26 de junio de 1898. Mendoza veía nacer a Gildo D’Accurzio, una de esas figuras silenciosas sin las cuales la historia cultural de una provincia queda incompleta. No fue un escritor de multitudes ni un artista de grandes escenarios. Fue algo quizás más decisivo: el hombre que abrió las puertas del papel, la tinta y la edición a generaciones enteras de autores mendocinos. Imprentero, editor, gestor cultural y verdadero mecenas de las letras cuyanas, D’Accurzio convirtió su oficio en una misión: hacer circular la palabra, sostener a los creadores y darle cuerpo material a la literatura de Mendoza. Hijo de inmigrantes italianos, su vida quedó unida al trabajo paciente de los talleres gráficos. En 1937 fundó los Talleres Gráficos D’Accurzio, ubicados en la esquina de Buenos Aires y Rioja, en la Ciudad de Mendoza. Desde aquel espacio, humilde y fundamental, salieron más de 1.500 títulos, entre libros, folletos y obras que ayudaron a construir la memoria literaria y artística de la región. Allí se publicaron trabajos de nombres enormes como Armando Tejada Gómez, Antonio Di Benedetto, Arturo Roig, Iverna Codina, Rodolfo Braceli, Ángel Bustelo y otros autores esenciales de la cultura mendocina. Su imprenta no era solamente un negocio. Era un refugio. Un lugar donde muchos escritores encontraron una oportunidad cuando publicar un libro en Mendoza era una tarea difícil, costosa y muchas veces solitaria. Por eso, quienes lo conocieron lo recordaron como un hombre generoso, minucioso y profundamente comprometido con la cultura. Ricardo Tudela lo llamó un “pionero del surgimiento literario y cultural de Cuyo”, destacando que la fuerza creadora de muchos artistas del Oeste argentino necesitó de su apoyo editorial para llegar al público. D’Accurzio también participó en instituciones de bien público y mantuvo una conducta ligada a la solidaridad, la cooperación y el servicio al prójimo. Su nombre aparece vinculado no solo a la imprenta, sino también a una idea más grande: la cultura como acto de entrega, como construcción colectiva, como memoria que se defiende hoja por hoja. En 1965, por ejemplo, su labor técnica estuvo detrás de una valiosa carpeta artística titulada La vendimia, con ilustraciones de Ángel Pérez Vega y textos de Rafael Mauleón Castillo, editada por Brigadas Líricas. Décadas después, ese material fue rescatado en el Museo Provincial de Bellas Artes Emiliano Guiñazú–Casa Fader, como testimonio de una Mendoza donde arte, literatura, vitivinicultura e imprenta caminaban juntos. Sin embargo, el destino físico de su imprenta tuvo un final triste. Aquel sitio que debió ser preservado como patrimonio cultural mendocino terminó diluyéndose entre cambios de uso, abandono y olvido. Según registros oficiales, D’Accurzio quiso vender la imprenta por muy poco dinero; luego el lugar pasó por distintas manos y finalmente se perdió como espacio histórico. En 2015 se colocó una placa en la esquina donde funcionó su taller, recordando que desde allí salieron obras que trascendieron las fronteras provinciales. Gildo D’Accurzio murió en Mendoza en 1983, pero su legado no desapareció. En 2017, la provincia inauguró la Librería Pública Gildo D’Accurzio, considerada la primera de su tipo en el país, destinada a difundir y comercializar obras de autores mendocinos. Ese espacio, ubicado en Av. España 1260, continúa el espíritu de aquel imprentero que entendió que un libro no es solo papel: es identidad, memoria, trabajo, belleza y futuro. Hoy, recordar a Gildo D’Accurzio es hacer justicia con un nombre que merece estar mucho más alto en la historia de Mendoza. Porque hubo hombres que levantaron edificios, otros que trazaron caminos y otros que hicieron leyes. Él levantó algo menos visible, pero inmenso: una patria de papel para la literatura mendocina. #GildoDAccurzio, #Mendoza, #MendozAntigua, #HistoriaDeMendoza, #CulturaMendocina, #LiteraturaMendocina, #AutoresMendocinos, #Imprenta, #PatrimonioCultural, #HistoriaArgentina, #LetrasCuyanas, #MemoriaCultural, #MendozaAntigua, #ArgentinaHistory, #MendozaHistory, #CulturalHeritage, #ArgentineLiterature, #BookHistory, #PrintingHistory, #LatinAmericanCulture, #HistoricalMemory, #Cuyo, #OldMendoza, #CulturalLegacy
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
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viernes, 26 de junio de 2026
26 DE JUNIO DE 1898, NACE,GILDO D’ACCURZIO: EL HOMBRE QUE IMPRIMIÓ EL ALMA LITERARIA DE MENDOZA
26 de junio de 1898. Mendoza veía nacer a Gildo D’Accurzio, una de esas figuras silenciosas sin las cuales la historia cultural de una provincia queda incompleta. No fue un escritor de multitudes ni un artista de grandes escenarios. Fue algo quizás más decisivo: el hombre que abrió las puertas del papel, la tinta y la edición a generaciones enteras de autores mendocinos. Imprentero, editor, gestor cultural y verdadero mecenas de las letras cuyanas, D’Accurzio convirtió su oficio en una misión: hacer circular la palabra, sostener a los creadores y darle cuerpo material a la literatura de Mendoza. Hijo de inmigrantes italianos, su vida quedó unida al trabajo paciente de los talleres gráficos. En 1937 fundó los Talleres Gráficos D’Accurzio, ubicados en la esquina de Buenos Aires y Rioja, en la Ciudad de Mendoza. Desde aquel espacio, humilde y fundamental, salieron más de 1.500 títulos, entre libros, folletos y obras que ayudaron a construir la memoria literaria y artística de la región. Allí se publicaron trabajos de nombres enormes como Armando Tejada Gómez, Antonio Di Benedetto, Arturo Roig, Iverna Codina, Rodolfo Braceli, Ángel Bustelo y otros autores esenciales de la cultura mendocina. Su imprenta no era solamente un negocio. Era un refugio. Un lugar donde muchos escritores encontraron una oportunidad cuando publicar un libro en Mendoza era una tarea difícil, costosa y muchas veces solitaria. Por eso, quienes lo conocieron lo recordaron como un hombre generoso, minucioso y profundamente comprometido con la cultura. Ricardo Tudela lo llamó un “pionero del surgimiento literario y cultural de Cuyo”, destacando que la fuerza creadora de muchos artistas del Oeste argentino necesitó de su apoyo editorial para llegar al público. D’Accurzio también participó en instituciones de bien público y mantuvo una conducta ligada a la solidaridad, la cooperación y el servicio al prójimo. Su nombre aparece vinculado no solo a la imprenta, sino también a una idea más grande: la cultura como acto de entrega, como construcción colectiva, como memoria que se defiende hoja por hoja. En 1965, por ejemplo, su labor técnica estuvo detrás de una valiosa carpeta artística titulada La vendimia, con ilustraciones de Ángel Pérez Vega y textos de Rafael Mauleón Castillo, editada por Brigadas Líricas. Décadas después, ese material fue rescatado en el Museo Provincial de Bellas Artes Emiliano Guiñazú–Casa Fader, como testimonio de una Mendoza donde arte, literatura, vitivinicultura e imprenta caminaban juntos. Sin embargo, el destino físico de su imprenta tuvo un final triste. Aquel sitio que debió ser preservado como patrimonio cultural mendocino terminó diluyéndose entre cambios de uso, abandono y olvido. Según registros oficiales, D’Accurzio quiso vender la imprenta por muy poco dinero; luego el lugar pasó por distintas manos y finalmente se perdió como espacio histórico. En 2015 se colocó una placa en la esquina donde funcionó su taller, recordando que desde allí salieron obras que trascendieron las fronteras provinciales. Gildo D’Accurzio murió en Mendoza en 1983, pero su legado no desapareció. En 2017, la provincia inauguró la Librería Pública Gildo D’Accurzio, considerada la primera de su tipo en el país, destinada a difundir y comercializar obras de autores mendocinos. Ese espacio, ubicado en Av. España 1260, continúa el espíritu de aquel imprentero que entendió que un libro no es solo papel: es identidad, memoria, trabajo, belleza y futuro. Hoy, recordar a Gildo D’Accurzio es hacer justicia con un nombre que merece estar mucho más alto en la historia de Mendoza. Porque hubo hombres que levantaron edificios, otros que trazaron caminos y otros que hicieron leyes. Él levantó algo menos visible, pero inmenso: una patria de papel para la literatura mendocina. #GildoDAccurzio, #Mendoza, #MendozAntigua, #HistoriaDeMendoza, #CulturaMendocina, #LiteraturaMendocina, #AutoresMendocinos, #Imprenta, #PatrimonioCultural, #HistoriaArgentina, #LetrasCuyanas, #MemoriaCultural, #MendozaAntigua, #ArgentinaHistory, #MendozaHistory, #CulturalHeritage, #ArgentineLiterature, #BookHistory, #PrintingHistory, #LatinAmericanCulture, #HistoricalMemory, #Cuyo, #OldMendoza, #CulturalLegacy
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