Si fuiste a comer a la casa de tu abuela en los años 80 o 90, hay un 100% de probabilidades de que te hayan servido los fideos en un plato de vidrio grueso, pesado y de un inconfundible color caramelo (o ámbar). Y si tenés memoria, seguro recordás esa publicidad que nos dejaba a todos con la boca abierta frente al televisor. Hablamos de la mítica vajilla Durax, un invento que revolucionó las cocinas de nuestro país y creó uno de los mitos comerciales más grandes de la historia argentina.
📺 El comercial que paralizó al país: La escena inolvidable: La publicidad era sencilla pero brutal. Una mujer dejaba caer un plato desde la altura de la mesa. La cámara lenta (un lujo tecnológico para la época) nos mostraba cómo la vajilla impactaba contra el piso de baldosas... ¡y rebotaba intacta! * El eslogan perfecto: Una voz de locutor profundo remataba con una frase que se nos grabó en el ADN: "¡Durax, toda la vida!". Esa campaña publicitaria fue tan potente que las ventas explotaron. Toda familia de clase media quería tener su juego irrompible.
🧪 La ciencia detrás de la "magia": No era plástico, ni magia negra. Los platos, fabricados en Berazategui por la histórica Cristalería Rigolleau, estaban hechos de vidrio templado. El proceso térmico: El vidrio se calentaba a altísimas temperaturas y luego se enfriaba de golpe con ráfagas de aire helado. Esto comprimía la superficie y lo hacía hasta cinco veces más resistente que el vidrio común. Soportaba golpes, caídas y cambios bruscos de temperatura.
🚨 El mito urbano: ¿Murieron por ser demasiado buenos? Durante años circuló una leyenda urbana fascinante en Argentina: se decía que la fábrica había quebrado porque sus platos eran tan buenos que nadie necesitaba volver a comprar repuestos. La verdad: Aunque es una historia romántica, la realidad es que la empresa sufrió las crisis económicas del país, la apertura de importaciones en los años 90 y los cambios en las modas (la gente empezó a preferir la loza blanca o la cerámica). El otro mito (¡que era real!): Cuando un plato Durax finalmente lograba romperse (después de mil caídas), no se partía en dos o tres pedazos grandes. Acumulaba tanta tensión interna que estallaba en mil pedacitos en forma de cubos, un sistema de seguridad diseñado para que nadie se cortara gravemente. ¡Era un espectáculo aterrador pero inofensivo! Hoy, encontrar un juego de platos Durax color caramelo impecable es el sueño de los amantes de lo retro. Son un pedazo indestructible de nuestra historia familiar. #PlatosDurax #NostalgiaArgentina #PublicidadRetro #HistoriaArgentina #CosasDeAbuelos #Años80 #Años90 #RecuerdosDeLaInfancia #VajillaVintage #mendozantigua
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