El 24 de agosto de 1948 nacía en Lyon, Francia, Jean-Michel Jarre, uno de los grandes arquitectos de la música electrónica moderna, un creador capaz de transformar sintetizadores, cintas magnéticas, voces humanas, láseres, edificios y hasta ciudades enteras en gigantescos paisajes audiovisuales. Era hijo de Maurice Jarre, futuro compositor ganador de tres premios Oscar por bandas sonoras como Lawrence de Arabia, Doctor Zhivago y Pasaje a la India, pero sus padres se separaron cuando Jean-Michel era muy pequeño y la influencia paterna en su formación fue limitada. Creció principalmente junto a su madre, France Pejot, enfermera y antigua integrante de la Resistencia francesa, y encontró también una figura decisiva en su abuelo André Jarre, ingeniero, inventor y melómano, quien siendo niño le regaló un grabador con el que comenzó a capturar, manipular y reproducir al revés los sonidos que encontraba a su alrededor. Su infancia tuvo además una escena casi cinematográfica: frecuentaba con su madre el legendario club parisino Le Chat qui Pêche, por donde pasaban gigantes del jazz como John Coltrane, Don Cherry o Chet Baker; el propio Jarre recordó que Baker tocó su trompeta a centímetros de él cuando era niño y que aquella vibración física del sonido quedó grabada para siempre en su memoria. A fines de los años 60, mientras tocaba en grupos de rock como The Dustbins, se acercó al Groupe de Recherches Musicales dirigido por Pierre Schaeffer, padre de la musique concrète. Allí descubrió una idea que marcaría toda su obra: la música no tenía por qué construirse únicamente con notas; cualquier ruido, voz, máquina u objeto podía convertirse en material musical. Antes de alcanzar la fama experimentó con singles, publicidad, música para teatro y trabajos electrónicos. En 1972 publicó incluso su propia versión de “Pop Corn” bajo los nombres Pop Corn Orchestra y Jammie Jefferson: no fue una colaboración con Gershon Kingsley, como suele afirmarse, sino una versión de la célebre composición electrónica que Kingsley había creado originalmente en 1969. Ese mismo período produjo el experimental Deserted Palace. Pero la verdadera explosión llegó en 1976. En un pequeño estudio improvisado en su departamento parisino, rodeado de sintetizadores EMS, secuenciadores, órganos, pedales, máquinas de ritmo y grabadores de cinta, Jarre construyó Oxygène, una suite electrónica dividida en seis movimientos que parecía provenir de otro planeta. Aquella obra convirtió sonidos hasta entonces asociados con laboratorios y vanguardias en melodías capaces de conquistar al gran público. Dos años después llegó Equinoxe, otra pieza fundamental de la electrónica, cuyas ventas mundiales rondaron los diez millones de ejemplares según el sitio oficial del artista. Jarre comprendió entonces que su música podía abandonar los estudios y apropiarse del espacio urbano: en 1979 reunió alrededor de un millón de personas en la Place de la Concorde de París, espectáculo que le dio su primera entrada en el Guinness por asistencia multitudinaria. En 1981 volvió a romper fronteras al convertirse en el primer músico occidental oficialmente invitado a actuar en la China post-Mao: realizó cinco conciertos, dos en Pekín y tres en Shanghái, y las emisiones fueron seguidas, según su archivo oficial, por cientos de millones de personas a través de radio y televisión. En 1983 protagonizó una de las provocaciones más extraordinarias de la historia discográfica: Musique pour Supermarché fue prensado en un único ejemplar y las matrices utilizadas para fabricar el vinilo fueron destruidas ante un funcionario judicial antes de que aquella copia irrepetible fuera subastada en París, una manera radical de cuestionar la transformación de la música en un producto industrial idéntico a cualquier mercancía. Al año siguiente llevó el sampling mucho más lejos con Zoolook: utilizó el Fairlight CMI para fragmentar y transformar voces procedentes de más de 25 idiomas, convirtiendo fonemas humanos en instrumentos dentro de una obra donde participaron además Laurie Anderson, Adrian Belew y Marcus Miller. Y todavía faltaba uno de los capítulos más conmovedores de su carrera. En 1986 planeaba junto con la NASA que el astronauta y saxofonista Ronald McNair interpretara desde el transbordador Challenger una parte de una composición de Rendez-Vous, enlazándose posteriormente con el gigantesco concierto que Jarre preparaba en Houston. McNair murió junto con sus seis compañeros cuando el Challenger se desintegró el 28 de enero de 1986. La grabación nunca pudo realizarse y “Last Rendez-Vous” pasó a llevar el subtítulo “Ron's Piece”; tanto el álbum como el espectáculo de Houston se transformaron en homenajes a la tripulación perdida. Desde entonces sus conciertos adquirieron dimensiones casi imposibles: unos 2,5 millones de espectadores en La Défense de París en 1990, alrededor de un millón frente a la Torre Eiffel en 1995 y aproximadamente 3,5 millones frente a la Universidad Estatal de Moscú en 1997, cifra registrada entonces como nuevo récord mundial. También convirtió en escenarios las Pirámides de Giza para recibir el año 2000 y la Acrópolis de Atenas en 2001. No fue, por cierto, la Plaza Roja donde realizó aquel histórico concierto de Moscú: el escenario estuvo instalado frente a la Universidad Estatal. Su universo conceptual continuó expandiéndose: Waiting for Cousteau, de 1990, estuvo inspirado en el mundo submarino de Jacques-Yves Cousteau; décadas después recibió la Stephen Hawking Medal for Science Communication, y su catálogo supera actualmente los 85 millones de discos vendidos en todo el planeta según su biografía oficial. Jean-Michel Jarre hizo algo que muy pocos artistas consiguieron: convirtió una música nacida entre cables, osciladores y cintas magnéticas en un espectáculo popular capaz de reunir millones de personas. Allí donde otros veían máquinas, él encontró instrumentos; donde otros veían edificios, encontró pantallas; donde había una ciudad, imaginó un escenario. Y aquella revolución sonora que comenzó con un niño grabando ruidos en una cinta continúa resonando, décadas después, como si todavía viniera del futuro. #JeanMichelJarre #Oxygene #Equinoxe #Zoolook #MusicaElectronica #HistoriaDeLaMusica #PionerosDeLaElectronica #Sintetizadores #Efemerides #Francia #ElectronicMusic #ElectronicMusicHistory #Synthesizer #SynthPioneer #MusicHistory #Oxygene
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
etiquetas
- Efemérides (9529)
- Otras Provincias (4666)
- Curiosidades Históricas (2925)
- Década de 1920 (2727)
- otros paises (2480)
- Década de 1930 (2395)
- Década de 1910 (1964)
- Sociales (1890)
- Década de 1970 (1813)
- Década de 1900 (1626)
- Década de 1940 (1510)
- Publicidades (1397)
- Deportes en el Recuerdo (1345)
- Década de 1950 (1228)
- Videos (1142)
- Década de 1960 (906)
- Década de 1980 (854)
- Letra chica (717)
- antes de 1900 (666)
- Moda (635)
- Vendimia (603)
- graduados (400)
- solo mujer (286)
- frases (251)
- Conociendo Mendoza (250)
- policiales (238)
- hechos hist. de Mza (221)
- Pioneros de la Vitivinicultura en Mendoza (216)
- Década de 1990 (209)
- Mendoza desde Arriba (111)
- Toponimias (90)
- década del 2000 (77)
- portadas (46)
- coloreadas (37)
- el mundo desde arriba (31)
- bienes patrimoniales (25)
- Constitución de Mendoza (12)
- boletin oficial (12)
- gastronomia (12)
- Joyas sobre Ruedas (5)
- edificios religiosos (3)
lunes, 24 de agosto de 2020
🔥🎹🚀 24 DE AGOSTO DE 1948: NACIÓ JEAN-MICHEL JARRE — EL HOMBRE QUE HIZO DEL FUTURO UNA BANDA SONORA Y CONVIRTIÓ CIUDADES ENTERAS EN ESCENARIOS
El 24 de agosto de 1948 nacía en Lyon, Francia, Jean-Michel Jarre, uno de los grandes arquitectos de la música electrónica moderna, un creador capaz de transformar sintetizadores, cintas magnéticas, voces humanas, láseres, edificios y hasta ciudades enteras en gigantescos paisajes audiovisuales. Era hijo de Maurice Jarre, futuro compositor ganador de tres premios Oscar por bandas sonoras como Lawrence de Arabia, Doctor Zhivago y Pasaje a la India, pero sus padres se separaron cuando Jean-Michel era muy pequeño y la influencia paterna en su formación fue limitada. Creció principalmente junto a su madre, France Pejot, enfermera y antigua integrante de la Resistencia francesa, y encontró también una figura decisiva en su abuelo André Jarre, ingeniero, inventor y melómano, quien siendo niño le regaló un grabador con el que comenzó a capturar, manipular y reproducir al revés los sonidos que encontraba a su alrededor. Su infancia tuvo además una escena casi cinematográfica: frecuentaba con su madre el legendario club parisino Le Chat qui Pêche, por donde pasaban gigantes del jazz como John Coltrane, Don Cherry o Chet Baker; el propio Jarre recordó que Baker tocó su trompeta a centímetros de él cuando era niño y que aquella vibración física del sonido quedó grabada para siempre en su memoria. A fines de los años 60, mientras tocaba en grupos de rock como The Dustbins, se acercó al Groupe de Recherches Musicales dirigido por Pierre Schaeffer, padre de la musique concrète. Allí descubrió una idea que marcaría toda su obra: la música no tenía por qué construirse únicamente con notas; cualquier ruido, voz, máquina u objeto podía convertirse en material musical. Antes de alcanzar la fama experimentó con singles, publicidad, música para teatro y trabajos electrónicos. En 1972 publicó incluso su propia versión de “Pop Corn” bajo los nombres Pop Corn Orchestra y Jammie Jefferson: no fue una colaboración con Gershon Kingsley, como suele afirmarse, sino una versión de la célebre composición electrónica que Kingsley había creado originalmente en 1969. Ese mismo período produjo el experimental Deserted Palace. Pero la verdadera explosión llegó en 1976. En un pequeño estudio improvisado en su departamento parisino, rodeado de sintetizadores EMS, secuenciadores, órganos, pedales, máquinas de ritmo y grabadores de cinta, Jarre construyó Oxygène, una suite electrónica dividida en seis movimientos que parecía provenir de otro planeta. Aquella obra convirtió sonidos hasta entonces asociados con laboratorios y vanguardias en melodías capaces de conquistar al gran público. Dos años después llegó Equinoxe, otra pieza fundamental de la electrónica, cuyas ventas mundiales rondaron los diez millones de ejemplares según el sitio oficial del artista. Jarre comprendió entonces que su música podía abandonar los estudios y apropiarse del espacio urbano: en 1979 reunió alrededor de un millón de personas en la Place de la Concorde de París, espectáculo que le dio su primera entrada en el Guinness por asistencia multitudinaria. En 1981 volvió a romper fronteras al convertirse en el primer músico occidental oficialmente invitado a actuar en la China post-Mao: realizó cinco conciertos, dos en Pekín y tres en Shanghái, y las emisiones fueron seguidas, según su archivo oficial, por cientos de millones de personas a través de radio y televisión. En 1983 protagonizó una de las provocaciones más extraordinarias de la historia discográfica: Musique pour Supermarché fue prensado en un único ejemplar y las matrices utilizadas para fabricar el vinilo fueron destruidas ante un funcionario judicial antes de que aquella copia irrepetible fuera subastada en París, una manera radical de cuestionar la transformación de la música en un producto industrial idéntico a cualquier mercancía. Al año siguiente llevó el sampling mucho más lejos con Zoolook: utilizó el Fairlight CMI para fragmentar y transformar voces procedentes de más de 25 idiomas, convirtiendo fonemas humanos en instrumentos dentro de una obra donde participaron además Laurie Anderson, Adrian Belew y Marcus Miller. Y todavía faltaba uno de los capítulos más conmovedores de su carrera. En 1986 planeaba junto con la NASA que el astronauta y saxofonista Ronald McNair interpretara desde el transbordador Challenger una parte de una composición de Rendez-Vous, enlazándose posteriormente con el gigantesco concierto que Jarre preparaba en Houston. McNair murió junto con sus seis compañeros cuando el Challenger se desintegró el 28 de enero de 1986. La grabación nunca pudo realizarse y “Last Rendez-Vous” pasó a llevar el subtítulo “Ron's Piece”; tanto el álbum como el espectáculo de Houston se transformaron en homenajes a la tripulación perdida. Desde entonces sus conciertos adquirieron dimensiones casi imposibles: unos 2,5 millones de espectadores en La Défense de París en 1990, alrededor de un millón frente a la Torre Eiffel en 1995 y aproximadamente 3,5 millones frente a la Universidad Estatal de Moscú en 1997, cifra registrada entonces como nuevo récord mundial. También convirtió en escenarios las Pirámides de Giza para recibir el año 2000 y la Acrópolis de Atenas en 2001. No fue, por cierto, la Plaza Roja donde realizó aquel histórico concierto de Moscú: el escenario estuvo instalado frente a la Universidad Estatal. Su universo conceptual continuó expandiéndose: Waiting for Cousteau, de 1990, estuvo inspirado en el mundo submarino de Jacques-Yves Cousteau; décadas después recibió la Stephen Hawking Medal for Science Communication, y su catálogo supera actualmente los 85 millones de discos vendidos en todo el planeta según su biografía oficial. Jean-Michel Jarre hizo algo que muy pocos artistas consiguieron: convirtió una música nacida entre cables, osciladores y cintas magnéticas en un espectáculo popular capaz de reunir millones de personas. Allí donde otros veían máquinas, él encontró instrumentos; donde otros veían edificios, encontró pantallas; donde había una ciudad, imaginó un escenario. Y aquella revolución sonora que comenzó con un niño grabando ruidos en una cinta continúa resonando, décadas después, como si todavía viniera del futuro. #JeanMichelJarre #Oxygene #Equinoxe #Zoolook #MusicaElectronica #HistoriaDeLaMusica #PionerosDeLaElectronica #Sintetizadores #Efemerides #Francia #ElectronicMusic #ElectronicMusicHistory #Synthesizer #SynthPioneer #MusicHistory #Oxygene
Etiquetas:
Efemérides
Mendoza, Argentina
Lyon, Francia
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario