Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
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jueves, 20 de junio de 2019
Efemérides. El primer partido de fútbol en la Argentina se jugó en el campo del Buenos Aires Cricket Club el 20 de junio de 1867, donde hoy se encuentra el Planetario.
El fútbol se radicó en Argentina a mediados del siglo XIX, de la mano de inmigrantes británicos que llegaban a establecerse en el país, principalmente por la construcción del ferrocarril.En mayo de 1867, los hermanos Thomas y James Hogg invitaron, a través de un aviso en el diario The Standard, a una reunión para intentar propulsar la práctica del fútbol. El 9 de mayo se fundó el Buenos Aires Football Club y se organizó el primer partido, disputado el 20 de junio entre blancos y colorados. El partido fue convocado por el Buenos Aires Cricket Club, a iniciativa de los hermanos Thomas y James Hogg, que enfrentó al Buenos Aires Football Club, fundado para la ocasión unos días antes, el primer club de fútbol argentino. El encuentro se jugó en los bosques de Palermo, en el lugar donde hoy se encuentra el Planetario, apenas cuatro años después de que se jugará el primer partido de fútbol moderno en el mundo, según las reglas de 1863. Desde entonces y durante varias décadas el fútbol se practicó en los clubes y escuelas fundados por los inmigrantes británicos.Este primer partido se jugó desde la 12:30 hasta las 14:30, y sólo contó con ocho jugadores por equipo.
20 DE JUNIO DE 1973 - EL DÍA QUE LA FIESTA SE TIÑÓ DE SANGRE: LA MASACRE DE EZEIZA Y EL DERRUMBE DE UN SUEÑO PERONISTA
Debía ser una fiesta popular. Pero al caer la noche de aquel 20 de junio de 1973, ya se había escrito con sangre que esa jornada, imaginada como gloriosa, quedaría en la historia como una de las más trágicas de la vida política argentina. El 11 de marzo de 1973, un vendaval de votos había consagrado al Frente Justicialista de Liberación, y el 25 de mayo Héctor J. Cámpora asumió la presidencia en un clima de fiesta y expectativa popular. Recuperada la democracia, el país entero esperaba el regreso definitivo de Perón, programado para ese 20 de junio, Día de la Bandera, aniversario de la muerte del general Manuel Belgrano. Era el tercer y definitivo retorno de Juan Domingo Perón a la Argentina, después del frustrado regreso de 1964, cuando fue detenido en Brasil y obligado a volver a Madrid, y de la lluviosa vuelta del 17 de noviembre de 1972, cuando la dictadura de Lanusse había puesto todas las barreras posibles para que el líder justicialista tomara contacto directo con el pueblo. En los bosques de Ezeiza se había preparado un palco monumental y aproximadamente dos millones de personas aguardaban la llegada del líder. La locución del acto estaba a cargo, nada menos, que del cineasta y cantor Leonardo Favio. El clima era de celebración. Pero en las sombras, la maquinaria de la violencia ya estaba en marcha. Para organizar el regreso se conformó una comisión cuya composición reflejaba un desequilibrio evidente entre los sectores en pugna dentro del movimiento peronista: Juan Manuel Abal Medina, Norma Kennedy, el coronel retirado Jorge Osinde, José Rucci y Lorenzo Miguel, titulares de la CGT y las 62 Organizaciones Peronistas. La seguridad del acto quedó en manos de la derecha peronista y la burocracia sindical. Ningún representante del ala izquierda fue nombrado en la comisión, lo que en sí mismo era un mensaje político inequívoco. En los alrededores del palco se apostaron cientos de hombres: matones sindicales, militantes del Comando de Organización, de la Alianza Libertadora Nacionalista, militares y policías retirados, e incluso algunos mercenarios franceses contratados por Ciro Ahumada, un ex capitán del Ejército que trabajaba para los servicios de inteligencia. Estaban armados con fusiles FAL, subametralladoras Uzi, Ingram y Halcón. También se utilizaron escopetas de caza, pistolas calibre 45 y fusiles de mira telescópica. Las ambulancias del Ministerio de Bienestar Social sirvieron para trasladar el armamento hasta la zona. Desde temprano, columnas enteras de la Juventud Peronista, Montoneros y las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) comenzaron a concentrarse, cantando consignas y portando banderas. Sin embargo, desde el palco fuertemente custodiado, francotiradores y hombres armados abrieron fuego contra los manifestantes de izquierda, en lo que muchos consideran una emboscada premeditada. En el palco, los prisioneros eran golpeados y tajeados, mientras miles de palomas de la paz que iban a ser utilizadas para la bienvenida de Perón volaban sobre el terreno, generando distracción en medio de la balacera. Ante el caos desatado, el avión en que viajaba Perón fue desviado a la base militar de Morón, donde aterrizó sin el recibimiento popular que se había imaginado. La emboscada organizada por sectores de la derecha peronista dejó al menos 13 muertos y más de 300 heridos. El hospital de Ezeiza fue convertido en un centro de detención y torturas. José Rincón, un hombre de Dock Sud que había ido a recibir a Perón sin pertenecer a ninguna organización armada, fue subido al palco tomado de los pelos ante la mirada de las cámaras. La fotografía recorrió el mundo y se convirtió en el emblema más brutal de aquella jornada. Al día siguiente, los grandes medios hablaron de enfrentamientos entre grupos antagónicos, cuando en realidad había sido una emboscada organizada con antelación por la derecha peronista. El 21 de junio, Perón habló por Cadena Nacional y, sin repudiar los ataques del día anterior, advirtió: que quienes intentaban infiltrarse en los estamentos populares o estatales iban por mal camino. La Masacre de Ezeiza fue un primer ensayo del terrorismo de Estado que, menos de un año después, sectores del peronismo en el Gobierno desatarían a través de grupos parapoliciales como la Triple A y la Concentración Nacional Universitaria. También golpeó directamente al gobierno de Cámpora, quien debió renunciar apenas veintitrés días después de la matanza. Ezeiza no fue solo un tiroteo. Fue el espejo roto en el que el peronismo vio, quizás por primera vez con tanta claridad, la profundidad de sus propias fracturas. Y el preludio sombrío de los años más oscuros de la historia argentina.#MasacreDeEzeiza #20DeJunio #HistoriaArgentina #Peronismo #Ezeiza1973 #JuanDomingoPeron #MemoriaHistórica #ArgentinaHistory #ViolenciaPolítica #HistoriaReciente #Montoneros #DerechaPeronista #TripleA #DíaDeLaBandera #MendozAntigua #EzeiaMassacre #ArgentineHistory #Peronism #Peron1973 #PoliticalViolence #ArgentinaHistory #HistoricalMemory #June20 #SouthAmericanHistory #ArgentinePolitics #MendozAntigua #HistoryMatters #NeverForget #ArgentinaMemory #Ezeiza
miércoles, 19 de junio de 2019
19 de Junio de 1884. Muere JUAN BAUTISTA ALBERDI: EL TUCUMANO QUE PENSÓ LA ARGENTINA ANTES DE QUE EXISTIERA COMO NACIÓN
El 19 de junio de 1884, lejos de su tierra natal y de la patria que ayudó a imaginar, moría en Neuilly-sur-Seine, Francia, Juan Bautista Alberdi. Tenía 73 años. Había nacido el 29 de agosto de 1810 en San Miguel de Tucumán, casi al mismo tiempo que la Revolución de Mayo abría una nueva etapa para el Río de la Plata. Su vida quedaría unida para siempre al destino institucional de la Argentina. Alberdi fue abogado, jurista, escritor, político, diplomático, pensador y uno de los intelectuales más influyentes del siglo XIX argentino. Perteneció a la llamada Generación del 37, aquel grupo de jóvenes que buscó pensar un país moderno, organizado, republicano y abierto al mundo, en tiempos de exilios, guerras civiles, disputas federales y proyectos enfrentados. En 1852, después de la caída de Juan Manuel de Rosas en Caseros, escribió su obra más decisiva: “Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina”. Ese libro no fue una obra más: fue una brújula para la organización nacional. El Senado de la Nación reconoce que las Bases aportaron fundamentos teóricos para la Constitución de 1853 y delinearon principios de libertad, igualdad y progreso. La Constitución sancionada el 1º de mayo de 1853 tomó como base de discusión la obra de Alberdi, junto con otros antecedentes constitucionales, y estableció la forma republicana, representativa y federal, la división de poderes, la libre navegación de los ríos y un nuevo marco institucional para la Confederación Argentina. Su pensamiento dejó frases e ideas que marcaron época. Para Alberdi, la organización del país no podía limitarse a proclamas: necesitaba leyes, población, trabajo, comercio, educación, inmigración, instituciones estables y una Constitución pensada para la realidad argentina. Su célebre idea de que “gobernar es poblar” sintetizó una visión de país que buscaba transformar el desierto político, económico y social en una nación integrada al mundo. También fue un hombre incómodo para muchos poderes de su tiempo. Vivió largos años en el exilio, actuó como representante diplomático de la Confederación Argentina en Europa y sostuvo posiciones que le trajeron enemistades profundas. Incluso se opuso con fuerza a la Guerra contra el Paraguay, convencido de que la guerra no podía disfrazarse de justicia. Su muerte abrió otro capítulo singular. Tras fallecer en Francia, sus restos regresaron a la Argentina cinco años después. Permanecieron durante décadas en el Cementerio de la Recoleta, hasta que en 1991 fueron trasladados a la Casa de Gobierno de Tucumán. Desde 1997 descansan en el hall central de ese edificio, en la provincia que lo vio nacer. Hay, además, una curiosidad histórica: crónicas e investigaciones periodísticas señalan que Alberdi había previsto una tumba en el cementerio parisino de Père Lachaise, pero su cuerpo nunca descansó allí. Esa ausencia alimentó la historia de las “tumbas vacías” de Alberdi: monumentos que lo recuerdan, pero no lo contienen. Hoy, cada 29 de agosto, la Argentina celebra el Día del Abogado en homenaje a su nacimiento, fecha establecida en 1958 por la Federación Argentina de Colegios de Abogados. No es un homenaje menor: Alberdi representa la fuerza de la palabra, la ley y las ideas cuando un país necesita organizarse para no quedar atrapado en el caos. A 140 años de su muerte, Juan Bautista Alberdi sigue siendo una figura inmensa, discutida y necesaria. No empuñó ejércitos ni gobernó multitudes, pero dejó algo más duradero: una arquitectura de ideas para construir una Nación. Murió lejos, pero su pensamiento quedó grabado en el corazón institucional de la Argentina. Juan Bautista Alberdi: el hombre que no solo escribió un libro, sino una parte esencial del destino argentino. #JuanBautistaAlberdi #Alberdi #Efemérides #HistoriaArgentina #ConstituciónNacional #Constitución1853 #Tucumán #ArgentinaHistórica #GeneraciónDel37 #HistoriaNacional #Patria #MendozAntigua #AbogadosArgentinos #DerechoArgentino #ArgentinaHistory #ArgentineHistory #Constitution #LatinAmericanHistory #HistoricalMemory #OnThisDay #HistoryLovers
Efemérides. 19 de Junio Día del Rugbier Argentino.
martes, 18 de junio de 2019
La Puntilla Mendoza. Casa de María Farina. Pedro Luchini, Angelina Farina, María Farina, Vicente Colombi, Guillermo Cremaschi, Pierina Farina. Sentados: Luisa Farina, Santos Sturniolo, y el niño. (1921) Gentileza de Jorge Giaroli
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Mendoza, Argentina
La Puntilla, Luján de Cuyo, Mendoza, Argentina
lunes, 17 de junio de 2019
Casa de María Farina. Pedro Luchini, Angelina Farina, María Farina, Vicente Colombi, Guillermo Cremaschi, Pierina Farina. Sentados: Luisa Farina, Santos Sturniolo, y el niño. La Puntilla . Mendoza (1920). Gentileza de Jorge Giaroli
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La Puntilla, Luján de Cuyo, Mendoza, Argentina
Efemérides. 17 de Junio de 1992. Muere Daniel Riolobos.
Daniel Riolobos, cuyo nombre real era Pedro Nicasio Riolobos nace en Godoy Cruz, Mendoza, 14 de diciembre de 1932 ,muere en México, 17 de junio de 1992, fue un intérprete y cantante argentino de boleros y baladas románticas. Fue más valorado en el exterior que en su propio país, sin embargo, después de haber recibido varios premios internacionales fue reconocido en Argentina al imponerse en el 2° Festival Buenos Aires de la Canción de 1968 con la canción "No es un juego el amor", de Eladia Blázquez.
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17 de junio de 1908: Fallece ERNESTO TORNQUIST: EL HOMBRE QUE PESABA EN ORO Y DEJÓ SU NOMBRE EN LA ARGENTINA
El 17 de junio de 1908 fallecía en Buenos Aires Ernesto Tornquist, uno de los empresarios más influyentes de la Argentina de fines del siglo XIX y comienzos del XX. Tenía 65 años y su nombre quedó ligado al mundo de las finanzas, la industria, la colonización agrícola y el crecimiento urbano del país. Banquero, hombre de negocios y figura cercana a los grandes círculos políticos y económicos de su tiempo, Tornquist impulsó una red empresarial de enorme peso. Entre sus legados más recordados se encuentra el Banco Tornquist, una institución que marcó presencia en la vida financiera argentina. Años después, el emblemático Edificio Tornquist, en la city porteña, fue levantado para alojar su obra empresaria, la biblioteca familiar y el banco homónimo. Su apellido también quedó grabado en el mapa. En el sudoeste bonaerense, la ciudad y el partido de Tornquist recuerdan aquel proyecto de colonización agrícola iniciado en 1883, al pie de la Sierra de la Ventana, con la llegada de familias inmigrantes de diversos orígenes europeos. Pero Tornquist no fue solo dinero y bancos. Su influencia se extendió a emprendimientos agropecuarios, industriales y comerciales, en una Argentina que crecía al ritmo del ferrocarril, la inmigración, la exportación y las grandes fortunas. También se lo vincula con colonias como Bicha y Ramona, en Santa Fe, y con iniciativas que reflejan el espíritu empresarial de una época donde el país buscaba insertarse en el mundo moderno. La imagen que acompaña esta efeméride es una caricatura de José María Cao, publicada en la sección “Caricaturas Contemporáneas” de la revista Caras y Caretas. En ella, Tornquist aparece rodeado de monedas, pesas y símbolos de riqueza, acompañado por una ironía memorable: “Su juego, al agio interesa; pero la gente confiesa, que es don Ernesto un tesoro, porque vale lo que pesa…cuando lo que pesa es oro.” Una sátira brillante para retratar a un personaje que, entre admiraciones y críticas, fue símbolo de una Argentina de negocios, poder financiero y ambición modernizadora. ErnestoTornquist #Efemérides #HistoriaArgentina #CarasYCaretas #JoséMaríaCao #BancoTornquist #Tornquist #ArgentinaAntigua #HistoriaEconómica #PatrimonioArgentino #MendozAntigua #ArgentineHistory #OldArgentina #HistoricalMemory #VintageArgentina #EconomicHistory #Heritage #HistoryLovers
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Mendoza, Argentina
Zona Urbana s/n 0 0, Bicha, Santa Fe, Argentina
🏥 17 DE JUNIO DE 1901: EL HOSPITAL DE FLORES QUE SE CONVIRTIÓ EN LEYENDA SANITARIA
El 17 de junio de 1901, el antiguo Hospital de Flores pasó a llamarse Hospital Dr. Teodoro Álvarez, en homenaje a uno de los grandes nombres de la medicina argentina del siglo XIX. La historia de esta institución había comenzado algunos años antes, en 1897, cuando fue creado como Hospital Vecinal de Flores, en una Buenos Aires que crecía rápidamente y necesitaba nuevos espacios de atención pública para sus barrios. El nombre elegido no fue casual. Teodoro Álvarez, nacido en Buenos Aires en 1818 y fallecido en 1889, fue un destacado médico y cirujano argentino, recordado por su trayectoria profesional, su labor docente y su enorme prestigio dentro de la medicina nacional. Con el paso del tiempo, el hospital se transformó en una pieza fundamental de la salud pública porteña. Sus pabellones, jardines y edificios fueron testigos de generaciones de médicos, enfermeros, pacientes y vecinos que encontraron allí atención, alivio y esperanza. La fotografía muestra los pabellones del Hospital Teodoro Álvarez, registrados el 6 de junio de 1925, una imagen que permite viajar a la Buenos Aires de comienzos del siglo XX y observar el diseño hospitalario de aquella época, pensado con amplios espacios, aire, luz y separación entre edificios. Hoy, el Hospital Álvarez continúa funcionando en el barrio de Flores, en la calle Dr. Juan Felipe Aranguren 2701, como parte de una larga historia de servicio público. Una imagen, un nombre y una fecha que recuerdan que la salud también construye memoria. Fotografía: Pabellones del Hospital Teodoro Álvarez, 6 de junio de 1925. Archivo General de la Nación. #HospitalTeodoroÁlvarez #HospitalÁlvarez #HospitalDeFlores #Flores #BuenosAiresAntigua #HistoriaArgentina #SaludPública #MedicinaArgentina #ArchivoGeneralDeLaNación #Efemérides #17DeJunio #PatrimonioHistórico #OldBuenosAires #ArgentineHistory #PublicHealth #HistoricHospital #VintageArgentina
Bellas imágenes Antiguas del Balneario Popular Playas Serranas. Mendoza
Si alguien hoy intenta paliar el sofocón veraniego en las aguas del lago del parque General SanMartín corre el riesgo de ser espantado por los guardaparques, si es que no se ahoga antes. Pero desde 1937 y durante casi dos décadas, en la costa sur de ese espejo de agua, Playas Serranas lesdio a los mendocinos la ilusión de una pequeña Mar del Plata.
A inicios del siglo pasado, había balnearios para la gente pudiente en El Challao y El Borbollón, elite que también se hacía ver en baños públicos como los de la Exposición (donde hoy funciona el Correo) o los de las Ruinas de San Francisco.
Natación para todos. En 1935, la gestión de Guillermo Cano (PD) proyectó la instalación de un balneario público para fomentar la práctica de la natación entre la población. Como Mendoza carecía de lugares para ello, se decidió aprovechar el lago del Parque, que sólo usaba para la práctica de la regata y donde se levantaría un complejo con todos los servicios y dependencias que se llamó balneario Popular Playas Serranas.
El edificio de dos plantas fue diseñado por los arquitectos Manuel y Arturo Civit (los mismos del Arco de Desaguadero y el barrio Cano). Apegado al estilo naval, tan en boga por entonces, repetía las líneas de un barco, con su cubierta y su torre, a lo que se sumaban salvavidas en las barandas de las terrazas.
Fue emplazado al sur del lago, lo cual, según explicaba una memoria oficial de 1937, "se determinó en forma que aprovechasen los bañistas el máximum de la irradiación solar, ya que los baños de sol forman parte de los propósitos del establecimiento",
Comenzó a funcionar el 20 febrero de 1937 y generó tanto entusiasmo que fue necesario poner vigilancia para que los menos cautos no se arrojaran al lago, que apenas tenía (y tiene) 50 cm de profundidad. La explotación se concesionó a diferentes empresarios, por lo cual se olvidó la idea original de que los baños fueran gratuitos: inicialmente costaron 20 centavos para los adultos y 10 centavos para los menores de diez años.
Las playas se podían usar de 8 a 13 y de 15 a 21 en verano, y de 9 a 13 y de 14 a 20 en invierno. Había dos cubiertas debajo de los vestuarios para reposar a la sombra. Pero la más viva era la "playa de sol ribereña", calculada para 3 mil bañistas y emplazada "directamente expuesta al sol, con una inclinación calculada para absorber el máximum de radiaciones". Sin embargo, no se permitía ingresar con canastos ni fumar.
Estricto control de la moralidad
La arena que cubría la "playa de sol ribereña" estaba formada por un grano suficientemente grande como para evitar que se escurriera o se la llevara el viento y "bastante chica para que no moleste al contacto con la piel".
La parte que se internaba en el agua también tenía una inclinación estudiada y el nivel alcanzaba la cintura o el pecho (dependiendo de la altura del bañista).
Frente a ella, en la isla, se construyó un trampolín olímpico con tres alturas diferentes para las zambullidas que sólo podían ensayar nadadores expertos, y debajo una olla de cinco metros para saltos ornamentales. Quienes sólo querían mirar podían pasear por una rambla que rodeaba todo el lugar al son de la música y publicidad que emitían altoparlantes.
Dentro del edificio estaban los vestuarios para 400 personas cuya mayor novedad era el " sistema moderno" para guardar la ropa "con perchas separadas y aisladas que ocupan poco lugar". Era estricto el control de la moralidad.
La permanencia en esas áreas se acotaba al cambio de ropa; se debían usar trajes de baños enteros y sólo los menores de 10 años podían llevar pantaloncitos; a la vez, se prohibía andar en malla en otros sectores que no fueran las playas.
También importaba la higiene: los bañistas debían hacerse una revisión médica previa, que valía por 15 días, además de la obligación de bañarse con jabón al salir de los vestuario, caso contrario cabía la multa o suspensión.
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