En 1824, las Provincias Unidas del Río de la Plata volvieron a sentir el peligro sobre sus espaldas. En Europa, el clima absolutista había recuperado fuerza: Fernando VII, restaurado en el poder absoluto tras la intervención francesa de 1823, no abandonaba la idea de recuperar el dominio sobre las antiguas colonias americanas. La amenaza de una expedición española hacia el Perú o el Río de la Plata encendió las alarmas en Buenos Aires y en las provincias. Britannica recuerda que Fernando VII, al regresar al poder en 1814, abolió rápidamente la obra liberal de las Cortes de Cádiz, mostrando el perfil autoritario que luego volvería a imponerse en España. Ante ese escenario, el gobierno de Buenos Aires convocó a las provincias a acelerar la unión nacional y a preparar una defensa común. No se trataba solo de levantar soldados: era necesario reconstruir una autoridad nacional capaz de representar al país, coordinar recursos y actuar frente a amenazas externas. En 1824, Buenos Aires impulsó la reunión de un Congreso Nacional, y estudios de la Facultad de Derecho de la UBA señalan que existía consenso sobre la necesidad de una autoridad común para representar internacionalmente a la República y coordinar los esfuerzos provinciales. Cuyo respondió. San Luis ofreció hombres para el ejército nacional y nombró como diputado al Congreso a Dalmacio Vélez Sarsfield. San Juan, bajo el gobierno de Salvador María del Carril, acompañó el proceso de reorganización. Mendoza, gobernada por Juan de Dios Correas, también se sumó al llamado: autorizó el reclutamiento de 200 hombres voluntarios para contribuir a la defensa común, pero dejó clara una posición de enorme dignidad política: rechazó recibir dinero por cada recluta enviado. Ese gesto no era menor. Mientras otros gobiernos aceptaban compensaciones económicas por hombres destinados al ejército, Mendoza se negó a convertir a sus ciudadanos en mercancía. No quería vender soldados: quería aportar hombres libres a una causa nacional. La provincia ofreció auxilios para concretar el enganche, pero no aceptó que la defensa de la patria se confundiera con un negocio. Al mismo tiempo, Mendoza envió al Congreso General Constituyente a sus representantes, Francisco Delgado y Miguel Villanueva. La provincia no buscaba una unión impuesta, sino un pacto político basado en la libertad, la razón y el consentimiento de los pueblos. En una comunicación firmada por Juan de Dios Correas y su ministro Agustín Delgado, Mendoza manifestó que la Nación debía organizarse bajo un sistema representativo republicano, respetando los derechos de las provincias. Esa idea anticipaba uno de los grandes debates argentinos del siglo XIX: cómo unir al país sin aplastar las autonomías locales. La Ley Fundamental de 1825, dictada luego por el Congreso General Constituyente, estableció que las provincias seguirían rigiéndose por sus propias instituciones hasta la sanción de una Constitución y que cada una conservaría el derecho de aceptar o rechazar esa futura carta nacional. Por eso, el papel de Mendoza en 1824 fue mucho más que una respuesta militar. Fue una declaración de principios: defensa de la independencia, unión nacional, republicanismo, respeto provincial y rechazo a toda forma de arbitrariedad. En medio del miedo a la reconquista española, Mendoza eligió ponerse de pie como parte de una Nación que todavía estaba buscando su forma, pero que ya sabía algo esencial: la libertad no se negociaba. #Mendoza #HistoriaDeMendoza #Cuyo #JuanDeDiosCorreas #AgustínDelgado #FernandoVII #CongresoDe1824 #LeyFundamental1825 #ProvinciasUnidas #HistoriaArgentina #IndependenciaArgentina #EjércitoNacional #República #Federalismo #MendozAntigua #ArgentineHistory #MendozaHistory #LatinAmericanHistory #Independence #Republicanism #NationalUnion
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
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jueves, 28 de mayo de 2026
1824: cuando Mendoza se puso de pie ante el fantasma de la reconquista española
En 1824, las Provincias Unidas del Río de la Plata volvieron a sentir el peligro sobre sus espaldas. En Europa, el clima absolutista había recuperado fuerza: Fernando VII, restaurado en el poder absoluto tras la intervención francesa de 1823, no abandonaba la idea de recuperar el dominio sobre las antiguas colonias americanas. La amenaza de una expedición española hacia el Perú o el Río de la Plata encendió las alarmas en Buenos Aires y en las provincias. Britannica recuerda que Fernando VII, al regresar al poder en 1814, abolió rápidamente la obra liberal de las Cortes de Cádiz, mostrando el perfil autoritario que luego volvería a imponerse en España. Ante ese escenario, el gobierno de Buenos Aires convocó a las provincias a acelerar la unión nacional y a preparar una defensa común. No se trataba solo de levantar soldados: era necesario reconstruir una autoridad nacional capaz de representar al país, coordinar recursos y actuar frente a amenazas externas. En 1824, Buenos Aires impulsó la reunión de un Congreso Nacional, y estudios de la Facultad de Derecho de la UBA señalan que existía consenso sobre la necesidad de una autoridad común para representar internacionalmente a la República y coordinar los esfuerzos provinciales. Cuyo respondió. San Luis ofreció hombres para el ejército nacional y nombró como diputado al Congreso a Dalmacio Vélez Sarsfield. San Juan, bajo el gobierno de Salvador María del Carril, acompañó el proceso de reorganización. Mendoza, gobernada por Juan de Dios Correas, también se sumó al llamado: autorizó el reclutamiento de 200 hombres voluntarios para contribuir a la defensa común, pero dejó clara una posición de enorme dignidad política: rechazó recibir dinero por cada recluta enviado. Ese gesto no era menor. Mientras otros gobiernos aceptaban compensaciones económicas por hombres destinados al ejército, Mendoza se negó a convertir a sus ciudadanos en mercancía. No quería vender soldados: quería aportar hombres libres a una causa nacional. La provincia ofreció auxilios para concretar el enganche, pero no aceptó que la defensa de la patria se confundiera con un negocio. Al mismo tiempo, Mendoza envió al Congreso General Constituyente a sus representantes, Francisco Delgado y Miguel Villanueva. La provincia no buscaba una unión impuesta, sino un pacto político basado en la libertad, la razón y el consentimiento de los pueblos. En una comunicación firmada por Juan de Dios Correas y su ministro Agustín Delgado, Mendoza manifestó que la Nación debía organizarse bajo un sistema representativo republicano, respetando los derechos de las provincias. Esa idea anticipaba uno de los grandes debates argentinos del siglo XIX: cómo unir al país sin aplastar las autonomías locales. La Ley Fundamental de 1825, dictada luego por el Congreso General Constituyente, estableció que las provincias seguirían rigiéndose por sus propias instituciones hasta la sanción de una Constitución y que cada una conservaría el derecho de aceptar o rechazar esa futura carta nacional. Por eso, el papel de Mendoza en 1824 fue mucho más que una respuesta militar. Fue una declaración de principios: defensa de la independencia, unión nacional, republicanismo, respeto provincial y rechazo a toda forma de arbitrariedad. En medio del miedo a la reconquista española, Mendoza eligió ponerse de pie como parte de una Nación que todavía estaba buscando su forma, pero que ya sabía algo esencial: la libertad no se negociaba. #Mendoza #HistoriaDeMendoza #Cuyo #JuanDeDiosCorreas #AgustínDelgado #FernandoVII #CongresoDe1824 #LeyFundamental1825 #ProvinciasUnidas #HistoriaArgentina #IndependenciaArgentina #EjércitoNacional #República #Federalismo #MendozAntigua #ArgentineHistory #MendozaHistory #LatinAmericanHistory #Independence #Republicanism #NationalUnion
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