¿Quién no recuerda a su madre o a su abuela persiguiéndolo por toda la casa con una cuchara sopera en la mano al grito de "¡Tapate la nariz y tragá, que es para que crezcas fuerte!"? Si naciste antes de los años 90, seguro fuiste víctima del inolvidable y fuertísimo aceite de hígado de bacalao. Pero detrás de ese sabor a pescado que nos hacía temblar, se esconde una historia de genialidad médica y publicitaria que literalmente salvó la vida de millones de niños en todo el mundo.
📜 El origen del "jarabe milagroso": El problema: A fines del siglo XIX, la Revolución Industrial llenó las ciudades de humo y tapó el sol. Esto desató una epidemia de raquitismo (una enfermedad que debilitaba y deformaba los huesos de los niños por falta de vitamina D). Los médicos sabían que el aceite de hígado de bacalao crudo lo curaba, pero su sabor y olor a pescado podrido eran tan repugnantes que los pacientes lo vomitaban.
La brillante solución: En 1876, en Nueva York, dos primos farmacéuticos llamados Alfred B. Scott y Samuel W. Bowne tuvieron una idea brillante. Decidieron crear una "emulsión": batieron el aceite puro con glicerina, hipofosfitos y saborizantes. Aunque seguía sabiendo a pescado, la textura era más suave y el cuerpo lo digería mucho mejor. ¡Había nacido la legendaria Emulsión de Scott!
⚓ El misterio del hombre del pescado gigante: ¿Te acordás del logo clásico de la botella? Ese pescador con piloto para la lluvia cargando un bacalao enorme en la espalda no fue un invento de marketing.
Dato histórico: Cuenta la leyenda que Alfred Scott viajó a las Islas Lofoten, en Noruega (de donde sacaban el aceite de mejor calidad), y vio a un pescador real cargando un bacalao que había roto el récord de tamaño. Quedó tan impactado que contrató a un fotógrafo para inmortalizar la escena, convirtiéndola en una de las marcas registradas más antiguas y famosas del mundo.
🛡️ ¿Por qué nuestras abuelas nos obligaban a tomarlo? ¡Porque tenían razón! Aunque nosotros lo odiábamos, esa cucharada blanca y espesa era una bomba atómica de salud. Estaba repleta de Vitamina A (para la vista y la piel), Vitamina D (para absorber el calcio y endurecer los huesos) y Omega 3 (para el desarrollo del cerebro). Hoy en día, esos mismos nutrientes vienen en unas cómodas y simpáticas gomitas de colores con sabor a frutilla o en cápsulas sin gusto a nada. ¡Qué suerte tienen los chicos de ahora! ¡Llegó el momento de la verdad! ¿Alguna vez te obligaron a tomar la Emulsión de Scott, te tapabas la nariz o eras de los pocos bichos raros a los que les gustaba el sabor? ¡ #EmulsionDeScott #RecuerdosDeLaInfancia #NostalgiaArgentina #RemediosDeAbuela #AceiteDeHigadoDeBacalao #HistoriaDeLaMedicina #InfanciaFeliz #CosasDeAbuelas #mendozantigua
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