jueves, 9 de abril de 2020

9 de abril de 1959: murió Frank Lloyd Wright, el genio que hizo de la naturaleza una forma de arquitectura


El 9 de abril de 1959 falleció en Phoenix, Arizona, uno de los nombres decisivos de la arquitectura del siglo XX: Frank Lloyd Wright. Había nacido el 8 de junio de 1867 en Richland Center, Wisconsin, hijo de William Carey Wright, predicador y músico, y de Anna Lloyd Jones, maestra. Su infancia, marcada por el paisaje rural de Wisconsin y por un contacto profundo con la naturaleza, dejó una huella decisiva en su manera de pensar el espacio, la luz y la relación entre edificio y entorno. Aunque comenzó estudios de ingeniería civil en la Universidad de Wisconsin, no terminó la carrera: cursó apenas dos semestres antes de orientarse definitivamente hacia la arquitectura. En 1887 se instaló en Chicago, donde trabajó primero en distintos estudios y luego ingresó al prestigioso despacho de Adler & Sullivan, colaborando directamente con Louis Sullivan durante unos seis años. En 1893, ya independizado, abrió su propio estudio y empezó a desarrollar la línea que lo volvería famoso: las llamadas “casas de la pradera”, viviendas de marcada horizontalidad, techos bajos, grandes aleros, plantas abiertas y largas bandas de ventanas que integraban el exterior a la vida cotidiana del interior. En esas obras tempranas ya aparecía una de sus grandes obsesiones: derribar la rigidez de la casa tradicional y reemplazarla por espacios más fluidos, luminosos y orgánicos. Esa búsqueda también se manifestó en el Larkin Company Administration Building de Buffalo, levantado desde 1903, donde diseñó un gran patio central iluminado desde arriba y rodeado por balcones interiores, además de introducir innovaciones técnicas muy avanzadas para su tiempo, como aire acondicionado, calefacción radiante y mobiliario incorporado. En 1911 comenzó a construir en Spring Green, Wisconsin, su casa-estudio Taliesin, una de las obras más personales de toda su trayectoria. Allí volcó su ideal de una arquitectura “orgánica”, ligada al paisaje y a los materiales del lugar. La propiedad sufrió dos incendios graves, en 1914 y 1925, y Wright la reconstruyó en ambas ocasiones. Entre esos años desarrolló además una etapa crucial en Japón, donde trabajó aproximadamente entre 1915 y 1922 en el célebre Imperial Hotel de Tokio, edificio que se volvió legendario por su comportamiento frente al gran terremoto de 1923. Más adelante, en 1937, fundó Taliesin West en Arizona, su laboratorio del desierto y residencia de invierno, sede que hoy continúa vinculada a su legado y a su fundación. Desde entonces firmó algunas de las obras más célebres de la arquitectura moderna. Entre ellas se destacan la Casa Kaufmann, más conocida como Fallingwater o Casa de la Cascada, construida en 1935 en Pennsylvania; la primera Casa Jacobs, prototipo de sus viviendas usonianas; el futuro Museo Guggenheim de Nueva York, cuyo encargo recibió en 1943; y la sede de S. C. Johnson & Son en Racine. En este último edificio llevó su audacia estructural al límite con sus famosas columnas dendriformes, semejantes a hongos o nenúfares: pese a las dudas iniciales, una prueba de carga realizada en 1937 demostró que resistían varias veces el peso exigido. La muerte de Frank Lloyd Wright cerró una vida extraordinaria, pero no detuvo su influencia. Su obra cambió para siempre la arquitectura contemporánea al proponer edificios menos rígidos, más humanos y en diálogo con el paisaje. Hablar de él es hablar de modernidad, de audacia creativa y de una idea que todavía sigue vigente: que una construcción no debe imponerse a la naturaleza, sino convivir con ella. #FrankLloydWright #Arquitectura #HistoriaDeLaArquitectura #ArquitecturaModerna #ArquitecturaOrgánica #Taliesin #TaliesinWest #CasaDeLaCascada #Fallingwater #MuseoGuggenheim #Historia #Efemérides #Architecture #ModernArchitecture #OrganicArchitecture #PrairieStyle #ArchitecturalHistory #DesignHistory #Guggenheim #FallingwaterHouse

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