El 31 de mayo de 1985 falleció en Buenos Aires César Victorino Jannello, arquitecto, diseñador industrial, teórico y docente, una figura clave para comprender el nacimiento del diseño moderno en la Argentina. Nacido en Buenos Aires en 1918 y graduado como arquitecto por la UBA en 1945, Jannello perteneció a una generación que cruzó arquitectura, arte, industria y pensamiento proyectual con una mirada profundamente innovadora. En 1947 se instaló en Mendoza junto a su esposa, la arquitecta y ceramista Colette Boccara, y allí dejó una huella decisiva. En la Universidad Nacional de Cuyo fue profesor de Composición Plástica y director de la Escuela de Cerámica, impulsando una idea avanzada para su tiempo: que el arte no debía quedar encerrado en la obra única, sino dialogar con la producción industrial, los objetos de uso cotidiano y las nuevas formas de habitar. Vinculado al arte concreto, al pensamiento de Tomás Maldonado y a las vanguardias modernas, Jannello fue uno de los nombres que ayudó a instalar en el país una nueva sensibilidad: la del diseño como disciplina, como lenguaje y como herramienta cultural. Su célebre silla W, creada con una estructura de acero plegado y asiento de madera, se transformó en un ícono del diseño argentino y llegó a formar parte de espacios emblemáticos como la Casa Curutchet, obra de Le Corbusier. Su paso por Mendoza también quedó unido a uno de los acontecimientos más audaces de la historia cultural argentina: la Feria de América de 1954, realizada en el Parque General San Martín. La UNCuyo la define como la primera exposición industrial de carácter continental en el país, un verdadero laboratorio de arquitectura, arte, industria, diseño y modernidad, con participación de figuras como Gerardo Clusellas, Tomás Maldonado y Mauricio Kagel. Jannello también dejó su marca en Buenos Aires: fue coautor, junto a Silvio Grichener, del puente peatonal sobre la avenida Figueroa Alcorta, frente a la Facultad de Derecho, proyectado para la Exposición del Sesquicentenario de 1960. César Jannello no solo diseñó sillas, puentes o espacios: ayudó a diseñar una forma moderna de pensar la Argentina. #CesarJannello #DisenoArgentino #ArquitecturaArgentina #Mendoza #UNCuyo #FeriaDeAmerica #SillaW #ArteConcreto #DisenoIndustrial #HistoriaArgentina #ModernismoArgentino #ArgentineDesign #ModernArchitecture #IndustrialDesign #CulturalHeritage #MendozAntigua
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
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domingo, 31 de mayo de 2026
31 de Mayo de 1985 muere, César Jannello: el hombre que convirtió a Mendoza en laboratorio del diseño moderno argentino
El 31 de mayo de 1985 falleció en Buenos Aires César Victorino Jannello, arquitecto, diseñador industrial, teórico y docente, una figura clave para comprender el nacimiento del diseño moderno en la Argentina. Nacido en Buenos Aires en 1918 y graduado como arquitecto por la UBA en 1945, Jannello perteneció a una generación que cruzó arquitectura, arte, industria y pensamiento proyectual con una mirada profundamente innovadora. En 1947 se instaló en Mendoza junto a su esposa, la arquitecta y ceramista Colette Boccara, y allí dejó una huella decisiva. En la Universidad Nacional de Cuyo fue profesor de Composición Plástica y director de la Escuela de Cerámica, impulsando una idea avanzada para su tiempo: que el arte no debía quedar encerrado en la obra única, sino dialogar con la producción industrial, los objetos de uso cotidiano y las nuevas formas de habitar. Vinculado al arte concreto, al pensamiento de Tomás Maldonado y a las vanguardias modernas, Jannello fue uno de los nombres que ayudó a instalar en el país una nueva sensibilidad: la del diseño como disciplina, como lenguaje y como herramienta cultural. Su célebre silla W, creada con una estructura de acero plegado y asiento de madera, se transformó en un ícono del diseño argentino y llegó a formar parte de espacios emblemáticos como la Casa Curutchet, obra de Le Corbusier. Su paso por Mendoza también quedó unido a uno de los acontecimientos más audaces de la historia cultural argentina: la Feria de América de 1954, realizada en el Parque General San Martín. La UNCuyo la define como la primera exposición industrial de carácter continental en el país, un verdadero laboratorio de arquitectura, arte, industria, diseño y modernidad, con participación de figuras como Gerardo Clusellas, Tomás Maldonado y Mauricio Kagel. Jannello también dejó su marca en Buenos Aires: fue coautor, junto a Silvio Grichener, del puente peatonal sobre la avenida Figueroa Alcorta, frente a la Facultad de Derecho, proyectado para la Exposición del Sesquicentenario de 1960. César Jannello no solo diseñó sillas, puentes o espacios: ayudó a diseñar una forma moderna de pensar la Argentina. #CesarJannello #DisenoArgentino #ArquitecturaArgentina #Mendoza #UNCuyo #FeriaDeAmerica #SillaW #ArteConcreto #DisenoIndustrial #HistoriaArgentina #ModernismoArgentino #ArgentineDesign #ModernArchitecture #IndustrialDesign #CulturalHeritage #MendozAntigua
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sábado, 30 de mayo de 2026
LA FRUTA QUE VALÍA COMO UNA JOYA: cuando una piña abría las puertas del poder en Europa
Hubo un tiempo en que una simple piña no era una fruta: era una declaración de riqueza, refinamiento y prestigio. En la Europa del siglo XVIII y durante la época victoriana, exhibir una piña en una mesa, llevarla a una reunión o mostrarla en una recepción equivalía a decir: “pertenezco al mundo de los poderosos”. Salones aristocráticos, miradas de asombro, barcos enfrentando largos viajes, invernaderos costosos y una piña tratada casi como una reliquia. Y no era exageración. En aquellos siglos, traer piñas desde zonas tropicales era difícil, caro y arriesgado. Muchas se pudrían durante las travesías marítimas, y las pocas que llegaban enteras se convertían en objetos de lujo. En Gran Bretaña y otras regiones de Europa, la piña pasó a ser símbolo de hospitalidad, fortuna y poder social. La Smithsonian Libraries recuerda que, durante el siglo XVIII, su forma comenzó a aparecer en entradas, portones, vajillas, cerámicas y objetos decorativos, como emblema de bienvenida y distinción. Pero el verdadero lujo no era solo comprarla: era lograr cultivarla. En climas fríos, producir una piña exigía invernaderos especiales, calefacción constante, vidrio, conocimientos botánicos y mucho dinero. Dumbarton Oaks señala que ya hacia 1720 se utilizaban técnicas de calefacción en invernaderos para intentar criar piñas en Europa. Por eso, los aristócratas competían por mostrarlas. La National Trust for Scotland explica que, en los siglos XVII y XVIII, solo los sectores más ricos y conectados podían acceder a estas frutas exóticas, que terminaron asociadas con riqueza, estatus y poder. Incluso se colocaban piñas en portones como señal de hospitalidad y prestigio. La obsesión llegó tan lejos que la piña inspiró arquitectura. En Escocia, el famoso edificio conocido como The Dunmore Pineapple fue construido en 1761 por el conde de Dunmore, en una época en que las piñas eran consideradas una de las comidas más exóticas del país. Con la expansión del comercio, los avances en transporte y el desarrollo agrícola, la piña dejó de ser un tesoro inaccesible y pasó lentamente a convertirse en un alimento popular. Pero durante mucho tiempo fue mucho más que una fruta: fue un trofeo de mundo, una corona tropical sobre las mesas europeas y una prueba visible de que quien la poseía tenía dinero, conexiones y poder. #PiñaReal #HistoriaCuriosa #LujoEuropeo #SigloXVIII #ÉpocaVictoriana #HistoriaDeLaComida #FrutasExóticas #SímbolosDePoder #MendozAntigua #PineappleHistory #RoyalLuxury #VictorianEra #FoodHistory #StatusSymbol #EuropeanHistory
Lago Fontana, Chubut, 1902. - KANKEL, EL BAQUEANO DE LA PATAGONIA PROFUNDA: LA FOTO QUE UNIÓ FRONTERA, CAZA Y MEMORIA EN LAGO FONTANA
La escena parece detenida en el borde mismo de una Patagonia todavía áspera, inmensa y poco conocida para el país urbano. En primer plano yace un huemul cazado. Detrás, entre hombres de expedición, aparece el cacique Kankel —también mencionado en distintas fuentes como Kánkel o Cánquel—, con el sombrero en la mano, figura clave de aquellos recorridos por el sur argentino. La fotografía pertenece al viaje de Aarón de Anchorena por la Patagonia y los Andes, publicado en 1902 bajo el título Excursión á la Patagonia y á los Andes. Estudios sobre esa obra identifican esta imagen como “Cacique Kankel y caza de huemul”, dentro de una serie donde se cruzan paisaje, exploración, cacería e indígenas patagónicos. Kankel no fue un simple acompañante. Fue un baqueano fundamental, conocedor de los caminos, los rastros, los pasos cordilleranos y las señales del territorio. Su figura aparece vinculada a la región de Chubut y Santa Cruz, y también a los trabajos de la Comisión Argentina de Límites, en tiempos en que la frontera argentino-chilena en la Patagonia aún se estaba definiendo. Documentos académicos citan referencias de fines del siglo XIX donde se lo describe como un cacique de gran presencia, hábil, sagaz y conocedor del español y del galés. La misma tradición patagónica conserva una escena notable narrada por Andreas Madsen. En 1902, durante una marcha desde el lago Buenos Aires hacia Rada Tilly, cerca de la actual Comodoro Rivadavia, Kankel habría descubierto el rastro fresco de un puma y salió tras él. Madsen contó que, poco después, vio por primera vez un puma cazado con boleadoras. Kankel regresó con el animal en la grupa de su caballo, lo cuereó y entregó la piel al capitán Robertson, integrante de la delegación arbitral vinculada a Thomas Holdich. La imagen también habla de otra época en la relación entre el hombre y la naturaleza. Aquel huemul, entonces convertido en trofeo de caza, hoy representa una de las especies más protegidas de la Argentina. La Administración de Parques Nacionales recuerda que el huemul es un ciervo exclusivo de Argentina y Chile, propio de los bosques patagónicos, y que fue declarado Monumento Natural Nacional por la Ley 24.702/96. El fotógrafo uruguayo Telmo Braga fue quien acompañó visualmente aquella expedición de Anchorena. Según crónicas patagónicas, Braga desembarcó en Puerto Madryn en diciembre de 1901 como fotógrafo del viaje y luego permaneció un tiempo en la región, dejando un registro temprano de enorme valor documental. Más que una foto de caza, esta imagen es un documento de frontera: muestra la Patagonia de los guías indígenas, los exploradores, las comisiones limítrofes, los viajes aristocráticos y las tensiones de una tierra que el Estado comenzaba a mirar, medir, narrar y ocupar. En el centro de esa historia aparece Kankel, no como figura secundaria, sino como uno de esos hombres que conocían la Patagonia antes de que los mapas terminaran de dibujarla. Fuente de la imagen: Excursión á la Patagonia y á los Andes, Aarón de Anchorena, 1902. #Kankel #CaciqueKankel #LagoFontana #PatagoniaArgentina #Chubut #SantaCruz #AarónAnchorena #TelmoBraga #Huemul #HistoriaPatagónica #MendozAntigua #PatagoniaHistory #ArgentineHistory #NativePatagonia #HistoricPhotography #AndesHistory
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EL CHALLAO EN LOS AÑOS 60: LA FE MENDOCINA CAMINANDO ENTRE POLVO, MONTAÑA Y MEMORIA
En la década de 1960, El Challao todavía conservaba ese aire agreste de camino abierto, de tierra suelta, cerros cercanos y silencios compartidos. En esta imagen, una procesión avanza lentamente entre autos estacionados, familias, vecinos y devotos que suben hacia uno de los sitios religiosos más queridos por Mendoza: el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes. No era solo una caminata de fe. Era una escena profundamente mendocina: gente sencilla, promesas, rezos, pañuelos, vestidos de época y una comunidad que encontraba en la montaña un lugar de encuentro espiritual. Cada paso parecía unir la devoción con el paisaje, como si El Challao fuera mucho más que un destino: era una memoria viva.La historia de esta devoción comenzó en los años 20, cuando un grupo de mujeres encabezado por Emperatriz González de Ortiz se reunía a rezar el rosario en un cerro de la zona, un lugar que por su forma recordaba a la gruta de Lourdes, en Francia. En 1926 se colocó allí una imagen de la Virgen en una gruta tallada en la roca, y en 1933 se puso la piedra fundamental del primer templo. Con el tiempo, la devoción creció hasta convertir a El Challao en uno de los grandes puntos de peregrinación de Mendoza. La referencia espiritual viene de Lourdes, donde según la tradición católica la Virgen se apareció a Bernadette Soubirous entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858, en la gruta de Massabielle. Por eso cada 11 de febrero la devoción vuelve a convocar a miles de fieles, y El Challao se transforma en un símbolo de oración, promesas y esperanza. Esta fotografía no muestra únicamente una procesión antigua: muestra una Mendoza que caminaba junta, una fe que subía desde la ciudad hacia la precordillera y un Challao que, entre polvo y montaña, quedó grabado para siempre en la memoria popular. #ElChallao #MendozAntigua #MendozaAntigua #VirgenDeLourdes #HistoriaDeMendoza #LasHeras #Procesion #FeMendocina #MemoriaPopular #MendozaHistory #ArgentineHistory #VintageMendoza #OurLadyOfLourdes #HistoricalMemory
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Atenas, siglo IV a. C.🔥 Hagnódica: la mujer que se cortó el pelo para desafiar a Atenas y salvar vidas
En una ciudad donde el conocimiento médico estaba reservado a los hombres, una joven llamada Hagnódica —también conocida como Agnódice— decidió enfrentar una prohibición que podía costarle la vida. Según el relato antiguo conservado por Higino en sus Fábulas, las mujeres no podían aprender medicina y muchas preferían morir durante el parto antes que ser atendidas por un varón. Hagnódica no aceptó ese destino. Se cortó el cabello, se vistió como hombre y buscó formación médica junto a Herófilo, uno de los grandes nombres de la medicina antigua vinculados a la tradición anatómica de Alejandría. Con ese conocimiento regresó a Atenas y comenzó a atender a mujeres que, al descubrir su verdadera identidad en privado, confiaban en ella. Su fama creció tan rápido que despertó la envidia de los médicos varones. La acusaron de seducir a sus pacientes y la llevaron ante el Areópago, el antiguo tribunal ateniense. Allí, para demostrar que no era un hombre corruptor sino una mujer ejerciendo la medicina, reveló su identidad. Entonces la acusación cambió: ya no era por seducción, sino por haber roto la ley que impedía a las mujeres practicar el arte médico. Pero ocurrió algo inesperado: las mujeres de Atenas salieron en su defensa. Según el relato, enfrentaron a los jueces y acusaron a sus propios maridos de condenar a quien les había dado auxilio y esperanza. La presión fue tan fuerte que Hagnódica fue absuelta y la ley habría sido modificada para permitir que las mujeres libres aprendieran medicina. Hoy, los especialistas advierten que su historia debe leerse con cuidado: no se conserva como una biografía plenamente comprobada, sino como un relato antiguo transmitido por una única fuente y discutido entre la historia, la leyenda y el mito. El Oxford Classical Dictionary señala que ese escenario no coincide con un período histórico claramente verificable, pero también reconoce la enorme influencia simbólica que tuvo la figura de Hagnódica en la historia de las mujeres en la medicina. Real o legendaria, su nombre quedó como un símbolo poderoso: el de una mujer que desafió una prohibición injusta, cruzó los límites impuestos por su época y convirtió el cuidado de otras mujeres en un acto de valentía. Hagnódica no solo quiso aprender medicina: quiso abrir una puerta donde antes había una sentencia. #Hagnódica #Agnódice #MujeresEnLaHistoria #HistoriaDeLaMedicina #MujeresQueHicieronHistoria #AntiguaGrecia #Atenas #MedicinaAntigua #EfeméridesHistóricas #MendozAntigua #WomenInHistory #HistoryOfMedicine #AncientGreece #WomenInMedicine #MedicalHistory
30 de mayo de 1989 🔥 El último tango de Vilas en París: el día en que Roland Garros despidió a una leyenda argentina
En el polvo naranja de Roland Garros, Guillermo Vilas jugó uno de esos partidos que no se miden solo por el resultado. Aquel día, el gran símbolo del tenis argentino cayó en primera ronda ante el italiano Claudio Pistolesi por 6-1, 6-3 y 6-4, en el que sería su último partido en el Abierto de Francia y su despedida definitiva de los torneos de Grand Slam. La escena tenía una carga enorme de memoria. Doce años antes, en 1977, Vilas había tocado el cielo en ese mismo escenario al conquistar Roland Garros y convertirse en el primer argentino campeón del torneo, una victoria que marcó para siempre la historia del deporte nacional. Para entonces, “Willy” ya era mucho más que un tenista: era una época. Su vincha, su zurda, su revés, su entrega física y sus interminables batallas sobre polvo de ladrillo habían inspirado a generaciones enteras. El International Tennis Hall of Fame recuerda que Vilas ganó 62 títulos ATP y cuatro Grand Slam: Roland Garros 1977, US Open 1977 y el Abierto de Australia en 1978 y 1979. Aquella derrota ante Pistolesi no fue simplemente una eliminación. Fue el cierre simbólico de una relación de amor entre Vilas y París. El mismo torneo que lo había coronado como gigante lo veía partir con la dignidad de los grandes: sin estridencias, pero con la historia detrás. Aunque más tarde intentaría regresar al circuito, esa tarde quedó grabada como el último capítulo de Guillermo Vilas en Roland Garros. #GuillermoVilas #Vilas #RolandGarros #TenisArgentino #HistoriaDelTenis #EfeméridesDeportivas #DeporteArgentino #WillyVilas #MendozAntigua #ArgentineTennis #TennisHistory #RolandGarrosHistory #SportsHistory #TennisLegend
El grito que atravesó el Muro: Peter Fechter, 18 años, y la libertad que quedó a metros
El 17 de agosto de 1962, Berlín fue escenario de una de las escenas más dolorosas de la Guerra Fría. Dos jóvenes de apenas 18 años, Peter Fechter y Helmut Kulbeik, decidieron arriesgarlo todo para escapar de Berlín Oriental y alcanzar el lado occidental de la ciudad, donde imaginaban una vida sin vigilancia, sin encierro y con libertad. El Muro de Berlín, levantado en 1961, no era solo una pared de cemento: era una frontera ideológica, política y humana. Separaba familias, clausuraba calles, dividía barrios enteros y convertía el deseo de cruzar en una condena posible. Peter y Helmut eligieron una zona cercana a Zimmerstraße, no muy lejos de Checkpoint Charlie. Según las reconstrucciones históricas, se ocultaron en una vieja carpintería y desde allí intentaron lanzarse hacia el muro. El plan era desesperado: correr, trepar, atravesar el alambre y caer del otro lado. Helmut Kulbeik lo consiguió. Peter Fechter, en cambio, quedó atrapado en la historia. Fue alcanzado por disparos de los guardias fronterizos de la RDA y cayó gravemente herido junto al muro. Durante largos minutos pidió ayuda, mientras personas de ambos lados observaban sin poder intervenir por el miedo a desatar una crisis mayor entre potencias. Murió a los 18 años, a pocos metros de la libertad. Su agonía pública estremeció al mundo y convirtió su nombre en uno de los símbolos más trágicos del Muro de Berlín. Peter Fechter no fue un soldado, ni un dirigente, ni una figura de poder. Fue un joven trabajador que quiso elegir su destino. Y por eso su historia sigue doliendo: porque resume, en un solo cuerpo caído frente al cemento, el drama de millones de personas atrapadas por una frontera absurda. Hoy, en Berlín, un memorial recuerda su nombre con una frase simple y devastadora: solo quería libertad. #PeterFechter #MuroDeBerlín #GuerraFría #BerlínDividido #HistoriaMundial #Libertad #MemoriaHistórica #CheckpointCharlie #BerlinWall #ColdWar #DividedBerlin #Freedom #History #NeverForget #MendozAntigua
30 de mayo de 1976, 🔥 El día en que San Telmo resistió con cinco: la tarde más surrealista del fútbol argentino
En Parque Patricios se jugó uno de los partidos más insólitos, polémicos y recordados del fútbol argentino. Huracán venció 2-1 a San Telmo por el Metropolitano, pero el resultado quedó casi sepultado por el escándalo: el árbitro Claudio Busca expulsó a seis jugadores del Candombero, incluido su arquero, y el equipo de la Isla Maciel terminó defendiendo el partido con apenas cinco hombres en la cancha. La tarde ya venía cargada de tensión. San Telmo sorprendía y ganaba 1-0, pero el encuentro empezó a desbordarse después de una serie de fallos discutidos. Según reconstruyó El Gráfico, la primera gran polémica llegó con un penal cobrado a favor de Huracán cuando Telmo estaba arriba en el marcador; luego vinieron las expulsiones de Minutti, Coronel, Camejo, Sarmiento, Cloquell y finalmente Wenner, el arquero. Con el arco sin dueño natural, Enrique Pisapia tuvo que improvisarse como guardameta. San Telmo resistió como pudo, en una escena casi cinematográfica: cinco futbolistas contra once, defendiendo el honor más que el resultado. Recién sobre el final, Huracán logró marcar el 2-1 definitivo en una tarde que quedó grabada como una de las más bochornosas y bizarras del profesionalismo argentino. El episodio resulta todavía más increíble visto desde el reglamento actual: la IFAB, organismo que regula las Reglas de Juego, establece hoy que un partido no puede comenzar ni continuar si un equipo tiene menos de siete jugadores. Por eso, aquella imagen de San Telmo jugando con cinco parece pertenecer a otro mundo: un capítulo extremo, polémico y casi imposible de repetir. Aquella tarde no fue solo una derrota. Fue una postal de resistencia, bronca y absurdo futbolero. Un partido que todavía se recuerda como la tarde en que San Telmo quedó de pie, incluso cuando ya casi no le quedaban jugadores. #SanTelmo #Huracán #FútbolArgentino #EfeméridesDeportivas #HistoriaDelFútbol #FútbolBizarro #Metropolitano1976 #Candombero #ElGlobo #MendozAntigua #ArgentineFootball #FootballHistory #SoccerHistory #HistoricFootball #SportsHistory
30 de mayo de 2011🔥 Muere Roberto “Arbolito” López: el Señor del Gol que hizo eterna la camiseta azul
El 30 de mayo de 2011, Mendoza despedía a Roberto López, una leyenda de Independiente Rivadavia y uno de esos nombres que quedaron grabados para siempre en la memoria del fútbol mendocino. Nacido en San Nicolás, Buenos Aires, el 26 de agosto de 1940, López encontró en la camiseta azul del Parque su destino de gloria. Lo llamaban “Arbolito”, pero en el área era un relámpago: oportuno, decidido, difícil de marcar y dueño de una virtud que no se enseña fácilmente: el olfato de gol. No fue un jugador más. Las crónicas lo recuerdan como el máximo goleador histórico de Independiente Rivadavia, con no menos de 120 goles con la camiseta azul. También fue campeón de la Liga Mendocina en 1960, 1961, 1962, 1965 y 1967, años dorados para la Lepra mendocina. Su nombre también quedó asociado a una de las grandes gestas del club: la clasificación al Torneo Nacional de 1968. En aquella campaña, sus goles abrieron caminos, encendieron tribunas y ayudaron a llevar a Independiente Rivadavia al escenario grande del fútbol argentino. Roberto “Arbolito” López murió en Mendoza, pero su leyenda siguió viva en cada hincha azul que alguna vez escuchó hablar del Señor del Gol. Porque hay jugadores que pasan por un club, y hay otros que se vuelven parte de su alma. #RobertoLopez #ArbolitoLopez #IndependienteRivadavia #LepraMendocina #AzulDelParque #FutbolMendocino #HistoriaDelFutbol #MendozaAntigua #FootballHistory #ArgentineFootball #MendozaHistory #ClubLegends
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1914: la mañana en que San Luis caminó entre el poder y la fe
En 1914, una escena solemne quedó detenida en el tiempo: sobre las calles de tierra del centro puntano, el gobernador Juan Daract —con la banda oficial cruzándole el pecho— avanza junto a Monseñor Segundo Abraham Ponce. Ambos cruzan en diagonal la esquina de Rivadavia y Pringles, rumbo al Tedeum en la Iglesia Catedral de San Luis. La imagen no muestra solamente a dos figuras públicas: retrata una época. Allí aparecen el protocolo civil y religioso, los hombres de galera y levita, la multitud observando y una San Luis que todavía se reunía alrededor de sus ceremonias patrias. Juan Daract pertenecía a una familia decisiva en la historia puntana: fue hijo de Mauricio Daract, sobrino de Justo Daract y parte de un linaje ligado a la construcción institucional de la provincia. El Honorable Concejo Deliberante de San Luis lo registra como abogado y político nacido en 1862, gobernador entre 1913 y 1917, y antes juez del Crimen, miembro del Superior Tribunal, diputado y ministro provincial. A su lado camina Monseñor Segundo Abraham Ponce, sacerdote sanjuanino que llegó a ocupar un lugar central en la vida religiosa de San Luis. Fue nombrado Cura de San Luis y Vicario Foráneo de la provincia en 1899, permaneciendo allí durante más de tres décadas. El destino de aquella caminata era la Catedral, uno de los grandes símbolos urbanos puntanos. La Agencia de Noticias San Luis recuerda que el templo fue edificado entre 1883 y 1944, con estilo neoclásico tardío, seis columnas corintias y un profundo valor arquitectónico, religioso, histórico y cultural. Una fotografía para mirar despacio: la diagonal de dos hombres, el barro de la calle, los sombreros de la época y una ciudad que todavía respiraba al ritmo de las campanas. Fuente de la imagen: Archivo Histórico Provincial de San Luis. #SanLuis #HistoriaPuntana #JuanDaract #MonseñorPonce #CatedralDeSanLuis #Tedeum #ArchivoHistórico #MemoriaPuntana #HistoriaArgentina #MendozAntigua #SanLuisHistory #ArgentineHistory #HistoricMemory #OldArgentina #HeritageCulture
30 de mayo de 2010, muere 📻 ANDRÉS ARECO: LA VOZ QUE HIZO CANTAR A CUYO Y RESCATÓ DEL OLVIDO A HILARIO CUADROS
El 30 de mayo de 2010, Mendoza despidió a Andrés Antonio Areco, una de esas voces que no solo hicieron radio: hicieron memoria. Locutor, animador, glosador, cantor de tangos en su juventud y defensor apasionado de la tradición cuyana, Areco dejó una huella profunda en la cultura popular de la provincia. Había nacido en Córdoba en 1925, pero su destino quedó unido para siempre a Mendoza. Hacia 1941 comenzó su camino en la antigua LV10 Radio de Cuyo, en una época en que la radio era el gran fogón de los hogares, el teatro invisible de las familias y una escuela cotidiana de música, noticias y emociones. La UNCuyo recuerda que la radiodifusión mendocina vivió entre los años 40 y 50 una verdadera edad de oro, con emisoras como Radio de Cuyo, Radio Aconcagua, Radio Libertador y otras que marcaron generaciones. Durante años, Areco se ganó el cariño del público con una frase que quedó grabada en la memoria sonora de Mendoza: “Y se va la mañana, señora…”. Pero su legado fue mucho más allá del micrófono. Conoció a Hilario Cuadros, el gran trovador cuyano, y se convirtió en un firme guardián de su imagen, su obra y su lugar en la historia. Fue, además, impulsor de la Plazoleta Hilario Cuadros, en la entrañable Cañadita Alegre. Cada 23 de diciembre, fecha del nacimiento de Hilario Cuadros, Areco sostuvo durante décadas la “Noche Buena del Folclore”, una celebración que reunió música, tradición y memoria popular en vísperas de Navidad. La Municipalidad de Guaymallén reconoce oficialmente a Andrés Areco como impulsor de esa propuesta en 1967, realizada en homenaje al natalicio de Cuadros. Su programa “Peña Folclórica de Cuyo” fue una verdadera vidriera para los referentes de la música tradicional regional. Desde allí difundió tonadas, cuecas, gatos, décimas, guitarras y voces que llevaban en su raíz el paisaje de Cuyo. Hilario Cuadros, nacido el 23 de diciembre de 1902 en Guaymallén, fue cantante, poeta, compositor, músico y guitarrista, y lideró a Los Trovadores de Cuyo, agrupación fundamental para la identidad musical mendocina. Areco también recorrió escenarios como animador y glosador, acompañando actuaciones y giras por distintas provincias argentinas y países latinoamericanos. Fue distinguido por el Gobierno y Pueblo de San Luis como defensor de la causa tradicionalista, y por la Legislatura de Mendoza en el Encuentro Cultural Cuyano. Hasta sus últimos años continuó ligado a la radio: MDZ lo recordó como una figura clave de la radiofonía mendocina y señaló que seguía trabajando en una FM con su legendaria “Peña Folclórica de Cuyo”. Junto a su esposa, la actriz retirada Elida Versal, mantuvo encendida esa llama cultural que no pertenecía solo al espectáculo, sino a la identidad profunda de un pueblo. Andrés Antonio Areco murió en Mendoza a los 85 años. Pero su voz no se fue del todo. Quedó flotando entre las guitarras, en las mañanas de radio, en la memoria de los oyentes y en cada homenaje a Hilario Cuadros. Porque hay voces que anuncian programas… y hay voces que terminan siendo parte de la historia. #AndrésAreco #Mendoza #MendozAntigua #RadioMendocina #FolcloreCuyano #HilarioCuadros #PeñaFolclóricaDeCuyo #TradiciónCuyana #HistoriaDeMendoza #CulturaPopular #Cuyo #ArgentineRadio #FolkHeritage #MendozaHistory #CuyoTradition #ArgentineFolklore
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30 de mayo de 2026, muere JULIO LE PARC: EL MENDOCINO QUE HIZO BAILAR LA LUZ Y CONQUISTÓ EL MUNDO
30 de mayo de 2026. El arte argentino despide a una de sus figuras más universales: Julio Le Parc, maestro de la luz, el movimiento y la ilusión visual, falleció en París a los 97 años. Nacido en Mendoza en 1928, su nombre quedó grabado entre los grandes creadores del arte óptico y cinético, esos lenguajes que no se conformaron con ser mirados: buscaron envolver al espectador, sacudirlo, hacerlo participar. Le Parc partió a Francia en 1958 gracias a una beca del Servicio Cultural Francés. En París entró en contacto con un ambiente artístico decisivo y comenzó a experimentar con luz, reflejos, secuencias, vibraciones y movimiento. Su obra dejó de ser solo una imagen fija para convertirse en una experiencia: una puerta abierta a la percepción, al asombro y al juego visual. En 1960 fue uno de los fundadores del GRAV —Groupe de Recherche d’Art Visuel—, un colectivo que propuso romper con la idea del artista solitario y acercar el arte a la gente. Para Le Parc, el público no debía quedarse quieto frente a una obra: debía entrar, recorrer, descubrir, activar la mirada. Aquella búsqueda lo transformó en una figura clave de las vanguardias internacionales. Su consagración mundial llegó en 1966, cuando obtuvo el Gran Premio Internacional de Pintura en la XXXIII Bienal de Venecia, una de las máximas distinciones del arte contemporáneo. Ese año representó a la Argentina con obras cinéticas y objetos manipulables, y su sala fue una de las más visitadas de la muestra. Pero Le Parc no fue solo un artista de museos. También fue un creador comprometido con su tiempo. Participó en debates sobre la función social del arte, cuestionó las jerarquías culturales, se vinculó con experiencias colectivas y defendió una idea poderosa: el arte podía ser una forma de libertad, de participación y de resistencia frente a una sociedad pasiva. En 2017, la Universidad Nacional de Cuyo lo distinguió como Doctor Honoris Causa, con mención especial al mérito político-social. Fue un reconocimiento profundamente mendocino para un hombre que había llevado el nombre de la provincia a París, Venecia, Nueva York, Madrid, Buenos Aires y a grandes salas del mundo. Hoy, con su muerte, no se apaga su luz. Quedan sus esferas, sus laberintos, sus reflejos, sus colores vibrantes y esa forma única de convertir al espectador en protagonista. Julio Le Parc no pintó simplemente el movimiento: lo liberó. Y desde Mendoza hacia el mundo, hizo que la luz también tuviera memoria. #JulioLeParc #Mendoza #ArteArgentino #ArteCinetico #ArteOptico #MendozAntigua #HistoriaDelArte #CulturaArgentina #JulioLeParcLegacy #ArgentineArt #KineticArt #OpArt #LightArt #MendozaArgentina #ArtHistory
Uriburu puertas adentro: el presidente que dejó el poder sin rencores, entre café, coca y misa dominical
En octubre de 1898, José Evaristo Uriburu descendía de la Presidencia de la Nación y regresaba a la vida privada con una imagen poco habitual para la política de su tiempo: sin odios, sin venganzas visibles y sin dejar tras de sí una estela de rencores. Nacido en Salta en 1831, abogado, diplomático y figura del Partido Autonomista Nacional, Uriburu había llegado a la presidencia el 23 de enero de 1895, tras la renuncia de Luis Sáenz Peña, y gobernó hasta el 12 de octubre de 1898. Su mandato quedó asociado a una etapa de estabilización política, reorganización administrativa, obras públicas y tensiones diplomáticas en un país que todavía buscaba afirmar su lugar moderno en el mundo. Pero detrás del hombre público aparecía otro Uriburu: más íntimo, silencioso y doméstico. Lejos del brillo de los salones y de la agitación política, se lo describía como un hombre de carácter sereno, paciente, reservado, más diplomático que caudillo, más inclinado al equilibrio que al gesto estridente. No era amante de los grandes placeres de la mesa ni de las diversiones teatrales. Su rutina parecía hecha de hábitos simples: café, cigarrillo y coca, que mascaba con gravedad norteña. También padecía insomnios y pasaba largas veladas familiares en tertulias íntimas, jugando a la malilla, juego en el que se decía que era un verdadero experto. El hogar ocupaba un lugar central en su vida. Se lo recordaba como profundamente afectuoso con los suyos, preocupado por la suerte de su familia y respetuoso de sus antepasados. Esa devoción doméstica contrastaba con la imagen rígida y solemne que muchas veces se esperaba de los hombres de Estado del siglo XIX. También era un creyente constante. Cada domingo acostumbraba asistir a la misa mayor en la Iglesia del Socorro, acompañado por su familia y allegados, con una regularidad casi de promesa. Aquella escena —el exmandatario, sus parientes, la misa, el recogimiento— revela una dimensión menos conocida de quien había ocupado la máxima autoridad del país. Uriburu no fue un político de arrebatos. Su fuerza parecía estar en la calma, en la espera, en la paciencia y en esa rara capacidad de mantenerse en equilibrio mientras a su alrededor se disputaban intereses, cargos y destinos. Al dejar la presidencia, volvía a la vida privada como había gobernado: sin teatralidad, sin estridencias, con una mezcla de prudencia, distancia y serenidad. La historia suele recordar presidentes por sus leyes, sus crisis o sus batallas. Pero a veces, un retrato íntimo revela algo más profundo: la humanidad escondida detrás del poder. #MendozAntigua #JoseEvaristoUriburu #HistoriaArgentina #PresidentesArgentinos #Argentina1898 #PoliticaArgentina #HistoriaPolitica #Salta #BuenosAires #VidaPrivada #SigloXIX #ArgentineHistory #ArgentinaHistory #PoliticalHistory #Presidents #19thCentury #HistoricMemory
1824-1825: Mendoza ante el Congreso que quiso unir la Nación… y anticipó la gran batalla entre unidad y federalismo (Imagen Ilustrativa)
El cierre de 1824 dejó una escena cargada de solemnidad y esperanza para las Provincias Unidas del Río de la Plata: el 16 de diciembre se instaló en Buenos Aires el Congreso General Constituyente, convocado con un objetivo enorme y urgente: darle una organización nacional a un territorio que venía de años de autonomías provinciales, pactos frágiles y disputas por el poder. Ese Congreso sesionó en la Sala de Representantes de Buenos Aires y buscó avanzar hacia una Constitución capaz de ordenar el país. Mendoza celebró aquel acontecimiento como un paso de gran porvenir. El gobierno provincial, encabezado por Bruno García, envió sus felicitaciones a Buenos Aires y expresó su deseo de sostener la estabilidad de aquel “augusto cuerpo” nacional. Pero junto con el entusiasmo apareció una condición decisiva: la provincia aceptaba continuar bajo sus instituciones vigentes hasta que el Congreso dictara una Constitución, aunque se reservaba el derecho de aprobarla o rechazarla. Esa reserva no era un detalle menor. La Ley Fundamental de 1825 estableció una lógica semejante: las provincias conservarían sus propias instituciones hasta la promulgación de una Constitución nacional, y cada una se reservaba el derecho de aceptar o repudiar el texto constitucional. Allí estaba, al mismo tiempo, la esperanza de unión y la semilla del conflicto. La década abría con señales internacionales importantes. Estados Unidos había reconocido la independencia de las Provincias Unidas en 1822, cuando el escenario americano y europeo comenzaba a inclinarse a favor de las nuevas repúblicas. Poco después, el 2 de febrero de 1825, las Provincias Unidas firmarían con el Reino Unido el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación, un acuerdo clave para su inserción diplomática y comercial en el mundo. En Cuyo, mientras Mendoza acompañaba el proyecto nacional con prudencia, San Juan vivía otro momento de fuerte audacia política. Salvador María del Carril, llamado nuevamente al gobierno sanjuanino, defendía ideas modernizadoras, miraba con admiración el reconocimiento internacional y promovía reformas de tono liberal. En 1825 presentó la llamada Carta de Mayo, una declaración de derechos ciudadanos que incluyó una avanzada defensa de la tolerancia religiosa, extendida no solo a extranjeros sino también a ciudadanos de cualquier culto. Pero el sueño de organizar la Nación chocaría pronto con una realidad feroz. La Constitución de 1826, sancionada el 24 de diciembre de ese año, declaró a la Nación Argentina libre e independiente, pero adoptó una forma de gobierno representativa republicana “consolidada en unidad de régimen”, es decir, de fuerte impronta unitaria. Para muchos sectores del interior, aquello significaba una amenaza contra las autonomías provinciales. Así, lo que había nacido como una promesa de unión terminó convertido en una nueva batalla política. Mendoza, Buenos Aires, San Juan y las demás provincias quedaron frente a una pregunta decisiva: ¿cómo construir una Nación sin aplastar la voz de sus pueblos? La respuesta tardaría décadas, costaría sangre, guerras civiles, pactos, caudillos, derrotas y nuevos congresos. El episodio de 1824-1825 muestra una Argentina todavía en formación: llena de ideales, de temores, de proyectos grandiosos y de heridas abiertas. Una Nación que quería organizarse, pero que aún no lograba resolver su dilema más profundo: unir sin someter, gobernar sin borrar a las provincias, construir patria sin apagar las diferencias. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaArgentina #CongresoConstituyente #ProvinciasUnidas #Constitucion1826 #Rivadavia #BrunoGarcia #SalvadorMariaDelCarril #SanJuan #BuenosAires #UnitariosYFederales #HistoriaDeCuyo #ArgentinaHistory #ArgentineHistory #NationalCongress #Federalism #LatinAmericanHistory
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Belgrano rumbo al Paraguay: el primer gran desafío de una Revolución que ya nacía en guerra
La Primera Junta entendió muy pronto que la Revolución de Mayo no podía quedar encerrada en Buenos Aires. Para sobrevivir, debía sumar —o someter— a los territorios del antiguo virreinato. Paraguay aparecía como una pieza clave: si Asunción aceptaba la autoridad porteña, Montevideo quedaría más aislada y el nuevo gobierno ganaría fuerza política, militar y estratégica. Pero Asunción no era un territorio dispuesto a obedecer sin condiciones. Las tensiones con Buenos Aires venían de lejos: trabas comerciales, impuestos, reclutamientos forzosos que quitaban brazos a la agricultura paraguaya y viejos roces por la región misionera. En julio de 1810, las autoridades paraguayas decidieron reconocer al Consejo de Regencia español y mantener amistad con Buenos Aires, pero sin aceptar la autoridad de la Junta porteña. Buenos Aires intentó primero la vía diplomática. Envió emisarios, cartas y promesas, pero las gestiones fracasaron. La figura de José de Espínola y Peña, un militar paraguayo mal visto por muchos en Asunción, terminó agravando la desconfianza. Luego de nuevos tropiezos, la Junta decidió endurecer su postura: cerró comunicaciones, presionó sobre los ríos y preparó una expedición militar. La chispa final llegó cuando el gobernador Bernardo de Velasco movilizó fuerzas sobre la zona de Misiones y Corrientes. Entonces la Junta eligió a Manuel Belgrano para encabezar la campaña. No era un militar formado en los cuarteles, pero tenía prestigio, carácter y una convicción revolucionaria capaz de sostener una misión difícil. El Gobierno argentino recuerda que su actuación militar comenzó como jefe de la Expedición al Paraguay y luego en la Banda Oriental, con el objetivo de expandir las ideas de Mayo. Las instrucciones eran durísimas: Belgrano debía avanzar, dispersar las fuerzas paraguayas, remover autoridades y colocar hombres de confianza en los cargos públicos. Aquella campaña mostró desde el comienzo que la Revolución no solo discutía ideas: también estaba dispuesta a imponer poder. Sin embargo, Belgrano también intentó persuadir. Desde Candelaria escribió proclamas dirigidas a distintos sectores del Paraguay y de las Misiones, incluso con traducciones al guaraní para llegar a quienes no comprendían el español. Fue una combinación intensa de política, guerra, propaganda y diplomacia. La campaña terminaría militarmente mal para Buenos Aires, con derrotas en Paraguarí y Tacuarí. Pero su impacto fue mucho más profundo: expuso los límites del poder porteño, dejó al descubierto las tensiones internas de la Revolución y anticipó el camino propio que tomaría Paraguay. En mayo de 1811, Asunción iniciaría su propio proceso emancipador, separado de Buenos Aires. La Campaña al Paraguay fue el primer gran desafío de Belgrano y una de las primeras señales de que la Revolución de Mayo no avanzaría en línea recta. Nació con ideales de libertad, pero también con conflictos, disputas de poder, errores diplomáticos y decisiones extremas. Allí comenzó a verse que la patria nueva no solo debía vencer al antiguo régimen: también debía aprender a convivir con las autonomías, los intereses regionales y las heridas que ella misma abría. #CampañaAlParaguay #Belgrano #ManuelBelgrano #RevoluciónDeMayo #PrimeraJunta #Paraguay1811 #Misiones #Corrientes #HistoriaArgentina #HistoriaParaguaya #Independencia #Patria #Mayo1810 #MayRevolution #ManuelBelgrano #ArgentineHistory #ParaguayanHistory #Independence #LatinAmericanHistory #MendozAntigua
🔥 25 de mayo de 1810: la mañana en que nació el primer gobierno patrio
La noche anterior al 25 de Mayo, Buenos Aires no dormía. El centro de la agitación política ya no estaba solo en el Cabildo: también ardía la casa de Nicolás Rodríguez Peña, donde los patriotas discutían los pasos finales para impedir que Baltasar Hidalgo de Cisneros conservara el poder bajo una nueva máscara institucional. Allí, Domingo Matheu y Manuel Alberti trabajaron en una serie de principios para organizar la futura Junta de Gobierno. La idea era clara: el nuevo poder debía tener límites, composición definida y responsabilidad pública. Entre aquellos puntos se proponía una Junta con siete integrantes y dos secretarios, cargos renovables, rechazo de privilegios nobiliarios, exigencia de honradez para sus miembros y castigos severos para quienes malversaran fondos públicos. Mientras las discusiones continuaban, Antonio Luis Beruti tomó papel y tintero y escribió los nombres que terminarían marcando la historia: Cornelio Saavedra, Manuel Alberti, Miguel de Azcuénaga, Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Juan Larrea y Domingo Matheu, junto a los secretarios Juan José Paso y Mariano Moreno. Esa fórmula reunía militares, abogados, comerciantes y un representante de la Iglesia: una arquitectura política pensada para sostener el nuevo orden. En la mañana fría y tensa del viernes 25 de mayo, la lista fue entregada al Cabildo. Al mismo tiempo, los patriotas reunían firmas entre los vecinos para exigir la conformación de esa Junta. La presión popular fue decisiva: Educ.ar recuerda que ese día los cabildantes reconocieron la autoridad de la Junta Revolucionaria y quedó formado el primer gobierno patrio. El Gobierno argentino señala que, con el apoyo del pueblo y del Regimiento de Patricios, se obtuvo la dimisión del virrey Cisneros y se estableció la Primera Junta, presidida por Cornelio Saavedra, con Mariano Moreno y Juan José Paso como secretarios. También fueron designados como vocales Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Miguel de Azcuénaga, Manuel Alberti, Domingo Matheu y Juan Larrea. No era todavía la independencia formal, que llegaría recién en 1816, pero sí fue el punto de quiebre: el día en que el poder colonial perdió el control político de Buenos Aires y comenzó un proceso irreversible hacia la emancipación. Casa Rosada define aquella Junta como el primer gran paso hacia la emancipación. La Revolución había vencido. Ya no se trataba solo de cambiar autoridades: se abría una nueva era. El pueblo, las milicias y los hombres de Mayo habían impuesto una certeza histórica: desde ese día, el Río de la Plata empezaba a gobernarse a sí mismo. #PrimeraJunta #25DeMayo #RevoluciónDeMayo #PrimerGobiernoPatrio #SemanaDeMayo #Saavedra #Moreno #Belgrano #Castelli #Cabildo #HistoriaArgentina #Independencia #Patria #MayRevolution #FirstJunta #ArgentineHistory #Independence #LatinAmericanHistory #MendozAntigua
🔥 24 de mayo de 1810: la noche en que la Revolución ya no aceptó medias tintas
La votación del Cabildo Abierto del 22 de mayo se extendió durante largas horas y dejó una conclusión inevitable: el poder del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros estaba herido de muerte. Al día siguiente, el escrutinio mostró que una parte decisiva de los vecinos convocados sostenía que el virrey debía cesar en el mando y que debía formarse una nueva autoridad de gobierno. El Museo Histórico Nacional recuerda que en aquel Cabildo Abierto participaron 251 invitados y que allí se enfrentaron las grandes posiciones políticas del momento: la continuidad del orden virreinal, las posturas intermedias y la tesis revolucionaria defendida por Castelli, basada en la retroversión de la soberanía al pueblo. Pero el Cabildo intentó una maniobra: aceptó crear una Junta, aunque conservando a Cisneros en el centro del poder. Así nació la polémica Junta del 24 de mayo, presidida por el propio exvirrey e integrada por José Santos Inchaurregui, Juan Nepomuceno Solá, Juan José Castelli y Cornelio Saavedra. Según el Museo Histórico Nacional, Cisneros quedaba como vocal presidente y mantenía la comandancia de armas, acompañado por dos españoles moderados y dos criollos revolucionarios. La decisión cayó como una traición. El pueblo y las milicias no habían presionado durante toda la Semana de Mayo para cambiar nombres y dejar intacto el poder colonial. La tensión explotó. Castelli y Saavedra fueron cuestionados por sus propios compañeros por haber aceptado integrar un gobierno donde Cisneros seguía mandando. Esa noche, ambos presentaron su renuncia. Educ.ar resume ese 24 de mayo como una jornada de indignación popular al conocerse que el Cabildo pretendía mantener a Cisneros en el mando. En la casa de Nicolás Rodríguez Peña, el clima era de furia, cansancio y decisión. Allí se discutía el rumbo de la revolución. Manuel Belgrano, exhausto, vestido con uniforme de Patricios, escuchó el debate hasta que no pudo contenerse. La tradición histórica conserva su advertencia: si al día siguiente Cisneros no renunciaba, él mismo lo derribaría con sus armas. La Universidad de la Defensa Nacional recoge esa frase entre las más recordadas de Belgrano. Ya no había regreso posible. La noche del 24 de mayo fue la verdadera víspera del quiebre: el momento en que los patriotas comprendieron que no alcanzaba con una Junta disfrazada de cambio. Había que arrancar de raíz el poder virreinal. Al día siguiente, el 25 de mayo, el pueblo impondría su voluntad y nacería la Primera Junta, con Cornelio Saavedra como presidente, Mariano Moreno y Juan José Paso como secretarios, y una nueva etapa abierta hacia la independencia. #RevoluciónDeMayo #SemanaDeMayo #24DeMayo1810 #25DeMayo #CabildoAbierto #Belgrano #Saavedra #Castelli #Cisneros #HistoriaArgentina #Patria #Independencia #MayRevolution #ArgentineHistory #OpenCabildo #Independence #LatinAmericanHistory #MendozAntigua
viernes, 29 de mayo de 2026
Argentina y los Mundiales perdidos: las cuatro ausencias que marcaron a la Selección antes de su era de gloria
La historia mundialista de la Selección Argentina no está hecha solo de finales, goles eternos y copas levantadas. También tiene cuatro ausencias que explican distintas épocas del fútbol nacional: tres por decisiones políticas o dirigenciales, y una por fracaso deportivo. Después del subcampeonato en Uruguay 1930, Argentina parecía destinada a ser protagonista permanente de la Copa del Mundo. Sin embargo, en Francia 1938 decidió no participar. El conflicto nació por la sede: en Sudamérica se esperaba que el Mundial alternara entre Europa y América, pero FIFA eligió nuevamente un país europeo, Francia, tras Italia 1934. Esa decisión provocó malestar y llevó a varias selecciones americanas, entre ellas Argentina, a retirarse o no competir. La segunda ausencia llegó en Brasil 1950, el primer Mundial después de la Segunda Guerra Mundial. Argentina se retiró de la clasificación sudamericana en medio de tensiones con la Confederación Brasileña de Fútbol. La competencia volvió a disputarse después de doce años, pero la Albiceleste quedó al margen de una Copa que terminó siendo histórica por el “Maracanazo” uruguayo. La tercera ausencia fue en Suiza 1954. Otra vez no se trató de una eliminación en la cancha, sino de una decisión dirigencial y política. Argentina optó por no competir, prolongando un aislamiento internacional que privó a una generación notable de mostrarse en el máximo escenario del fútbol mundial. Los registros históricos señalan que Argentina declinó participar en 1938, 1950 y 1954. El golpe más doloroso llegó rumbo a México 1970. Esta vez no hubo retiro voluntario: Argentina jugó la eliminatoria y quedó afuera. Compartía grupo con Perú y Bolivia, y el partido decisivo se disputó el 31 de agosto de 1969 en La Bombonera. La Selección necesitaba ganar, pero empató 2 a 2 con Perú, dirigido por Didí, y ese resultado clasificó a los peruanos y dejó a la Argentina mirando el Mundial por televisión. Aquella eliminación fue un cimbronazo. Hasta entonces, las ausencias habían sido producto de decisiones externas al juego; en 1969, en cambio, la Selección quedó fuera por rendimiento deportivo. La desorganización, los cambios de rumbo y la falta de un proyecto estable pasaron factura en el momento más doloroso. Desde Alemania 1974, Argentina volvió a los Mundiales y ya no se ausentó. Luego llegarían las grandes páginas: el título de 1978, la gloria de Maradona en 1986, las finales de 1990 y 2014, y la tercera estrella en Qatar 2022. Pero antes de esa continuidad, hubo años de boicots, disputas, aislamiento y una tarde negra en la Bombonera. Las cuatro ausencias —1938, 1950, 1954 y 1970— no son simples datos estadísticos. Son capítulos que muestran cómo el fútbol argentino pasó de la improvisación y las tensiones políticas a la necesidad de construir una organización más seria para competir en el escenario más grande del mundo. #SelecciónArgentina #Mundiales #HistoriaDelFútbol #ArgentinaEnLosMundiales #Francia1938 #Brasil1950 #Suiza1954 #México1970 #LaBombonera #ArgentinaPerú #FútbolArgentino #MendozAntigua #WorldCupHistory #ArgentinaFootball #FootballHistory #FIFAWorldCup #SoccerHistory #LatinAmericanFootball
El duelo congelado: la riña criolla que la cámara convirtió en memoria
Hacia 1893, una fotografía titulada “Una riña” capturó una escena que parece detenida en el borde mismo del peligro: dos paisanos frente a un rancho, cuchillo en mano, tensos, enfrentados, como si el próximo segundo fuera a decidirlo todo. Pero la imagen no parece registrar una pelea real en pleno movimiento. Todo indica una puesta en escena: los hombres posan frente al rancho, los cuerpos permanecen rígidos y la acción queda “congelada”, algo lógico para la fotografía de fines del siglo XIX, cuando las tomas exigían tiempos de exposición más largos que los actuales. Lo que vemos, entonces, no es solo una riña: es la idea de una riña, una escena considerada “típica” por el fotógrafo y preparada para ser guardada como documento visual. La imagen se atribuye a Samuel Rimathé, fotógrafo suizo vinculado a la Argentina de fines del siglo XIX, recordado por sus registros de personajes populares: vendedores ambulantes, changarines, obreros, habitantes de conventillos, paisanos criollos y pobladores de la campaña. El Centro de Investigación Fotográfico Histórico Argentino menciona a Rimathé entre los fotógrafos relevantes conservados en su patrimonio documental, junto a nombres fundamentales de la fotografía histórica argentina. El detalle visual es riquísimo. El hombre de la izquierda, con chambergo y poncho, parece sostener una daga o cuchillo más corto; el de la derecha, en cambio, lleva una hoja más larga, quizás un facón o caronero. También se advierten prendas propias del mundo rural: bombachas amplias, sombreros de ala corta, calzado rústico y el poncho usado no solo como abrigo, sino también como defensa o engaño en el combate. En la tradición de la esgrima criolla, el cuchillo gaucho no era solo herramienta de trabajo: podía convertirse en arma, acompañado por poncho, rebenque u otros elementos del mundo rural. El facón, la daga y otras armas criollas formaban parte de ese universo de destreza, códigos de honor y riesgo. También existía el visteo o vistear, una práctica de entrenamiento o desafío amistoso en la que no se usaba un arma filosa, sino un palito tiznado o un elemento similar para “marcar” al adversario sin herirlo. Era una forma de medir reflejos, vista, habilidad y dominio del cuerpo antes de que la pelea se volviera verdadera. Por eso esta fotografía es mucho más que una curiosidad costumbrista. Es una ventana al imaginario rural argentino: el rancho, el cuchillo, el poncho, la pose desafiante y la mirada de una época que convirtió al paisano en símbolo, al duelo en escena y a la cámara en testigo de una memoria construida. Fuente de la imagen: Archivo Museo Mitre. #UnaRiña #SamuelRimathé #Gauchos #PaisanosCriollos #EsgrimaCriolla #Facón #Daga #Caronero #Visteo #CampoArgentino #FotografíaHistórica #ArchivoMuseoMitre #HistoriaArgentina #MendozAntigua #GauchoHistory #ArgentineHistory #HistoricalPhotography #RuralArgentina #VintagePhoto #CulturalHeritage
Santiago del Estero en 1875: el mapa que dibujó una provincia entre ríos, monte, frontera y memoria
En 1875, el ingeniero Nicolás Grondona trazó un valioso plano de la provincia de Santiago del Estero, una pieza cartográfica que hoy permite mirar el territorio con los ojos del siglo XIX. El documento, conservado en la colección Mapoteca del Archivo General de la Nación, aparece identificado como “Plano de la Provincia de Santiago del Estero realizado por el ingeniero Nicolás Grondona, 1875”. El mapa no es solo una representación geográfica: es una fotografía política, económica y territorial de su tiempo. En la parte superior se lee “República Argentina – 1875”, y el plano presenta a Santiago del Estero rodeada por Tucumán, Salta, el Chaco, Córdoba y Catamarca, marcando una provincia todavía atravesada por grandes espacios de monte, caminos interiores, ríos decisivos y zonas de frontera. Uno de los detalles más interesantes es el cuadro lateral de departamentos, donde se consigna una superficie de 4.000 leguas cuadradas y una población de 144.404 habitantes. Allí aparecen nombres históricos como Capital, Banda, Robles, Silípica, Jiménez, Guasayán, Choya, Loreto, Soconcho, Salavina, Sumampa, Matará, Río Hondo y Copo, mostrando una organización territorial distinta a la actual. El plano también revela la importancia de los cursos de agua. El río Dulce y el río Salado aparecen como verdaderas columnas naturales del territorio santiagueño, acompañados por referencias a caminos, poblaciones, límites departamentales, sierras y lagunas. En el sector suroriental se distingue la Laguna de los Porongos, mientras que hacia el oeste se destacan relieves vinculados a la zona de Guasayán. En el recuadro de “Producciones”, el mapa señala recursos asociados al monte y a la vida económica provincial: maderas para carpintería y ebanistería, tintes, quebracho, miel, cera de monte, algarroba, carbón y ganados. Es decir, no solo dibuja el territorio: también muestra qué se esperaba de él, qué riquezas se reconocían y cómo se pensaba la provincia desde la economía de fines del siglo XIX. Santiago del Estero tiene una historia profunda dentro del mapa argentino. Su ciudad capital es recordada como una de las más antiguas del país y como punto de origen de muchas corrientes fundadoras del antiguo Tucumán colonial; además, la provincia declaró su autonomía en 1820, consolidándose como uno de los estados federados argentinos. Este plano de 1875 es mucho más que una imagen antigua. Es una puerta al Santiago del Estero de hace casi siglo y medio: una provincia de ríos, monte, pueblos dispersos, caminos largos y nombres que todavía resuenan en la memoria del Norte argentino. #SantiagoDelEstero #MapaAntiguo #CartografíaHistórica #NicolásGrondona #ArchivoGeneralDeLaNación #HistoriaArgentina #Mapoteca #SigloXIX #ProvinciaDeSantiago #RíoDulce #RíoSalado #MendozAntigua #HistoricalMaps #ArgentineHistory #Cartography #OldMaps #SantiagoDelEsteroHistory #LatinAmericanHistory
1898 - José Evaristo Uriburu: el presidente que dejó el poder sin rencores y volvió al silencio de la vida privada
En 1898, mientras la Argentina ingresaba en una nueva etapa política con el regreso de Julio Argentino Roca a la presidencia, José Evaristo Uriburu se despedía del poder con una actitud poco frecuente: sin estridencias, sin venganzas y sin alimentar odios personales. Uriburu había asumido la Presidencia en 1895, luego de haber sido vicepresidente durante el gobierno de Luis Sáenz Peña. Su mandato se extendió hasta 1898, en un tiempo marcado por tensiones políticas, reacomodamientos internos y la necesidad de sostener el equilibrio institucional después de años difíciles. El perfil publicado en Buenos Aires aquel año lo presentaba como un hombre de carácter diplomático, más inclinado a la prudencia que al caudillismo. No aparecía allí como un dirigente de gestos grandiosos ni de discursos incendiarios, sino como una figura serena, paciente, reservada y dueña de una calma que parecía ser su principal fuerza política. La semblanza destacaba también su experiencia en Chile, donde había actuado como diplomático y supo convivir con revoluciones, vencedores y vencidos sin quedar atrapado en odios personales. Esa forma de moverse entre conflictos, sin romper todos los puentes, parecía definir su estilo: observar, esperar, negociar y conservar la compostura. La frase final de aquel retrato resume con fuerza su despedida: Uriburu bajaba de la Presidencia y volvía a la vida privada sin envidias, sin amarguras, sin dejar rencores ni odiosidades. En una política muchas veces atravesada por ambiciones, heridas y revanchas, esa imagen resulta casi excepcional. No fue un presidente de multitudes ni de épica popular. Fue más bien un hombre de transición, equilibrio y moderación, ubicado entre la crisis del gobierno de Luis Sáenz Peña y el retorno de Roca al poder. Su figura quedó asociada a una forma silenciosa de autoridad: la de quien entiende que también hay grandeza en saber retirarse. A veces la historia no recuerda solo a quienes llegan al poder con ruido, sino también a quienes saben dejarlo sin incendiar el camino. Y José Evaristo Uriburu quedó retratado como eso: un presidente que descendió del mando con dignidad, sin rencor y sin necesidad de venganza. #JoséEvaristoUriburu #HistoriaArgentina #PresidentesArgentinos #BuenosAires1898 #JulioArgentinoRoca #LuisSáenzPeña #PolíticaArgentina #ArgentinaDelSigloXIX #ArchivoHistórico #MendozAntigua #ArgentineHistory #PoliticalHistory #HistoricalArchive #Presidents #VintageArgentina #LatinAmericanHistory
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