¿Te imaginás enfrentar vientos de 100 km/h y temperaturas de 30 grados bajo cero sin camperas térmicas, sin Gore-Tex y sin GPS? Hoy, escalar el Aconcagua requiere tecnología espacial, pero en la década de 1930, pioneros como Juan Jorge Link y sus compañeros desafiaron al "Coloso de América" con un equipamiento que hoy consideraríamos una verdadera locura.¡Preparate para descubrir cómo sobrevivían (o al menos lo intentaban) en el techo del mundo!
🧥 El vestuario: Lana, gabardina y mucho peso. Olvidate de las camperas de pluma ultraligeras. En los años 30, la única forma de combatir el frío extremo era la técnica de la "cebolla" pero en versión pesada. La ropa: Usaban gruesos calzoncillos largos de lana, pesados pantalones de paño o corderoy, y tres o cuatro pulóveres de lana gruesa tejidos a mano. La protección exterior: Para frenar el viento blanco, solo contaban con camperones de gabardina de algodón que, si se mojaban con la nieve, se congelaban convirtiéndose en una auténtica armadura de hielo.
🥾 Las botas: Una invitación al congelamiento El terror de cualquier andinista de la época eran las temidas congelaciones de pies, y con justa razón. Cuero y hierro: No existían las botas dobles de plástico con aislante térmico. Usaban botas de cuero durísimo de una sola capa. Para no resbalar en el hielo, las suelas estaban repletas de gruesos clavos de hierro forjado (conocidos como tricounis). El problema: El hierro de los clavos absorbía el frío extremo del hielo y lo transmitía directamente a la planta del pie. Para evitar perder los dedos, los escaladores se ponían hasta cuatro pares de medias gruesas de lana e incluso se untaban los pies con grasa animal.
⛺ El campamento: Carpas de lona y cuerdas que se rompían. Sobrevivir a una tormenta a 6.000 metros de altura con este equipo era un acto de pura resistencia mental. Las carpas: Eran de lona gruesa de algodón sostenidas por pesados parantes de madera o metal. Una carpa para dos personas podía pesar más de 15 kilos (hoy pesan menos de 3 kilos). Lo peor era que la lona absorbía la humedad; por la mañana, la carpa estaba tan congelada que debían golpearla para poder doblarla. Las cuerdas: No usaban nylon elástico, sino sogas de cáñamo natural. Eran pesadísimas, se congelaban como garrotes y, si alguien caía, el golpe seco solía partir la cuerda (o quebrar las costillas del montañista). Las mochilas: Armazones de madera y tiras de cuero que cortaban la circulación de los hombros, cargadas con comida en pesadas latas de conserva, ya que no existía la comida liofilizada en sobres.
🧗♂️ El verdadero motor: El espíritu humano Cuando miramos las fotos de estos pioneros abriéndose paso entre enormes penitentes de hielo con sus piquetas de mango de madera, entendemos que no llegaron a la cima empujados por la tecnología, sino por una fuerza de voluntad sobrehumana, unos pulmones de acero y una pasión desmedida por la montaña. #Aconcagua #AndinismoHistorico #HistoriaMendoza #PionerosDelHielo #Montañismo #Supervivencia #Años30 #CordilleraDeLosAndes #HazañaAndina #mendozantigua
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