jueves, 1 de enero de 2026

📌 1963: El invierno que congeló Gran Bretaña y unió a sus habitantes en la adversidad











Entre diciembre de 1962 y marzo de 1963, el Reino Unido atravesó uno de los inviernos más crudos de su historia, conocido como el Big Freeze de 1963. Las temperaturas descendieron abruptamente justo antes de Navidad de 1962, y no se registró un día sin heladas en todo el país hasta el 6 de marzo de 1963. Fue el invierno más frío en Inglaterra y Gales desde 1740, con registros extremos como los -22.2°C en Braemar, Escocia, y acumulaciones de nieve que alcanzaron los 6 metros, sepultando caminos, vías férreas y viviendas. Los ríos Támesis y Medway se congelaron, y en Kent, el mar se solidificó hasta una milla desde la costa, un fenómeno rarísimo en esas latitudes. La infraestructura colapsó: carreteras y trenes quedaron bloqueados, lo que provocó escasez de carbón, alimentos y agua. Las botellas de leche se congelaron en las puertas, y las entregas se realizaron en helicópteros o trineos improvisados. La mayoría de los hogares carecía de calefacción central, por lo que las familias se refugiaron en torno a estufas de carbón. Las tuberías estallaron por el hielo, obligando a la población a buscar agua en tanques comunitarios. En el campo, miles de cabezas de ganado murieron de frío o inanición, y se estima que la mitad de las aves silvestres del país perecieron. A pesar del desastre, el invierno dejó una huella positiva en la memoria colectiva: se fortaleció el espíritu comunitario, con vecinos colaborando para despejar caminos y compartir recursos. El Big Freeze se convirtió en un referente climático, utilizado para comparar otros episodios extremos como los de 1947, 1982 y 2010. #BigFreeze1963 #InviernoHistórico #GranBretañaCongelada #EspírituComunitario #MemoriaClimática #NieveYResistencia #mendozantigua 

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