A pocos kilómetros al oeste de la Ciudad de Mendoza, entre los primeros relieves de la precordillera, se encuentra El Challao, una antigua villa veraniega que durante décadas fue sinónimo de agua, frescura, descanso y paisaje serrano. La imagen adjunta permite imaginar aquel entorno de caminos, arboledas, casas dispersas y silencio de montaña, cuando el lugar todavía conservaba el aire de refugio natural elegido por familias mendocinas para escapar del calor urbano. El propio nombre del sitio ha sido asociado con la idea de una “hondonada de agua”, una definición que ayuda a comprender su importancia histórica: desde allí bajaban manantiales que abastecieron a la ciudad antigua por medio de un acueducto que llevaba el agua hasta la plaza fundacional, hoy Plaza Pedro del Castillo. La crónica de Raúl Romero Day recuerda a El Challao como una villa fresca, con vertientes y paisajes bucólicos, frecuentada hacia fines del siglo XIX por familias principales de Mendoza. Ese vínculo con el agua no fue menor. Documentación patrimonial del Gobierno de Mendoza señala que, desde fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, las autoridades buscaron llevar a la ciudad “aguas claras” desde El Challao para mejorar la salud pública. La construcción del acueducto se inició hacia 1810, tuvo su etapa fuerte desde 1812 y fue inaugurada en 1814; cubría aproximadamente 12 kilómetros desde los manantiales hasta la plaza principal de la ciudad colonial. La Municipalidad de la Ciudad de Mendoza también recuerda que en el Área Fundacional se conservan restos de la antigua fuente que abastecía de agua a los pobladores, alimentada precisamente por manantiales del Challao, ubicados unos 12 kilómetros al oeste. Esa fuente, protegida hoy en la Cámara Subterránea del Museo del Área Fundacional, es una prueba material de aquel sistema hidráulico que unía montaña, ciudad y vida cotidiana. Pero El Challao no fue solo agua e ingeniería. También fue escenario de historias familiares marcadas por el terremoto, la reconstrucción y las costumbres de la vieja Mendoza. Tras el devastador sismo de 1861, el médico inglés Edmundo Day compró tierras en la cuenca pluvial a doña Encarnación Correas. Day había sobrevivido al desastre junto a su hijo Ricardo, pero perdió a su esposa Juana Chenaut Delgado y a seis hijos bajo los escombros de la casa histórica donde había vivido el general San Martín. En esos cerros levantó una vivienda de adobe, cañas y galerías, rodeada de cañaverales, cactus y chañares. Más tarde, Edmundo Day se casó con Carmen Zapata, vinculada a antiguas familias mendocinas, y en esa casa nacieron María Mercedes, Jorge y Blanca Carmen. La vida doméstica combinaba austeridad victoriana, educación refinada, música, lectura, dibujo y una disciplina estricta. La crónica recuerda un hogar donde llegaban libros desde Londres, donde sonaba el piano y donde los hijos crecían bajo la mirada severa de un padre inglés, sobrio y vigilante. Dentro de ese mundo aparece una anécdota casi novelesca: Jorge Day, enamorado de una joven viuda de la Ciudad Vieja, escapaba de noche desde El Challao para visitarla en secreto. Sin poder usar coche ni caballo para no despertar a la familia, caminaba a oscuras por la cerrillada, siguiendo casi la ruta del acueducto hasta llegar a la zona de la antigua plaza. Antes del amanecer debía regresar y acostarse como si nada hubiese ocurrido. Con el paso de los días, su cansancio, su delgadez y sus zapatos destrozados comenzaron a despertar sospechas. La verdad salió a la luz durante los preparativos del casamiento de su hermana María. Un viejo sacerdote, convocado para bendecir la unión, reconoció a Jorge como el joven que veía cada madrugada frente a su iglesia, antes de que aclarara. Creyéndolo un muchacho trabajador y devoto, el cura le pidió a Edmundo Day que le comprara un nuevo par de botines. El padre entendió de inmediato la historia oculta, recordó a la célebre viuda vecina del templo y respondió con una sonrisa que se ocuparía del asunto: al día siguiente, Jorge iría a buscar sus zapatos… pero a Inglaterra. Así, El Challao aparece como mucho más que un paraje mendocino. Es agua antigua, acueducto colonial, villa veraniega, tragedia familiar, educación inglesa, moral victoriana y romance clandestino entre cerros. En sus caminos se cruzan la historia grande de Mendoza y las pequeñas historias humanas que dan vida a la memoria. Hoy, recordar El Challao es mirar hacia una Mendoza que dependía de sus vertientes, que llevaba el agua por obras de piedra y ladrillo, que buscaba aire fresco en la precordillera y que guardaba entre sus casas y cañaverales relatos de amor, vigilancia y destino. Allí, donde el agua bajaba hacia la ciudad, también bajaban secretos, pasos nocturnos y leyendas familiares que todavía parecen resonar entre los cerros. #ElChallao #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #LasHeras #AcueductoDelChallao #PlazaPedroDelCastillo #ÁreaFundacional #Mendoza1861 #EdmundoDay #MemoriaMendocina #VillaVeraniega #PrecordilleraMendocina #PatrimonioMendocino #AguaDeMendoza #HistoriasDeMendoza #OldMendoza #MendozaHistory #HistoricalMemory #WaterHeritage #UrbanHistory #ArgentineHistory #CulturalHeritage (por RAÚL ROMERO DAY )
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
etiquetas
- Efemérides (8292)
- Otras Provincias (4608)
- Década de 1920 (2713)
- Curiosidades Históricas (2618)
- otros paises (2445)
- Década de 1930 (2372)
- Década de 1910 (1959)
- Sociales (1852)
- Década de 1970 (1798)
- Década de 1900 (1612)
- Década de 1940 (1497)
- Publicidades (1377)
- Deportes en el Recuerdo (1301)
- Década de 1950 (1218)
- Videos (1139)
- Década de 1960 (895)
- Década de 1980 (851)
- Letra chica (682)
- antes de 1900 (659)
- Moda (633)
- Vendimia (577)
- graduados (386)
- solo mujer (286)
- frases (247)
- policiales (236)
- Conociendo Mendoza (234)
- hechos hist. de Mza (221)
- Década de 1990 (209)
- Pioneros de la Vitivinicultura en Mendoza (204)
- Mendoza desde Arriba (110)
- Toponimias (87)
- década del 2000 (77)
- coloreadas (37)
- portadas (37)
- el mundo desde arriba (31)
- bienes patrimoniales (25)
- Constitución de Mendoza (12)
- boletin oficial (12)
- gastronomia (10)
- Joyas sobre Ruedas (5)
- edificios religiosos (3)
martes, 28 de abril de 2026
El Challao: la hondonada de agua donde Mendoza mezcló tragedia, romance y memoria
A pocos kilómetros al oeste de la Ciudad de Mendoza, entre los primeros relieves de la precordillera, se encuentra El Challao, una antigua villa veraniega que durante décadas fue sinónimo de agua, frescura, descanso y paisaje serrano. La imagen adjunta permite imaginar aquel entorno de caminos, arboledas, casas dispersas y silencio de montaña, cuando el lugar todavía conservaba el aire de refugio natural elegido por familias mendocinas para escapar del calor urbano. El propio nombre del sitio ha sido asociado con la idea de una “hondonada de agua”, una definición que ayuda a comprender su importancia histórica: desde allí bajaban manantiales que abastecieron a la ciudad antigua por medio de un acueducto que llevaba el agua hasta la plaza fundacional, hoy Plaza Pedro del Castillo. La crónica de Raúl Romero Day recuerda a El Challao como una villa fresca, con vertientes y paisajes bucólicos, frecuentada hacia fines del siglo XIX por familias principales de Mendoza. Ese vínculo con el agua no fue menor. Documentación patrimonial del Gobierno de Mendoza señala que, desde fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, las autoridades buscaron llevar a la ciudad “aguas claras” desde El Challao para mejorar la salud pública. La construcción del acueducto se inició hacia 1810, tuvo su etapa fuerte desde 1812 y fue inaugurada en 1814; cubría aproximadamente 12 kilómetros desde los manantiales hasta la plaza principal de la ciudad colonial. La Municipalidad de la Ciudad de Mendoza también recuerda que en el Área Fundacional se conservan restos de la antigua fuente que abastecía de agua a los pobladores, alimentada precisamente por manantiales del Challao, ubicados unos 12 kilómetros al oeste. Esa fuente, protegida hoy en la Cámara Subterránea del Museo del Área Fundacional, es una prueba material de aquel sistema hidráulico que unía montaña, ciudad y vida cotidiana. Pero El Challao no fue solo agua e ingeniería. También fue escenario de historias familiares marcadas por el terremoto, la reconstrucción y las costumbres de la vieja Mendoza. Tras el devastador sismo de 1861, el médico inglés Edmundo Day compró tierras en la cuenca pluvial a doña Encarnación Correas. Day había sobrevivido al desastre junto a su hijo Ricardo, pero perdió a su esposa Juana Chenaut Delgado y a seis hijos bajo los escombros de la casa histórica donde había vivido el general San Martín. En esos cerros levantó una vivienda de adobe, cañas y galerías, rodeada de cañaverales, cactus y chañares. Más tarde, Edmundo Day se casó con Carmen Zapata, vinculada a antiguas familias mendocinas, y en esa casa nacieron María Mercedes, Jorge y Blanca Carmen. La vida doméstica combinaba austeridad victoriana, educación refinada, música, lectura, dibujo y una disciplina estricta. La crónica recuerda un hogar donde llegaban libros desde Londres, donde sonaba el piano y donde los hijos crecían bajo la mirada severa de un padre inglés, sobrio y vigilante. Dentro de ese mundo aparece una anécdota casi novelesca: Jorge Day, enamorado de una joven viuda de la Ciudad Vieja, escapaba de noche desde El Challao para visitarla en secreto. Sin poder usar coche ni caballo para no despertar a la familia, caminaba a oscuras por la cerrillada, siguiendo casi la ruta del acueducto hasta llegar a la zona de la antigua plaza. Antes del amanecer debía regresar y acostarse como si nada hubiese ocurrido. Con el paso de los días, su cansancio, su delgadez y sus zapatos destrozados comenzaron a despertar sospechas. La verdad salió a la luz durante los preparativos del casamiento de su hermana María. Un viejo sacerdote, convocado para bendecir la unión, reconoció a Jorge como el joven que veía cada madrugada frente a su iglesia, antes de que aclarara. Creyéndolo un muchacho trabajador y devoto, el cura le pidió a Edmundo Day que le comprara un nuevo par de botines. El padre entendió de inmediato la historia oculta, recordó a la célebre viuda vecina del templo y respondió con una sonrisa que se ocuparía del asunto: al día siguiente, Jorge iría a buscar sus zapatos… pero a Inglaterra. Así, El Challao aparece como mucho más que un paraje mendocino. Es agua antigua, acueducto colonial, villa veraniega, tragedia familiar, educación inglesa, moral victoriana y romance clandestino entre cerros. En sus caminos se cruzan la historia grande de Mendoza y las pequeñas historias humanas que dan vida a la memoria. Hoy, recordar El Challao es mirar hacia una Mendoza que dependía de sus vertientes, que llevaba el agua por obras de piedra y ladrillo, que buscaba aire fresco en la precordillera y que guardaba entre sus casas y cañaverales relatos de amor, vigilancia y destino. Allí, donde el agua bajaba hacia la ciudad, también bajaban secretos, pasos nocturnos y leyendas familiares que todavía parecen resonar entre los cerros. #ElChallao #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #LasHeras #AcueductoDelChallao #PlazaPedroDelCastillo #ÁreaFundacional #Mendoza1861 #EdmundoDay #MemoriaMendocina #VillaVeraniega #PrecordilleraMendocina #PatrimonioMendocino #AguaDeMendoza #HistoriasDeMendoza #OldMendoza #MendozaHistory #HistoricalMemory #WaterHeritage #UrbanHistory #ArgentineHistory #CulturalHeritage (por RAÚL ROMERO DAY )
Etiquetas:
Década de 1920
Mendoza, Argentina
El Challao, Mendoza, Argentina
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
.png)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario