lunes, 17 de agosto de 2020

17 DE AGOSTO DE 1936: NACIÓ MARGARET HAMILTON, LA MUJER CUYO SOFTWARE AYUDÓ A CONQUISTAR LA LUNA -


El 17 de agosto de 1936 nacía en Paoli, Indiana, Estados Unidos, Margaret Heafield Hamilton, una matemática y científica computacional destinada a cambiar para siempre la relación entre el ser humano y las máquinas. A 90 años de su nacimiento, su nombre permanece ligado a uno de los mayores desafíos tecnológicos de la historia: lograr que una computadora extremadamente limitada pudiera ayudar a llevar astronautas hasta la Luna y, sobre todo, responder correctamente cuando algo saliera mal. Hamilton estudió matemática en la Universidad de Michigan y en Earlham College, donde obtuvo su licenciatura en 1958. Su intención inicial era continuar estudios de posgrado en Brandeis University, pero una oportunidad laboral modificó su camino: llegó al Massachusetts Institute of Technology, donde comenzó desarrollando programas vinculados con predicciones meteorológicas y posteriormente trabajó en el MIT Lincoln Laboratory en SAGE, el gigantesco sistema estadounidense de defensa aérea de la Guerra Fría, programando soluciones capaces de distinguir señales reales de radar del ruido electrónico. En 1961, el MIT Instrumentation Laboratory recibió de la NASA el contrato para desarrollar el sistema de guiado del programa Apolo. Hamilton terminó dirigiendo su Software Engineering Division y lideró el desarrollo del software de vuelo embarcado utilizado por los módulos de mando y lunares. Era una época en la que el software todavía era considerado por muchos casi un complemento del hardware. Hamilton defendió que programar sistemas críticos debía ser tratado como una auténtica disciplina de ingeniería y contribuyó decisivamente a popularizar la expresión “software engineering”. Sus conceptos sobre procesamiento asíncrono, programación por prioridades, detección y recuperación de errores, pruebas integrales y participación humana en la toma de decisiones se convertirían en antecedentes fundamentales de los sistemas informáticos de alta confiabilidad actuales. Una fotografía tomada en 1969 terminó transformándose décadas después en un símbolo de la historia de la computación: Margaret aparece de pie junto a una enorme pila de listados impresos del software desarrollado por el equipo que dirigía para los módulos lunar y de mando. No era una extravagancia fotográfica: aquellas páginas representaban años de programación, pruebas, correcciones y obsesión por anticipar errores en un proyecto en el que, literalmente, no existía una segunda oportunidad. Y entonces llegó el momento para el cual toda aquella filosofía había sido construida. El 20 de julio de 1969, durante el descenso del módulo lunar Eagle del Apolo 11, con Neil Armstrong y Buzz Aldrin aproximándose a la superficie, aparecieron las temidas alarmas 1201 y 1202. La computadora estaba recibiendo más trabajo del que podía procesar, en buena medida por actividad relacionada con el radar de encuentro. Pero el sistema no colapsó. Su arquitectura eliminó procesos menos importantes, se reinició de forma controlada y continuó ejecutando las tareas prioritarias necesarias para mantener el descenso. La historia suele simplificarse diciendo que Hamilton “ordenó continuar”, pero lo ocurrido resulta todavía más impresionante: ella no necesitaba estar en aquella consola. Su trabajo había sido realizado años antes. Mientras en Houston especialistas como Steve Bales, asistido desde la sala de apoyo por Jack Garman y otros técnicos, comprobaban que la computadora se recuperaba correctamente y daban el “go” para continuar, el software desarrollado bajo la dirección de Hamilton estaba demostrando en tiempo real para qué había sido diseñado. Minutos después, el Eagle estaba sobre la Luna. NASA destacó posteriormente que aquella capacidad de priorizar las funciones indispensables permitió que la misión continuara con seguridad. Hamilton siguió vinculada a desarrollos aeroespaciales y posteriormente realizó tareas de consultoría relacionadas con Skylab y el programa del transbordador espacial antes de trasladar su experiencia al sector privado. En 2003, NASA le concedió el Exceptional Space Act Award por sus contribuciones científicas y técnicas y reconoció que los conceptos creados por ella y su equipo habían contribuido a construir los fundamentos de la ingeniería de software moderna. El reconocimiento definitivo llegó el 22 de noviembre de 2016, cuando el presidente Barack Obama le entregó la Presidential Medal of Freedom, la máxima distinción civil de Estados Unidos. La Casa Blanca destacó sus aportes a la programación asíncrona, la asignación de prioridades y el diseño de sistemas ultraconfiables. Margaret Hamilton no caminó sobre la Luna, no apareció descendiendo por la escalera del Eagle y su voz no fue escuchada por millones de personas aquella noche. Pero dentro de la pequeña computadora que acompañaba a Armstrong y Aldrin viajaba una parte gigantesca de su inteligencia. Cuando el sistema fue llevado al límite, el código hizo exactamente aquello para lo que había sido concebido: distinguir lo imprescindible de lo secundario y continuar trabajando. Por eso, detrás de aquellas huellas inmortales impresas sobre el polvo lunar también existe otra huella, invisible pero igualmente profunda: la de una mujer que ayudó a demostrar que conquistar el espacio no dependía solamente de gigantescos cohetes, sino también de algo que entonces recién comenzaba a ser comprendido como una nueva ingeniería: el software. #MargaretHamilton #Apollo11 #Apolo11 #NASA #MIT #IngenieriaDeSoftware #HistoriaDeLaComputacion #Computacion #MujeresEnLaCiencia #MujeresSTEM #ExploracionEspacial #LlegadaALaLuna #Historia #Efemerides #Ciencia #Tecnologia #SoftwareEngineering #ComputerScience #WomenInSTEM #WomenInScience #SpaceExploration #MoonLanding #ApolloProgram #HistoryOfComputing #TechnologyHistory


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