miércoles, 22 de abril de 2026

Marzo de 1944 en Mendoza: la dramática partida de la segunda comisión militar que salió a buscar a la expedición Link al Cerro Aconcagua


Una segunda comisión militar emprendió viaje hacia el Aconcagua con la esperanza de encontrar rastros de la expedición Link, desaparecida en la montaña. El grupo partió rumbo a Puente del Inca para iniciar nuevas tareas de búsqueda de los andinistas extraviados en uno de los escenarios más duros de la cordillera. En la imagen que acompaña la nota se ve a parte de ese destacamento: de izquierda a derecha aparecen los subtenientes Jorge Raúl Orfila e Ignacio Rodolfo Nazar, los sargentos Carlos Grassetti y Samuel Carduner y el cabo 1º Ricardo Alippi. La fotografía, tomada con crudeza periodística, transmite de inmediato el clima de urgencia de aquellas horas: uniformes de montaña, rostros tensos y una misión que sabía de antemano que iba a enfrentarse al hielo, la altura y la incertidumbre. Años después, una publicación del Instituto Geográfico Nacional confirmó que esos mismos militares participaron en el descenso del cuerpo de Albert Kneidl en 1944. La tragedia que motivó este operativo quedó ligada para siempre al nombre de Juan Jorge Link, uno de los grandes andinistas de su tiempo. Según reconstrucciones históricas del montañismo argentino, Link había coronado el Aconcagua en varias oportunidades y murió en 1944 durante el descenso final, junto con sus compañeros Adriana Bance, Albert Kneidl y Walter Schiller. La misma fuente recuerda además que Adriana Bance fue la primera mujer en hacer cumbre en el Aconcagua, logro alcanzado en 1942 junto al propio Link. Eso ayuda a entender por qué la noticia conmovió tanto: no se trataba de una expedición cualquiera, sino de protagonistas centrales de la historia temprana del andinismo en los Andes. El texto periodístico de la época también deja una reflexión muy fuerte sobre Puente del Inca y sobre el vínculo cotidiano de ese pequeño poblado con la montaña. Allí, decía la crónica, la vida parecía transcurrir entre nevadas intensas y partidas hacia el Aconcagua, como si el riesgo formara parte del paisaje habitual. Por eso la desaparición de los expedicionarios no era presentada como un hecho completamente inesperado, sino como otra confirmación de la dureza extrema del cerro. En ese contexto, el pequeño cementerio local era mostrado como una advertencia silenciosa para cualquiera que subestimara la montaña. Entre esas muertes resonaba la del padre Kastelic, recordado por haber intentado llevar una cruz de bronce a la cumbre y cuyo cuerpo congelado fue hallado tiempo después, convertido en uno de los episodios más impactantes de la historia del Aconcagua. La enseñanza que dejaba aquella nota era contundente: las ascensiones al Aconcagua exigían servicios de auxilio bien organizados. El artículo reclamaba que en Puente del Inca hubiera personal experimentado, campamentos o estaciones de socorro y recursos listos para entrar en acción apenas venciera el plazo previsto de una expedición. La crítica apuntaba contra la improvisación y contra la costumbre de organizar comisiones desde la ciudad de Mendoza cuando ya se había perdido un tiempo precioso. Vista hoy, esa observación conserva una fuerza notable: no solo narra una búsqueda dramática, sino que también anticipa una idea moderna y fundamental del montañismo, la de que en alta montaña la prevención, la logística y el rescate temprano pueden ser la diferencia entre la vida y la muerte. #Aconcagua #ExpediciónLink #Mendoza1944 #PuenteDelInca #HistoriaDeMendoza #Andinismo #MontañismoArgentino #RescateEnMontaña #CordilleraDeLosAndes #MemoriaHistórica #AconcaguaHistory #Mountaineering #MountainRescue #AndesHistory #HighAltitude #HistoricalMemory

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