viernes, 12 de junio de 2026

MENDOZA 1827: CUANDO LA PRENSA ARDIÓ Y EL PODER LE PUSO CANDADO A LA PALABRA (Imagen Ilustrativa)


En la Mendoza de 1827, la política no solo se discutía en los salones, en la Legislatura o en los cuarteles. También se peleaba con tinta, papel, sátira y versos filosos. Dos periódicos quedaron en el centro de la tormenta: El Huracán y La Columna Federal. Sus páginas reflejaban una provincia partida por pasiones políticas, donde unitarios y federales no solo disputaban el gobierno, sino también el sentido de la opinión pública. La tensión llegó a tal punto que el gobernador Juan Corvalán, junto a su ministro Gabino García, firmó el decreto del 22 de mayo de 1827 que ordenó la clausura de ambos periódicos. El argumento oficial fue duro: aquellos impresos, según el gobierno, ofendían la decencia pública, agitaban rencores, encendían venganzas y convertían la libertad de imprenta en un arma peligrosa. Pero el remedio abrió una herida más profunda. La clausura desató en Mendoza uno de los primeros grandes debates sobre un tema decisivo: ¿hasta dónde llegaba la libertad de prensa y dónde comenzaba el abuso? El canónigo José Lorenzo Güiraldes, aun siendo adversario periodístico de Juan Gualberto Godoy, advirtió algo fundamental: controlar la imprenta podía convertirse en una censura humillante. Para él, la libertad era tan delicada que cualquier pequeña restricción podía herirla de muerte. Sin embargo, la Legislatura pidió un proyecto más severo. Así nació la ley de imprenta de septiembre de 1828, que reconocía el derecho de todo hombre a publicar sus pensamientos, pero también castigaba los abusos. Desde entonces, ningún escrito podía imprimirse sin la firma de su autor, y tanto escritores como impresores podían ser sancionados. La norma no calmó los ánimos. La Abeja Mendocina, periódico unitario donde Godoy publicaba versos mordaces contra Dorrego y los federales, suspendió su aparición pocos días después. Más tarde, 203 ciudadanos pidieron la derogación de la ley por considerarla un ataque a la libertad de pensamiento y a la libertad individual. La Legislatura nunca respondió. El desenlace fue el exilio. Juan Gualberto Godoy, poeta, periodista y una de las plumas más provocadoras de Mendoza, debió marcharse hacia Buenos Aires. Borja Correas tomó el camino de Chile. La prensa mendocina había demostrado su poder, pero también había descubierto su límite: cuando la palabra incomodaba demasiado, el poder intentaba silenciarla. Aquel episodio no fue solo una pelea entre periódicos. Fue una escena fundacional de la historia política mendocina: el momento en que la provincia entendió que la libertad de prensa podía ser luminosa, incómoda, peligrosa y necesaria al mismo tiempo. Porque una sociedad sin prensa libre puede tener orden, pero difícilmente tenga voz. #Mendoza #HistoriaDeMendoza #PrensaLibre #LibertadDeImprenta #JuanGualbertoGodoy #JuanCorvalán #ElHuracán #LaColumnaFederal #LaAbejaMendocina #HistoriaArgentina #UnitariosYFederales #MendozAntigua #MendozaHistory #FreePress #PressFreedom #ArgentineHistory #HistoricMendoza #PoliticalHistory #FreedomOfExpression

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