reconocido por su extraordinario valor. La montaña permaneció sin nuevas cumbres durante los dos años siguientes. Recién el 23 de agosto de 2011, Gerlinde Kaltenbrunner, Darek Załuski, Maxut Zhumayev y Vassiliy Pivtsov volvieron a alcanzar la cima, esta vez por la vertiente norte. Para la austríaca, aquella ascensión significó además convertirse en la primera mujer que completó los catorce ochomiles sin oxígeno suplementario. El desastre de 2008 dejó una lección imborrable: en las grandes montañas, una demora, una cuerda mal colocada, una decisión tomada demasiado tarde o un bloque de hielo que se desprende en segundos pueden separar la gloria de la muerte. El K2 no fue vencido aquella jornada; simplemente permitió que algunos regresaran para contar lo ocurrido. #K2 #TragediaDelK2 #K22008 #HistoriaDelAlpinismo #Montañismo #Karakórum #CuelloDeBotella #ZonaDeLaMuerte #Alpinistas #Memoria #HistoriasReales #GrandesMontañas #Mountaineering #K2Disaster #K2Tragedy #ClimbingHistory #MountainHistory #Bottleneck #DeathZone #Karakoram #HighAltitude #MountainClimbing #NeverForgotten



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