lunes, 4 de mayo de 2026

4 de Mayo de 1813 - Saturnino Segurola: el cura que llevó la vacuna contra la viruela al pueblo de Buenos Aires


El 4 de mayo de 1813, en Buenos Aires, Saturnino Segurola fue designado al frente del sistema público de vacunación contra la viruela, una tarea destinada a administrar gratuitamente la vacuna a la población. En un tiempo en que las epidemias podían arrasar barrios enteros, aquella decisión fue mucho más que una medida sanitaria: representó uno de los primeros esfuerzos organizados de salud pública en el Río de la Plata. Segurola no era médico, sino sacerdote, pero su figura quedó profundamente ligada a la historia de la vacunación argentina. Había nacido en Buenos Aires en 1776, se formó en el Real Colegio de San Carlos y fue un hombre de enorme curiosidad intelectual: se interesó por la historia, la educación, los libros, las ciencias naturales y también por los avances médicos de su época. La vacuna contra la viruela era entonces una innovación reciente. El médico inglés Edward Jenner había demostrado en 1796 que la inoculación con material de viruela vacuna podía proteger contra la viruela humana, enfermedad temida por su alta mortalidad y por las marcas que dejaba en quienes sobrevivían. La Organización Mundial de la Salud recuerda que aquella fue la primera vacuna exitosa de la historia y que, gracias a campañas globales de vacunación, la viruela fue declarada erradicada en 1980. En Buenos Aires, los primeros impulsos vacunatorios se habían dado desde comienzos del siglo XIX. Durante la epidemia de 1804, Saturnino Segurola y el médico Cosme Argerich fueron recordados como promotores decisivos de la vacunación. En 1805, con apoyo del virrey Sobremonte, se inició una campaña más organizada para aplicar la vacuna contra la viruela de manera gratuita. La tarea no era sencilla. Muchas personas desconfiaban de la vacuna, temían sus efectos o no comprendían todavía su importancia. Por eso, Segurola debió actuar no solo como administrador, sino también como difusor, educador y convencido defensor de la inmunización. Su misión consistía en conservar el virus vacuno, promover su aplicación y convencer a la población de que vacunarse podía salvar vidas. En 1813, en plena etapa revolucionaria, su designación consolidó esa labor dentro de un marco institucional más amplio. Mientras las Provincias Unidas luchaban por organizarse políticamente y sostener la guerra de independencia, también comenzaban a construirse herramientas básicas de salud pública. La vacunación gratuita contra la viruela mostraba que el nuevo orden no solo debía formar ejércitos y gobiernos, sino también proteger la vida de sus habitantes. La importancia de Saturnino Segurola está justamente allí: fue uno de los primeros grandes promotores de la vacunación en Buenos Aires. En una época sin hospitales modernos, sin antibióticos y sin sistemas sanitarios desarrollados, entendió que la prevención podía cambiar el destino de una comunidad. Su nombre quedó asociado a una idea poderosa y todavía vigente: la salud pública también se construye con ciencia, organización, confianza social y compromiso colectivo. Aquel nombramiento de 1813 recuerda a un hombre que, desde la fe y la cultura ilustrada, ayudó a abrir el camino de la vacunación en la Argentina. #SaturninoSegurola #Vacunación #Viruela #HistoriaArgentina #BuenosAiresAntigua #SaludPública #VacunaContraLaViruela #CosmeArgerich #EdwardJenner #MedicinaArgentina #HistoriaDeLaMedicina #RevoluciónDeMayo #Efemérides #MendozAntigua #VaccinationHistory #SmallpoxVaccine #PublicHealth #ArgentineHistory #MedicalHistory #HistoricalMemory

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