lunes, 22 de junio de 2026

22 DE JUNIO DE 1982, MUERE AMÉRICO CALÍ: EL CAPITÁN DE RUISEÑORES QUE HIZO CANTAR A MENDOZA


22 de junio de 1982.
En Mendoza se apagaba la vida de Américo Calí, poeta, abogado, docente, bibliófilo y una de las voces más sensibles de la literatura mendocina del siglo XX. Había nacido en Rivadavia, Mendoza, el 3 de abril de 1910, en el seno de una familia de raíces sicilianas, y desde muy joven comprendió que la palabra podía ser refugio, justicia, belleza y destino. Calí no fue solamente un escritor: fue un hombre atravesado por los libros. Egresó como maestro de la Escuela Normal Tomás Godoy Cruz, ejerció la docencia, enseñó castellano y literatura, y en 1936 se recibió de abogado en la Universidad Nacional de Córdoba. En él convivían dos mundos que parecían opuestos, pero que supo unir con una fuerza singular: el rigor del derecho y el vuelo de la poesía. Su primer libro de cuentos, Días sin alba, apareció en 1943. Luego llegó su camino poético con Laurel del estío, publicado en 1946, obra que obtuvo la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores. Más tarde vendrían títulos como Coplas del amor en vano, Capitán de ruiseñores, Herencia del árbol y Cantares de la duda, su último libro, publicado en 1981, cuando ya su vida entraba en la zona serena de la despedida. Américo Calí cultivó el soneto, la copla, la forma clásica y la música interior del idioma. Admiraba a Góngora, amaba la literatura argentina y se movía entre bibliotecas, cafés, aulas, conferencias y tertulias como quien recorre un territorio sagrado. Su casa y su memoria fueron punto de encuentro para escritores, artistas e intelectuales. Por Mendoza pasaron, cerca de su palabra y de su hospitalidad, nombres inmensos de la cultura nacional e internacional. También fue un activo promotor cultural. Cofundó la Revista Jurídica de Cuyo, dirigió la revista Égloga, estuvo al frente del Departamento de Extensión Universitaria de la Universidad Nacional de Cuyo entre 1957 y 1967, presidió en distintas etapas la filial Mendoza de la Sociedad Argentina de Escritores y ofreció conferencias en Mendoza, Buenos Aires, San Juan, Chile y Montevideo. Su obra Martín Fierro ante el derecho penal reveló de manera brillante esa doble condición de abogado y poeta: allí el universo literario de José Hernández dialogaba con la justicia, la ley, el drama social y la defensa simbólica del gaucho perseguido. Era la mirada de un humanista: alguien que entendía que detrás de cada norma, cada verso y cada historia había un ser humano. En 1981, un año antes de su muerte, fue elegido miembro de número de la Academia Argentina de Letras, reconocimiento mayor para un mendocino que había dedicado su vida al idioma, a la poesía y a la cultura. La noche del 22 de junio de 1982, Américo Calí partió dejando papeles sobre su mesa de trabajo, como si la escritura todavía lo estuviera esperando. Pero su voz no se fue del todo. Quedó en sus libros, en sus coplas, en sus sonetos, en la memoria cultural de Mendoza y en ese apodo que parece resumirlo para siempre: el Capitán de Ruiseñores. #Poetry #ArgentinePoetry #Literature #Writers #CulturalHeritage #MendozaArgentina #ArgentineHistory #BookLovers #LatinAmericanLiterature #Poeta #AméricoCalí #Mendoza #RivadaviaMendoza #LiteraturaArgentina #LiteraturaMendocina #HistoriaDeMendoza #CulturaMendocina #Efemérides #PoetasMendocinos #AcademiaArgentinaDeLetras #MendozAntigua

No hay comentarios.:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...